Resumen
Principales puntos sobre el retraso menstrual
- El retraso menstrual no significa necesariamente embarazo. Incluso las mujeres con ciclos habitualmente regulares pueden presentar algunos días de variación de un mes a otro.
- Si el ciclo es muy predecible, el primer día después de la fecha esperada ya puede considerarse un retraso, pero un retraso aislado de pocos días no suele indicar la existencia de alguna enfermedad.
- Si hubo relaciones sexuales con posibilidad de embarazo, el test de embarazo de farmacia puede hacerse a partir del primer día de retraso menstrual. Si el resultado es negativo demasiado pronto y la menstruación no aparece, el test puede repetirse algunos días después.
- No tener náuseas, dolor en las mamas u otros síntomas no descarta un embarazo. Muchas embarazadas aún no presentan síntomas cuando notan el retraso menstrual.
- Cuando se descarta el embarazo, entre las causas frecuentes de retraso se encuentran el estrés, los cambios de peso, el síndrome de ovario poliquístico, los problemas de tiroides, la prolactina elevada, los medicamentos, la lactancia, el ejercicio físico intenso y los cambios en el uso de anticonceptivos.
- La ausencia de menstruación durante más de tres meses en quienes antes tenían ciclos regulares, o durante seis meses en quienes ya presentaban ciclos irregulares, se denomina amenorrea secundaria y debe investigarse.
¿Cuántos días de retraso menstrual se consideran normales?
No existe un número único de días de retraso que se considere normal para todas las mujeres. Lo más importante es comparar el ciclo actual con el patrón habitual de cada persona.
El ciclo menstrual se cuenta desde el primer día de una menstruación hasta el primer día de la menstruación siguiente. No importa cuántos días dure la menstruación.

En mujeres adultas, los ciclos de aproximadamente 21 a 35 días se consideran habituales, pero esto no significa que todas las mujeres deban menstruar exactamente con el mismo intervalo todos los meses.
Si suele tener un ciclo muy regular, y la menstruación llega prácticamente el mismo día, un día después de la fecha esperada ya puede considerarse un retraso menstrual. Sin embargo, esto no significa que un retraso de uno, dos o pocos días sea necesariamente anormal.
Incluso las mujeres con ciclos regulares pueden menstruar ocasionalmente algunos días antes o después de lo esperado. El útero no tiene un calendario fijo ni está obligado a funcionar como un reloj todos los meses.
En mujeres con ciclos irregulares, determinar cuándo comienza el retraso menstrual es más difícil. Por ejemplo, si los ciclos suelen variar entre 28 y 32 días, tiene más sentido considerar que existe un retraso solo después de superar la duración máxima que suelen tener sus ciclos.
Si no sabe cuándo debería llegar su próxima menstruación, puede utilizar nuestra calculadora menstrual.
¿Con cuántos días de retraso menstrual puede tratarse de un embarazo?
No existe un número determinado de días de retraso que indique si se trata o no de un embarazo.
Un solo día de retraso puede deberse a un embarazo, del mismo modo que una mujer puede estar cinco, diez o más días sin menstruar y no estar embarazada.
Lo que confirma o descarta una gestación no es el número de días de retraso, sino el resultado de la prueba de embarazo.
Se ha retrasado la menstruación. ¿Cuándo hacer la prueba de embarazo?
Si hubo relaciones sexuales con posibilidad de embarazo, el test de embarazo de farmacia ya puede hacerse a partir del primer día de retraso menstrual, sobre todo cuando los ciclos son regulares y la mujer sabe aproximadamente cuándo debería llegar la menstruación.
El embarazo debe considerarse incluso cuando se haya utilizado algún método anticonceptivo. Ningún método es 100 % eficaz y pueden producirse fallos, como olvidar una píldora, retrasarse con una inyección o que se rompa el preservativo.
La ausencia de menstruación suele ser uno de los primeros síntomas del embarazo. Muchas mujeres sospechan que pueden estar embarazadas precisamente porque la menstruación no apareció en la fecha esperada, incluso antes de que surjan manifestaciones como náuseas, sensibilidad en las mamas, cansancio o necesidad frecuente de orinar.
Un test de embarazo de farmacia positivo después del retraso menstrual suele ser bastante fiable. Sin embargo, un resultado negativo requiere algo más de atención, principalmente cuando el test se realiza durante los primeros días de retraso.
Si el test da negativo y la menstruación sigue sin aparecer, puede repetirse algunos días después. Esto es especialmente útil cuando existe la posibilidad de que la ovulación haya ocurrido más tarde de lo habitual, haciendo que la producción de hCG también haya comenzado más tarde.
El beta-hCG en sangre puede detectar concentraciones menores de la hormona, pero no siempre es necesario. En la mayoría de las situaciones, un test de embarazo de farmacia realizado en el momento adecuado es suficiente para confirmar o descartar un embarazo.
Para saber exactamente cuándo hacerse la prueba y cómo interpretar un resultado negativo, lea: Prueba de embarazo: cuándo hacerla y cómo interpretar el resultado.
No tengo síntomas de embarazo, pero se me ha retrasado la menstruación
Es posible estar embarazada, tener un retraso menstrual y todavía no presentar ningún síntoma de embarazo. De hecho, el propio retraso menstrual ya es un “síntoma”.
Durante las primeras semanas, muchas embarazadas todavía no sienten náuseas, dolor o aumento de la sensibilidad en las mamas, cansancio, necesidad frecuente de orinar u otros cambios típicos del embarazo. Estos síntomas pueden aparecer más adelante y varían considerablemente de una mujer a otra.
Por lo tanto, no tener síntomas no reduce la posibilidad de embarazo. Si hubo relaciones sexuales sin protección y la menstruación se ha retrasado, debe investigarse la posibilidad de embarazo.
¿Qué hacer cuando se retrasa la menstruación?
La respuesta depende del tiempo de retraso y de si recientemente hubo o no relaciones sexuales con posibilidad de embarazo.
Menstruación retrasada de 1 a 5 días
Un retraso de 1 a 5 días puede representar simplemente una pequeña variación del ciclo menstrual, incluso en mujeres que normalmente menstruan a intervalos bastante regulares.
La menstruación suele llegar aproximadamente entre 12 y 14 días después de la ovulación. Por lo tanto, si la ovulación se produce algunos días más tarde de lo habitual, la menstruación también aparecerá más tarde.
Si hubo posibilidad de embarazo
Si recientemente hubo relaciones sexuales con posibilidad de embarazo y la menstruación lleva al menos 1 día de retraso, ya es posible realizar un test de embarazo de farmacia, principalmente cuando los ciclos suelen ser regulares y se conoce la fecha esperada de la menstruación.
Un resultado positivo en esta fase suele ser fiable. En cambio, un resultado negativo obtenido durante los primeros días de retraso puede ser necesario repetirlo, porque la ovulación puede haber ocurrido más tarde de lo previsto y la concentración de hCG todavía puede ser baja.
Si el test es negativo y la menstruación no aparece, espere algunos días y repita la prueba.
Si no hubo posibilidad de embarazo
Si no hubo relaciones sexuales con posibilidad de embarazo, un retraso de pocos días generalmente no es motivo de preocupación.
Pueden producirse pequeñas variaciones sin que exista ninguna enfermedad. El estrés, la ansiedad, dormir mal, los viajes, los cambios de rutina, una enfermedad reciente o simplemente una ovulación más tardía pueden prolongar el ciclo durante ese mes.
Si este tipo de retraso ocurre solo ocasionalmente, generalmente basta con esperar a que aparezca la menstruación.
Menstruación retrasada de 6 a 10 días
Cuando la menstruación lleva aproximadamente una semana de retraso, todavía es posible que la causa sea simplemente una ovulación más tardía de lo habitual. Sin embargo, la importancia del retraso depende del patrón habitual de los ciclos y de la posibilidad o no de embarazo.
Si hubo posibilidad de embarazo
Con 6 a 10 días de retraso, un test de embarazo de farmacia realizado correctamente ya suele ofrecer un resultado bastante fiable.
Si se hizo un test durante los primeros 3 días de retraso y dio negativo, pero la menstruación sigue sin aparecer, este es un buen momento para repetirlo.
Esto se debe a que, en algunos embarazos, la ovulación y la implantación pueden haber ocurrido más tarde de lo esperado. En ese caso, la concentración de hCG todavía podría haber sido baja en el primer test. Algunos días después, si existe un embarazo, la probabilidad de obtener un resultado falso negativo es menor.
Si el nuevo test sigue siendo negativo, otras causas del retraso comienzan a adquirir mayor importancia.
Si no hubo posibilidad de embarazo
Si el embarazo no es una posibilidad, un retraso de 6 a 10 días todavía puede deberse a alteraciones transitorias del ciclo.
El estrés físico o emocional, una enfermedad reciente, un cambio importante de rutina, dormir mal, los cambios de peso, realizar ejercicio físico más intenso de lo habitual o las alteraciones hormonales pasajeras pueden retrasar la ovulación y, en consecuencia, la menstruación.
Si suele tener ciclos regulares y este ha sido un episodio aislado, todavía es razonable esperar algunos días.
Por otro lado, si retrasos de esta duración comienzan a repetirse, conviene observar el patrón de los siguientes ciclos y considerar una evaluación ginecológica. No tome medicamentos por su cuenta para «hacer que baje la regla».
Menstruación retrasada de 11 a 28 días
Un retraso menstrual de más de 10 días ya es más significativo, principalmente para quienes normalmente presentan ciclos bastante regulares.
Aun así, un episodio aislado no significa necesariamente que exista algún problema de salud. Una ovulación muy tardía o incluso un ciclo sin ovulación pueden prolongar considerablemente el intervalo entre las menstruaciones.
Si hubo posibilidad de embarazo
Si hubo posibilidad de embarazo, debe hacerse la prueba si todavía no se ha realizado.
A estas alturas, un test de embarazo de farmacia negativo realizado correctamente hace que un embarazo sea poco probable.
Cuando las pruebas realizadas después de varios días de retraso menstrual siguen siendo negativas, deben considerarse otras causas de retraso menstrual además del embarazo.
Si no hubo posibilidad de embarazo
Si el embarazo no es posible, un retraso de varias semanas puede ocurrir porque la ovulación se produjo mucho más tarde de lo habitual o porque durante ese ciclo no hubo ovulación.
El estrés intenso, una enfermedad reciente, los cambios importantes de peso, el aumento marcado del ejercicio físico, las alteraciones de la tiroides, el síndrome de ovario poliquístico y otros trastornos hormonales también pueden interferir en el ciclo.
Si este retraso es excepcional y finalmente aparece la menstruación, no siempre es necesario investigarlo. Si episodios similares comienzan a ocurrir con frecuencia, la evaluación médica adquiere mayor importancia.
Menstruación retrasada durante 1 a 2 meses
Cuando la menstruación permanece ausente durante uno o dos meses, principalmente en una mujer que antes tenía ciclos regulares, es probable que se haya producido una alteración importante de la ovulación. La ovulación puede haber ocurrido mucho más tarde de lo habitual o, durante ese ciclo, simplemente puede no haber ocurrido.
Se denomina ciclo anovulatorio aquel en el que la mujer no ovula. Un episodio aislado puede ocurrir ocasionalmente incluso en mujeres sanas, sin significar necesariamente que exista alguna enfermedad.
Sin embargo, estar uno o dos meses sin menstruar ya va más allá de una pequeña variación de algunos días del ciclo. Cuando estos episodios se repiten, pueden indicar que la mujer no está ovulando regularmente.
En esta situación, especialmente si los ciclos anteriormente eran predecibles, es importante buscar la causa de la irregularidad menstrual.
Si hubo posibilidad de embarazo
Si existe un retraso menstrual prolongado, pero hubo relaciones sexuales con posibilidad de embarazo durante los últimos 2 meses, el primer paso es confirmar o descartar una gestación.
Después de uno o dos meses de retraso menstrual, un test de embarazo de farmacia realizado correctamente ya debería detectar un embarazo en curso. Por lo tanto, si el test sigue siendo negativo a estas alturas, la posibilidad de un embarazo en curso se vuelve muy improbable y deben considerarse otras causas de ausencia de menstruación.
Si todavía no se ha realizado ninguna prueba, hágala antes de atribuir el retraso al estrés, a alteraciones hormonales o a cualquier otra causa.
Una vez descartado el embarazo, las posibilidades pasan a ser las mismas que en las mujeres que no tuvieron relaciones sexuales con riesgo de gestación.
Si no hubo posibilidad de embarazo
Si no hubo relaciones sexuales con posibilidad de embarazo, no es necesario realizar una prueba de embarazo.
Uno o dos meses sin menstruar pueden deberse a un retraso importante de la ovulación o a un ciclo en el que la ovulación no se produjo. Entre las posibles causas se encuentran el estrés intenso, una enfermedad reciente, una pérdida o un aumento importante de peso, el ejercicio físico excesivo, una ingesta calórica insuficiente, el síndrome de ovario poliquístico, las alteraciones de la tiroides, el aumento de la prolactina, la lactancia y la perimenopausia.
Un episodio ocasional puede no representar una enfermedad. Sin embargo, si los ciclos eran anteriormente regulares, si los retrasos prolongados comienzan a repetirse o si aparecen otros síntomas, como salida de leche por las mamas sin estar amamantando, aumento del vello, acné intenso, sofocos o cambios importantes de peso, está indicada una evaluación médica.
Menstruación retrasada durante 3 meses o más
Cuando una mujer que anteriormente presentaba ciclos regulares permanece tres meses o más sin menstruar, el cuadro pasa a denominarse amenorrea secundaria. En las mujeres que ya presentaban ciclos irregulares, suele utilizarse como referencia la ausencia de menstruación durante seis meses.
En esta situación, ya no estamos hablando simplemente de una menstruación que ha tardado más de lo habitual en llegar. La ausencia prolongada de los ciclos debe investigarse, incluso si la mujer se siente bien.
Si existe posibilidad de embarazo, debe descartarse. Después de tres meses sin menstruar, un test de embarazo de farmacia realizado correctamente ya debe detectar un embarazo en curso.
Las causas de amenorrea secundaria son variadas e incluyen alteraciones de la ovulación, trastornos hormonales, algunos medicamentos y otras afecciones ginecológicas. Más adelante explicamos detalladamente qué es la amenorrea, cuáles son sus principales causas y cómo suele realizarse su estudio.
Por lo tanto, estar tres meses o más sin menstruar no debe considerarse simplemente un retraso menstrual prolongado ni una situación en la que se deba continuar esperando indefinidamente a que vuelva la menstruación.
Retraso menstrual y prueba negativa: ¿qué puede ser?
Si se ha retrasado la menstruación y la prueba es negativa, o si no ha mantenido relaciones sexuales recientemente, existe una variedad de causas que deben evaluarse.
A continuación, analizaremos las 15 causas más frecuentes de retraso menstrual distintas del embarazo.
1. Estrés y ansiedad
El ciclo menstrual se ve fácilmente influido por factores externos al aparato reproductor.
El estrés o la ansiedad intensos pueden interferir en la producción de las hormonas que controlan la ovulación. Si la ovulación se retrasa, la menstruación también se retrasa. Si durante ese ciclo no se produce la ovulación, la menstruación puede tardar todavía más en aparecer.
Cuando hablamos de estrés, se incluyen situaciones habituales como el exceso de trabajo, los problemas laborales, económicos o familiares, los exámenes importantes, la privación de sueño, los cambios de rutina o la enfermedad de una persona cercana.
Los cambios bruscos en el horario de trabajo, principalmente cuando es necesario trabajar con frecuencia durante la madrugada, también pueden interferir en el ciclo.
También existe una situación muy habitual: la mujer no desea quedarse embarazada, pero algo salió mal durante la relación sexual —como la rotura del preservativo o el olvido de una píldora— y pasa los días siguientes extremadamente ansiosa esperando que llegue la menstruación.
Este proceso puede convertirse en un círculo vicioso: el miedo al embarazo aumenta el estrés, el estrés puede retrasar la ovulación y la menstruación, y el retraso aumenta todavía más la ansiedad.
En esta situación, no merece la pena intentar interpretar los síntomas. Si la menstruación se ha retrasado y existe posibilidad de embarazo, haga la prueba.
2. Interrupción o cambio del anticonceptivo
Los cambios en el uso de anticonceptivos hormonales pueden modificar el patrón de sangrado.
Durante el uso de muchas píldoras combinadas, el sangrado que aparece durante el intervalo entre los envases no es una verdadera menstruación, sino un sangrado provocado por la disminución de los niveles hormonales durante la pausa.
Después de suspender la píldora, la ovulación suele regresar rápidamente. Sin embargo, algunas mujeres tardan algún tiempo en recuperar su patrón menstrual habitual, especialmente si ya tenían ciclos irregulares antes de comenzar a utilizar el anticonceptivo.
Lo mismo puede ocurrir después de suspender otros métodos hormonales, como los implantes y los anticonceptivos inyectables. En el caso de las inyecciones de larga duración, la recuperación de la ovulación puede tardar más.
La ausencia de menstruación después de suspender la píldora se conoce como amenorrea posanticonceptiva. En general, esta situación es transitoria, pero en algunos casos puede revelar una disfunción ovulatoria que estaba enmascarada por el uso continuado del anticonceptivo hormonal.
Lo importante es no asumir automáticamente que la ausencia de menstruación se debe al anticonceptivo. Si existe posibilidad de embarazo, debe realizarse una prueba.
Si la menstruación no regresa o continúa siendo muy irregular, especialmente si esta situación se mantiene durante al menos 3 meses, está indicado solicitar una evaluación ginecológica.
3. Infecciones y otras enfermedades
Las enfermedades agudas pueden interferir temporalmente en el ciclo menstrual.
Una infección, la fiebre, un dolor importante, una inflamación u otro tipo de estrés físico pueden alterar el funcionamiento del eje hormonal responsable de la ovulación. Si la ovulación ocurre más tarde, la menstruación también llegará más tarde.
Esto puede ocurrir durante una gripe, una neumonía, una amigdalitis, una gastroenteritis u otras enfermedades.
Una infección urinaria simple, como una cistitis, no suele retrasar directamente la menstruación. Sin embargo, cuando la infección provoca dolor, malestar, fiebre o estrés físico importante, el organismo puede sufrir alteraciones transitorias que interfieran en la ovulación.
Del mismo modo, los antibióticos utilizados para tratar estas infecciones, en general, no son la causa directa del retraso menstrual.
4. Medicamentos
Algunos medicamentos pueden interferir en la ovulación o en las hormonas que regulan el ciclo menstrual, provocando menstruaciones irregulares o incluso amenorrea.
Entre los ejemplos más importantes se encuentran:
- Antipsicóticos, especialmente risperidona, paliperidona, amisulprida y haloperidol, que pueden aumentar considerablemente los niveles de prolactina y, de este modo, inhibir la ovulación.
- Antidepresivos: algunos antidepresivos pueden, en casos poco frecuentes, aumentar los niveles de prolactina o interferir en el ciclo menstrual. Este efecto se ha descrito con clomipramina y amitriptilina y también se ha comunicado con antidepresivos como fluoxetina, sertralina, paroxetina, escitalopram y venlafaxina. Sin embargo, la asociación es mucho menos consistente que la observada con algunos antipsicóticos y la mayoría de las mujeres que utilizan estos medicamentos no presentan retraso menstrual por este motivo.
- Anticonvulsivantes, como el ácido valproico, que puede asociarse a alteraciones hormonales, irregularidad menstrual y, en algunas mujeres, síndrome de ovario poliquístico. Los antiepilépticos se encuentran entre los medicamentos que deben considerarse en el estudio de la amenorrea.
- Quimioterápicos, principalmente agentes con potencial para lesionar los ovarios, como la ciclofosfamida. Dependiendo del medicamento, la dosis y la edad de la paciente, la alteración menstrual puede ser transitoria o persistente.
- Hormonas, incluidos progestágenos, estrógenos y andrógenos, además de los análogos de la GnRH, como leuprorelina y triptorelina. Estos medicamentos pueden suprimir la ovulación y hacer que la menstruación desaparezca mientras se utilizan.
- Medicamentos que aumentan la prolactina, como metoclopramida y domperidona, además de los antipsicóticos ya mencionados. Algunos antihipertensivos específicos, como metildopa y verapamilo, también pueden elevar la prolactina.
- El uso prolongado de opioides, como morfina y metadona, también puede interferir en el eje hormonal y provocar irregularidad menstrual o amenorrea.
Si la irregularidad menstrual comenzó después de introducir un medicamento o modificar su dosis, esta posibilidad debe comentarse con el médico. No debe suspenderse por cuenta propia un medicamento prescrito simplemente porque se haya retrasado la menstruación.
Si existe posibilidad de embarazo, debe descartarse antes de atribuir el retraso al medicamento.
Nota: el uso de antibióticos, en general, no provoca retraso menstrual. Lo que puede interferir en el ciclo menstrual es la infección para la que se prescribió el antibiótico.
5. Errores de cálculo
Las mujeres con ciclos irregulares pueden tener dificultades para saber exactamente qué día debería aparecer la menstruación.
Puede pensar que su menstruación está retrasada cuando, en realidad, simplemente ovuló más tarde durante ese mes.
Incluso las mujeres con ciclos normalmente regulares pueden presentar una variación ocasional de algunos días sin que sea posible identificar una causa específica.
Por eso, un retraso aislado de dos o tres días, una vez descartado el embarazo, suele tener poca importancia clínica.
6. Cambios recientes en el peso corporal
Ganar o perder mucho peso en poco tiempo puede interferir en el ciclo menstrual.
El sistema reproductor es sensible al estado nutricional y a la disponibilidad energética del organismo. Los cambios importantes de peso pueden modificar las señales hormonales entre el cerebro y los ovarios, interfiriendo en la ovulación.
Por eso, pueden aparecer retrasos menstruales tanto después de una pérdida rápida de peso como después de un aumento considerable de peso.
7. Obesidad
Las mujeres con obesidad presentan un mayor riesgo de ciclos irregulares y anovulación.
El tejido adiposo participa en el metabolismo de las hormonas sexuales y la obesidad también se asocia con frecuencia a resistencia a la insulina y síndrome de ovario poliquístico.
El resultado puede ser una ovulación irregular, haciendo que algunos ciclos sean muy largos o que la menstruación no aparezca durante determinados meses.
8. Delgadez excesiva o trastornos de la conducta alimentaria
La situación opuesta también puede alterar la menstruación.
Una pérdida importante de peso, las dietas muy restrictivas, la anorexia nerviosa y otros trastornos de la conducta alimentaria pueden reducir la cantidad de energía disponible para funciones que el organismo no considera esenciales para la supervivencia inmediata, entre ellas la reproducción.
Cuando esto ocurre, el hipotálamo puede reducir los estímulos hormonales necesarios para que los ovarios funcionen normalmente.
La mujer comienza a presentar ciclos más espaciados y puede evolucionar hacia una amenorrea.
9. Ejercicio físico intenso y baja disponibilidad energética
Las alteraciones menstruales relacionadas con el ejercicio no se producen únicamente en atletas profesionales.
El problema suele aparecer cuando existe un gran gasto energético sin una reposición adecuada de calorías, especialmente si hay pérdida de peso, un bajo porcentaje de grasa corporal o entrenamientos muy intensos.
Las corredoras, bailarinas, gimnastas, atletas de resistencia y otras mujeres sometidas a grandes cargas de entrenamiento presentan un mayor riesgo, pero el problema también puede ocurrir en mujeres que practican ejercicio de forma no profesional.
En estos casos, cuando la menstruación deja de producirse, la alteración se denomina amenorrea hipotalámica funcional.
10. Problemas de tiroides
Tanto una tiroides que funciona menos de lo normal, como ocurre en el hipotiroidismo, como una tiroides que funciona en exceso, como ocurre en el hipertiroidismo, pueden alterar la ovulación y el ciclo menstrual.
Los problemas de tiroides no necesariamente tienen que provocar síntomas intensos para interferir en la regularidad de la menstruación.
Por este motivo, la medición de la TSH forma parte del estudio habitual de las mujeres con retrasos recurrentes o ausencia prolongada de menstruación.
11. Prolactina elevada
La prolactina es la hormona responsable principalmente de la producción de leche después del parto. Cuando sus niveles están elevados fuera del embarazo o de la lactancia, puede interferir en las hormonas que controlan la ovulación. Esta situación se denomina hiperprolactinemia.
Como consecuencia, la mujer puede comenzar a ovular de forma irregular o dejar de ovular temporalmente, haciendo que las menstruaciones sean más espaciadas o desaparezcan durante algunos meses.
Algunas mujeres también presentan salida de leche por las mamas sin estar amamantando, pero este síntoma no aparece en todos los casos. Por lo tanto, la ausencia de secreción mamaria no descarta una prolactina elevada.
La hiperprolactinemia puede estar provocada por medicamentos, hipotiroidismo y alteraciones de la hipófisis, entre otras causas.
12. Lactancia
Después del parto, la lactancia puede hacer que una mujer permanezca varios meses sin menstruar.
En este caso, no estamos hablando simplemente de un retraso menstrual, sino de una amenorrea relacionada con la lactancia.
La prolactina elevada durante la lactancia interfiere en la liberación de las hormonas responsables de la ovulación. Cuanto más frecuentes sean las tomas, principalmente durante la noche, mayor tiende a ser este efecto.
El momento en el que regresa la menstruación varía considerablemente. Algunas mujeres vuelven a menstruar incluso durante la lactancia materna exclusiva, mientras que otras permanecen varios meses sin menstruar y solo recuperan los ciclos después de que disminuye la frecuencia de las tomas.
Es importante recordar que la ovulación ocurre antes de la primera menstruación. Por lo tanto, una mujer que todavía no ha vuelto a menstruar después del parto puede quedarse embarazada.
13. Síndrome de ovario poliquístico
Las mujeres con síndrome de ovario poliquístico presentan con frecuencia ciclos menstruales irregulares.
El SOP está asociado a dificultades para ovular regularmente y también puede provocar acné, aumento del vello, caída del cabello, aumento de peso y resistencia a la insulina.
Algunas mujeres menstruan solo unas pocas veces al año. Otras presentan periodos de varios meses sin menstruar.
No todas las mujeres con ciclos irregulares tienen SOP, pero esta es una de las causas más frecuentes cuando los retrasos son recurrentes.
14. Perimenopausia e insuficiencia ovárica primaria
A medida que la mujer se aproxima a la menopausia, la ovulación se vuelve menos regular y los intervalos entre las menstruaciones pueden variar considerablemente.
La menopausia generalmente ocurre entre los 45 y los 55 años, y los años que preceden a la última menstruación se denominan perimenopausia.
Durante esta fase, los ciclos pueden ser más cortos algunos meses y mucho más largos en otros.
Sin embargo, cuando la función de los ovarios disminuye antes de los 40 años, el cuadro no debe considerarse simplemente como una menopausia que ha llegado antes. Esta afección se denomina insuficiencia ovárica primaria y debe investigarse.
Las mujeres jóvenes que comienzan a presentar retrasos frecuentes o ausencia de menstruación, especialmente si también aparecen sofocos, sequedad vaginal o dificultades para quedarse embarazadas, deben solicitar una evaluación médica.
Hablamos sobre este tema en: Menopausia precoz: causas, síntomas y tratamiento.
15. Primeros años después de la primera menstruación
Si la primera menstruación, denominada menarquia, ocurrió recientemente, es habitual que los ciclos sean menos regulares.
Durante los primeros años después de la menarquia, el sistema hormonal responsable de la ovulación todavía está madurando y parte de los ciclos puede producirse sin ovulación.
Sin embargo, esto no significa que cualquier intervalo sea normal. Incluso en adolescentes, permanecer 90 días o más sin menstruar requiere una evaluación médica.
Retraso menstrual con otros síntomas: ¿qué puede ser?
El retraso menstrual puede estar acompañado de otros síntomas, como cólicos, flujo vaginal, distensión abdominal o sensibilidad en las mamas. Ninguno de estos signos, de forma aislada, permite saber si la mujer está embarazada ni identificar con seguridad la causa del retraso.
La interpretación depende del conjunto de síntomas, del patrón habitual del ciclo menstrual y, principalmente, de la existencia o no de posibilidad de embarazo.
Retraso menstrual con cólicos
Los cólicos leves pueden aparecer tanto cuando la menstruación está a punto de llegar como durante las primeras semanas de un embarazo.
Cuando la ovulación se produce más tarde de lo habitual, todo el ciclo también se prolonga. En ese caso, la mujer puede comenzar a sentir los síntomas que normalmente preceden a la menstruación, como cólicos y sensación de pesadez en la parte inferior del abdomen, aunque el sangrado todavía tarde algunos días en aparecer.
El inicio del embarazo también puede provocar cólicos leves, similares a los menstruales. Por lo tanto, tener cólicos con retraso menstrual no permite diferenciar un embarazo de un simple retraso menstrual (lectura recomendada: ¿Cómo saber si es menstruación o embarazo?).
Si existe posibilidad de embarazo, la forma adecuada de aclarar la duda es realizar una prueba.
Retraso menstrual con flujo blanco
El flujo vaginal blanco o transparente, sin mal olor, picor, ardor ni dolor, suele ser una secreción vaginal normal y puede variar a lo largo del ciclo menstrual por influencia de las hormonas.
Este tipo de flujo también puede aumentar al comienzo del embarazo, pero no es un signo fiable para confirmar una gestación.
Por lo tanto, un retraso menstrual acompañado de flujo blanco puede producirse tanto durante un embarazo como en mujeres que simplemente están atravesando alguna alteración del ciclo.
Cuando el flujo es espeso y está acompañado de picor o ardor, deben considerarse otras causas, como la candidiasis vaginal.
Retraso menstrual con flujo marrón
El flujo marrón suele corresponder a una pequeña cantidad de sangre que permaneció algún tiempo en el tracto genital antes de ser eliminada y, por ello, adquirió una coloración más oscura.
Puede aparecer cuando comienza la menstruación, al final de un pequeño sangrado o durante episodios de sangrado fuera del periodo menstrual.
También pueden producirse pequeños sangrados al comienzo del embarazo. Por eso, el flujo marrón no confirma ni descarta una gestación.
Si existe retraso menstrual y posibilidad de embarazo, la prueba sigue siendo la forma adecuada de aclarar la situación.
Un flujo marrón recurrente, acompañado de mal olor, dolor pélvico, sangrado después de las relaciones sexuales o sangrado persistente requiere una evaluación ginecológica.
Retraso menstrual con el abdomen hinchado
La sensación de abdomen hinchado es muy habitual antes de la menstruación y suele estar relacionada con la retención de líquidos y los cambios hormonales del ciclo.
También puede ocurrir al comienzo del embarazo, aunque el aumento del volumen abdominal durante las primeras semanas no se debe al crecimiento del útero, que todavía es pequeño, sino principalmente a la distensión abdominal, los gases y los cambios en el funcionamiento intestinal.
Por eso, el abdomen hinchado asociado al retraso menstrual no permite distinguir un embarazo de los síntomas premenstruales.
Otras situaciones muy frecuentes, como el estreñimiento, el exceso de gases y los cambios en la alimentación, también pueden causar distensión abdominal.
Retraso menstrual con dolor o sensibilidad en las mamas
El dolor, la sensación de pesadez o el aumento de la sensibilidad en las mamas pueden aparecer durante los días que preceden a la menstruación debido a las variaciones hormonales del ciclo.
Estas mismas alteraciones también son frecuentes al comienzo del embarazo, lo que hace que este síntoma sea poco útil para diferenciar ambas situaciones.
Si la menstruación está retrasada y hubo posibilidad de embarazo, la presencia o ausencia de dolor en las mamas no sustituye a una prueba de embarazo.
Retraso menstrual con náuseas
Las náuseas pueden aparecer durante las primeras semanas del embarazo, especialmente después de que la menstruación ya esté retrasada. Sin embargo, estos síntomas también pueden tener muchas otras causas, como infecciones gastrointestinales, reflujo, ansiedad, migraña o efectos de medicamentos.
Cuando las náuseas aparecen junto con un retraso menstrual en una mujer con posibilidad de embarazo, debe considerarse la hipótesis de una gestación, pero, una vez más, el diagnóstico solo puede confirmarse mediante una prueba.
Retraso menstrual seguido de un sangrado diferente
En ocasiones, después de algunos días de retraso, aparece un sangrado más escaso, más corto o con un aspecto diferente al de la menstruación habitual. Esto puede representar simplemente una menstruación diferente de la habitual durante ese ciclo, pero también puede ocurrir al comienzo de un embarazo (lea: Sangrado vaginal en el embarazo: causas y señales de alerta).
Si hubo relaciones sexuales con posibilidad de gestación, un sangrado diferente de lo habitual no descarta el embarazo. En esta situación, conviene realizar una prueba.
Un sangrado acompañado de dolor pélvico intenso, mareo, desmayo o debilidad importante requiere una evaluación médica rápida, principalmente si existe posibilidad de embarazo.
¿Cuándo el retraso menstrual pasa a considerarse amenorrea?
La amenorrea es la ausencia de menstruación durante un periodo prolongado. No es una enfermedad en sí misma, sino un signo de que alguna situación fisiológica, hormonal o anatómica está impidiendo que los ciclos menstruales se produzcan normalmente.
La amenorrea puede ser secundaria, cuando la mujer ya menstruaba y deja de hacerlo, o primaria, cuando nunca se ha producido la primera menstruación.
Amenorrea secundaria
La amenorrea secundaria se produce en mujeres que ya han menstruado anteriormente, pero pasan un periodo prolongado sin menstruar.
En mujeres que anteriormente presentaban ciclos regulares, se considera amenorrea secundaria cuando la menstruación permanece ausente durante tres meses o más. En las mujeres que ya tenían ciclos irregulares, suele utilizarse como referencia la ausencia de menstruación durante seis meses.
El embarazo es siempre la primera posibilidad que debe descartarse cuando existe posibilidad de gestación. Si la prueba es negativa, deben investigarse otras causas, como síndrome de ovario poliquístico, alteraciones de la tiroides, prolactina elevada, pérdida importante de peso, ejercicio físico intenso, baja disponibilidad energética, insuficiencia ovárica primaria, algunos medicamentos y otras afecciones descritas a lo largo de este artículo.
Después de varios meses sin menstruar, no es adecuado limitarse a seguir esperando a que la menstruación regrese espontáneamente. Debe identificarse la causa de la amenorrea.
Amenorrea primaria
La amenorrea primaria se produce cuando la primera menstruación nunca ha aparecido a una edad en la que ya se esperaría el inicio de los ciclos menstruales.
En general, la ausencia de la primera menstruación a los 15 años debe investigarse. También está indicada una evaluación cuando han transcurrido aproximadamente tres años desde el inicio del desarrollo de las mamas sin que se haya producido la primera menstruación. La ausencia de desarrollo mamario a los 13 años también requiere investigación.
Las causas de amenorrea primaria pueden ser hormonales, genéticas o anatómicas. Entre las posibilidades se encuentran alteraciones del hipotálamo o de la hipófisis, problemas en el desarrollo o funcionamiento de los ovarios y malformaciones congénitas del útero, el cuello uterino o la vagina.
En algunas adolescentes, el desarrollo de las mamas se produce normalmente, pero la menstruación no aparece porque el útero no se desarrolló o porque existe alguna alteración anatómica que impide la salida de la sangre menstrual. En otras, la ausencia de la primera menstruación forma parte de una alteración hormonal que también interfiere en el propio desarrollo de la pubertad.
¿Cómo hacer que baje la regla?
No existe ningún método casero ni medicamento que sea seguro y adecuado para todas las mujeres con retraso menstrual. Antes de intentar “hacer que baje la regla”, es importante descartar un embarazo e identificar, cuando sea necesario, la causa del retraso.
En algunas situaciones, el ginecólogo puede prescribir progestágenos o anticonceptivos hormonales para regular el ciclo o provocar un sangrado por deprivación hormonal. En el caso de la píldora anticonceptiva, el sangrado suele aparecer durante la pausa o durante los comprimidos placebo, y no simplemente por empezar a tomarla.
No se recomienda iniciar anticonceptivos, hormonas ni otros medicamentos por cuenta propia únicamente para hacer que baje la regla, ya que el tratamiento depende de la causa del retraso menstrual.
¿Cuándo consultar al ginecólogo?
Un retraso menstrual aislado de pocos días, con un embarazo adecuadamente descartado, generalmente no requiere un estudio inmediato.
Solicite una evaluación médica si los retrasos comienzan a producirse repetidamente, si los ciclos se vuelven persistentemente muy espaciados, si permanece tres meses sin menstruar a pesar de haber tenido anteriormente ciclos regulares o si el cambio del patrón menstrual está acompañado de otros síntomas.
Signos como salida de leche por las mamas sin estar amamantando, aumento excesivo del vello, acné intenso de aparición reciente, sofocos antes de los 40 años, pérdida importante de peso, síntomas de un trastorno de la conducta alimentaria, dolor pélvico persistente o alteraciones importantes de la tiroides también requieren evaluación médica.
Si existe retraso menstrual asociado a dolor abdominal intenso, sangrado vaginal abundante, desmayo o mareo, principalmente cuando existe posibilidad de embarazo, la evaluación debe realizarse con mayor urgencia.
- Current evaluation of amenorrhea: a committee opinion (2024) – Practice Committee of the American Society for Reproductive Medicine.
- Abnormal Uterine Bleeding – American College of Obstetricians and Gynecologists.
- Menstruation in Girls and Adolescents: Using the Menstrual Cycle as a Vital Sign – American College of Obstetricians and Gynecologists.
- Pharmacological Causes of Hyperprolactinemia – Endotext.
- What causes amenorrhea? – Eunice Kennedy Shriver National Institute of Child Health and Human Development.
- What causes menstrual irregularities? – Eunice Kennedy Shriver National Institute of Child Health and Human Development.
- Periods and fertility in the menstrual cycle – NHS.
- Bleeding and/or pain in early pregnancy – Royal College of Obstetricians and Gynaecologists.
Dudas de los lectores sobre este tema
Preguntas seleccionadas por el editor por su relevancia para este artículo.
Más comentarios de los lectores
Hola buenas noches quería consultar si puede ser q este embarazada, mi última vez fue el 1 de agosto y septiembre no me vino.me duele los pechos,la panza siento calor por la noche
Hace seis meses masomenos vengo con irregularidades e mi periodo,ya desde e mes de julio no mestrue más ,tengo 40 años esa es mi consulta..
¡Hola!
Quisiera hacerle la siguiente pregunta: ¿El mes pasado tuve la menstruación solamente un día.Y este mes llevo un retraso de dos días?
Las semanas siguientes a tener la menstruación un día me seguí notando los síntomas y muy hinchada.
Sí es cierto que padezco de ovarios poliquísticos.
siempre he sufrido de irregularida en mi periodo, este año por fin me bajaba cada mes, pero este mes no me bajo, acabo de mudarme a otro continente donde los horarios son super distintos e igual la alimentación ¿puede ser un factor a que no me baje este cambio?
¿Porque se me retrasa la regla puede ser por el ácido úrico?