Proteína C Reactiva – Examen de sangre PCR

Introducción

La proteína C reactiva, también conocida por la sigla PCR, es una proteína producida en el hígado, cuya concentración sanguínea se eleva radicalmente cuando hay un proceso inflamatorio en curso, como infecciones, neoplasias, enfermedades reumáticas o traumatismos.

La concentración en sangre de la proteína C reactiva puede ser dosificada a través de un simple examen de sangre. Hoy en día, cualquier laboratorio hace la dosificación de la proteína C reactiva.

Un valor elevado sugiere la existencia de un proceso inflamatorio en curso. La PCR, sin embargo, es un examen inespecífico; es capaz de apuntar precozmente la existencia de una infección en el organismo, pero es incapaz de decir su origen, o sea, la PCR sugiere que el paciente tenga una infección, pero no dice cuál es el tipo ni dónde se encuentra.

Recientemente, se ha descubierto que el valor de la proteína C reactiva puede ser útil también para indicar cuáles son los individuos con mayor riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Pequeñas, pero persistentes, elevaciones de la PCR están asociadas a un mayor riesgo de eventos cardiovasculares en el futuro, como infarto y ACV.

Atención: la sigla PCR también es utilizada por algunos laboratorios para una técnica llamada “reacción en cadena de la polimerasa”, que se utiliza para identificar gérmenes infecciosos a través de su ADN. Este examen es completamente diferente de la dosificación de la proteína C reactiva.

Qué es la proteína C reactiva

El hígado es el órgano responsable de la síntesis de las proteínas que circulan en el torrente sanguíneo. En los estados de estrés para el organismo, como en los casos de infecciones o lesiones de órganos y tejidos, el hígado aumenta la producción de las llamadas proteínas de fase aguda. Estas proteínas tienen actividad anti-inflamatoria y ayudan al sistema inmunológico a combatir gérmenes invasores. Entre las varias proteínas de fase aguda existentes, la proteína C reactiva es una de las que más se destaca.

La proteína C reactiva fue descubierta en la década de 1930 después del análisis de la sangre de pacientes con neumonía. En aquella época, los investigadores notaron que la PCR se encontraba muy elevada durante la fase activa de la neumonía, pero desaparecía de la sangre cuando el paciente se curaba. No tardó mucho para que se descubriera que ese fenómeno no ocurría solamente en la neumonía, sino en cualquier infección relevante en el organismo, principalmente aquellas de origen bacteriano.

Pero la PCR no se limita a detectar infecciones. Cualquier enfermedad que provoque una reacción inflamatoria por parte del organismo puede cursar con niveles elevados de proteína C reactiva. Entre las condiciones no infecciosas que pueden provocar elevación de la PCR, podemos citar:

Las enfermedades enumeradas anteriormente son solamente algunos ejemplos; la lista completa, incluyendo las enfermedades infecciosas, tiene decenas de ejemplos.

¿Para qué sirve el examen de PCR?

La proteína C reactiva es muy utilizada para ayudar en el diagnóstico de enfermedades inflamatorias / infecciosas y para el seguimiento de la eficacia de su tratamiento. Como ya se ha indicado, la PCR es un examen inespecífico. Ella nos dice que existe una inflamación en curso, pero no ayuda mucho a la hora de identificar cuál es el agente causante. Para identificar el origen de la infección son necesarios otros datos, como una correcta interpretación de la historia clínica, de los signos y síntomas del paciente y la utilización de otros exámenes complementarios, como la radiografía de tórax, análisis de orina, ultrasonografía, etc.

Proteína C reactiva en los casos de infección

La concentración de proteína C reactiva en la sangre se eleva precozmente en casos de infección. Justo 2 horas después del inicio del cuadro infeccioso, ya es posible detectar un aumento del valor de la PCR en la sangre.

La PCR sirve para ayudar en el diagnóstico y para acompañar la eficacia del tratamiento, pues, conforme los antibióticos van surtiendo efecto y la infección va siendo vencida, el valor de la proteína C reactiva comienza a caer. Un paciente que después de 48-72 horas de tratamiento con antibiótico no ve mejoría en su cuadro clínico y no presenta signos de caída de la PCR probablemente necesitará un nuevo plan de tratamiento, pues el actual no demuestra estar siendo eficaz.

Históricamente, siempre utilizamos, a través del hemograma, el número de leucocitos en la sangre para hacer ese papel de diagnosticar y acompañar la evolución de una infección. La PCR, sin embargo, se mostró ser un examen más confiable, ya que sus valores suben y caen más rápidamente de acuerdo con el estado de la infección. Hoy en día, es común utilizar tanto el hemograma como la PCR como exámenes complementarios en los casos de infección.

Proteína C reactiva en los casos de enfermedades reumáticas

Las enfermedades reumáticas y las enfermedades autoinmunes suelen provocar cuadros de inflamación crónica en el organismo, llevando así a la elevación de la PCR.

A diferencia de las enfermedades infecciosas, principalmente de aquellas provocadas por bacterias, en las que la PCR se eleva bastante, a menudo más de 20 a 30 veces su valor normal, la PCR en las enfermedades reumáticas suele ser un poco elevada.

En estos casos, la PCR sirve como parámetro de actividad de la enfermedad. Por ejemplo, pacientes con artritis reumatoide que presentan elevación persistente de la PCR suelen tener más lesiones óseas y más deformidades de las articulaciones a medio / largo plazo.

A diferencia de la mayoría de las enfermedades reumáticas y autoinmunes, el lupus parece ser un caso aparte, pues la actividad de la enfermedad no suele tener relación con los valores de la PCR.

Proteína C reactiva en los casos de cáncer

A diferencia de las infecciones y las enfermedades reumáticas, la PCR no suele usarse en la investigación de los pacientes con sospechas de cáncer. Esto ocurre porque no todos los cánceres causan elevación de la PCR, y cuando lo hacen, el valor de la elevación suele ser bajo, difícil de distinguir de otras situaciones más comunes.

Existen, sin embargo, algunas excepciones en las cuales la PCR puede ser útil. Una elevación inexplicable de la PCR, por ejemplo, puede ser una señal de recidiva de un tumor previamente tratado. Otro ejemplo son los pacientes con mieloma múltiple o linfoma, ya que los valores persistentemente elevados de la PCR suelen indicar una enfermedad más agresiva, sugiriendo un peor pronóstico, con menor tiempo de sobrevida.

Es bueno señalar que, en general, no se solicita PCR solamente con el propósito de investigar un cáncer. De la misma forma, un paciente con PCR inexplicablemente elevado tiene muchas más posibilidades de tener una enfermedad inflamatoria benigna o una infección que tener un cáncer oculto.

Valores de la proteína C reactiva

Los resultados de la PCR se pueden describir en mg/dL o mg/L. Como las dos formas son a menudo usadas por los laboratorios, voy a utilizar las dos unidades de medición a lo largo del resto del artículo.

En personas sanas, la PCR suele estar por debajo de 0,3 mg / dL (3 mg/L), pero este valor puede ser un poco más elevado en las personas mayores.

  •  Los valores de PCR entre 0,3 mg/dL (3 mg/L) y 1,0 mg / dL (10 mg/L) pueden ocurrir en situaciones de inflamación mínima, como una gingivitis o un resfriado. Las personas obesas, diabéticas, hipertensas, portadores de insuficiencia renal, consumidores regulares de alcohol, fumadores o personas sedentarias también pueden tener valores discretamente elevados de PCR.
  • Los valores de PCR por encima de 1,0 mg/dL (10 mg/L) ya empiezan a ser más compatibles con infecciones o procesos inflamatorios más intensos. Los valores entre 1,0 mg/dL (10 mg/L) y 4,0 mg/dL (40 mg/dl) son compatibles con infecciones virales más fuertes, tipo gripe, mononucleosis, varicela, etc. Los tumores y enfermedades reumáticas también suelen causar elevación de la PCR en esta franja.
  • Los valores de la proteína C reactiva por encima de 4,0 mg/dL (40 mg/L) son más compatibles con la infección bacteriana. En casos de sepsis, los valores fácilmente superan los 20 mg/dL (200 mg/L).

Antiguamente, los resultados de la PCR eran divulgados apenas como positivo o negativo. Si los valores fueran por encima de 1,0 mg/dL (10 mg/L), el laboratorio consideraba el resultado como PCR positiva, ya sea 1,5 mg/dL o 30 mg/dl. Como ustedes pueden imaginar, este tipo de resultado ayuda poco. Con las técnicas más modernas, capaces de medir exactamente los valores de la PCR, esta forma de divulgar el resultado de la proteína C reactiva acabó siendo abandonada.

Proteína C reactiva ultrasensible y las enfermedades cardiovasculares

Las pruebas habituales que miden los valores sanguíneos de la PCR suelen tener un límite inferior que se sitúa alrededor de 0,3 mg/dL (3 mg/L). Siempre que el paciente tenga un valor de proteína C reactiva por debajo de 0,3 mg/dl, el laboratorio proporcionará el resultado como PCR <0,3 mg/dL (<3,0 mg/L).

Recientemente, nuevas técnicas de detección de la proteína C reactiva han permitido una evaluación más detallada de los resultados de los pacientes con PCR por debajo de 0,3 mg/dL. Un examen llamado proteína C reactiva altamente sensible (PCR-as) o proteína C reactiva ultrasensible (PCR-us) permite detectar con seguridad valores de PCR tan bajos como 0,03 mg/dL (0,3 mg/L).

Esa posibilidad de detectar valores muy bajos posibilitó el uso de la PCR-us como un predictor de enfermedades cardiovasculares. Vamos a una rápida explicación para que ustedes entiendan mejor.

Las evidencias acumuladas desde la década de 1990 vienen apuntando a un papel central de la inflamación en el origen de la aterosclerosis y, por consiguiente, en la aparición de enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio. Más de 30 estudios ya demostraron que una inflamación silenciosa de pequeña intensidad, caracterizada por elevaciones muy pequeñas pero persistentes, de la proteína C reactiva, está claramente relacionada a un mayor riesgo de desarrollo de placas de colesterol en los vasos sanguíneos, lo que facilita el surgimiento de enfermedades cardiovasculares (lee: Infarto de miocardio – Causas y Prevención).

En los sujetos sanos, el valor normal de la PCR dosificada por el método de PCR-as es menor que 0,1 mg / dL (1 mg/L). En promedio, las personas sin enfermedades tienen una PCR de alrededor de 0,07 y 0,08 mg/dL (0,7 y 0,8 mg/L).

Los diversos estudios realizados en las últimas dos décadas han demostrado que los individuos que presentan una PCR persistentemente por encima de 0,1 mg/dL (1 mg/L), presentan un estado crónico de inflamación mínima, lo que aumenta a largo plazo, el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Por lo tanto, de forma resumida, lo que los estudios han señalado es el siguiente:

  • Personas con PCR persistentemente por debajo de 0,1 mg / dL (1 mg/L) tienen un bajo riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
  • Personas con PCR persistentemente entre 0,1 mg/dL (1 mg/L) y 0,3 mg/dL (3 mg/L) tienen un riesgo moderado de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
  • Personas con PCR persistentemente por encima de 0,3 mg/dL (3 mg/L) tienen un riesgo elevado de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Obviamente, los resultados de la PCR no pueden ser interpretados durante un cuadro de infección. Estos valores deben ser investigados mientras el paciente se encuentra sin ninguna queja clínica.

Como ya se ha indicado, los individuos diabéticos, hipertensos, fumadores y/u obesos presentan a menudo niveles de PCR por encima de 0,3 mg/dL (3 mg/L). No es sorprendente, por lo tanto, que estas enfermedades ya han sido identificadas hace varios años como importantes factores de riesgo para problemas cardiovasculares.


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