CÓMO ALIVIAR LOS SOFOCOS EN LA MENOPAUSIA

Las olas de calor de la menopausia, llamadas sofocos o calores, atacan a 3/4 las mujeres en el período posmenopáusico (climaterio).

En este texto vamos a hablar específicamente sobre los sofocos, las olas de calor de la menopausia. Para obtener más información sobre otros síntomas de la menopausia, lee:

Antes de hablar de los sofocos, vamos a aclarar dos conceptos. Hay mucha confusión, especialmente, entre el público en general, con los términos menopausia y climaterio. La menopausia es la última menstruación de la vida de la mujer. El período siguiente después de la cesación de la menstruación se llama climaterio. Por lo tanto,  a pesar de ser muy común escuchar que la mujer está en la menopausia, lo más correcto sería decir que ella tuvo la menopausia y ahora está en el climaterio.

A lo largo  del texto voy a utilizar el término “calor de la menopausia” en lugar de “calor del climaterio” por ser la primera una expresión más consagrada, a pesar de no ser la más técnicamente correcta.

Síntomas de los sofocos

Las olas de calor de la menopausia pueden aparecer debido a una desregulación en nuestro mecanismo de control térmico, que parece ser causada por disminuciones de los niveles de estrógeno.

El sofoco usualmente comienza como una sensación repentina de calor en la cara y en la parte superior del tórax, volviéndose rápidamente generalizada. Esta ola de calor ocurre por una interpretación errónea de la temperatura real del cuerpo por el hipotálamo, una región del sistema nervioso central que actúa como un termostato. La  paciente se siente muy caliente, pero su temperatura permanece normal, alrededor de 36,5 °C.

La sensación de calor dura entre dos y cuatro minutos y frecuentemente está asociada con intensa sudoración y enrojecimiento de la piel. Como el organismo piensa que el cuerpo está demasiadamente caliente, ocurre una inadecuada dilatación de los vasos de la piel, que provoca enrojecimiento y sudoración.

Con la vasodilatación, la sudoración y la consiguiente pérdida de calor, hay un rápido descenso en la temperatura corporal, causando una leve hipotermia. En este momento el sofoco  comienza a disiparse y emergen los escalofríos, un mecanismo utilizado por el cuerpo para generar calor en un intento de recuperar la temperatura normal del organismo.

En algunas mujeres las olas de calor aparecen varias veces al día y también pueden aparecer en su sueño. Los calores nocturnos dificultan el sueño y pueden llevar al insomnio. Si la paciente tiene problemas como ansiedad o depresión, común en la edad de la menopausia, pueden surgir importantes disturbios del sueño.

El sofoco afecta hasta 3/4 de las mujeres y se presenta, generalmente, cuando se acerca a la menopausia. En el 80% de los casos las olas de calor de la menopausia duran más de un año. En la mayoría de las veces, el sofoco dura dos o tres años. Sin embargo, el 25% de las mujeres sufren con calores durante más de cinco años y aproximadamente el 10% mantiene los síntomas inclusive después de los 70 años de edad.

Mujeres con sobrepeso, fumadoras o sedentarias tienen un mayor riesgo de desarrollar sofocos. No se sabe por qué, pero las afrodescendientes tienen más sofocos que las mujeres de origen europeo, que a su vez tienen más sofocos que las mujeres asiáticas.

Tratamiento de los sofocos

Es siempre bueno recordar que el sofoco, habitualmente, desaparece espontáneamente después de algunos años. Como muchas  mujeres tienen síntomas leves, ningún tratamiento está indicado a menos que los calores sean realmente incómodos.

El tratamiento más efectivo para las olas de calor de la menopausia es la reposición de estrógeno, pero en la actualidad, debido a los efectos secundarios, su uso está indicado solamente para períodos cortos (dos o tres años) y en mujeres con síntomas de moderada a fuerte intensidad. El estrógeno puede ser administrado por vía oral o transdérmica. En mujeres que no han retirado el útero, el estrógeno debe ser administrado juntamente con la progesterona para prevenir la proliferación de la mucosa uterina, un efecto que aumenta el riesgo de cáncer de endometrio (cáncer de útero).

Pacientes con antecedentes de enfermedad cardiovascular, trombosis o  cáncer de mama no deben ser tratadas con estrógenos.

Otras opciones de tratamiento incluyen los antidepresivos (p. ej., fluoxetina o citalopram), Gabapentina o Clonidina, un fármaco utilizado en el tratamiento de la hipertensión arterial.

Tratamientos naturales para el sofoco

Algunas terapias no farmacológicas también ayudan. Perder peso y dejar de fumar son actitudes imprescindibles. Evitar alcohol, comidas con especias y cafeína también son conductas que funcionan en algunas mujeres.

El calor agrava los sofocos, así que en el verano busca quedarte en ambientes ventilados o con aire acondicionado. Usa ropas livianas y bebe líquidos helados.

La práctica regular de actividades físicas y las técnicas de relajación también son eficaces.

El uso de isoflavonas o fitoestrógenos (estrógenos de plantas) no muestra ninguna prueba científica. Por el contrario, los trabajos indican que los mismos tienen solamente un efecto placebo y pueden ser perjudiciales en mujeres con antecedentes de cáncer de mama.

También no existen evidencias claras que la acupuntura tenga efectos en el alivio de los sofocos de la menopausia.

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