Síndrome de las piernas inquietas – Causas y tratamiento

Puntos clave del artículo

→ Qué es el síndrome de las piernas inquietas: el síndrome de las piernas inquietas es una enfermedad de origen neurológico en el cual el paciente siente una necesidad incontrolable de mover las piernas.

→ Principales causas: deficiencia de hierro, insuficiencia renal, diabetes mellitus y enfermedades neurológicas son las principales causas. En la mitad de los pacientes, sin embargo, el origen es genético y no hay otras enfermedades asociadas.

→ Síntomas: el síntoma principal es un deseo incontrolable de mover las piernas, causado generalmente por una sensación de malestar, que se describe a menudo como angustia, ansiedad, molestia o tensión en las piernas. Movimientos involuntarios de los miembros durante el sueño también son muy comunes.

→ Tratamiento: aunque no hay curación para los casos más graves, es posible que ocurra remisión espontánea en los casos leves e intermitentes. En la mayoría de los casos más crónicos, el tratamiento con reemplazo de hierro, ejercicios físicos y fármacos como agonistas de la dopamina generalmente presenta buena respuesta.

Qué es el síndrome de las piernas inquietas

El síndrome de piernas inquietas, también conocido como enfermedad de Willis-Ekbom, es una condición de origen neurológico en el cual el paciente siente un malestar inexplicable y una necesidad incontrolable de mover las piernas.

Estos episodios ocurren generalmente en el final de la tarde o noche, mientras el paciente está sentado o acostado. El cambio de posición y el movimiento de las piernas alivian temporalmente las molestias. Los síntomas son frecuentes durante el sueño o cuando el paciente está inactivo durante mucho tiempo.

Durante el sueño, el paciente con síndrome de las piernas inquietas también puede presentar una condición llamada movimientos periódicos de los miembros durante el sueño, caracterizado por movimientos repetitivos y estereotipados de los miembros inferiores, que aparecen, en promedio, a cada 40 segundos y duran solamente de 2 a 4 segundos.

El síndrome de las piernas inquietas afecta hasta un 15 % de la población, pero muchos casos son diagnosticados. Se encuentra, a menudo, pacientes que solamente fueron diagnosticados correctamente más de 10 o 20 años después de la aparición de los síntomas.

La enfermedad de Willis-Ekbom puede presentarse a cualquier edad, pero es más común en adultos después de 40 años.

Causas del síndrome de las piernas inquietas

Las causas de la enfermedad de Willis-Ekbom no son todavía totalmente clarificadas, aunque varios estudios han identificado una variedad de anormalidades en el sistema nervioso central y periférico de los pacientes con este trastorno.

La relación más consistentemente relatada es con la reducción de las reservas de hierro en determinadas regiones del sistema nervioso céntrico. Alteraciones en el funcionamiento de algunos neurotransmisores, tales como la dopamina, ácido gama-aminobutírico (GABA) y el glutamato también parecen tener un papel relevante.

Aproximadamente un 50% de los pacientes con el síndrome de las piernas inquietas presentan historia familiar positiva, lo que sugiere la existencia de un componente genético en la génesis de la enfermedad.

Factores de riesgo para la enfermedad de Willis-Ekbom

No todos los pacientes, sin embargo, presentan una historia familiar positiva. En estos, el síndrome de las piernas inquietas frecuentemente es causado por otras enfermedades o condiciones. Las más importantes son:

También hay la enfermedad de Willis-Ekbom de origen primario, que viene sin una causa definida  y sin que el paciente tenga antecedentes familiares.

Síntomas de la enfermedad de Willis-Ekbom

El síntoma típico del síndrome de las piernas inquietas es un deseo incontrolable de mover las piernas, causado generalmente por una sensación de malestar que se siente profundamente dentro de la pierna, entre las rodillas y los tobillos.

A menudo, el paciente presenta dificultad para describir detalladamente la sensación de malestar. Los términos comúnmente usados son: «fastidio», «agonía», «malestar», «hormigueo», «la pierna quiere moverse», «calambres», «descargas eléctricas», «punzadas», «tensión», «agonía en las piernas», «picón en los huesos», «insectos caminando en las piernas» o «piernas que se mueven solas».

A pesar de ser desagradable, la mayoría de pacientes no siente dolor. Cuando el dolor está presente, ocurre generalmente debido a la existencia de neuropatía periférica asociada y no por el síndrome de las piernas inquietas propiamente dicho.

Los síntomas se presentan durante los períodos de inactividad, siendo más prominente en la noche. El movimiento de las piernas alivia temporalmente la molestia. Caminar, estiramientos, masajes en las piernas o aplicar agua tibia también suelen causar alivio transitorio.

La enfermedad de Willis-Ekbom tiende a ser una condición crónica, principalmente en pacientes con síntomas moderados a severos. La remisión espontánea puede ocurrir en 30 a 60% de los casos, pero es mucho más común en los casos leves e intermitentes

Además de la severidad de los síntomas, los factores que aumentan la probabilidad de que la enfermedad se convierta en crónica son la historia familiar positiva o el principio del cuadro después de 45 años.

En los casos más severos, el paciente puede tener una reducción relevante de su calidad de vida, presentando dificultad para dormir, viajar, ir al cine o permanecer mucho tiempo sentado durante el trabajo o reuniones.

Movimientos periódicos de los miembros durante el sueño

El síndrome de las piernas inquietas y los movimientos periódicos durante el sueño pueden interrumpir el sueño del paciente, causando insomnio, privación del sueño, somnolencia severa durante el día, trastornos de ansiedad e inclusive depresión.

Los movimientos periódicos durante el sueño se caracterizan por movimientos involuntarios de los miembros inferiores que se presentan de forma regular y estereotipada, durando de 1 a 10 de segundos y en ciclos con intervalo máximo de hasta un minuto y medio (promedio de 20 a 40 segundos) entre cada movimiento.

Tratamiento del síndrome de las piernas inquietas

Aunque no existe cura para casos crónicos, el síndrome de piernas inquietas es una enfermedad tratable y generalmente responde bien al tratamiento farmacológico

Los objetivos principales del tratamiento son reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida y el sueño del paciente.

El primer paso suele ser la dosificación de los niveles de hierro de la sangre del paciente. Si el nivel de ferritina está por debajo de 75 mcg/L, se recomienda el reemplazo de hierro por vía oral.

También es importante suspender el uso de fármacos o sustancias que pueden agravar los síntomas de la enfermedad de Willis-Ekbom. Los más comunes son:

  • Cafeína.
  • Cigarrillo.
  • Antidepresivos (excepto bupropión).
  • Antipsicóticos.
  • Metoclopramida.
  • Antihistamínicos con acción sedante.

La práctica de ejercicio físico, yoga, meditación, estiramientos y masajes regulares también ayudan en los casos más leves.

En pacientes en hemodiálisis, el cambio de estrategia dialítica para sesiones diarias y más cortas generalmente funciona también.

Si nada de las medidas anteriores tiene éxito, se debe iniciar el tratamiento farmacológico.

Medicamentos para el síndrome de las piernas inquietas

Los fármacos más utilizados son los agonistas de la dopamina, con preferencia para aquellos que tienen una media-vida más larga (4 a 6 horas), como el pramipexol, ropinirol o rotigotina. La levodopa es una opción menos eficaz porque su media-vida es más corta (90 minutos). Este medicamento se utiliza comúnmente en pacientes con síntomas leves y poco frecuentes.

La gabapentina y la pregabalina también son medicamentos eficaces y pueden ser utilizados como la primera opción de tratamiento farmacológico.

En pacientes con síntomas infrecuentes, se puede utilizar clonazepam.

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