Resumen
Puntos clave sobre el derrame pleural
- El derrame pleural es la acumulación excesiva de líquido en el espacio pleural, situado entre las dos capas de la pleura: la pleura visceral, que recubre el pulmón, y la pleura parietal, que reviste internamente la pared del tórax.
- Aunque también se conoce popularmente como «agua en el pulmón», el líquido del derrame pleural se encuentra alrededor del pulmón, no dentro de él.
- Las causas más frecuentes incluyen insuficiencia cardíaca, neumonía, cáncer, tuberculosis, cirrosis, enfermedades renales, embolia pulmonar y enfermedades autoinmunes.
- Los principales síntomas son falta de aire, dolor en el pecho que empeora al respirar profundamente y tos seca. Los derrames pequeños pueden no provocar ningún síntoma.
- El diagnóstico suele realizarse mediante radiografía, ecografía o tomografía computarizada del tórax. En muchos casos, es necesario extraer una muestra del líquido mediante una toracocentesis para determinar la causa.
- El tratamiento depende de la enfermedad que haya provocado el derrame. Algunos casos mejoran únicamente con el tratamiento de la causa; otros requieren el drenaje del líquido, especialmente cuando el derrame es voluminoso, provoca falta de aire o está infectado.
- El derrame pleural puede curarse. La gravedad y el pronóstico dependen principalmente de su causa, del volumen de líquido y de la velocidad con la que se acumula.
¿Qué es el derrame pleural?
El derrame pleural, conocido popularmente como «agua en la pleura» o «agua en el pulmón», es el nombre que recibe la acumulación anormal de líquido en el espacio pleural, una pequeña cavidad situada entre las dos membranas que rodean el pulmón.
A pesar del nombre popular «agua en el pulmón», en el derrame pleural el líquido no se encuentra propiamente dentro del pulmón, sino alrededor de él. Esto es diferente del edema pulmonar, afección en la que se acumula líquido en el tejido pulmonar y en los alvéolos, es decir, efectivamente dentro del pulmón.
A medida que aumenta el volumen del derrame pleural, el líquido ocupa más espacio dentro del tórax y puede comprimir el pulmón, dificultando su expansión durante la respiración.
El derrame pleural no es una enfermedad en sí mismo, sino una manifestación de diversas enfermedades. Por lo tanto, una vez diagnosticada la presencia de líquido en la pleura, el siguiente paso es intentar descubrir por qué se ha formado.
¿Qué es la pleura?
Así como las meninges son las membranas que rodean el cerebro y el pericardio es la membrana que rodea el corazón, la pleura es el nombre que recibe la membrana que envuelve los pulmones.
Nota: decir «pleura del pulmón» es redundante, ya que no existe otra pleura aparte de la relacionada con los pulmones. El término correcto es simplemente pleura.
La pleura está formada por dos capas:
- Pleura visceral: capa más interna, adherida a la superficie del pulmón.
- Pleura parietal: capa más externa, que reviste internamente la pared del tórax, el diafragma y otras estructuras alrededor del pulmón.

Entre estas dos capas existe un espacio muy pequeño, denominado cavidad pleural o espacio pleural, que normalmente tiene apenas unos 10 a 20 micrómetros de anchura. En condiciones normales, contiene solamente una fina capa de líquido, aproximadamente entre 10 y 15 ml en cada lado del tórax. Este líquido recibe, como es lógico, el nombre de líquido pleural.
El líquido pleural actúa como lubricante y permite que las dos capas de la pleura se deslicen una sobre otra sin fricción durante los movimientos respiratorios.

Los pequeños vasos sanguíneos y linfáticos de la pleura son responsables de aportar y retirar el líquido pleural, manteniendo su volumen relativamente constante dentro de la cavidad pleural.
Cuando se produce un desequilibrio entre la formación y la eliminación de este líquido, comienza a acumularse. Así se forma el derrame pleural.
Tipos y causas del derrame pleural
Existen más de 50 enfermedades capaces de provocar un derrame pleural. Entre las causas más frecuentes se encuentran la insuficiencia cardíaca, las infecciones pulmonares y los cánceres.
Para ayudar a investigar la causa, los médicos suelen dividir inicialmente los derrames pleurales en dos grandes grupos: trasudados y exudados.
Esta clasificación se realiza mediante el análisis químico del líquido pleural y no simplemente por su aspecto.
Derrame pleural trasudativo
El trasudado se forma principalmente cuando existen alteraciones de las presiones que controlan la entrada y salida de líquido de los vasos sanguíneos, sin que necesariamente exista una inflamación primaria de la pleura.
Esto ocurre, por ejemplo, cuando la presión dentro de los vasos es demasiado elevada o cuando la concentración de proteínas en la sangre está muy reducida.
Las principales causas de derrame pleural trasudativo son:
- Insuficiencia cardíaca.
- Cirrosis, principalmente cuando hay ascitis e hidrotórax hepático.
- Síndrome nefrótico.
- Enfermedad renal avanzada con sobrecarga de volumen.
- Diálisis peritoneal.
Los trasudados suelen estar relacionados con enfermedades sistémicas. En cambio, los exudados suelen aparecer cuando existe inflamación, infección, tumor o alteración del drenaje linfático de la propia pleura.
Derrame pleural exudativo
El exudado suele presentar una mayor concentración de proteínas y células debido al aumento de la permeabilidad de los vasos, la inflamación de la pleura o las dificultades en el drenaje linfático.
Al contrario de lo que a veces se piensa, un exudado no tiene por qué ser turbio, espeso ni presentar un claro aspecto de pus. Muchos son transparentes y visualmente similares a un trasudado. La diferenciación se realiza mediante análisis de laboratorio.
Entre las principales causas de derrame pleural exudativo se encuentran:
- Neumonía.
- Tuberculosis.
- Cáncer con afectación de la pleura.
- Mesotelioma.
- Linfoma.
- Embolia pulmonar.
- Lupus.
- Artritis reumatoide.
- Otras enfermedades autoinmunes.
- Pancreatitis.
- Infecciones o abscesos en la cavidad abdominal.
- Síndrome de hiperestimulación ovárica.
- Algunas complicaciones de cirugías, radioterapia o medicamentos.
Cuando una neumonía provoca inflamación de la pleura y formación de líquido, el cuadro recibe el nombre de derrame paraneumónico. Si existe infección del propio espacio pleural y acumulación de pus, el cuadro se denomina empiema pleural.
También existen situaciones especiales en las que el material acumulado en el espacio pleural no corresponde a un derrame pleural convencional:
- Hemotórax: acumulación de sangre en el espacio pleural, generalmente después de un traumatismo, cirugía o lesión de vasos sanguíneos.
- Quilotórax: acumulación de quilo, un líquido rico en grasas procedente del sistema linfático, generalmente debido a una lesión u obstrucción del conducto torácico. Los tumores y las cirugías del tórax se encuentran entre las posibles causas.
- Urinotórax: presencia de orina en el espacio pleural, una situación poco frecuente relacionada principalmente con obstrucciones o procedimientos del tracto urinario.
¿Qué significa derrame pleural bilateral?
Cuando existe líquido en ambos lados del tórax, decimos que el derrame pleural es bilateral.
La bilateralidad por sí sola no determina la gravedad ni permite conocer la causa, pero es más frecuente en las enfermedades que provocan retención generalizada de líquidos, especialmente en la insuficiencia cardíaca. Los derrames causados por insuficiencia ventricular izquierda son con frecuencia bilaterales.
Por otro lado, las infecciones, los tumores y otras enfermedades también pueden provocar derrames bilaterales. Por lo tanto, este hallazgo siempre debe interpretarse junto con los síntomas, las pruebas de imagen y el resto de la investigación.
¿Cuáles son los síntomas del derrame pleural?
Los derrames pleurales pequeños pueden no provocar ningún síntoma y suelen descubrirse por casualidad durante una radiografía, ecografía o tomografía realizada por otro motivo.
Cuando aparecen síntomas, los más frecuentes son:
- Falta de aire.
- Dolor en el pecho.
- Tos seca.
En general, cuanto mayor sea el derrame y cuanto más rápidamente se forme, mayor será la probabilidad de que provoque síntomas. Sin embargo, esta relación no es absoluta: los pacientes con derrames relativamente pequeños pueden presentar mucha falta de aire si también padecen una enfermedad pulmonar o cardíaca importante.

Cuando aumenta el volumen de líquido, se reduce el espacio disponible para que el pulmón se expanda y se alteran la mecánica respiratoria y el funcionamiento del diafragma. Estas alteraciones ayudan a explicar por qué la falta de aire, denominada en medicina disnea, es el síntoma más frecuente de los derrames pleurales de mayor tamaño.
Cuando el derrame se instala rápidamente, la falta de aire tiende a percibirse con mayor facilidad. Por otro lado, cuando el líquido se acumula lentamente —principalmente si el paciente ya presenta otra enfermedad que también provoca falta de aire, como la insuficiencia cardíaca—, el síntoma puede ser inicialmente discreto.
Algunos derrames pleurales pueden acumular varios litros de líquido, un volumen suficiente para comprimir gran parte o incluso prácticamente todo el pulmón afectado.
Otro síntoma frecuente es el dolor torácico pleurítico, que aparece cuando la pleura está inflamada o irritada. Generalmente se trata de un dolor punzante que empeora cuando el paciente inspira profundamente, tose o estornuda.
La tos en los casos de derrame pleural suele ser seca e irritativa.
El dolor, la tos y la falta de aire son síntomas directamente relacionados con el derrame. Otros signos y síntomas que pueden aparecer dependen de la enfermedad que haya provocado la acumulación de líquido, como:
- Fiebre, escalofríos y expectoración en los casos de neumonía.
- Pérdida de peso, cansancio o tos con sangre en algunos tipos de cáncer.
- Ascitis en los pacientes con cirrosis.
- Hinchazón de las piernas y falta de aire al acostarse en la insuficiencia cardíaca.
- Fiebre prolongada, sudoración nocturna y pérdida de peso en la tuberculosis.
¿El derrame pleural es grave? ¿Puede causar la muerte?
El diagnóstico de derrame pleural, de forma aislada, no permite afirmar si el cuadro es grave. Existen desde pequeños derrames que desaparecen después del tratamiento de una neumonía simple hasta derrames asociados con infecciones graves o cánceres avanzados.
La gravedad depende principalmente de cuatro factores:
- La causa del derrame.
- El volumen de líquido acumulado.
- La velocidad con la que se forma el líquido.
- El impacto que está causando sobre la respiración y el estado general del paciente.
Un pequeño derrame causado por insuficiencia cardíaca, por ejemplo, puede disminuir rápidamente cuando se trata la congestión. En cambio, un empiema, un hemotórax importante o un derrame provocado por un cáncer pueden requerir procedimientos específicos y un seguimiento prolongado.
¿El derrame pleural puede causar la muerte?
Sí, principalmente cuando está asociado con una enfermedad grave o cuando provoca complicaciones importantes. Sin embargo, en la mayoría de las situaciones, el riesgo no procede simplemente de la presencia del líquido, sino de la enfermedad responsable del derrame.
Las infecciones pleurales graves, los cánceres avanzados, las hemorragias en el espacio pleural y las enfermedades cardíacas, hepáticas o renales descompensadas pueden representar un riesgo significativo.
La falta de aire intensa, el descenso de la oxigenación, el dolor torácico importante, la fiebre alta o el rápido deterioro del estado general son signos que justifican una evaluación médica urgente.
¿El derrame pleural tiene cura?
En muchos casos, sí.
Cuando la causa es tratable, como una neumonía, una tuberculosis o una insuficiencia cardíaca descompensada, el derrame puede desaparecer por completo después del tratamiento adecuado.
En otros pacientes, sin embargo, el líquido puede persistir o volver a acumularse después del drenaje. Esto ocurre principalmente cuando la enfermedad causante continúa activa, como puede suceder en algunos tipos de cáncer o en enfermedades crónicas del corazón o del hígado.
Por lo tanto, el pronóstico depende mucho más de la causa del derrame pleural que de la presencia del líquido en sí.
¿Cómo se diagnostica el derrame pleural?
El diagnóstico del derrame pleural comienza con la historia clínica, la exploración física y las pruebas de imagen.
En los derrames de mayor tamaño, la exploración física puede sugerir el diagnóstico. La auscultación pulmonar suele mostrar una reducción o ausencia de los sonidos respiratorios en la región donde está acumulado el líquido, y la percusión del tórax puede producir un sonido más apagado.
Los derrames pequeños pueden pasar desapercibidos. En general, los hallazgos de la exploración física se hacen más evidentes cuando existen algunos cientos de mililitros de líquido; por debajo de aproximadamente 300 ml, la sensibilidad de la exploración física es baja.
Radiografía de tórax
La radiografía de tórax suele ser la primera prueba que muestra un derrame pleural.
El líquido provoca una zona blanquecina en la base del pulmón y, a medida que aumenta de volumen, tiende a borrar el llamado ángulo costofrénico, formado entre el diafragma y la pared torácica.

Otro hallazgo clásico es el signo del menisco, en el que el límite superior del líquido presenta una curvatura característica en la radiografía.
La cantidad necesaria para que el líquido sea visible depende de la posición del paciente y de la proyección radiográfica. Aproximadamente 75 ml ya pueden borrar el ángulo costofrénico posterior, mientras que suelen ser necesarios unos 175 ml para borrar el ángulo costofrénico lateral en una radiografía realizada con el paciente de pie.
Las radiografías realizadas en decúbito lateral —con el paciente acostado de lado— permiten detectar volúmenes menores de líquido pleural que las radiografías convencionales realizadas de pie, porque el líquido libre se redistribuye por efecto de la gravedad y forma una fina capa a lo largo de la pared torácica. La tomografía computarizada también puede detectar cantidades muy pequeñas de líquido pleural.
Ecografía y tomografía
La ecografía torácica es muy sensible para detectar pequeñas cantidades de líquido. Además, permite determinar si el derrame es libre o si está dividido en pequeñas cavidades por septos y adherencias.
La ecografía también es especialmente importante para determinar el mejor lugar para realizar la toracocentesis.
La tomografía computarizada proporciona una evaluación más detallada de todo el tórax. Además del líquido, puede identificar neumonía, masas pulmonares, engrosamiento o nódulos pleurales, ganglios linfáticos aumentados de tamaño, abscesos, loculaciones y otras alteraciones que ayudan a descubrir la causa del derrame.
¿Qué significa derrame pleural laminar?
El término derrame pleural laminar suele aparecer en informes de radiografías o tomografías y significa que existe una pequeña lámina de líquido distribuida junto a la pleura.
«Laminar» describe principalmente la forma y, en general, el pequeño volumen del derrame. No es una enfermedad específica y, por sí solo, no permite determinar cuál es la causa ni si el cuadro es grave.
Un pequeño derrame laminar puede simplemente mantenerse en observación en algunas situaciones, pero la necesidad de investigación depende del contexto clínico.
Toracocentesis: ¿cuándo es necesaria y cómo se realiza?
Cuando el derrame es nuevo y su causa no está clara, con frecuencia es necesario extraer una muestra del líquido para analizarla. El procedimiento utilizado se denomina toracocentesis.
La toracocentesis consiste en introducir una aguja o un pequeño catéter a través de la pared del tórax hasta el espacio pleural.
Actualmente, siempre que sea posible, la toracocentesis debe realizarse guiada por ecografía para determinar el lugar más seguro para la punción y reducir el riesgo de complicaciones.
No todos los pacientes con derrame pleural necesitan obligatoriamente una toracocentesis.
La mayoría de los derrames nuevos y sin una causa evidente deben investigarse mediante el análisis del líquido. Sin embargo, la punción puede no ser necesaria cuando existe poco líquido o cuando el diagnóstico es muy probable y el cuadro es típico, como en algunos pacientes con insuficiencia cardíaca que presentan derrames bilaterales y congestión pulmonar.
Cuando el objetivo es únicamente diagnóstico, generalmente basta con extraer una pequeña cantidad de líquido para realizar los análisis. Cuando la toracocentesis también tiene una finalidad terapéutica, puede retirarse un volumen mucho mayor para aliviar la falta de aire.

En el drenaje terapéutico, el líquido se retira lentamente. A medida que se drena el derrame, el pulmón vuelve a expandirse y disminuye la presión dentro de la cavidad pleural. Si esta disminución de la presión es excesiva, pueden aparecer dolor en el pecho, tos intensa, falta de aire y, en raras ocasiones, edema pulmonar por reexpansión.
Por este motivo, cuando no se monitoriza la presión pleural, suele limitarse la extracción a aproximadamente 1 a 1,5 litros por sesión. Este valor no constituye un límite absoluto: el procedimiento debe interrumpirse antes si aparecen síntomas y, en situaciones seleccionadas, pueden retirarse volúmenes mayores con una vigilancia adecuada.
Las principales complicaciones de la toracocentesis son:
- Dolor y hematoma en el lugar de la punción.
- Sangrado.
- Infección.
- Neumotórax.
- En raras ocasiones, edema pulmonar por reexpansión después del drenaje de derrames de gran volumen.
Análisis del líquido pleural: trasudado, exudado y criterios de Light
El líquido extraído mediante la toracocentesis proporciona información importante sobre la posible causa del derrame.
Entre los análisis utilizados habitualmente se encuentran:
- Recuento y diferenciación celular.
- Proteínas.
- Lactato deshidrogenasa (LDH).
- Glucosa.
- pH.
Según la sospecha clínica, pueden solicitarse pruebas adicionales, como cultivo bacteriano, citología para buscar células malignas, adenosina deaminasa (ADA) para investigar la tuberculosis, triglicéridos para diagnosticar un quilotórax o hematocrito cuando existe sospecha de hemotórax.
Criterios de Light: ¿cómo saber si el derrame es un trasudado o un exudado?
Una de las formas más utilizadas para diferenciar los trasudados de los exudados son los criterios de Light, que comparan las concentraciones de proteínas y LDH del líquido pleural con las de la sangre.
El líquido se clasifica como exudado cuando cumple al menos uno de los siguientes criterios:
- Relación entre las proteínas del líquido pleural y las proteínas de la sangre superior a 0,5.
- Relación entre la LDH del líquido pleural y la LDH de la sangre superior a 0,6.
- LDH del líquido pleural superior a aproximadamente dos tercios del límite superior de la normalidad de la LDH sérica.
Basta con que se cumpla uno de los tres criterios para que el líquido se clasifique como exudado.
Los criterios son muy útiles, pero no son infalibles.
Un ejemplo importante se observa en los pacientes con insuficiencia cardíaca que ya han comenzado a recibir diuréticos. La eliminación de agua del organismo puede concentrar las proteínas del líquido pleural y hacer que un derrame originalmente trasudativo parezca un exudado.
En esta situación, el médico puede utilizar otros datos, como el gradiente de albúmina entre la sangre y el líquido pleural o el NT-proBNP, además del cuadro clínico, para interpretar correctamente el resultado.
Derrame causado por neumonía
No todos los derrames asociados a una neumonía necesitan ser drenados. Los pequeños derrames paraneumónicos no complicados pueden desaparecer únicamente con el tratamiento adecuado de la neumonía.
Cuando existe una cantidad suficiente de líquido y se sospecha una infección pleural, se realiza una toracocentesis para analizarlo. Si la muestra es claramente purulenta, el diagnóstico es de empiema y es necesario drenar el espacio pleural.
Si el líquido no presenta aspecto de pus, el pH y otras pruebas, como la glucosa, la tinción de Gram y el cultivo, ayudan a identificar los derrames paraneumónicos complicados que también necesitan drenaje.
En pacientes con sospecha de infección pleural, un pH del líquido pleural igual o inferior a 7,2 indica un riesgo elevado de derrame paraneumónico complicado y, en general, constituye una indicación de drenaje, siempre que exista suficiente cantidad de líquido para que el procedimiento pueda realizarse con seguridad.
Los valores entre 7,2 y 7,4 representan una situación intermedia. En estos casos, la decisión depende de otros hallazgos, como una LDH elevada en el líquido pleural, glucosa baja, fiebre persistente, gran volumen de líquido o presencia de septos en las pruebas de imagen.
¿Y si existe sospecha de cáncer?
Cuando existe sospecha de cáncer, el líquido pleural se envía para realizar una citología, una prueba que busca células malignas.
La presencia de células tumorales confirma el diagnóstico de derrame pleural maligno. Sin embargo, una citología negativa no excluye el cáncer, porque no todos los tumores liberan células en cantidad suficiente para que puedan identificarse en el líquido.
Esto es especialmente relevante en el mesotelioma, en el que la citología del líquido puede presentar un bajo rendimiento diagnóstico.
Si la sospecha continúa siendo elevada a pesar de una citología negativa, puede ser necesario realizar una biopsia de la pleura, guiada por imagen o mediante toracoscopia.
¿Y si las pruebas no permiten descubrir la causa?
No siempre se identifica la causa del derrame pleural en la primera evaluación.
Cuando el diagnóstico sigue siendo incierto, el médico puede revisar las pruebas ya realizadas, solicitar análisis adicionales del líquido pleural, repetir la toracocentesis en situaciones seleccionadas o pedir nuevas pruebas de imagen.
Si continúa existiendo sospecha de una enfermedad importante de la pleura, principalmente cáncer o tuberculosis, puede ser necesaria una biopsia pleural.
Una de las formas de obtener esta biopsia es mediante una toracoscopia, un procedimiento en el que se introduce una pequeña cámara en la cavidad pleural. Además de permitir la visualización directa de la pleura, la toracoscopia permite extraer fragmentos de las zonas sospechosas para su análisis.
¿Cómo se trata el derrame pleural?
No existe un único tratamiento para todos los derrames pleurales. La conducta depende de la causa, el tamaño del derrame, los síntomas y las características del líquido.
El tratamiento puede incluir dos estrategias que con frecuencia se utilizan simultáneamente:
- Tratar la enfermedad que ha provocado el derrame.
- Retirar el líquido cuando es necesario drenarlo.
Tratamiento de la causa
Algunos ejemplos:
- En la insuficiencia cardíaca, el tratamiento de la congestión con diuréticos y otros medicamentos cardíacos suele hacer que disminuya el líquido.
- En la neumonía bacteriana se utilizan antibióticos.
- En la tuberculosis pleural es necesario un tratamiento específico contra la tuberculosis.
- En la cirrosis con hidrotórax hepático, el tratamiento incluye medidas para controlar la retención de líquidos y la propia enfermedad hepática.
- En pacientes con enfermedad renal crónica y sobrecarga de volumen, puede ser necesario ajustar los diuréticos o iniciar la diálisis.
- En los derrames relacionados con enfermedades autoinmunes, el tratamiento se dirige a la inflamación responsable del cuadro.
- En los derrames malignos, el tratamiento puede incluir tanto el tratamiento del cáncer como procedimientos específicos para controlar la acumulación de líquido.
Por lo tanto, no es correcto tomar simplemente un antibiótico o un diurético porque se haya identificado «líquido en la pleura». El medicamento adecuado depende de la causa del derrame.
¿Cuándo es necesario drenar el derrame pleural?
El drenaje no es necesario en todos los casos.
Un pequeño derrame asintomático de causa conocida puede simplemente mantenerse en observación mientras se trata la enfermedad subyacente.
En cambio, suele considerarse la extracción del líquido cuando el derrame:
- Provoca una falta de aire significativa.
- Es voluminoso y provoca falta de aire o una alteración importante de la mecánica respiratoria.
- Está infectado o existe una fuerte sospecha de infección pleural.
- Es un empiema.
- Contiene sangre, como ocurre en el hemotórax.
- Es un derrame complicado o loculado que necesita drenarse, como puede ocurrir en las infecciones del espacio pleural.
- Necesita analizarse para aclarar el diagnóstico.
En los derrames sintomáticos, la toracocentesis puede producir una mejoría importante de la falta de aire. Dependiendo de la causa y de las características del líquido, puede ser necesario colocar un drenaje torácico o un catéter pleural en lugar de realizar únicamente una punción.
Por lo tanto, no es correcto considerar siempre el drenaje como un procedimiento meramente paliativo. En situaciones como el empiema, el derrame paraneumónico complicado o el hemotórax, puede constituir una parte fundamental del tratamiento.
¿El derrame pleural puede reaparecer después del drenaje?
Sí. La toracocentesis elimina el líquido que está presente en ese momento, pero no necesariamente elimina el mecanismo que provocó su formación.
Si la enfermedad causante sigue activa, el derrame puede reaparecer en días, semanas o meses.
En los pacientes con derrames recurrentes y sintomáticos pueden ser necesarios nuevos drenajes. Sin embargo, cuando el líquido reaparece repetidamente, realizar toracocentesis sucesivas no siempre es la mejor estrategia y pueden considerarse otras opciones.
Catéter pleural y pleurodesis
En los derrames recurrentes, especialmente en los derrames malignos, existen procedimientos destinados a evitar múltiples toracocentesis.
Una opción es el catéter pleural de larga permanencia, un pequeño tubo que permanece en el espacio pleural y permite retirar periódicamente el líquido sin necesidad de realizar nuevas punciones.
Otra alternativa es la pleurodesis, un procedimiento mediante el cual se provoca una inflamación controlada de las superficies de la pleura para que las dos capas se adhieran entre sí, eliminando el espacio en el que podría volver a acumularse líquido.
En pacientes con derrame pleural maligno y un pulmón capaz de expandirse adecuadamente, tanto el catéter pleural como la pleurodesis pueden utilizarse como estrategias para controlar los derrames recurrentes, dependiendo de las características del caso y de las preferencias del paciente.
Si el pulmón no consigue expandirse después de retirar el líquido —situación denominada pulmón no expansible—, la pleurodesis suele funcionar mal porque las dos superficies de la pleura no pueden mantenerse en contacto. En estos pacientes, el catéter pleural suele ser una opción especialmente útil.
Preguntas frecuentes sobre el derrame pleural
¿Cuánto tarda en desaparecer un derrame pleural?
No existe un plazo único. El tiempo necesario para que desaparezca el líquido depende principalmente de la causa del derrame y de la respuesta al tratamiento.
Algunos derrames disminuyen en pocos días después de controlar la enfermedad causante, mientras que otros pueden tardar semanas o meses en desaparecer por completo.
En los derrames recurrentes, el líquido puede volver a acumularse incluso después de un drenaje.
¿Existe algún medicamento para «secar» el derrame pleural?
No existe un medicamento específico que sirva para todos los derrames pleurales.
Los diuréticos pueden hacer que disminuya el líquido cuando la causa es una insuficiencia cardíaca u otra situación de sobrecarga de volumen, pero no solucionan, por ejemplo, un empiema, un derrame por tuberculosis o un derrame provocado por cáncer.
El tratamiento debe dirigirse a la causa.
¿La fisioterapia ayuda a tratar el derrame pleural?
La fisioterapia respiratoria no elimina el líquido acumulado en la pleura y no sustituye el tratamiento de la causa ni el drenaje cuando este es necesario.
Sin embargo, en determinadas situaciones, la fisioterapia puede formar parte de la recuperación del paciente, ayudando a mejorar la movilidad, la capacidad respiratoria y el acondicionamiento físico después de una enfermedad pulmonar, una cirugía o un período prolongado de hospitalización.
¿Cuál es la mejor posición para dormir con un derrame pleural?
No existe una posición para dormir capaz de hacer desaparecer el líquido.
Los pacientes con falta de aire suelen sentirse más cómodos con el tronco elevado, utilizando almohadas o elevando la cabecera de la cama.
La posición lateral más cómoda puede variar según el tamaño del derrame, la presencia de dolor y la enfermedad subyacente.
Si el paciente no puede acostarse debido a la falta de aire o necesita permanecer sentado para respirar, debe buscar atención médica, ya que este síntoma puede indicar un cuadro más importante.
¿El derrame pleural es contagioso?
No. El derrame pleural en sí mismo no es contagioso.
Sin embargo, algunas enfermedades que pueden provocarlo sí son transmisibles.
En la tuberculosis pleural, por ejemplo, el riesgo de transmisión depende principalmente de la presencia simultánea de tuberculosis pulmonar o de las vías respiratorias; por este motivo, el paciente debe ser evaluado para determinar si existe una enfermedad pulmonar asociada.
Otras infecciones respiratorias provocadas por determinados virus o bacterias también pueden ser transmisibles, pero el líquido acumulado en la pleura no se transmite de una persona a otra.
¿Cuál es el código CIE del derrame pleural?
En la CIE-10, el código J90 corresponde al derrame pleural no clasificado en otra parte.
Sin embargo, cuando ya se conoce la causa del derrame, pueden utilizarse otros códigos para identificar la enfermedad responsable o tipos específicos de afectación pleural.
- Heffner JE. Pleural fluid analysis in adults with a pleural effusion. UpToDate.
- Lee YCG. Diagnostic evaluation of the hemodynamically stable adult with a pleural effusion. UpToDate.
- Stark P. Imaging of pleural effusions in adults. UpToDate.
- Feller-Kopman DJ. Management of nonmalignant pleural effusions in adults. UpToDate.
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- Feller-Kopman D, Light R. Pleural Disease. New England Journal of Medicine. 2018;378:740-751.
Dudas de los lectores sobre este tema
Preguntas seleccionadas por el editor por su relevancia para este artículo.
Más comentarios de los lectores
Un derrame pleural puede ser por demasiado suero?
Hola, fui diagnosticada con cáncer del útero con carcinomatosis peritoneo, lo que me provoco un derrame pleural, me han extraído el liquido dos veces, he recibido hace una semana mi segunda quimioterapia, mi neumólogo me pide yo decida si me coloco un drenaje temporal(me dice puede ser hasta un año), criterio que el considera mas procedente, o me siga extrayendo el liquido pinchándome, la pleurodesis estima que en mi no funcionaria, estoy muy indecisa con esta situación, al tener que decidir yo, sin conocimiento de causa profundo, por otra parte temo a ese tubo por mi interior demasiado tiempo, pues en junio me canalizaron una vena una semana, y me hizo una flebitis con fiebre de 39 grados, agradecería alguna orientación, qué hacer doctor?, mil gracias por este espacio, dios le bendiga, gracias.
Excelente artiuclo, muy claro. ¿ Es recomendado extrae este liquido ?
Excelente y muy clara explicación!
Una explicación muy detallada y entendible. Gracias por publicarla.
muchas gracias por su explicación!