Resumen
Puntos clave sobre la endometriosis
- La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica caracterizada por la presencia de tejido similar al endometrio fuera del útero. Las lesiones pueden afectar a los ovarios, las trompas de Falopio, el intestino, la vejiga y otras regiones de la pelvis.
- Los síntomas más frecuentes son dolor menstrual intenso o progresivo, dolor pélvico, dolor durante las relaciones sexuales, dolor al defecar o al orinar durante la menstruación y dificultad para quedar embarazada. Sin embargo, algunas mujeres no presentan síntomas.
- La causa exacta de la endometriosis todavía no se conoce. Se cree que factores genéticos, hormonales, inmunológicos y ambientales participan en el desarrollo de la enfermedad.
- El diagnóstico se basa en los síntomas, la exploración ginecológica y las pruebas de imagen, principalmente la ecografía transvaginal y, en situaciones seleccionadas, la resonancia magnética. No todas las pacientes necesitan una laparoscopia para confirmar el diagnóstico.
- El tratamiento depende de los síntomas, la localización de las lesiones y el deseo de quedar embarazada. Puede incluir analgésicos, medicamentos hormonales y cirugía en casos seleccionados.
- La endometriosis es una enfermedad crónica y actualmente no existe una cura definitiva, pero el tratamiento permite controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de la mayoría de las pacientes.
¿Qué es la endometriosis?
La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica caracterizada por la presencia de tejido similar al endometrio —la capa que recubre el interior del útero— en lugares fuera del útero.
Las lesiones de endometriosis aparecen principalmente en la pelvis y pueden afectar a los ovarios, las regiones alrededor del útero, las trompas de Falopio, el intestino y la vejiga. Con menos frecuencia, pueden aparecer en cicatrices quirúrgicas o en lugares alejados de la pelvis, como el diafragma y los pulmones.
Aunque es una enfermedad benigna, es decir, no es un tipo de cáncer, la endometriosis puede causar dolor intenso, afectar a la calidad de vida y dificultar el embarazo.
¿Por qué la endometriosis causa inflamación y dolor?
Para comprender lo que ocurre en la endometriosis, conviene conocer primero la función del endometrio.
El endometrio es el tejido que recubre el interior del útero. A lo largo del ciclo menstrual, experimenta cambios provocados por las hormonas y se prepara para recibir un posible embrión. Cuando no se produce un embarazo, parte de este tejido se elimina durante la menstruación.
Las lesiones de endometriosis también responden a las hormonas del ciclo menstrual. Esta actividad hormonal puede provocar inflamación repetida, fibrosis y formación de adherencias, alterando los tejidos y órganos circundantes.
Este proceso ayuda a explicar síntomas como dolor menstrual intenso, dolor pélvico, dolor durante las relaciones sexuales y, en algunas mujeres, infertilidad.
Las lesiones pueden presentar cambios cíclicos y pequeños sangrados locales, pero esto no significa que todas las lesiones de endometriosis sangren de forma perceptible en cada menstruación. Por este motivo, incluso cuando la enfermedad afecta al intestino o a las vías urinarias, puede haber sangre en las heces o en la orina, pero no es obligatorio que aparezca.
Con el paso del tiempo, la inflamación puede favorecer la formación de cicatrices y adherencias, haciendo que estructuras de la pelvis que normalmente son móviles queden unidas entre sí. Estas alteraciones anatómicas también pueden contribuir al dolor y a la dificultad para quedar embarazada.

Las localizaciones afectadas con mayor frecuencia incluyen:
- Ovarios.
- Peritoneo pélvico y regiones alrededor del útero, incluido el fondo de saco de Douglas y los ligamentos uterinos.
- Superficie externa del útero.
- Trompas de Falopio.
- Intestino, principalmente el recto y el colon sigmoide.
La endometriosis puede estar presente en más de una región al mismo tiempo.
Cuando un tejido similar al endometrio crece dentro de la capa muscular del útero, esta afección recibe el nombre de adenomiosis. La adenomiosis es una enfermedad relacionada con la endometriosis, pero no se considera un subtipo de ella. Explicamos esta afección por separado en el artículo: Adenomiosis uterina: qué es, síntomas y tratamiento.
En resumen, la endometriosis es una enfermedad en la que un tejido similar al endometrio crece fuera del útero y responde a los estímulos hormonales del ciclo menstrual, pudiendo provocar inflamación, adherencias, dolor y dificultad para quedar embarazada.
¿Qué causa la endometriosis?
La causa exacta de la endometriosis todavía no se conoce. La enfermedad probablemente sea el resultado de la interacción entre factores genéticos, hormonales, inmunológicos y anatómicos, y no de una única causa.
Una de las hipótesis más conocidas es la de la menstruación retrógrada, en la que parte de la sangre menstrual, en lugar de salir por la vagina, regresa a través de las trompas de Falopio hacia la cavidad pélvica. Las células presentes en este material podrían implantarse en otros tejidos y contribuir a la aparición de las lesiones.
Sin embargo, la menstruación retrógrada es frecuente y la mayoría de las mujeres que la presentan no desarrollan endometriosis. Por lo tanto, este mecanismo no explica por sí solo la enfermedad. Las alteraciones de la respuesta inmunitaria, la predisposición genética, la transformación de células locales en tejido similar al endometrio y la diseminación de células a través de vasos sanguíneos o linfáticos son otros mecanismos que se están estudiando.
La endometriosis no es contagiosa, no es una infección y no se transmite mediante las relaciones sexuales.
Factores asociados con un mayor riesgo
Algunas características se asocian, en estudios epidemiológicos, con una mayor probabilidad de desarrollar endometriosis. Esto no significa necesariamente que sean la causa de la enfermedad.
Entre las asociaciones más consistentes se encuentran:
- Antecedentes familiares de endometriosis, principalmente en familiares de primer grado.
- Menarquia precoz, es decir, primera menstruación a una edad más temprana.
- Ciclos menstruales más cortos.
- Sangrados menstruales prolongados o abundantes.
- Bajo número de embarazos o nuliparidad.
- Bajo índice de masa corporal (IMC).
- Malformaciones del aparato reproductor que dificultan la salida del flujo menstrual.
La Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología incluye la menarquia precoz, los ciclos más cortos, el sangrado menstrual prolongado o abundante, un menor número de embarazos y un bajo peso corporal entre las asociaciones epidemiológicas más reconocidas.
Algunos estudios también han encontrado asociaciones entre la endometriosis y determinados factores ambientales, alimentarios o experiencias adversas durante la infancia. Sin embargo, las evidencias actuales todavía no permiten afirmar que estos factores causen la enfermedad ni que modificarlos prevenga la endometriosis.
¿Cuáles son los síntomas de la endometriosis?
Dependiendo de la localización y la extensión de la enfermedad, la paciente puede presentar un cuadro clínico que varía desde la ausencia de síntomas hasta un dolor intenso y persistente. Algunas mujeres descubren la endometriosis durante el estudio de una infertilidad o por hallazgos incidentales en pruebas o cirugías realizadas por otros motivos.
El síntoma más frecuente de la endometriosis es el dolor menstrual intenso. En series clínicas, la dismenorrea está presente en aproximadamente el 80 % de las pacientes. La endometriosis es una causa importante de dismenorrea secundaria (lea: Dolor menstrual — síntomas y tratamiento para comprender los diferentes tipos de dismenorrea).
La intensidad del dolor no es necesariamente un indicador fiable de la extensión de la enfermedad. Algunas mujeres con endometriosis leve presentan dolor intenso, mientras que otras con endometriosis avanzada pueden tener poco dolor o incluso no sentirlo.
En general, los signos y síntomas más frecuentes de la endometriosis son:
- Dolor menstrual.
- Sangrado menstrual abundante.
- Dolor pélvico frecuente.
- Dolor abdominal o dolor de espalda.
- Dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales).
- Dolor al defecar.
- Alternancia de episodios de diarrea y estreñimiento.
- Hinchazón, náuseas y vómitos.
- Dolor inguinal, en la región de la ingle.
- Disuria (dolor al orinar).
- Dolor durante el ejercicio físico.
- Dificultad para quedar embarazada.
- Cansancio crónico.
Endometriosis en la vejiga y las vías urinarias
Las localizaciones más frecuentes de la endometriosis en el aparato urinario son:
- Vejiga: entre el 80 y el 85 % de los casos.
- Uréter: entre el 9 y el 23 % de los casos.
- Riñones y uretra: afectación rara.
Cuando existe endometriosis en la vejiga, los síntomas más frecuentes son dolor al orinar, aumento de la frecuencia urinaria, urgencia para orinar y, en algunos casos, sangre en la orina. Estos síntomas pueden intensificarse durante la menstruación y, como son similares a los de una infección urinaria, algunas pacientes son inicialmente estudiadas o tratadas por infecciones urinarias recurrentes.
Endometriosis intestinal
La endometriosis también puede afectar al intestino. Las estimaciones de frecuencia varían según la población estudiada y el tipo de endometriosis, pero el recto y el colon sigmoide son, con diferencia, los segmentos afectados con mayor frecuencia y representan aproximadamente entre el 70 y el 90 % de las lesiones intestinales. El apéndice, el ciego y el intestino delgado se afectan con menor frecuencia.
Los síntomas más frecuentes de la endometriosis intestinal son: dolor abdominal, sangre en las heces, masa abdominal palpable, dolor menstrual, diarrea, estreñimiento, dolor al defecar, distensión abdominal y exceso de gases intestinales.
Endometriosis en los ovarios
La endometriosis puede afectar a los ovarios y formar quistes llamados endometriomas, también conocidos como quistes de chocolate. Contienen un material espeso y oscuro, resultante de sangrados repetidos dentro del quiste, y pueden asociarse con dolor pélvico, dolor menstrual intenso, dolor durante las relaciones sexuales y dificultad para quedar embarazada.

A diferencia de lo que muchas pacientes imaginan, el endometrioma no siempre necesita extirparse quirúrgicamente en cuanto se identifica. En muchos casos, la conducta depende del tamaño del quiste, la intensidad de los síntomas, la velocidad de crecimiento, la presencia de infertilidad, la sospecha de distorsión anatómica y el contexto clínico general. Cuando la paciente presenta pocos síntomas y no existen signos de complicaciones, puede ser posible realizar un seguimiento y tratarla médicamente.
La cirugía puede considerarse cuando el endometrioma está creciendo, provoca síntomas importantes, presenta características que generan dudas diagnósticas o existen otros motivos clínicos o reproductivos para la intervención.
La presencia de infertilidad, por sí sola, no significa que sea necesario operar el quiste. Como la cirugía ovárica puede reducir la reserva ovárica, la decisión debe individualizarse, especialmente en las mujeres que todavía desean quedar embarazadas o que están planificando un tratamiento de reproducción asistida.
Endometriosis torácica
La endometriosis torácica es la forma más frecuente de endometriosis fuera de la región pélvica y abdominal. La pleura, el tejido pulmonar, el diafragma y los bronquios son las localizaciones afectadas con mayor frecuencia.
El neumotórax, el hemotórax y la tos con expectoración sanguinolenta son las principales manifestaciones clínicas de esta forma de endometriosis.
¿La endometriosis retrasa la menstruación?
Una mujer con endometriosis puede tener ciclos regulares y un flujo menstrual normal. En otras pacientes, la menstruación puede ser más dolorosa, abundante o prolongada, principalmente cuando también existe adenomiosis.
La endometriosis, por sí sola, no suele ser una causa típica de retraso menstrual. Sin embargo, los medicamentos hormonales utilizados en el tratamiento pueden reducir el sangrado, volverlo irregular o incluso suspenderlo. Cuando existe un retraso menstrual, también deben considerarse el embarazo y otras causas de irregularidad del ciclo.
Tipos de endometriosis
La endometriosis puede presentarse de diferentes formas, según la localización y la profundidad de las lesiones. Las tres presentaciones más reconocidas son:
- Endometriosis peritoneal superficial: las lesiones se encuentran en la superficie del peritoneo, la membrana que recubre internamente la pelvis, sin infiltrar profundamente los tejidos situados por debajo.
- Endometriosis ovárica: ocurre cuando la enfermedad afecta a los ovarios y forma los llamados endometriomas, quistes llenos de sangre antigua, conocidos popularmente como «quistes de chocolate».
- Endometriosis profunda: ocurre cuando las lesiones infiltran los tejidos situados por debajo de la superficie del peritoneo o la pared de los órganos pélvicos, pudiendo afectar a estructuras como el intestino, la vejiga, los uréteres y los ligamentos uterosacros.
Estas formas pueden coexistir en una misma paciente.
La endometriosis también puede aparecer en localizaciones menos frecuentes fuera de la pelvis. Es el caso de la endometriosis de cicatriz, generalmente en la pared abdominal después de cirugías como una cesárea, y de la endometriosis torácica, que puede afectar al diafragma, la pleura o los pulmones.
Como ya se ha mencionado, la adenomiosis es una enfermedad relacionada con la endometriosis, pero diferente de ella. En la adenomiosis, un tejido similar al endometrio está presente dentro del miometrio, la capa muscular del útero.
Endometriosis profunda
La endometriosis profunda, también denominada endometriosis infiltrante profunda, es la forma en la que las lesiones penetran en los tejidos situados por debajo de la superficie del peritoneo o infiltran órganos de la pelvis. Tradicionalmente, se utiliza como definición una profundidad de al menos 5 milímetros por debajo de la superficie peritoneal.
Puede afectar, entre otras localizaciones, a los ligamentos uterosacros, el recto y el colon sigmoide, la vagina, la vejiga y los uréteres.
Los síntomas dependen principalmente de la localización de las lesiones. Puede haber dolor menstrual intenso, dolor pélvico crónico, dolor profundo durante las relaciones sexuales, dolor al defecar durante la menstruación y síntomas urinarios cíclicos.
La endometriosis profunda puede ser más compleja desde el punto de vista diagnóstico y quirúrgico, principalmente cuando afecta al intestino, las vías urinarias u otras estructuras pélvicas. Sin embargo, «profunda» no significa necesariamente que la paciente vaya a sentir más dolor ni que la enfermedad se encuentre en un estadio más avanzado.
¿Se puede quedar embarazada con endometriosis?
Sí, las mujeres con endometriosis pueden quedar embarazadas, aunque la enfermedad puede reducir la fertilidad en algunos casos.
Entre el 30 y el 50 % de las mujeres con endometriosis presentan algún grado de infertilidad, aunque muchas consiguen quedar embarazadas de forma natural.
La reducción de la fertilidad puede producirse por diferentes mecanismos. La inflamación y la formación de adherencias pueden alterar la anatomía de la pelvis y dificultar la interacción entre el ovario, la trompa de Falopio y el óvulo. Los endometriomas también pueden asociarse con una disminución de la reserva ovárica, y las alteraciones del ambiente inflamatorio pélvico pueden interferir en diferentes etapas del proceso reproductivo.
Muchas mujeres con endometriosis conciben de forma natural. Cuando esto no ocurre, pueden indicarse tratamientos de reproducción asistida, incluida la fecundación in vitro (FIV), dependiendo de la edad, la reserva ovárica, las características de la enfermedad y otros factores de infertilidad presentes en la pareja.
¿Cómo se diagnostica la endometriosis?
El diagnóstico de la endometriosis comienza con la sospecha clínica. El dolor menstrual muy intenso o progresivo, el dolor pélvico crónico, el dolor durante las relaciones sexuales, el dolor al defecar o al orinar durante la menstruación y la dificultad para quedar embarazada son síntomas que aumentan la sospecha, especialmente cuando se repiten de forma cíclica.
La valoración médica es importante porque otras enfermedades ginecológicas, intestinales o urinarias pueden provocar síntomas similares.
Actualmente, no es necesario realizar una cirugía para diagnosticar a todas las pacientes con sospecha de endometriosis. En muchos casos, la historia clínica, la exploración ginecológica y las pruebas de imagen permiten establecer un diagnóstico presuntivo suficientemente sólido como para orientar el tratamiento.
¿Cómo saber si tengo endometriosis?
No existe un único síntoma que permita confirmar la enfermedad. La sospecha aumenta cuando están presentes manifestaciones típicas, principalmente:
- Dolor menstrual intenso o que empeora con el paso de los años.
- Dolor pélvico recurrente o crónico.
- Dolor profundo durante o después de las relaciones sexuales.
- Dolor al defecar durante la menstruación.
- Dolor o sangrado al orinar durante el periodo menstrual.
- Dificultad para quedar embarazada.
Durante la exploración ginecológica, el médico puede encontrar dolor a la palpación, engrosamientos, nódulos, disminución de la movilidad del útero o alteraciones en los ovarios. Sin embargo, una exploración física normal no descarta la endometriosis, principalmente cuando las lesiones son pequeñas o superficiales.
¿Qué prueba detecta la endometriosis?
La ecografía transvaginal suele ser la principal prueba de imagen inicial para investigar la endometriosis. Cuando la realiza un profesional con experiencia en esta enfermedad, puede identificar endometriomas ováricos y muchas lesiones de endometriosis profunda.
La resonancia magnética de la pelvis puede ser útil cuando existe sospecha de enfermedad profunda, afectación de órganos como el intestino o la vejiga, dudas después de la ecografía o necesidad de evaluar detalladamente la extensión de la enfermedad antes de una cirugía.
Sin embargo, ninguna de estas pruebas permite excluir por completo la endometriosis. Las lesiones superficiales pueden no ser visibles ni en la ecografía ni en la resonancia magnética.
¿Qué es el mapeo de la endometriosis?
El denominado mapeo de la endometriosis es una evaluación detallada mediante pruebas de imagen cuyo objetivo es identificar dónde se encuentran las lesiones, su tamaño, profundidad y qué órganos pueden estar afectados.
En la práctica, este mapeo suele realizarse mediante una ecografía transvaginal especializada y, en determinadas situaciones, mediante una resonancia magnética de la pelvis.
Algunos centros utilizan una ecografía transvaginal con preparación intestinal para mejorar la evaluación de determinadas regiones, principalmente cuando existe sospecha de endometriosis intestinal.
El mapeo es particularmente útil cuando existe sospecha de endometriosis profunda o cuando se planifica una cirugía, ya que permite estimar previamente qué órganos pueden estar afectados.
¿Es necesario realizar una laparoscopia para confirmar la endometriosis?
No necesariamente.
Durante muchos años, la laparoscopia se consideró indispensable para confirmar el diagnóstico. Actualmente, no se recomienda de forma rutinaria únicamente para averiguar si la paciente tiene o no endometriosis.
La laparoscopia puede considerarse cuando las pruebas de imagen son negativas o no concluyentes y la sospecha continúa siendo elevada, cuando el tratamiento inicial no controla los síntomas o cuando existe una indicación de tratamiento quirúrgico.
Cuando se realiza una cirugía, las lesiones pueden visualizarse directamente y pueden obtenerse muestras para su análisis histológico.
¿Un análisis de sangre detecta la endometriosis?
Hasta el momento, no existe ningún análisis de sangre capaz de confirmar o excluir la endometriosis de forma fiable.
Marcadores como el CA-125 pueden estar elevados en algunas pacientes, principalmente en determinadas formas más extensas de la enfermedad, pero presentan una sensibilidad y una especificidad insuficientes para utilizarlos de forma aislada en el diagnóstico.
Por este motivo, el CA-125 y otros biomarcadores sanguíneos no deben utilizarse como pruebas diagnósticas de rutina para la endometriosis.
Tratamiento de la endometriosis
El tratamiento de la endometriosis tiene tres objetivos principales: aliviar el dolor, reducir la actividad de las lesiones y preservar la fertilidad cuando esto sea relevante para la paciente.
La elección de la mejor estrategia depende de la intensidad de los síntomas, la localización de la enfermedad, la edad, la respuesta a tratamientos anteriores y el deseo de quedar embarazada.
Analgésicos y antiinflamatorios
Los analgésicos y los antiinflamatorios pueden ayudar a controlar el dolor menstrual y el dolor pélvico, y son útiles principalmente para aliviar los síntomas. Sin embargo, no actúan directamente sobre los focos de endometriosis y, por este motivo, suelen utilizarse como parte del control del dolor y no como tratamiento principal de la enfermedad.
Tratamiento hormonal de primera línea
Cuando la paciente no desea quedar embarazada en ese momento, el tratamiento hormonal suele ser la base del manejo de la enfermedad. Las opciones de primera línea incluyen los anticonceptivos hormonales combinados y los progestágenos.
Los anticonceptivos combinados pueden utilizarse de forma continua con el objetivo de reducir o incluso suspender la menstruación, lo que suele aliviar el dolor en muchas pacientes.
Los progestágenos son una alternativa importante, especialmente para las mujeres que no pueden utilizar estrógenos o que toleran mejor los métodos sin este componente hormonal. Entre ellos se encuentran opciones como el desogestrel, el acetato de medroxiprogesterona y, en casos seleccionados, el DIU con levonorgestrel.
En general, tanto los anticonceptivos combinados como los progestágenos actúan reduciendo el estímulo hormonal sobre los focos de endometriosis, lo que ayuda a disminuir la inflamación, el sangrado cíclico y el dolor.
Tratamiento hormonal de segunda línea
Cuando no se obtiene una mejoría adecuada con los anticonceptivos hormonales o los progestágenos, pueden utilizarse medicamentos que actúan sobre la GnRH, incluidos agonistas y antagonistas.
Entre los agonistas de la GnRH se encuentran medicamentos como la leuprorelina (leuprolida), la goserelina y la triptorelina. Estos provocan una supresión intensa de la producción de estrógenos y pueden causar efectos similares a los de la menopausia, como sofocos, sequedad vaginal y pérdida de masa ósea.
Por este motivo, con frecuencia se asocian con la denominada terapia add-back, que consiste en administrar pequeñas dosis hormonales destinadas a reducir estos efectos adversos sin comprometer el control del dolor. La ESHRE recomienda los agonistas como opción de segunda línea debido a su perfil de efectos adversos.
Los antagonistas de la GnRH actúan de forma más directa sobre el receptor e incluyen opciones orales como el elagolix y el relugolix. El relugolix puede utilizarse en combinación con estradiol y acetato de noretisterona, una combinación aprobada en la Unión Europea para el tratamiento sintomático de la endometriosis en mujeres que han recibido tratamiento previo para la enfermedad.
La elección entre estas opciones depende de la disponibilidad del medicamento, las contraindicaciones, los efectos adversos y las características de cada paciente.
El danazol, utilizado con mayor frecuencia en el pasado, actualmente se emplea poco para tratar la endometriosis debido a sus efectos androgénicos y a la existencia de alternativas con un mejor perfil de tolerabilidad.
¿Cuándo está indicada la cirugía?
No todas las pacientes con endometriosis necesitan cirugía. El tratamiento quirúrgico suele reservarse para situaciones en las que los síntomas son intensos o incapacitantes, cuando no se obtiene una respuesta satisfactoria al tratamiento médico, cuando existen endometriomas ováricos en crecimiento, cuando hay una distorsión importante de la anatomía pélvica o cuando la enfermedad afecta de forma relevante al intestino o a los uréteres.
La cirugía también puede considerarse en casos de infertilidad asociada con la endometriosis, principalmente cuando la evaluación global de la pareja sugiere que la extirpación de las lesiones puede aumentar las probabilidades de embarazo. En las pacientes que desean quedar embarazadas inmediatamente, los tratamientos hormonales que bloquean la ovulación no suelen ser la mejor estrategia, ya que alivian el dolor, pero no favorecen la concepción mientras se utilizan.
En los casos más graves, en mujeres con síntomas persistentes, enfermedad extensa y sin deseo de futuros embarazos, puede plantearse una cirugía más amplia. Sin embargo, esta decisión debe individualizarse y tomarse con cautela.
Tratamiento después de la cirugía
Incluso después de una cirugía conservadora, puede estar indicado un tratamiento hormonal a largo plazo para reducir el riesgo de recurrencia del dolor y de las lesiones, principalmente cuando la paciente no desea quedar embarazada inmediatamente. Por este motivo, la cirugía no siempre representa el final del tratamiento, sino que con frecuencia es una etapa dentro de un plan terapéutico a largo plazo.
¿La endometriosis tiene cura?
Actualmente, no existe una cura definitiva para la endometriosis. Es una enfermedad crónica, pero los tratamientos disponibles permiten controlar el dolor y otros síntomas, reducir la actividad de la enfermedad y mejorar significativamente la calidad de vida de muchas pacientes.
La estrategia de tratamiento depende de los síntomas, la extensión y la localización de las lesiones, la edad, los tratamientos ya realizados y el deseo de quedar embarazada. Incluso después de una cirugía, la enfermedad o los síntomas pueden reaparecer, motivo por el cual algunas pacientes necesitan seguimiento y tratamiento a largo plazo.
- Endometriosis – The American College of Obstetricians and Gynecologists.
- Endometriosis: pathogenesis and treatment – Nature Reviews Endocrinology.
- Endometriosis and Infertility: A review of the pathogenesis and treatment of endometriosis-associated infertility – Obstetrics and Gynecology Clinics of North America.
- Diagnosis and management of endometriosis: a systematic review of international and national guidelines – Royal College of Obstetricians and Gynaecologists.
- Endometriosis – Medscape.
- Endometriosis: Pathogenesis, clinical features, and diagnosis – UpToDate.
- Endometriosis: Treatment of pelvic pain – UpToDate.
- Treatment of infertility in women with endometriosis – UpToDate.
Dudas de los lectores sobre este tema
Preguntas seleccionadas por el editor por su relevancia para este artículo.
Más comentarios de los lectores
Muy interesante el articulo , muy informativo, me ayudó a saber como se forma la endometriosis. Yo estoy padeciendo de unos dolores extremadamente fuerte, no aguanto, tengo que tomar remedios calientes para mejorar o tomar ibuprofeno.
que tratamiento seria bueno para eliminar la endometriosis?
Me gusto mucho el artículo. Muchas gracias
Desde los 11 años sufrí un dolor extremadamente fuerte, nunca supieron decirme a que se debía, hoy a los 32 años, estoy medicada con Desire hace 18 meses, mi vida cambió muchísimo con este medicamento, pero me gustaría poder curarme, porque siento que el problema es algo más profundo.