ANEURISMA DE LA AORTA ABDOMINAL

¿Qué es un aneurisma?

El aneurisma es una dilatación anormal y localizada que habitualmente surge debido a una fragilidad en la pared de un vaso sanguíneo. Para que un aneurisma surja, el vaso sanguíneo necesita estar debilitado, ya sea por una condición hereditaria o por una enfermedad adquirida a lo largo de la vida.

Los aneurismas surgen con más frecuencia en las arterias, pues estos vasos tratan con presiones sanguíneas mucho más elevadas que las venas. Las arterias necesitan tener paredes fuertes y elásticas para no ceder, incluso cuando hay un gran aumento de la presión arterial. Si un segmento de una arteria por algún motivo se vuelve más débil, la presión de la sangre lentamente provocará una dilatación en esta región.

Con el paso de los años, la dilatación se vuelve cada vez más grande y la pared de la arteria cada vez más débil, hasta el punto en que la presión interna vence la resistencia de la pared y la arteria se rompe, provocando hemorragia interna.

Como las arterias transportan grandes volúmenes de sangre bajo alta presión, el rompimiento de uno de estos vasos suele causar una intensa hemorragia y un alto riesgo de muerte. Cuanto mayor es el diámetro de un aneurisma, mayor será el riesgo del mismo romperse. La existencia de un aneurisma, por lo tanto, es un cuadro grave y potencialmente fatal.

En este artículo vamos a hablar exclusivamente de los aneurismas que surgen en la aorta abdominal; si buscas información sobre aneurisma cerebral, accede al siguiente texto: Aneurisma Cerebral – Síntomas, Causas y Tratamiento.

¿Qué es arteria aorta?

La arteria aorta es la mayor y más calibrada arteria de nuestro cuerpo. La aorta nace en la salida del ventrículo izquierdo, lo que significa que es el primer vaso sanguíneo que recibe la sangre bombeada por el corazón. Toda la sangre del organismo obligatoriamente pasa por la arteria aorta antes de ser distribuida al resto del cuerpo.

Después de salir del corazón, la aorta hace una gran curva, llamada arco aórtico, y libera sus primeras ramas, que llevarán sangre hacia los miembros superiores y hacia la cabeza. La aorta sigue entonces hacia la parte inferior del cuerpo, atravesando todo el tórax y el abdomen.

Aorta
Aorta

Conforme la aorta va descendiendo, su diámetro se vuelve progresivamente menor. Se nace en la salida del ventrículo izquierdo con cerca de 3,5 cm de diámetro, disminuye a 2,5 cm después del final del arco aórtico y presenta cerca de 1,5 cm en el segmento ya por debajo de los riñones.

Conforme la aorta va descendiendo, decenas de ramas van siendo lanzadas, para nutrir tejidos y órganos a lo largo del cuerpo, incluyendo intestinos, estómago, bazo, hígado, riñones, etc. En la parte más baja del abdomen, la arteria aórtica se bifurca, convirtiéndose en las arterias ilíacas, responsables de la irrigación de los miembros inferiores y de la pelvis.

Técnicamente, la aorta abdominal se inicia inmediatamente después del paso de la arteria por el diafragma, estructura que separa físicamente el tórax del abdomen.

Aneurisma de la aorta abdominal

Los aneurismas que surgen en la porción torácica de la aorta se llaman aneurisma de la aorta torácica mientras que los aneurismas que surgen en la porción abdominal se llaman aneurismas de la aorta abdominal.

Un aneurisma aórtico se define como una dilatación segmentada de la aorta que es 50% mayor que el diámetro normal. En la mayoría de los adultos, la aorta abdominal tiene un diámetro de aproximadamente 2,0 cm. Siendo así, consideramos la existencia de un aneurisma siempre que algún segmento de esa arteria presente una dilatación mayor que 3,0 cm.

Aneurisma de la aorta
Aneurisma de la aorta

Riesgo de rompimiento de un aneurisma de la aorta abdominal

Es importante resaltar que no todo aneurisma de la aorta abdominal se encuentra bajo riesgo de rompimiento a corto plazo. Dos factores deben ser siempre observados cuando se evalúa el riesgo de rotura de un aneurisma: tamaño y velocidad de crecimiento.

Los estudios muestran que los aneurismas con un diámetro inferior a 4 cm no presentan riesgo de ruptura y aquellos con hasta 5,5 cm presentan un riesgo muy bajo. Las posibilidades de que un aneurisma de aorta abdominal se rompe en el intervalo de un año son las siguientes:

  • 0% para aneurismas menores de 4,0 cm de diámetro.
  • 0,5 a 5% para aneurismas entre 4,0-4,9 cm de diámetro.
  • 3 a 15% para aneurismas entre 5,0-5,9 cm de diámetro.
  • 10 a 20% para aneurismas entre 6,0-6,9 cm de diámetro.
  • 20 a 40% para aneurismas entre 7,0-7,9 cm de diámetro.
  • 30 a 50% para aneurismas a partir de 8,0 cm de diámetro.

En cuanto a la velocidad de expansión, sabemos que los que crecen cerca de 0,5 cm en seis meses también presentan un alto riesgo de rompimiento.

Factores de riesgo

La mayoría de los aneurismas de la aorta aparecen en la aorta abdominal. De estos, más del 90% se localizan abajo en el nivel de las arterias renales.

El principal factor de riesgo para un aneurisma de aorta es la edad del paciente, ya que estas lesiones son inusuales en personas menores de 50 años. Su incidencia comienza a subir a partir de los 60 años, alcanzado pico en los individuos entre 75 y 80 años de edad. Alrededor del 10% de la población de más de 60 años posee un aneurisma de la aorta abdominal. Afortunadamente, la mayoría son pequeños y con bajo riesgo de rotura.

Además de la edad, hay otros factores que aumentan el riesgo de una persona de desarrollar un aneurisma de la aorta abdominal. Son ellos:

  • Cigarrillo: fumar aumenta significativamente el riesgo. Más del 75% de los aneurismas de gran tamaño ocurren en los fumadores. El riesgo está directamente relacionado con la cantidad y el tiempo de tabaquismo.
  • Sexo: los hombres presentan de cuatro a seis veces más riesgos de desarrollar aneurismas de la aorta que las mujeres.
  • Etnia: caucasianos (blancos) son el grupo con el riesgo más alto.
  • Historia familiar:  hay una clara asociación genética en el riesgo de desarrollar un aneurisma de la aorta. Quien tiene un familiar cercano con historia de aneurisma de la aorta abdominal presenta mayor riesgo de también tenerlo.
  • Obesidad: pacientes obesos presentan mayor riesgo.
  • Aneurismas en otras arterias: pacientes que poseen aneurismas en otras arterias del cuerpo, principalmente en los miembros inferiores, presentan un alto riesgo de también.

Algunas enfermedades también están más relacionadas, entre ellas podemos citar:

Síntomas

La mayoría de los aneurismas de la aorta abdominal son pequeños y no causan ningún síntoma. En realidad, la mayoría de las personas que tienen un aneurisma no sabe que lo tiene. Muchos aneurismas de la aorta se descubren por accidente durante la realización de una ultrasonografía o tomografía computarizada del abdomen solicitada por algún otro motivo médico.

Conforme el aneurisma crece, algunos signos y síntomas pueden comenzar a ser perceptibles. Alrededor del 30% de los aneurismas se descubre tras la detección de una pequeña masa pulsante cerca del ombligo. Algunos aneurismas pueden causar dolor en el abdomen o en la espalda, y acaban por ser diagnosticados durante la investigación de este dolor.

Desafortunadamente, la mayoría de los aneurismas crece sin causar síntomas, y el paciente solamente puede descubrir la lesión en la aorta cuando ésta se rompe. La ruptura de un aneurisma abdominal suele provocar un intenso dolor abdominal y evolucionar rápidamente hacia shock circulatorio debido a la gran pérdida de sangre. Alrededor del 65% de los pacientes fallece antes de llegar al hospital. En algunos casos, sin embargo, el sangrado de un aneurisma roto puede ser temporalmente contenido por algunas estructuras intraabdominales, dando tiempo al paciente recibir atención médica.

Tratamiento

La corrección de un aneurisma de la aorta abdominal se realiza a través de la cirugía. Una vez que la rotura ha ocurrido, la tasa de éxito es mucho menor que si la cirugía hubiera sido realizada de forma electiva, antes de la ruptura. El objetivo debe ser siempre corregir el aneurisma antes de su rotura.

¿Todos los aneurismas de la aorta abdominal necesitan ser operados?

No. La reparación quirúrgica de un aneurisma es una compleja cirugía y trae riesgos. La cirugía está indicada en los casos en que el riesgo de rotura a corto plazo es mayor que el riesgo de la cirugía en sí. Por lo tanto, la cirugía generalmente no es aconsejable si usted tiene un aneurisma menor de 4,0 cm de diámetro. En estos casos, el paciente solamente debe realizar ultrasonidos abdominales regularmente (cada 6 meses) para confirmar que el aneurisma se encuentra estable, sin crecimiento y sin riesgo de rotura a corto plazo.

Los pacientes con un aneurisma entre 4,0 y 5,5 cm deben discutir sus opciones con su médico. La mejor solución dependerá del riesgo quirúrgico del paciente y del riesgo de rotura a corto plazo del aneurisma. En estos casos, las características que influyen en la decisión incluyen:

  • El tamaño y la velocidad de crecimiento del aneurisma.
  • Presencia  de dolor abdominal.
  • La existencia de otros aneurismas.
  • Riesgo quirúrgico. El paciente con múltiples enfermedades, cuyo riesgo quirúrgico es elevado, debe preferentemente evitar la cirugía.

Cirugía

En los pacientes en que la cirugía está indicada, hay dos opciones.

La cirugía tradicional consiste en la remoción de todo el segmento aneurismático y la sustitución por un injerto (prótesis). A pesar de que esta operación es de gran tamaño, suele ser exitosa en la mayoría de los casos. El injerto generalmente funciona bien para el resto de la vida del paciente.

La cirugía tradicional lleva de 4 a 6 horas y se realiza bajo anestesia general. Después de la cirugía, se lleva el paciente a la a unidad de centro intensivo. Los pacientes generalmente son capaces de tener alta hospitalaria después de cuatro a siete días, y pueden reanudar sus actividades normales en cerca de cuatro a seis semanas.

Un procedimiento quirúrgico más reciente y menos invasivo, llamado reparación endovascular, ha tenido éxito en la reparación de los aneurismas de la aorta. En esta técnica, un injerto (stent) es llevado hasta el lugar del aneurisma a través de la cateterización de una arteria de los miembros inferiores, generalmente la arteria femoral. La técnica es similar a la implementación de stents en el cateterismo cardiaco.

La técnica endovascular es más segura, ya que no es propiamente una cirugía. El procedimiento suele durar de 1 a 3 horas, y los pacientes habitualmente dejan el hospital dentro de 1 o 2 días. Las actividades normales se pueden reanudar de 2 a 6 semanas.

Pero no todo es perfecto. Hay menos experiencia, menos datos sobre resultados a largo plazo y la tasa de éxito de la técnica endovascular no es tan alta cuando la de la cirugía abierta. Además, con el tiempo, el stent puede salir del lugar, obligando a la realización de un nuevo procedimiento.

Actualmente, la reparación endovascular con stent ha sido más indicada en pacientes ancianos, con múltiples condiciones médicas que aumentan el riesgo de la cirugía convencional.


Referencias



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