Sinovitis de cadera: qué es, síntomas y tratamiento

Autor: Dr. Pedro Pinheiro

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Tiempo estimado de lectura: 4 minutos.

¿Qué es la sinovitis transitoria de cadera?

La sinovitis transitoria de cadera, también llamada sinovitis tóxica o cadera irritable, es una inflamación de los tejidos que rodean la articulación de la cadera que provoca dolor y hace que el paciente cojee y tenga dificultades para soportar su propio peso.

Este trastorno se llama “transitorio” porque dura poco tiempo y se resuelve por sí solo. Aunque la sinovitis tóxica en sí sea benigna, debe distinguirse de la artritis séptica, una infección de la articulación que requiere tratamiento de urgencia.

La sinovitis transitoria es la causa más común de dolor agudo de cadera en niños de 3 a 10 años, y se manifiesta hasta en un 3% de los niños. Los niños están más afectados que las niñas y existe una ligera predilección por el lado derecho de la cadera.

Aunque es más común en los niños, la enfermedad también se ha descrito en bebés y adultos.

¿Qué es la sinovitis?

Se denomina articulación sinovial o diartrosis al tipo de articulación rodeada por una cápsula llena de un líquido llamado líquido sinovial o sinovia.

El líquido sinovial es producido por la membrana sinovial, un tejido conectivo especializado que cubre la superficie interna de las cápsulas articulares sinoviales.

Articulación sinovial
Articulación sinovial

La sinovia es un líquido claro y viscoso que sirve para lubricar las articulaciones y evitar que el cartílago se desgaste cuando están en movimiento.

Ejemplos de articulaciones sinoviales son las rodillas, los codos, las caderas, los hombros, las muñecas y los tobillos.

Lo llamamos sinovitis cuando hay una inflamación de la membrana sinovial. La sinovitis transitoria de la cadera es, por tanto, una inflamación temporal de la membrana sinovial de una de las articulaciones de la cadera.

La sinovitis transitoria puede afectar a otras articulaciones sinoviales importantes, pero la cadera es el sitio más frecuente.

Causas

La causa exacta de la sinovitis transitoria de la cadera sigue siendo desconocida. La literatura científica presenta múltiples teorías etiológicas, pero ninguna de estas hipótesis postuladas ha sido corroborada de forma concluyente.

Los factores de riesgo más comúnmente descritos incluyen:

  • Infección viral reciente de las vías respiratorias superiores (otitis media, sinusitis, faringitis, gripe…).
  • Infección reciente por Parvovirus B-19 o Betaherpesvirus humano 6A.
  • Infección bacteriana reciente, principalmente faringitis estreptocócica.
  • Traumatismo local en las semanas anteriores.
  • Vacunación reciente
  • Reacción a medicación.

Síntomas

El síntoma más típico de la sinovitis transitoria es el dolor unilateral de cadera, de aparición repentina o gradual y de intensidad leve a moderada. Menos del 5% de los casos presentan dolor bilateral en la cadera.

Los pacientes suelen referir dolor en la cadera o la ingle, pero el dolor también puede surgir en la rodilla, en la parte media del muslo o en la nalga. Los niños afectados pueden cojear o negarse a caminar en absoluto porque no pueden tolerar el peso del cuerpo en el lado afectado.

La amplitud de movimiento de la cadera afectada suele estar ligeramente limitada por el dolor y el espasmo, y la cadera puede mantenerse en flexión con una ligera abducción y rotación externa de la pierna.

En la exploración física del pediatra, se pueden tolerar leves movimientos cortos del arco de la cadera, pero un intento de extensión completa o de rotación interna de la cadera suele provocar un dolor relevante.

Los niños muy pequeños, que caminan poco y no hablan, pueden no presentar más síntomas que el llanto nocturno; sin embargo, un examen minucioso suele revelar cierto grado de cojera antálgica (el paciente cojea por el dolor).

Los niños con sinovitis transitoria suelen estar afebriles o tener una temperatura ligeramente elevada. En la gran mayoría de los casos, el niño se queja de dolor, cojea, pero tiene un estado general muy bueno. La fiebre alta es rara y debe hacer sospechar al médico de una artritis séptica.

Algunos pacientes con sinovitis transitoria pueden no referir ningún dolor y presentar solamente una cojera.

En resumen, los síntomas de la sinovitis transitoria de la cadera son:

  • Dolor de cadera unilateral, de aparición repentina o gradual y de intensidad leve a moderada.
  • El dolor también puede producirse en la rodilla, en el muslo o en la nalga.
  • El paciente cojea y puede tener dificultades para ponerse de pie en el suelo.
  • El estado general del niño sigue siendo bueno.
  • No hay signos claros de artritis, como calor, enrojecimiento o hinchazón en la articulación afectada.

Señales de alarma

Los padres deben acudir al pediatra si el niño muestra los siguientes signos:

  • Fiebre, somnolencia, cansancio, pérdida de apetito o empeoramiento del estado general.
  • Hinchazón o enrojecimiento en la cadera o en la pierna.
  • El dolor empeora y se vuelve intenso.
  • Dolor persistente después de 2 semanas.

Diagnóstico

El diagnóstico de la sinovitis transitoria es de exclusión y se basa en la historia y la exploración física, en combinación con pruebas de laboratorio y de imagen de la cadera.

Pueden solicitarse pruebas de imagen, como una radiografía, ecografía o resonancia magnética de la cadera, si el pediatra desea descartar otras afecciones con síntomas similares, como el síndrome de Legg-Calvé-Perthes, tumores o artritis idiopática juvenil.

Las pruebas de laboratorio se utilizan para ayudar a distinguir a los niños con sinovitis transitoria de los que tienen artritis séptica. En la sinovitis transitoria, los valores de laboratorio suelen ser normales o pueden revelar sólo pequeñas elevaciones en el recuento de glóbulos blancos, el nivel de proteína C reactiva y la velocidad de sedimentación globular (VSG), lo que es coherente con un proceso inflamatorio leve e inespecífico.

Varios estudios han intentado definir criterios que ayuden a diferenciar la sinovitis transitoria de la artritis séptica. Se han encontrado cuatro predictores independientes de la artritis séptica, llamados criterios de Kocher:

  • Fiebre superior a 38,5° C.
  • Incapacidad para soportar el peso del cuerpo.
  • VSG superior a 40 mm/h
  • Recuento de leucocitos en sangre superior a 12.000 células/µL.

Los pacientes que presentaban tres de los cuatro predictores tenían un 93% de posibilidades de padecer artritis séptica, y los que presentaban los cuatro tenían un 99% de posibilidades.

Un estudio posterior para validar estos hallazgos demostró que los pacientes que no presentaban ninguno de estos predictores tenían un 2% de posibilidades de padecer artritis séptica. Con un predictor, la probabilidad era del 9,5%; con dos predictores, del 35%; con tres predictores, del 73%; y con los cuatro predictores, del 93% de que la afección fuese una artritis séptica.

Tratamiento

Por definición, la sinovitis transitoria es una enfermedad autolimitada y de curación espontánea. Por lo tanto, la mayoría de los casos de sinovitis transitoria de la cadera pueden tratarse en casa con un estrecho seguimiento por parte del pediatra.

El tratamiento de la sinovitis transitoria se realiza con reposo de la articulación afectada y medicamentos antiinflamatorios. La temperatura debe ser controlada y cualquier fiebre debe ser comunicada al médico.

A los niños se les permite una vuelta gradual a la actividad a medida que el dolor disminuye. La vuelta a las actividades normales se permite cuando la cadera está completamente libre de dolor sin evidencia de cojera.

El pronóstico de los niños con sinovitis transitoria es excelente. La mayoría de los pacientes informan de la mejora del dolor después de 24 a 72 horas. El 75% tiene una resolución completa del dolor en 2 semanas y el 88% en 4 semanas. El resto puede tener un dolor menos intenso pero persistente hasta 8 semanas.

Pueden producirse recaídas en un 5 a 20% de los pacientes, pero las secuelas a largo plazo son raras.

Un pequeño número (entre el 2 y el 3%) de casos de sinovitis transitoria siguen un curso clínico y radiográfico consistente con el de la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes. Los niños con síntomas persistentes deben someterse a una ecografía para evaluar la presencia de un derrame en la articulación, ya que un derrame persistente más allá de 6 semanas puede estar asociado al desarrollo de la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes.


Referencias


Autor(es)

Médico licenciado por la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), con títulos de especialista en Medicina Interna por la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y de Nefrología por la Universidad Estadual de Río de Janeiro (UERJ) y por la Sociedad Brasileña de Nefrología (SBN). Actualmente vive en Lisboa, Portugal, tiene títulos reconocidos por la Universidad de Oporto y por el Colegio de Nefrología de Portugal.

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