Diarrea: síntomas, causas, tipos y tratamiento

Autor: Dr. Pedro Pinheiro

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Tiempo estimado de lectura: 7 minutos.

¿Qué es la diarrea?

La diarrea es una de las enfermedades que todas las personas tienen al menos una vez en la vida. La mayoría de la gente presenta por lo menos un episodio al año.

En la verdad, la diarrea no es una enfermedad, sino una manifestación común de varias enfermedades distintas del tracto gastrointestinal.

Técnicamente llamamos diarrea toda vez que evacuamos más de 200 g de heces al día. Obviamente, esta es una definición técnica, nadie necesita pesar sus heces para saber si tiene diarrea o no. Una definición más tangible es la que dice que la diarrea es la evacuación de heces pastosas o líquidas realizada con más frecuencia de lo habitual, generalmente más de 3 veces al día.

La mayoría de las personas no tienen dificultad para reconocer una diarrea. Lo más difícil es definir su origen exacto, ya que puede ser causada por varias causas diferentes.

En la mayoría de los casos, la diarrea es infecciosa, causada por una bacteria, virus o parásito. Sin embargo, hay otras causas de diarrea, como veremos a lo largo de este artículo.

¿Cómo funciona la digestión?

Para entender cómo surge la diarrea, primero es necesario saber cómo funciona el proceso de digestión y absorción de los alimentos.

Digestión es diferente de absorción. Digerir es el proceso de romper compuestos grandes en moléculas pequeñas o suficientes para ser absorbidas. Primero si digiere los alimentos para después podemos absorberlos. Si los alimentos no se digieren, los intestinos no pueden absorberlos, siendo los mismos eliminados en las heces.

Sistema digestivo
Sistema digestivo

Después de ingerir un alimento cualquier, él desciende por el esófago hasta el estómago. El estómago tiene tres funciones básicas: matar los gérmenes presentes en los alimentos a través de su pH bajo (muy ácido), descomponer moléculas grandes en moléculas pequeñas para posterior absorción en otros segmentos del tracto digestivo y almacenar comida, liberando para el duodeno los alimentos procesados en velocidad constante.

Al salir del estómago, el alimento llega al duodeno, la primera parte del intestino delgado. El intestino delgado recibe las secreciones del páncreas y de la vesícula biliar.

El páncreas libera jugo pancreático, un líquido rico en bicarbonato que ayuda a disminuir la acidez de los alimentos provenientes del estómago. El jugo pancreático también es rico en enzimas, que forman parte del proceso de digestión de proteínas, carbohidratos y grasas.

La vesícula biliar produce la bilis, que es responsable de la coloración de las heces y la digestión de grasas, colesterol y de las vitaminas A, D, E y K.

Después del duodeno, tenemos el yeyuno e íleon, respectivamente 2ª y 3ª partes del intestino delgado. El yeyuno y el íleon forman la mayor parte de nuestro sistema digestivo, que puede alcanzar 6 metros de longitud. Esta es la región donde ocurre la mayor parte de la absorción de los alimentos digeridos. El intestino delgado es responsable de la absorción de más o menos 1 litro de agua.

Al salir del intestino delgado, todo material que no fue absorbido llega al colon (intestino grueso). El colon tiene aproximadamente 1,5 metro y es colonizado por más de 700 especies de bacterias que participan de la digestión de los elementos aún no digeridos, principalmente fibras y polisacáridos (carbohidratos con moléculas complejas).

Esta digestión realizada por las bacterias del colon es que causa los gases intestinales. Sin embargo, la función básica del intestino grueso es reabsorber el agua presente en el contenido alimentar y eliminada en las secreciones a lo largo del tracto digestivo, formando heces sólidas al final de este proceso. El colón reabsorbe hasta 19 litros de agua al día.

Por lo tanto, para resumir, podemos decir que:

  1. El estómago y el duodeno, con el auxilio del páncreas y de la vesícula, digieren  los alimentos.
  2. El intestino delgado (yeyuno e íleon) absorbe gran parte de los nutrientes digeridos y un poco de agua.
  3. El colon absorbe mucha agua y algunos nutrientes digeridos.

Cualquier cosa que no haya sido digerida o absorbida al final del colon se convierte en heces.

Tipos de diarrea

La diarrea se puede definir como la evacuación de heces blandas o acuosas, generalmente al menos tres veces en un período de 24 horas. La diarrea refleja un mayor contenido de agua en las heces, ya sea debido a una mala absorción de agua y por una secreción activa de agua del intestino.

Se han sugerido las siguientes definiciones según la duración de los síntomas:

  • Diarrea aguda: 14 días o menos de duración.
  • Diarrea persistente: entre 14 y 30 días de duración.
  • Diarrea crónica: más de 30 días de duración.

La diarrea invasiva, o disentería, se define como diarrea con sangre visible y se asocia comúnmente con fiebre y dolor abdominal.

Diarreia aguda

Más de 200 tipos de gérmenes, entre virus, bacterias y parásitos pueden causar cuadros de diarrea aguda. La diarrea puede ser causada por el propio germen o toxinas producidas por el mismo.

Cuanto mayor es la concentración de toxinas y microbios, mayor será la posibilidad de vencer la acidez del estómago y llegar a los intestinos. Algunas toxinas, después de su producción, no son destruidas en la cocción y, por ello, el almacenamiento de alimentos debe ser hecho correctamente antes y después de la preparación.

La intoxicación alimentaria se presenta bajo tres formas diferentes:

Vómitos como principal manifestación

El inicio súbito de náuseas y vómitos, pudiendo o no ser acompañados de diarrea, menos de 12 horas después de ingestión de alimentos contaminados (en general menos de 6 horas), generalmente indica intoxicación por enzimas preformadas.

No es la bacteria en sí que causa la intoxicación, pero las enzimas que ellas han producido y quedaron depositadas en los alimentos. Las toxinas actúan principalmente en el estómago, irritando la mucosa y causando los vómitos.

Este tipo de intoxicación alimentaria generalmente es causada por toxinas de las bacterias Staphylococcus aureus y Bacillus cereus.

Otra causa común de intoxicación alimentaria con vómitos es un virus llamado Norovirus. Este virus puede ser transmitido a través de alimentos contaminados o de persona a persona a través de aerosoles, como en un resfriado.

En los tres casos anteriores, la enfermedad es autolimitada, con 3 a 4 días de duración, y no requiere ningún tratamiento específico, además de la hidratación y medicación para aliviar los síntomas, si el paciente lo considera necesario.

Diarrea acuosa como principal manifestación

La diarrea acuosa causada por intoxicación alimentaria normalmente es causada por la lesión de la mucosa del intestino delgado por la propia bacteria o por toxinas producidas solamente después de la ingestión del germen.

En este caso, los síntomas surgen solamente después de 24-48 horas de la ingestión del alimento. Varios gérmenes, como Cyclospora cayetanensis, Escherichia coli y Clostridium, pueden ser la causa. Infecciones virales también son causas de diarrea acuosa. Además de la diarrea, también puede haber fiebre leve, generalmente por debajo de los 38°C.

Cuando varias personas con contacto social (trabajo, escuela, etc.) desarrollan diarrea, pero no presentan ingesta de ningún alimento sospechoso en común, suele tratarse de infecciones virales, que se transmiten de la misma forma que la gripe y los resfriados.

Las bacterias y las toxinas actúan en la mucosa del intestino delgado, aumentando las secreciones y acelerando la velocidad con que los alimentos pasan. El intestino delgado no puede digerir y absorber los alimentos, que, de este modo, llegan en gran número al colon. El volumen de líquidos y nutrientes que llega al intestino grueso es demasiado grande, impidiendo su absorción.

El cuadro también suele ser autolimitado, con duración 3 a 4 días. No es necesario ningún tratamiento específico. El propio cuerpo se encarga de controlar las bacterias y curar la mucosa del intestino.

El cólera es una excepción a los casos leves de diarrea acuosa. El cólera es la infección por una bacteria llamada Vibrio cholerae, que causa una diarrea acuosa severa. Los pacientes pueden tener más de 20 deposiciones al día y llegan a perder hasta 1 litro de agua por hora. En los casos más graves, el paciente se deshidrata tanto que se requiere hospitalización para hidratación intravenosa.

Diarrea sanguinolenta o con pus y moco

La diarrea que presenta sangre, pus, moco o fiebre alta asociada debe siempre ser evaluada por un médico. Este cuadro se llama diarrea inflamatoria o disentería y puede llevar a la sepsis u otras complicaciones graves.

La diarrea inflamatoria es causada por bacterias como Salmonella, Shigella, Campylobacter y Escherichia coli entero-hemorrágica, que acometen la mucosa del intestino grueso. Puede ser necesario el tratamiento con antibióticos para controlar la infección.

Sin embargo, es importante destacar que, en casos de infección por Escherichia coli, el uso de antibióticos puede empeorar la diarrea y favorecer la aparición de una grave enfermedad llamada síndrome hemolítico urémico, que conduce a la anemia y la insuficiencia renal severa, por lo que se debe realizar siempre cultivo de heces a fin de identificar el agente causador e indicar la necesidad o no de antibióticos. Nunca te automediques con antibióticos en caso de diarreas con sangre.

El uso mal indicado de antibióticos, además de causar complicaciones, puede perpetuar la diarrea al impedir que la flora bacteriana original del intestino crezca otra vez. Sin la flora natural no hay digestión de los alimentos en el colon y la diarrea no se detiene.

Otro peligro de los antibióticos es la infección por Clostridium difficile, una bacteria que se aprovecha de la ausencia de la flora bacteriana normal para causar una diarrea inflamatoria severa llamada colitis pseudomembranosa. La infección por Clostridium difficile es la principal causa de diarrea en pacientes hospitalizados y en uso de antibióticos.

Diarreas causadas por la bacteria Campylobacter están asociadas a la aparición del síndrome de Guillain-Barré.

Además de la gastroenteritis bacteriana, las diarreas sanguinolentas también pueden ocurrir en casos de infección por la ameba Entamoeba histolytica.

La amebiasis intestinal provoca un cuadro un poco más lento, con semanas de evolución, causando pérdida de peso, calambres y diarrea acuosa, que muchas veces se convierte en disentería.

La siguiente tabla es de la Organización Mundial de la Salud y resume las características clínicas de las principales diarreas infecciosas según el microbio causante.

características clínicas de las principales diarreas infecciosas según el microbio causante

Causas de diarrea persistente o crónica

Toda diarrea con más de dos semanas de evolución debe levantar sospechas sobre alguna enfermedad del tracto intestinal que no tenga origen en una intoxicación alimentaria. Diarreas con más de un mes de evolución son consideradas diarreas crónicas y deben siempre ser investigadas.

Las principales causas de diarrea crónica son las enfermedades inflamatorias intestinales, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, SIDA, infección por amebas y otros parásitos, tumores e hipertiroidismo.

Síndrome del intestino irritable

El síndrome de intestino irritable es una causa común de diarrea intermitente y dolor abdominal. No hay ninguna enfermedad orgánica que justifique el cuadro. El paciente normalmente se presenta con diarrea y cólicos relacionados con períodos de estrés emocional.

Algunos pacientes alternan estreñimiento con diarrea, otros presentan pequeña cantidad de moco en las heces. Exceso de gases intestinales también es frecuente.

El síndrome de intestino irritable es una enfermedad benigna y puede presentar  mejora con algunos cambios en la dieta y el estilo de vida

La presencia de diarrea con sangre no ocurre en el síndrome de intestino irritable. Sangre en las heces indica la existencia de otra causa para la diarrea.

Te explicamos con detalle el síndrome del intestino irritable en el artículo: ¿Qué es el síndrome del intestino irritable?

Síndrome de malabsorción

Existen algunas enfermedades de los intestinos que impiden la absorción de ciertos nutrientes, llevando a la diarrea.

Un ejemplo común es la intolerancia a la lactosa (leche). Ocurre debido a una deficiencia en la producción de lactasa, enzima que digiere la lactosa en el intestino.

Otro ejemplo es la pancreatitis crónica, donde la ausencia de jugo pancreático impide la digestión de diferentes nutrientes ingeridos.

La enfermedad celíaca ocurre por la incapacidad de absorber el gluten, una proteína que se encuentra en el trigo y varios otros cereales.

El síndrome de malabsorción también puede ocurrir por infecciones parasitarias, como la giardiasis.

Como se puede ver, existen docenas de causas para la diarrea. La mayoría de los casos es autolimitada, causada por infección viral o intoxicación alimentaria.

¿Cuándo buscar atención médica para la diarrea?

Cuando la diarrea presenta cualquier signo de gravedad es necesario buscar atención médica porque probablemente no va a desaparecer espontáneamente y todavía puede convertirse en cuadro más grave.

Son signos de gravedad de la diarrea:

  • Fiebre alta, normalmente mayor que 38,5ºC.
  • Diarrea severa que no mejora después de 48-72 horas.
  • Deshidratación.
  • Diarrea con sangre.
  • Diarrea que dura más de dos semanas.
  • Diarrea en pacientes ancianos y/o inmunodeprimidos.
  • Niños que rechazan hidratación o alimentación durante la diarrea.

Tratamiento

La mayoría de los casos de diarrea son autolimitados y de corta duración. Por lo tanto, en general, no se necesita ningún remedio específico para la diarrea. Simplemente beba líquidos para compensar la pérdida de agua en las heces.

Si no hay ninguna señal de gravedad, se debe tratar la diarrea con abundante ingesta de líquidos. Cuanto más intensa es la diarrea, mayor debe ser el consumo de agua. Ya existen soluciones preparadas de hidratación a la venta en farmacias.

Una opción para quien no puede salir de casa inmediatamente es el suero casero, que puede ser hecho con 3,5 gramos de sal y 20 gramos de azúcar diluidos en 1 litro de agua filtrada o hervida.

Si no tienes una balanza para medir la cantidad de sal y azúcar, puedes hacer el suero a partir de la adición de una cuchara de té de sal más otra cuchara de postre de azúcar en un recipiente con 1 litro de agua. Esta forma de preparación, sin embargo, es la menos deseada en virtud del riesgo de haber errores en la dosificación.

En general, el suero listo adquirido en las farmacias es la mejor solución. Una vez pronto, el suero debe ser consumido dentro de 24 horas.

Se debe evitar, de todas las formas, el uso de medicamentos para interrumpir la diarrea. Si hay una bacteria o toxina en el tracto intestinal, ella debe ser expulsada del cuerpo. La suspensión de la evacuación en enfermos infectados puede llevar a una sepsis grave.

Los medicamentos que inhiben la motilidad intestinal, como la loperamida, solo deben usarse con receta médica. En la mayoría de los casos no se indica, pues puede empeorar la infección. Si hay vómitos, pueden ser utilizados medicamentos para controlarlos.

Medicamentos probioticos, como el Saccharomyces boulardii, pueden ayudar a reducir el tiempo de diarrea en algunos casos, pero su beneficio es bastante cuestionado.

El paciente no necesita hacer ayuno cuando tiene diarrea. En la verdad, la alimentación ayuda a controlar la diarrea. Se debe solamente evitar alimentos grasos o a la base de leche, pues durante una infección intestinal la mucosa del intestino delgado está muy inflamada y no consigue absorber nutrientes complejos. Gaseosas y Gatorade no son buenos para diarrea pues contienen gran cantidad de azúcar.

Para disminuir la contaminación, siempre debe lavarse las manos antes de preparar alimentos o comidas. Pacientes con diarrea no deben preparar alimentos para otras personas hasta que se curen.


Referencias


Autor(es)

Médico licenciado por la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), con títulos de especialista en Medicina Interna por la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y de Nefrología por la Universidad Estadual de Río de Janeiro (UERJ) y por la Sociedad Brasileña de Nefrología (SBN). Actualmente vive en Lisboa, Portugal, tiene títulos reconocidos por la Universidad de Oporto y por el Colegio de Nefrología de Portugal.

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