Quemaduras: grados, imágenes y tratamiento

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27 Sep. 2026
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Resumen

Puntos clave sobre las quemaduras

  • Las quemaduras pueden clasificarse según su profundidad en superficiales (primer grado), de espesor parcial (segundo grado) y de espesor total (tercer grado). Las lesiones aún más profundas, que afectan al músculo o al hueso, pueden denominarse quemaduras de cuarto grado.
  • Las quemaduras de primer grado dejan la piel roja, seca y dolorosa, pero no forman ampollas. Las de segundo grado suelen formar ampollas y pueden ser superficiales o profundas.
  • Inmediatamente después de una quemadura térmica, coloque la zona bajo agua corriente fresca durante unos 20 minutos. No aplique hielo directamente sobre la piel.
  • Retire anillos, relojes, cinturones y prendas cercanas antes de que aparezca hinchazón, siempre que no estén adheridos a la piel.
  • No reviente las ampollas en casa ni aplique mantequilla, aceite, pasta de dientes, café u otros remedios caseros.
  • Las quemaduras profundas, extensas, químicas o eléctricas, así como las localizadas en la cara, las manos, los pies, los genitales o las grandes articulaciones, generalmente requieren evaluación médica.

¿Qué es una quemadura?

Cuando hablamos de quemaduras de la piel, lo primero que suele venirnos a la mente son las quemaduras térmicas, provocadas por el fuego o por el contacto con objetos y líquidos muy calientes. Sin embargo, el calor no es la única causa de quemaduras.

En términos generales, una quemadura es una lesión aguda de la piel o de otros tejidos provocada principalmente por calor, descarga eléctrica, fricción, sustancias químicas o radiación.

Las quemaduras pueden ser superficiales o profundas, pequeñas o extensas. La gravedad del cuadro depende principalmente de la profundidad, de la extensión de la zona afectada, de la localización de la lesión, del mecanismo que causó la quemadura y de las condiciones clínicas del paciente.

Grados de las quemaduras

Clásicamente, las quemaduras se clasifican en primer, segundo y tercer grado, según la profundidad de la lesión.

En la nomenclatura médica actual, es más habitual utilizar los términos quemadura superficial, quemadura de espesor parcial superficial, quemadura de espesor parcial profundo y quemadura de espesor total. En la práctica, estas clasificaciones corresponden aproximadamente a las antiguas denominaciones de primer, segundo y tercer grado.

Esta distinción no es simplemente una cuestión de nombres. La profundidad de la quemadura determina cuánto tiempo puede tardar la piel en cicatrizar, el riesgo de cicatrices y si puede ser necesario un tratamiento quirúrgico.

Un dato importante es que la profundidad de la quemadura no es necesariamente uniforme ni permanece igual con el paso del tiempo.

Una misma lesión puede presentar zonas de primer, segundo y tercer grado. Además, las quemaduras son heridas dinámicas: una región que inicialmente parecía superficial puede revelar una mayor profundidad después de algunas horas o días.

Incluso para profesionales con experiencia, la evaluación clínica inicial de la profundidad no es perfecta. Por este motivo, la evolución de la herida también ayuda a determinar la verdadera gravedad de la quemadura.

Quemadura de primer grado

También denominada quemadura superficial o epidérmica, es aquella que afecta únicamente a la epidermis, la capa más superficial de la piel.

En las quemaduras de primer grado, la piel se vuelve roja, seca y dolorosa y suele blanquear temporalmente al presionarla. No se forman ampollas.

En la mayoría de los casos, la lesión mejora espontáneamente en unos 3 a 6 días. Puede producirse descamación durante la recuperación, pero no suele dejar cicatriz.

La quemadura solar es un ejemplo típico de quemadura de primer grado cuando provoca únicamente enrojecimiento, ardor y sensibilidad, sin formación de ampollas.

Quemadura de segundo grado

Las quemaduras de segundo grado se denominan actualmente quemaduras de espesor parcial porque afectan a la epidermis y se extienden a una parte de la dermis, sin destruir todo el espesor de esta capa.

Dependiendo de cuánto se haya lesionado la dermis, se dividen en superficiales y profundas.

La figura siguiente resume las diferencias entre una quemadura de segundo grado superficial y una profunda.

Quemadura de segundo grado superficial

En las quemaduras superficiales de segundo grado, la piel suele estar roja o rosada, húmeda, muy dolorosa y con ampollas. Al presionarla, generalmente palidece y recupera rápidamente su color.

Las ampollas pueden aparecer inmediatamente o solo algunas horas después de la quemadura. En algunos casos, una lesión que inicialmente parecía ser únicamente de primer grado comienza a presentar ampollas durante las primeras 12 a 24 horas.

La cicatrización suele producirse en aproximadamente 7 a 21 días. Las cicatrices permanentes son poco frecuentes, aunque la piel puede quedar temporalmente más clara o más oscura en el lugar de la lesión.

La exposición solar intensa y prolongada también puede provocar quemaduras de segundo grado. Las ampollas pueden aparecer inmediatamente después de la exposición al sol o solo algunas horas más tarde.

Quemadura de segundo grado profunda

La quemadura profunda de segundo grado afecta a porciones más profundas de la dermis. La lesión puede presentar zonas rojizas, blanquecinas o de aspecto ceroso, estar húmeda o relativamente seca y formar ampollas que se rompen con facilidad. Al presionar la piel, esta tiende a blanquear poco o lentamente.

Como existe una mayor lesión de las terminaciones nerviosas de la dermis, este tipo de quemadura puede provocar menos dolor que una quemadura superficial de segundo grado. Por eso, una quemadura menos dolorosa no es necesariamente menos grave.

Los folículos pilosos y las glándulas de la piel también pueden resultar dañados. Estas estructuras desempeñan un papel importante en la regeneración de la piel y, cuanto mayor sea su destrucción, menor será la capacidad de reepitelización espontánea. Por este motivo, las quemaduras profundas presentan un mayor riesgo de cicatrización prolongada, cicatrices hipertróficas y retracciones.

Cuando se tratan sin cirugía, las quemaduras profundas de segundo grado suelen tardar más de tres semanas en cicatrizar. Algunas no cicatrizan adecuadamente únicamente con tratamiento local y pueden requerir la eliminación del tejido lesionado y un injerto de piel.

Quemadura de tercer grado

La quemadura de tercer grado, actualmente denominada quemadura de espesor total, destruye toda la epidermis y toda la dermis y con frecuencia afecta también al tejido subcutáneo.

La piel puede volverse blanca y de aspecto ceroso, grisácea, marrón o negra. La superficie suele estar seca, endurecida y poco elástica y no blanquea al presionarla.

Como las terminaciones nerviosas han sido destruidas, la zona central de la quemadura puede ser poco dolorosa o incluso insensible al tacto ligero. Sin embargo, las áreas circundantes, donde existen quemaduras menos profundas, pueden ser extremadamente dolorosas.

A diferencia de las quemaduras superficiales, las quemaduras de tercer grado no pueden regenerar normalmente toda la piel destruida. Las zonas pequeñas pueden cerrarse por contracción y por el crecimiento de piel desde los bordes, pero existe un riesgo importante de cicatrices y deformidades.

Las lesiones de mayor tamaño suelen requerir tratamiento quirúrgico, con eliminación del tejido muerto e injerto de piel.

¿Existen las quemaduras de cuarto grado?

Sí. Aunque la clasificación por grados se utiliza cada vez menos en los centros especializados, el término quemadura de cuarto grado todavía se emplea para las lesiones que se extienden más allá de la piel y del tejido subcutáneo y afectan a estructuras profundas, como la fascia, los músculos, los tendones o los huesos.

Este tipo de lesión puede producirse, por ejemplo, en las quemaduras eléctricas graves. En estos casos, el aspecto de la superficie de la piel puede subestimar la verdadera extensión del daño existente en los tejidos más profundos.

Extensión de la quemadura: regla de los 9 y método de la palma

Además de la profundidad, también es importante saber qué proporción de la superficie corporal ha resultado afectada.

En las quemaduras más extensas, esta medida se expresa como porcentaje de la superficie corporal total quemada.

Un detalle importante es que las quemaduras de primer grado no se incluyen en este cálculo. Para estimar la superficie corporal quemada se tienen en cuenta las zonas de segundo y tercer grado, es decir, las quemaduras de espesor parcial o total.

Por este motivo, una quemadura solar puede dejar gran parte del cuerpo enrojecido sin que toda esa zona deba contabilizarse como superficie corporal quemada para valorar una quemadura grave.

Regla de los 9 para las quemaduras

La regla de los 9, también conocida como regla de los nueves, es una forma rápida de estimar la superficie quemada en los adultos.

En un adulto, la cabeza y el cuello corresponden aproximadamente al 9 % de la superficie corporal; cada brazo, al 9 %; cada pierna, al 18 %; la parte anterior del tronco, al 18 %; la parte posterior del tronco, también al 18 %; y el periné y la región genital, aproximadamente al 1 %.

La regla de los 9 es menos precisa en los niños porque las proporciones corporales cambian con la edad. Los bebés y los niños pequeños tienen proporcionalmente una cabeza más grande y unas piernas más pequeñas. El método de Lund-Browder tiene en cuenta estas diferencias y se considera más preciso para estimar la superficie corporal quemada. Su ventaja es especialmente importante en los niños, ya que los porcentajes atribuidos a la cabeza y a las piernas se ajustan según la edad.

Método de la palma

Cuando la quemadura es pequeña, irregular o está formada por varias zonas separadas, puede ser más sencillo utilizar la mano del propio paciente como referencia para cuantificar la extensión de las lesiones.

La palma de la mano sin los dedos corresponde aproximadamente al 0,5 % de la superficie corporal, mientras que toda la superficie palmar de la mano, incluidos los dedos, corresponde aproximadamente al 1 %.

Por tanto, cuando se dice que «la mano equivale al 1 % del cuerpo», nos referimos a la palma más los dedos, y no únicamente a la palma propiamente dicha.

¿Cómo saber si una quemadura es grave?

La gravedad de una quemadura no depende únicamente de su tamaño. También son importantes la profundidad de la lesión, la zona del cuerpo afectada, el mecanismo de la quemadura, la edad y las condiciones de salud del paciente, además de la presencia de una lesión por inhalación u otros traumatismos asociados.

En general, las quemaduras pequeñas y superficiales pueden tratarse de forma ambulatoria. En cambio, las quemaduras moderadas o graves pueden requerir hospitalización o seguimiento en un centro especializado en quemados. La distinción no se hace únicamente a partir de un determinado porcentaje de superficie corporal, ya que una quemadura pequeña puede ser grave dependiendo de su profundidad o localización.

Actualmente, las siguientes situaciones justifican una evaluación médica especializada:

  • Quemaduras de espesor parcial que afecten al 10 % o más de la superficie corporal.
  • Cualquier quemadura de espesor total (tercer grado), aunque la zona afectada sea pequeña.
  • Quemaduras profundas que afecten a la cara, las manos, los pies, los genitales, el periné o las grandes articulaciones.
  • Sospecha de lesión por inhalación de humo o gases calientes, especialmente cuando existen quemaduras en la cara, vello facial chamuscado, ronquera o dificultad para respirar.
  • Quemaduras químicas y quemaduras eléctricas de alto voltaje o causadas por rayos.
  • Quemaduras asociadas a fracturas, traumatismos u otras lesiones importantes.
  • Quemaduras en pacientes con enfermedades que pueden dificultar el tratamiento o la cicatrización, como diabetes, inmunosupresión o enfermedades vasculares.
  • Dolor intenso que no puede controlarse adecuadamente.
  • Quemaduras potencialmente profundas de cualquier tamaño.

En los niños, la evaluación debe ser todavía más cuidadosa. Dependiendo de la profundidad de la quemadura, de la extensión de la lesión, de la necesidad de curaciones, del control del dolor y de las condiciones disponibles para el seguimiento, puede ser necesaria la evaluación en un centro especializado.

Las quemaduras circunferenciales, que rodean por completo un brazo, una pierna, el tórax u otra parte del cuerpo como si fueran una pulsera o una banda, también requieren especial atención. Cuando son profundas, el tejido quemado puede formar una capa rígida que, junto con la hinchazón, compromete la circulación de una extremidad o dificulta la expansión del tórax.

Quemaduras extensas

En los adultos, las quemaduras que afectan a más del 20 % de la superficie corporal suelen considerarse extensas y presentan un mayor riesgo de repercusiones sistémicas, incluida la necesidad de administrar líquidos por vía intravenosa y de proporcionar cuidados hospitalarios más intensivos. En los niños pequeños y en las personas mayores, áreas más pequeñas ya pueden producir repercusiones importantes.

Primeros auxilios en las quemaduras térmicas: qué hacer inmediatamente después del accidente

Durante los primeros minutos después de una quemadura térmica, la prioridad es interrumpir el contacto con la fuente de calor y enfriar la piel. Estas medidas son importantes tanto en las quemaduras leves como en las más graves.

Aleje a la persona de la fuente de calor y retire cuidadosamente la ropa mojada o caliente, así como anillos, relojes, pulseras y otros objetos que puedan comprimir la zona si aparece hinchazón. Si alguna prenda está adherida a la piel, no intente arrancarla.

A continuación, coloque la zona quemada bajo agua corriente limpia y fresca durante unos 20 minutos. El enfriamiento ayuda a detener la progresión de la lesión en los tejidos y también reduce el dolor. El agua debe estar fresca o fría, pero no helada.

No coloque hielo directamente sobre la quemadura, ya que el frío excesivo puede agravar la lesión de la piel y, en quemaduras extensas o en niños pequeños, aumentar el riesgo de hipotermia.

Sin embargo, en las quemaduras extensas, el enfriamiento no debe retrasar la atención de urgencia y debe evitarse el enfriamiento prolongado de grandes zonas del cuerpo debido al riesgo de hipotermia. Mientras se protege la zona quemada, el resto del cuerpo del paciente debe mantenerse caliente.

Tampoco aplique mantequilla, margarina, aceite, pasta de dientes, café, clara de huevo u otros remedios caseros. Estos productos no tratan la quemadura y pueden dificultar la limpieza y la evaluación de la lesión.

Después de estos primeros cuidados, el siguiente paso depende de la profundidad, el tamaño y la localización de la quemadura:

  • Las quemaduras pequeñas y superficiales generalmente pueden tratarse en casa.
  • Las quemaduras profundas, extensas o localizadas en determinadas zonas requieren evaluación médica.

Quemaduras leves: ¿cuándo pueden tratarse en casa?

En general, pueden tratarse en casa las quemaduras de primer grado y algunas quemaduras superficiales pequeñas de segundo grado, siempre que la persona se encuentre bien, el dolor pueda controlarse y no existan signos de una lesión más profunda.

Para que una quemadura se considere adecuada para el tratamiento en casa, generalmente debe reunir las siguientes características:

  • Si es de primer grado, la piel permanece intacta, sin ampollas, y la persona no presenta síntomas generales importantes.
  • Si es una quemadura superficial de segundo grado, la zona afectada debe ser pequeña, por lo general no mayor que la palma de la propia mano. Las quemaduras de segundo grado mayores que esta superficie deben ser evaluadas por un profesional sanitario.
  • La piel debe presentar un aspecto compatible con una quemadura superficial: roja o rosada, húmeda y bastante dolorosa, y puede haber ampollas. Al presionarla, suele blanquear y recuperar rápidamente su color.
  • No debe haber zonas blanquecinas, grisáceas, ennegrecidas, cerosas, endurecidas o con una disminución importante de la sensibilidad, ya que pueden indicar una quemadura más profunda.
  • No debe tratarse de una quemadura eléctrica o química ni estar asociada a inhalación de humo.
  • Si es de segundo grado, no debe afectar a la cara, los ojos, las manos, los pies, los genitales, el periné ni las grandes articulaciones.

Incluso una quemadura inicialmente pequeña debe volver a evaluarse si su aspecto empeora durante los días siguientes, ya que la profundidad de la lesión no siempre es evidente inmediatamente después del accidente.

¿Cómo cuidar una quemadura leve en casa?

Después del enfriamiento inicial, la zona puede lavarse suavemente con agua y jabón neutro. No es necesario utilizar alcohol, agua oxigenada, yodo u otros antisépticos fuertes, que pueden irritar el tejido lesionado.

Los cuidados posteriores dependen principalmente de la profundidad de la quemadura.

Quemadura de primer grado

En las quemaduras de primer grado, la piel permanece intacta. Después del enfriamiento, normalmente no es necesario utilizar pomadas antibióticas ni colocar apósitos.

Puede utilizarse una crema hidratante sin perfume, vaselina o un producto a base de aloe vera para disminuir la sequedad y las molestias, aunque ninguno de estos productos es indispensable para la cicatrización.

Si existe dolor, pueden utilizarse analgésicos habituales, como paracetamol, metamizol (dipirona) o ibuprofeno, siempre que la persona no tenga ninguna contraindicación para el medicamento.

Pequeña quemadura superficial de segundo grado

En las pequeñas quemaduras superficiales de segundo grado, la piel debe mantenerse limpia y protegida mientras cicatriza.

La zona puede lavarse suavemente una vez al día con agua y jabón neutro. En muchas quemaduras pequeñas puede aplicarse una fina capa de vaselina y cubrirse la zona con un apósito limpio que no se adhiera a la herida.

El apósito debe cambiarse si se moja, se ensucia o se desprende. Los apósitos específicos para quemaduras pueden permanecer colocados durante más tiempo, dependiendo del producto utilizado.

El objetivo no es dejar la herida seca y expuesta, pero tampoco mantenerla empapada. Un ambiente ligeramente húmedo y protegido favorece la reepitelización.

¿Se puede reventar una ampolla de una quemadura?

Las ampollas son frecuentes en las quemaduras superficiales de segundo grado. No se recomienda perforarlas en casa.

Las ampollas pequeñas e intactas generalmente pueden dejarse en su sitio, ya que la piel que las recubre ayuda a proteger la zona lesionada.

Si la ampolla se rompe espontáneamente, la zona debe lavarse suavemente y protegerse con un apósito no adherente. No es aconsejable cortar o arrancar por cuenta propia grandes fragmentos de piel.

Las ampollas muy grandes, muy dolorosas, localizadas en zonas de movimiento o que dificulten el uso de una mano o un pie pueden requerir la evaluación de un profesional sanitario.

¿Qué se puede aplicar sobre una quemadura?

No existe una única pomada que sea necesaria o adecuada para todas las quemaduras.

En las quemaduras superficiales de primer grado, generalmente basta con mantener la piel limpia e hidratada. En las pequeñas quemaduras superficiales de segundo grado, proteger la herida con vaselina y un apósito no adherente suele ser suficiente en muchos casos.

Las pomadas antimicrobianas o los apósitos especiales pueden utilizarse en situaciones específicas, pero no deben aplicarse automáticamente en todas las quemaduras.

¿El dexpantenol sirve para las quemaduras?

Los productos a base de dexpantenol actúan principalmente como hidratantes.

Pueden utilizarse en quemaduras superficiales cuando la piel está intacta o durante la fase final de la cicatrización, después de que la superficie cutánea ya se haya reconstituido. Sin embargo, no son necesarios para que una quemadura leve cicatrice y no sustituyen el enfriamiento inicial con agua.

¿Las pomadas antibióticas sirven para las quemaduras?

Las pomadas que contienen antibióticos tópicos no necesitan utilizarse de forma rutinaria en las quemaduras leves.

Una quemadura de primer grado, en la que la piel permanece intacta, no necesita antibióticos. Incluso en las pequeñas quemaduras superficiales de segundo grado, el riesgo de infección suele ser bajo cuando la herida se limpia y protege adecuadamente.

Los antibióticos tópicos pueden estar indicados en determinadas situaciones, pero su uso indiscriminado no necesariamente mejora la cicatrización y puede provocar irritación o dermatitis de contacto.

¿La sulfadiazina de plata sirve para las quemaduras?

La sulfadiazina de plata fue durante muchos años uno de los medicamentos más utilizados en el tratamiento de las quemaduras. Sin embargo, en la actualidad no se considera una buena opción de uso rutinario para las pequeñas quemaduras domésticas.

Aunque tiene actividad antimicrobiana, la sulfadiazina de plata puede retrasar la reepitelización y requerir cambios de apósito más frecuentes. Actualmente existen opciones de apósitos más adecuadas para muchas quemaduras superficiales.

Este medicamento todavía puede utilizarse en situaciones específicas, generalmente bajo la orientación de un profesional con experiencia en el tratamiento de quemaduras.

¿El óxido de zinc sirve para las quemaduras?

Las pomadas con óxido de zinc pueden utilizarse en quemaduras superficiales de primer grado cuando la piel permanece intacta. Su principal función es formar una barrera protectora sobre la piel, reduciendo la irritación y la pérdida de agua.

No es un tratamiento obligatorio. En las quemaduras de segundo grado con la piel abierta, el óxido de zinc no es una de las opciones utilizadas habitualmente como tratamiento principal; en estos casos, se prefieren la limpieza, la protección de la herida y el uso de un apósito adecuado.

Quemadura solar: ¿qué hacer?

La mayoría de las quemaduras solares son superficiales y equivalen a una quemadura de primer grado.

El tratamiento consiste en interrumpir la exposición al sol, enfriar la piel con una ducha o compresas frescas, mantener una buena hidratación y utilizar una crema hidratante sin perfume o aloe vera si proporcionan alivio. Pueden utilizarse analgésicos cuando sea necesario.

Mientras la piel se está recuperando, debe evitarse una nueva exposición al sol. Después de la cicatrización, el uso adecuado de protector solar ayuda a evitar nuevas quemaduras y alteraciones persistentes de la pigmentación.

Las quemaduras solares con ampollas extensas, dolor intenso, vómitos, mareos, deshidratación o afectación de una gran parte del cuerpo requieren evaluación médica.

Tratamiento de las quemaduras más profundas

Las quemaduras profundas deben ser evaluadas por un profesional sanitario porque el objetivo del tratamiento no es únicamente cerrar la herida. También es necesario preservar la función de la zona afectada, es decir, evitar que las cicatrices, las retracciones o la rigidez perjudiquen los movimientos y las actividades normales, especialmente cuando la quemadura afecta a las manos, los pies o las articulaciones.

Las quemaduras profundas de segundo grado pueden requerir desbridamiento, coberturas especializadas o cirugía, dependiendo de la capacidad de cicatrización de la piel.

Las quemaduras de tercer grado con frecuencia requieren la extirpación quirúrgica del tejido desvitalizado y el cierre de la herida mediante un injerto de piel u otras técnicas reconstructivas. En las quemaduras graves, la escisión y la cobertura de la herida forman parte de las principales etapas del tratamiento especializado.

Vacuna contra el tétanos

Las quemaduras que producen pérdida de la integridad de la piel deben llevar a comprobar el estado de vacunación contra el tétanos.

La necesidad de una dosis de refuerzo depende del número de dosis que la persona ya haya recibido y del tiempo transcurrido desde la última vacunación. Las heridas con tejido desvitalizado, incluidas las quemaduras, se consideran de mayor riesgo para el tétanos.

En una persona que haya completado el esquema de vacunación inicial, por lo general no es necesario administrar una dosis de refuerzo si la última dosis se recibió hace menos de cinco años. Si han transcurrido cinco años o más, puede estar indicada una dosis de refuerzo.

Las personas no vacunadas, con vacunación incompleta o con antecedentes de vacunación desconocidos deben iniciar o completar la vacunación y, en determinadas situaciones, también pueden necesitar inmunoglobulina antitetánica.

¿Cómo saber si una quemadura está cicatrizando normalmente?

Una quemadura superficial tiende a volverse progresivamente menos dolorosa, menos roja y menos húmeda a medida que se forma una nueva capa de piel.

Las quemaduras superficiales de segundo grado generalmente se cierran en un plazo de dos a tres semanas. Cuando la herida prácticamente no muestra signos de reepitelización después de 7 a 10 días, o sigue abierta después de unas tres semanas, debe considerarse la posibilidad de que la quemadura sea más profunda de lo que parecía inicialmente.

Una vez cerrada, la piel puede permanecer rosada, rojiza, más clara o más oscura durante algún tiempo. También son frecuentes la sequedad y el picor. Las cremas hidratantes sin perfume pueden ayudar durante esta fase.

El picor puede ser especialmente intenso durante la cicatrización de las quemaduras de mayor tamaño. No significa necesariamente que exista una infección y puede persistir incluso después de que la piel se haya cerrado por completo.

¿Cómo saber si una quemadura está infectada?

El enrojecimiento, la hinchazón, la sensibilidad y cierto grado de dolor forman parte de la respuesta inflamatoria normal a una quemadura y, de forma aislada, no significan que exista una infección.

Debe sospecharse una infección cuando el enrojecimiento comienza a extenderse hacia la piel sana alrededor de la quemadura, especialmente si está acompañado de un aumento del dolor, secreción purulenta, fiebre, malestar o líneas rojizas que se extienden por la extremidad.

Una infección no solo puede provocar sepsis, sino también profundizar la lesión y transformar una quemadura inicialmente superficial en una quemadura más profunda.

Complicaciones

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y actúa como una importante barrera frente a la invasión de microorganismos, la pérdida de agua y la pérdida de calor. Cuanto mayor y más profunda sea la quemadura, mayor será la pérdida de estas funciones.

En las quemaduras extensas, el aumento de la permeabilidad de los vasos sanguíneos provoca un gran desplazamiento de líquido hacia los tejidos quemados. El paciente puede presentar una disminución del volumen circulante, shock e insuficiencia renal aguda si la reposición de líquidos no es adecuada.

La pérdida de la capacidad para conservar el calor también favorece la hipotermia, especialmente en niños o pacientes con grandes superficies quemadas.

La ruptura de la barrera cutánea y la presencia de tejido muerto aumentan la susceptibilidad a las infecciones. En los grandes quemados, las infecciones de las heridas pueden evolucionar hacia sepsis y disfunción multiorgánica. A pesar de este riesgo, los antibióticos sistémicos no se utilizan de forma rutinaria para prevenir infecciones; se indican cuando existe una infección diagnosticada o una fuerte sospecha clínica.

Las quemaduras profundas que rodean completamente un brazo, una pierna o el tórax pueden formar una capa rígida de tejido muerto, denominada escara de la quemadura. Como esta capa no se distiende, la hinchazón que aparece debajo puede comprimir los vasos sanguíneos y comprometer la circulación de la extremidad. Cuando afecta al tórax, puede dificultar su expansión durante la respiración.

En estas situaciones puede ser necesaria una escarotomía, un procedimiento en el que se realizan incisiones en la escara para aliviar la presión y restablecer la circulación o permitir una expansión adecuada del tórax.

Las manos requieren especial atención porque pequeñas retracciones cicatriciales pueden provocar una importante limitación funcional.

Otra complicación potencialmente grave se produce en los incendios con inhalación de humo. El calor seco suele lesionar principalmente las estructuras situadas por encima de la glotis; las lesiones más profundas de las vías respiratorias son provocadas sobre todo por las partículas y las sustancias químicas presentes en el humo.

El vapor muy caliente, al contener más energía térmica, puede producir lesiones por debajo de la glotis. El monóxido de carbono y el cianuro también pueden provocar intoxicación sistémica.

Las quemaduras en la cara, el hollín alrededor de la boca o de la nariz, los pelos nasales chamuscados, la ronquera o la dificultad para respirar después de la exposición al humo son signos de alarma y justifican una atención de urgencia.

Por último, las quemaduras profundas pueden producir cicatrices hipertróficas, retracciones y limitación permanente de los movimientos. Cuanto más tiempo tarda una herida en cerrarse, mayor tiende a ser la preocupación por una cicatrización anormal. Por este motivo, una quemadura que no evoluciona como se espera no debe permanecer indefinidamente bajo tratamiento domiciliario.


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