FORÚNCULO – Causas y Tratamiento

Los forúnculos ocurren más frecuentemente en áreas de pelos, húmedas y más expuestas a fricciones.

Introducción

El forúnculo o furúnculo es un absceso (colección de pus) que se forma dentro de la piel cuando una bacteria, habitualmente el Staphylococcus aureus, infecta a un folículo piloso, estructura donde crecen los pelos.

Al contrario de la foliculitis, que es una infección localizada y restricta al folículo piloso, el forúnculo surge porque la infección se alastra por el tejido subcutáneo alrededor del folículo.

En general, la bacteria Staphylococcus aureus está presente en la superficie de la piel y, por menor que sea, puede servir como puerta de entrada para bacterias, incluyendo picaduras de mosquitos, escoriaciones, heridas por láminas de afeitar o lesiones causadas por agujas.

Los forúnculos ocurren más frecuentemente en áreas de pelos, húmedas y más expuestas a fricciones, como nalgas, ingles, axilas, muslos, rostro y cuello. Llamamos forunculosis cuando el paciente desarrolla múltiples y recurrentes forúnculos.

Cuando más de un folículo piloso de una misma región se infecta, los varios forúnculos creados pueden fundirse, resultando en un absceso bien extenso, que recibe el nombre de ántrax o carbúnculo. Esta lesión ocurre habitualmente en las espaldas o en la nuca y presenta varios puntos de drenaje.

Forúnculo

Es importante señalar que el forúnculo no es una espinilla gigante. Aunque ambas son infecciones de los folículos pilosebáceos, el proceso de formación del acné y la bacteria responsable de la infección son diferentes en las dos enfermedades. Sin embargo cabe resaltar que, como el acné no es una lesión de piel, puede acabar sirviendo como una puerta de entrada para el Staphylococcus aureus, siendo, por lo tanto, un factor de riesgo para el desarrollo de forúnculos.

Si quieres saber más sobre la formación de granos y espinillas, lea: MEJORES TRATAMIENTOS DEL ACNÉ

Factores de riesgo para el forúnculo

Toda la gente se hace, con una frecuencia razonable, pequeñas lesiones de piel en las regiones más propicias para la formación de los forúnculos, pero no siempre todas las personas desarrollan forúnculos. Muchas veces nuestro sistema inmunológico es capaz de neutralizar la invasión de bacterias para el tejido subcutáneo.

El riesgo de desarrollar forúnculos es mayor en personas con elevada colonización de bacterias Staphylococcus aureus en la piel y en la región dentro de las narinas, y en individuos con alguna deficiencia del sistema inmunológico. Factores genéticos también parecen estar relacionados, siendo la historia familiar de forunculosis un importante factor de riesgo.

Además de la predisposición genética, también podemos citar otros factores de riesgo ya reconocidos para la formación de forúnculos:

El convivio próximo con personas que suelen tener forúnculos con frecuencia parece aumentar el riesgo. Compartir ropas de cama, toallas y ropas personales también eleva el riesgo de forunculosis.

Síntomas del forúnculo

En general el forúnculo empieza como un nódulo subcutáneo inflamado, doloroso y muy rojizo. Los forúnculos, habitualmente, son pequeños, siendo un poco mayores que un grano de fríjol o guisante. Pero, en algunos casos, pueden ser muy grandes, llegando a ser mayores que una pelota de ping-pong.

A medida que la infección evoluciona, dentro del folículo se acumulan pus y células muertas, causando un gran aumento de presión en el tejido subcutáneo. Este aumento de presión hace con que surja en el centro de la lesión un punto amarillento o blanquecino, que es el pus siendo empurrado para fuera del folículo. En algunos casos, la acumulación de material purulento en el absceso es tan grande que el forúnculo “estalla” solo, drenando espontáneamente una gran cantidad de pus. Sin embargo, muchas veces el forúnculo no se rompe espontáneamente y es necesaria una ayuda médica para drenar el absceso.

Forunculos

Los abscesos muy voluminosos y profundos pueden dejar cicatrices. Algunas lesiones también pueden formar pequeños agujeros en la piel después de haber sido drenadas. En las lesiones mayores, puede ser expelida una masa de tejido muerto, más dura y carnosa, conocida como “cabeza de pus”. La retirada de esta masa es esencial para la curación de la infección.

En la mayoría de los casos, los forúnculos no provocan mayores complicaciones y desaparecen después de haber sido drenados. Lesiones pequeñas pueden curarse solas, sin necesitar de drenaje mecánico. No obstante, la presencia de bacterias virulentas como el Staphylococcus aureus en el tejido subcutáneo es un riesgo para diseminación por la corriente sanguínea. La invasión de la circulación sanguínea por bacterias se llama bacteriemia y puede llevar a cuadros severos, como endocarditis, sepsis, absceso cerebral y osteomielitis.

Habitualmente, la presencia de un forúnculo no provoca fiebre ni gran comprometimiento del estado general. Cuando presentes, estos signos indican que la infección puede no estar más restricta a la piel y pueden surgir complicaciones.

Un absceso en la región del cóccix, porción final de la columna, ya próximo al ano, puede no ser un forúnculo, sino un quiste pilonidal.

Tratamiento del forúnculo

Nunca se debe exprimir un forúnculo. El proceso de drenaje, cuando está indicado, hay que ser ejecutado de forma aséptica y poco traumática para reducir el riesgo de cicatrices estéticamente indeseables y evitar que nuevas bacterias penetren para dentro de la piel. El drenaje hecho de forma equivocada puede facilitar una nueva infección del área y la propagación de bacterias para la corriente sanguínea.

En general, los forúnculos se rompen espontáneamente después de algunos días. En gran parte de los casos, compresas tibias con agua caliente, por lo menos 3 veces al día, son suficientes para acelerar el drenaje espontáneo. No utilices pomadas para tratar forúnculos por cuenta propia. En la mayoría de los casos ellas no son necesarias. Se puede hacer la limpieza de la lesión solamente con agua y jabón neutro. Los antibióticos tampoco suelen ser necesarios.

En los casos de grandes abscesos, que no drenan espontáneamente después de algunos días, el médico puede hacer una pequeña incisión para acelerar el proceso de curación. Se hace el drenaje médico en los casos de forúnculos que:

  •  No se curan totalmente en 10 días.
  • Presentan extensa área inflamada.
  • Son muy grandes (mayor que 5 cm).
  • Se localizan en áreas de riesgo para complicación, como el rostro y las regiones próximas de la columna vertebral.
  • Provocan fiebre.
  • Son lesiones múltiples (ántrax).

En estos casos también se indica la prescripción de un antibiótico por vía oral.

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