Información principal sobre el neumotórax
El neumotórax es la acumulación de aire entre el pulmón y la pared interna del tórax, capaz de provocar un colapso parcial o total del pulmón. Puede aparecer de forma espontánea, especialmente en personas jóvenes que fuman, u ocurrir después de un traumatismo, procedimientos médicos o enfermedades pulmonares.
Los síntomas más frecuentes son dolor torácico repentino, que empeora al respirar, y falta de aire. Cuando hay falta de aire intensa, mareo, desmayo, labios azulados o empeoramiento rápido, es necesario buscar atención de urgencia.
El tratamiento depende de la intensidad de los síntomas, de la estabilidad del paciente, de la causa y de la extensión del neumotórax. Los casos leves pueden requerir solo observación; otros exigen aspiración del aire, drenaje torácico o cirugía. Tras la recuperación, dejar de fumar es fundamental para reducir el riesgo de recurrencia.
¿Qué es un neumotórax?
El neumotórax es una afección médica relativamente frecuente, caracterizada por la presencia de aire en la cavidad pleural, el espacio entre las dos capas de la pleura, la membrana que recubre y protege los pulmones. Esta acumulación de aire en el espacio pleural puede provocar el colapso parcial o total del pulmón afectado, comprometiendo la función respiratoria.
El neumotórax puede ocurrir espontáneamente en personas sanas, pero es más frecuente después de traumatismos torácicos, en fumadores o en personas con enfermedades pulmonares.
El neumotórax a tensión es una forma grave que puede causar la muerte en pocas horas si no se reconoce y trata rápidamente por un equipo médico.
En este artículo explicaremos, entre otras cosas, qué es la pleura, cómo se produce el neumotórax, cuáles son sus síntomas y qué es exactamente el neumotórax a tensión.
¿Qué es la pleura?
Todos tenemos dos pulmones situados dentro de la caja torácica, que están recubiertos por una fina membrana llamada pleura.
La pleura es una especie de cubierta que aísla los pulmones del resto de las estructuras del tórax. Está formada por dos capas:
- Pleura visceral: capa más interna, adherida directamente a los pulmones.
- Pleura parietal: capa externa, que recubre la pared interna de la cavidad torácica.

Entre las dos capas de la pleura existe un espacio virtual llamado cavidad pleural, lleno de una pequeña cantidad de líquido pleural, que actúa como lubricante y permite que las capas se deslicen suavemente una sobre otra durante la respiración. Este líquido también ayuda a crear una presión negativa en la cavidad pleural, manteniendo los pulmones expandidos.
Nuestros pulmones son órganos esponjosos que se mantienen inflados todo el tiempo, incluso durante la espiración. El pulmón no funciona como un globo que se llena de aire y se desinfla cuando el aire sale. Incluso cuando expulsamos todo el aire, el pulmón no queda desinflado. Esto ocurre debido a la presión negativa existente en la cavidad pleural, que mantiene los pulmones adheridos a la pared torácica y expandidos.
¿Cómo se produce un neumotórax?
El neumotórax ocurre cuando hay una lesión en la pleura y el aire, que debería estar solo dentro del pulmón, comienza a escaparse hacia la cavidad pleural. Como el pulmón permanece inflado debido a la presión negativa del tórax, cualquier fuga de aire hacia esta región aumenta la presión intrapleural y favorece su colapso. El aire que debería expandir el pulmón está ahora fuera de él, comprimiéndolo y haciendo que se desinfle.
Un neumotórax es exactamente lo que indica su nombre: “aire en el tórax”, más específicamente, aire en la cavidad pleural.
La imagen siguiente ilustra un neumotórax unilateral. Con la entrada de aire en el tórax, el pulmón ya no logra expandirse porque deja de existir la presión negativa necesaria para mantenerlo inflado. Cuando esto ocurre, el pulmón funciona como un globo pinchado: el aire que llega por la tráquea se escapa inmediatamente hacia la cavidad pleural, sin poder inflarlo.

Tipos de neumotórax
El neumotórax puede clasificarse en distintos tipos según su causa:
Neumotórax espontáneo primario
El neumotórax espontáneo es aquel que aparece de repente, sin ningún factor desencadenante evidente. La mayoría de las veces, este tipo de neumotórax surge en reposo y de forma súbita.
El neumotórax espontáneo primario es más frecuente en hombres, fumadores y personas delgadas y altas. El grupo de mayor riesgo son los adultos jóvenes, entre los 20 y los 30 años. El neumotórax espontáneo es poco frecuente en personas mayores de 40 años.
Por razones que todavía no se comprenden por completo, este es el grupo con mayor riesgo de desarrollar ampollas subpleurales en los vértices de los pulmones. Estas ampollas, llamadas blebs, no representan una enfermedad en sí mismas, pero pueden romperse y causar un “agujero” en la pleura, facilitando así el paso de aire desde los pulmones hacia la cavidad pleural. La analogía sería la de un neumático que presenta una burbuja y tiene un alto riesgo de romperse.
El cigarrillo provoca inflamación de las vías respiratorias, facilitando no solo la formación de ampollas en la pleura, sino también su rotura. Por ello, el cigarrillo es el principal factor de riesgo para el neumotórax espontáneo.
Conviene destacar que el cigarrillo no es el único responsable. Fumar marihuana también se relaciona con episodios de neumotórax, sobre todo cuando se inhala profundamente el humo y se expulsa muy lentamente con los labios semicerrados, manteniéndolo más tiempo dentro de los pulmones.
El neumotórax espontáneo suele aparecer en reposo, sin un desencadenante evidente. Los cambios importantes de presión atmosférica, como los que se producen durante el buceo con tanque o a grandes altitudes, pueden representar un riesgo en personas predispuestas. El ejercicio físico habitual y el levantamiento de pesas no son causas establecidas de neumotórax, aunque la reanudación del ejercicio después de un episodio debe ser indicada por el médico.
En las mujeres, una causa poco frecuente es el neumotórax catamenial, relacionado con la endometriosis torácica. Debe considerarse especialmente cuando se producen episodios recurrentes en los días próximos al inicio de la menstruación, generalmente en el lado derecho del tórax.
Neumotórax espontáneo secundario
El neumotórax secundario es aquel que aparece en pacientes que ya padecen alguna enfermedad pulmonar, como enfisema, tuberculosis, neumonía, fibrosis quística, asma o cáncer de pulmón. Los pacientes ingresados en una UCI y conectados a ventilación mecánica también tienen riesgo de neumotórax.
Las enfermedades pulmonares intersticiales, como la fibrosis pulmonar, la sarcoidosis y otras, también pueden predisponer al neumotórax secundario.
Neumotórax traumático
El neumotórax también puede aparecer después de accidentes con traumatismos en la región torácica. Cualquier lesión penetrante o de alto impacto en el tórax puede causar un neumotórax, incluidos los accidentes de tráfico, heridas por arma blanca, heridas por arma de fuego, fracturas costales, etc.
Además, los procedimientos médicos invasivos en la región torácica, como punciones, biopsias pulmonares, colocación de catéteres centrales o toracocentesis, pueden causar un neumotórax accidental, llamado neumotórax iatrogénico.
¿Cuáles son los síntomas del neumotórax?
El principal síntoma del neumotórax es un dolor torácico súbito e intenso asociado a dificultad para respirar. El paciente suele estar muy ansioso, ya que el dolor empeora al inspirar, lo que provoca una gran sensación de malestar.
El neumotórax pequeño es aquel en el que existe solo una pequeña fuga de aire, incapaz de desinflar todo el pulmón. En este caso, el único síntoma puede ser dolor al respirar y una leve falta de aire.
En los neumotórax más grandes, puede producirse el colapso de un pulmón entero, lo que provoca dolor y mucha dificultad para respirar, ya que uno de los pulmones deja por completo de funcionar.
Otros síntomas que pueden estar presentes incluyen:
- Taquicardia, es decir, aumento de la frecuencia cardíaca.
- Cianosis, coloración azulada de los labios y las uñas por falta de oxigenación.
- Tos seca e irritativa.
Neumotórax a tensión
El neumotórax a tensión es el tipo más grave y puede provocar una parada cardiorrespiratoria rápidamente si no se reconoce y trata de inmediato.
En algunos casos de neumotórax, la lesión de la pleura funciona como una válvula unidireccional, que permite el paso de aire hacia la cavidad pleural durante la inspiración, pero impide su salida durante la espiración. Como resultado, cada vez que el paciente inspira, entra algo de aire en el tórax y queda atrapado allí. A medida que aumenta la cantidad de aire atrapado, la presión intratorácica se eleva progresivamente y comprime órganos internos, como los vasos sanguíneos, el otro pulmón y el corazón.
El neumotórax a tensión es una urgencia médica y debe tratarse de inmediato.
Los signos clínicos de un neumotórax a tensión incluyen:
- Desviación de la tráquea hacia el lado opuesto al neumotórax.
- Hipotensión arterial.
- Distensión de las venas del cuello, también llamada ingurgitación yugular.
- Ausencia de ruidos respiratorios en el lado afectado.
¿Cómo se realiza el diagnóstico?
El diagnóstico de neumotórax debe sospecharse a partir de la historia clínica y de los síntomas del paciente. Si el neumotórax es grande, puede detectarse solo con una exploración física bien realizada. Esto es importante en los casos de neumotórax a tensión que ocurren fuera del entorno hospitalario, como después de accidentes de tráfico.
En este caso, el médico puede realizar el diagnóstico mediante la auscultación pulmonar e iniciar los procedimientos de urgencia para descomprimir el pulmón sin necesidad de pruebas complementarias.
En los casos de neumotórax de pequeño volumen, puede ser difícil establecer el diagnóstico con certeza solo mediante la exploración física. En estos casos, el diagnóstico suele confirmarse mediante pruebas de imagen, como una radiografía simple de tórax o una tomografía computarizada de tórax.

La radiografía de tórax es la prueba inicial más utilizada y puede mostrar la presencia de aire en la cavidad pleural y el colapso pulmonar. La tomografía computarizada es más sensible y puede ser útil en casos dudosos o para evaluar mejor la extensión del neumotórax.
¿Cómo se trata un neumotórax?
El tratamiento del neumotórax depende principalmente de la estabilidad clínica, de la intensidad de los síntomas, de la presencia de enfermedad pulmonar previa y de la evolución en las pruebas de imagen. El tamaño del neumotórax se tiene en cuenta, pero no debe ser el único criterio para definir la conducta.
En pacientes con neumotórax espontáneo primario, clínicamente estables y con poca o ninguna falta de aire, puede ser posible realizar un seguimiento sin drenaje, incluso cuando el neumotórax no es pequeño. Esta conducta requiere evaluación médica, analgésicos cuando sean necesarios, orientación sobre los signos de alarma y reevaluación clínica y radiológica. La reabsorción completa del aire puede tardar días o semanas.
Cuando es necesario retirar el aire de la cavidad pleural, las opciones incluyen aspiración mediante aguja o catéter, drenaje con tubo torácico y, en algunos centros, dispositivos ambulatorios con válvula unidireccional. La elección depende de las características del caso y de los recursos disponibles.
Los pacientes con neumotórax secundario, es decir, asociado a enfermedades pulmonares como EPOC, fibrosis pulmonar o fibrosis quística, suelen necesitar una observación más cuidadosa y tienen un menor margen de seguridad para el tratamiento conservador, ya que pueden presentar una reserva respiratoria reducida.
El neumotórax a tensión es una urgencia. Si existe inestabilidad clínica, el equipo médico debe realizar una descompresión inmediata, sin esperar a las pruebas de imagen, seguida de drenaje torácico.
En casos de recurrencia, fuga persistente de aire o fracaso en la reexpansión del pulmón, puede estar indicada la cirugía mediante videotoracoscopia. El procedimiento puede incluir la resección de ampollas pulmonares y técnicas de pleurodesis o pleurectomía, que reducen el riesgo de nuevos episodios.
Prevención y pronóstico
Dejar de fumar es una de las medidas más importantes para reducir el riesgo de recurrencia del neumotórax espontáneo. Esto incluye el cigarrillo, la marihuana y otros productos inhalados.
Los viajes en avión deben aplazarse hasta la resolución completa del neumotórax, confirmada mediante radiografía de tórax. En general, se recomienda esperar al menos 7 días después de esa confirmación antes de volar.
El buceo con tanque suele estar contraindicado después de un neumotórax espontáneo, salvo en situaciones seleccionadas y tras una evaluación especializada, generalmente después de un tratamiento quirúrgico definitivo.
La mayoría de los pacientes se recupera bien después del tratamiento. Sin embargo, existe riesgo de recurrencia, especialmente durante el primer año, en fumadores y en personas con enfermedades pulmonares o ampollas subpleurales. El seguimiento con un neumólogo es particularmente importante después de episodios espontáneos, recurrentes o asociados a enfermedad pulmonar.
- Pneumothorax in adults: Epidemiology and etiology – UpToDate.
- Pneumothorax – Harvard Health Publishing.
- Pneumothorax: an update – Fellowship of Medicine and Post-Graduate Medical Association.
- British Thoracic Society Guideline for pleural disease – British Thoracic Society.
- Pneumothorax – Medscape.
- Joint ERS/EACTS/ESTS clinical practice guidelines on adults with spontaneous pneumothorax – European journal of cardiothoracic surgery.
Dudas de los lectores sobre este tema
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