¿Qué tomar para el dolor de garganta?

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Escrito por: Dr. Pedro Pinheiro

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Introducción

El dolor de garganta es un síntoma extremadamente común. Su origen es, habitualmente, una inflamación de la faringe (faringitis) o de las amígdalas (amigdalitis).

En más del 50% de los casos, el dolor de garganta tiene origen viral o alérgico, por lo que no hay un tratamiento específico para mejorar la inflamación, ya que los antibióticos son indicados solamente en casos de faringitis o amigdalitis de origen bacteriano.

El dolor de garganta de origen viral suele ser autolimitado y mejora espontáneamente al cabo de unos días. Esto significa que su tratamiento debe ser solamente sintomático, es decir, encaminado a aliviar los síntomas, y no contra el virus, ya que de esto se encarga el sistema inmunitario del paciente.

La distinción entre faringitis (o amigdalitis) virales y bacterianas es muy importante, pues los remedios indicados para tratar el dolor de garganta serán diferentes de acuerdo con su causa.

En este artículo vamos a abordar solamente el tratamiento sintomático del dolor de garganta. Excluiremos los antibióticos, que es la forma de tratamiento directamente dirigida contra infecciones bacterianas.

En general, no es necesario someter a todos los pacientes con faringitis estreptocócica a exámenes de laboratorio para determinar si la causa es viral o bacteriana. Solo se deben cribar pacientes con las siguientes características:

  • Fiebre alta.
  • Pus en las amígdalas.
  • Ganglios linfáticos palpables y dolorosos en el cuello.
  • Ausencia de otros síntomas virales, como tos, secreción nasal o estornudos.

Si el paciente no cumple con los dos criterios anteriores, puede ser tratado solo con medicación sintomática. No se requieren pruebas de laboratorio ni tratamiento antibiótico.

Para saber más detalles sobre las faringitis bacteriana, accede a los siguientes enlaces:

Remedios para la garganta inflamada

Independientemente del origen del dolor de garganta, el médico debe estar siempre abierto a tratarla, pues incluso en las formas benignas y autolimitadas los síntomas suelen ser muy incómodos.

El hecho de que la faringitis tenga origen viral o alérgico, y por lo tanto no necesita antibióticos, no significa que otros medicamentos dirigidos a aliviar los síntomas no puedan ser utilizados. Si el paciente expresa el deseo de tratar los síntomas, hay una gama de opciones para alcanzar ese objetivo.

Dolor de garganta de probable origen viral.
Dolor de garganta de probable origen viral.

También en las amigdalitis bacterianas, la prescripción de medicamentos sintomáticos es importante e indicada, pues los antibióticos tardan de 24 a 48 horas para hacer efecto. El paciente no necesita quedarse sufriendo todo el tiempo con la garganta irritada a la espera de un resultado.

Lo que viene a continuación es una revisión sobre los medicamentos sintomáticos más utilizados para el dolor de garganta.

Pastillas

Existen actualmente en el mercado decenas de tipos diferentes de pastillas para dolor de garganta, que se pueden adquirir fácilmente en cualquier farmacia sin prescripción médica. Las principales sustancias presentes en estas pastillas son el mentol, el ambroxol, la benzidamina, la lidocaína, la benzocaína y algunos antiinflamatorios.

Las pastillas tienen un efecto mejor que los aerosoles, pero no deben ser utilizadas en niños menores de 4 a 5 años debido al riesgo de asfixia.

Seleccionamos algunas de las sustancias más estudiadas para hacer una rápida revisión de su eficacia y efectos secundarios. Todas las pastillas descritas a continuación se indican solamente para el tratamiento sintomático, sin tener ningún efecto antibacteriano relevante.

Mentol

El mentol es una sustancia frecuentemente presente en las pastillas para dolor de garganta, sea él solo o en combinación con otras sustancias activas.

El mentol ha demostrado propiedades anestésicas, aunque no ha sido estudiado específicamente para el tratamiento sintomático de la inflamación de la garganta. Es una opción válida y con bajísima tasa de efectos colaterales para quien busca alivio del ardor en la garganta en casos leves a moderados.

Ambroxol

El ambroxol es un anestésico local, ya relativamente bien estudiado para el tratamiento de los dolores de garganta, principalmente los de origen viral y alérgico.

Las pastillas que contienen ambroxol son comprobadamente efectivas en el alivio del dolor de garganta moderado a grave. El efecto suele tener su pico después de 30 minutos y llega a durar hasta 3 horas.

Este tratamiento suele ser bien tolerado, a pesar de que algunos pacientes se quejan del entumecimiento de la lengua o en la cavidad bucal y alteraciones temporales en la percepción del paladar.

Lidocaína

La lidocaína es un anestésico local más fuerte y con una acción más larga que el ambroxol. Su uso en pastillas para faringitis es muy común y su eficacia en el control del dolor es científicamente comprobada.

Sin embargo, así como las pastillas de ambroxol, la mayoría de los estudios fue llevada a cabo solamente con pacientes que presentaban faringitis viral o alérgica. En las faringitis bacterianas, las pastillas de lidocaína se estudiaron poco, pero se admite que su eficacia sintomática es similar.

La lidocaína está asociada a una bastante rara, pero potencialmente fatal, complicación que se llama meta-hemoglobinemia.

Benzocaína

La benzocaína también es un anestésico local, con una acción similar a la lidocaína. La benzocaína también está raramente asociada a la ocurrencia de meta-hemoglobinemia.

Benzidamina

La benzidamina es una sustancia antiinflamatoria y anestésica muy utilizada en pastillas contra el dolor de garganta. Los estudios clínicos demuestran su eficacia en el control del dolor. El efecto secundario más común es un entumecimiento temporal en la boca.

Difenidramina

La difenidramina es un antihistamínico, es decir, un fármaco antialérgico. Su principal indicación es en las faringitis de origen alérgico, siendo un poco menos efectiva que las pastillas citadas anteriormente para los dolores de garganta de origen infeccioso.

Aerosoles

La mayoría de los medicamentos existentes en las pastillas también se pueden encontrar en aerosol. En general, la eficacia de la pastilla es superior, siendo el aerosol la mejor opción cuando hay riesgo de que el paciente se atragante con las pastillas, como en el caso de niños pequeños.

Analgésicos y antiinflamatorios

Hay una gran variedad de analgésicos y antiinflamatorios que se pueden utilizar para aliviar los dolores en casos de garganta inflamada. Los analgésicos y antiinflamatorios también tienen acción antipirética, sirviendo no sólo para controlar el dolor, pero también la fiebre, si está presente.

Es siempre importante recordar que los antiinflamatorios no son antibióticos y por lo tanto no actúan directamente sobre las bacterias en caso de amigdalitis o faringitis bacteriana.

Entre los analgésicos más usados, se destacan el Paracetamol y la Dipirona.

Entre los antiinflamatorios, las opciones son muy numerosas, incluyendo Ibuprofeno, Diclofenaco, Nimesulida, Piroxicam, Celecoxib y otros. Entre todos los antiinflamatorios, el más estudiado para el dolor de garganta es el Ibuprofeno.

En general, los antiinflamatorios son más efectivos que los analgésicos, pero tienen tasas de efectos colaterales un poco más elevadas (lee: Antiinflamatorios no esteroideos – Acción y Efectos secundarios).

La aspirina (ácido acetilsalicílico) también es una buena opción, pero su uso no está indicado para niños o adolescentes por el riesgo de una rara complicación llamada síndrome de Reye, que provoca edema cerebral e insuficiencia hepática.

Remedios caseros

Algunas medidas simples, que se pueden instituir en casa, ayudan a mejorar los síntomas del dolor de garganta. Las más populares son las gárgaras con agua tibia y sal.

No hay estudios que hayan comprobado su real eficacia, pero por tratarse de una medida barata y sin riesgos de efectos adversos, es muy indicada. Diluye media cucharada de sal en 300 ml de agua tibia y haz varias gárgaras a lo largo del día. Ten cuidado sólo de no tragar esa agua para que no quede ingerida cantidades innecesarias de sal.

Si tienes dolor y sensación de garganta seca, hidrátate bien. Bebe bastante agua durante el día. Lo mismo vale si tienes fiebre.

A diferencia de la creencia popular, la mayoría de la gente puede consumir agua fría durante una crisis de dolor de garganta. Algunas de ellas incluso prefieren, pues el frío alivia los síntomas. Chupar hielo o tomar helado también puede ayudar. Es necesario recordar, sin embargo, que algunas personas dicen tener dolor de garganta al tomar líquidos helados. Sólo en ellas, la ingesta de alimentos fríos debe ser evitada.

Las bebidas tibias están permitidas, pero si están demasiado calientes, pueden ser perjudiciales ya que aumentan la inflamación de la garganta.

Chupar caramelos o mascar chicles ayuda a aumentar la salivación, manteniendo la cavidad bucal más bien hidratada, lo que en muchos casos alivia el dolor de garganta. Es por eso que muchos remedios para la faringitis vienen en forma de pastillas. Elija una que contenga mentol o eucalipto, ya que tienen un efecto “refrescante” que ayuda en el control del dolor.

Las sopas tibias ayudan pues, además del hecho de que el consumo de líquidos es mejor tolerado que el de sólidos, la sopa tiene agua y sal, lo que puede traer alivio de los síntomas.

El descanso es esencial en el tratamiento de cualquier infección. Si tu garganta está inflamada, evita hacer esfuerzos y procura dormir bastante. También es importante evitar ambientes con humo o lugares muy fríos y secos para no perpetuar la irritación de la garganta. Fumar durante la crisis suele agravar la inflamación.

Tratamientos con poca o ninguna eficacia

Hay muchas sustancias con gran atractivo popular para el tratamiento del dolor de garganta que, aparentemente, presentan poca o ninguna eficacia. La más conocida es la miel.

No existe un gran trabajo científico que haya logrado demostrar un beneficio real de la miel como tratamiento para la faringitis o amigdalitis. Algunos estudios pequeños muestran que el efecto es ligeramente superior al del placebo, pero estos resultados positivos aún no han sido replicados por ningún ensayo controlado grande.

Aun así, el consumo de miel pura o tés con miel suele ser bien aceptado por los pacientes y no hace daño. Si siente alivio del dolor con la miel, no hay razón para no usarla.

El propóleos es otra sustancia muy famosa y frecuentemente asociada a la miel. El propóleos hasta presenta algún efecto antiinflamatorio, pero es muy pequeño. Funciona mucho menos que cualquier antiinflamatorio común o pastillas para el dolor de garganta.

La papaína, además de no mejorar la inflamación en la garganta, en grandes cantidades puede agravar el dolor de garganta.

La planta malvavisco ha sido utilizada durante siglos como tratamiento para el alivio del dolor de garganta. Se cree que el malvavisco moderno, producido industrialmente bajo la forma de dulces, puede mantener algunas de esas propiedades. Este hecho, sin embargo, nunca fue debidamente estudiado.

El consumo de vitamina C, o cualquier otra vitamina, no mejora ni acelera la curación de las infecciones de garganta, ya sean de origen viral o bacteriano. Las frutas son siempre una opción sana de alimentos, pero para tratar las inflamaciones de garganta no tienen ningún efecto.

No hay trabajos que demuestren la eficacia de la homeopatía o de la fitoterapia en el tratamiento de las amigdalitis o faringitis. Los estudios muestran que el tiempo de enfermedad y la incidencia de complicaciones con estos tratamientos son iguales a los del placebo.


Referencias


Autor(es)

Médico licenciado por la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), con títulos de especialista en Medicina Interna por la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y de Nefrología por la Universidad Estadual de Río de Janeiro (UERJ) y por la Sociedad Brasileña de Nefrología (SBN). Actualmente vive en Lisboa, Portugal, tiene títulos reconocidos por la Universidad de Oporto y por el Colegio de Nefrología de Portugal.

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