Dermatitis atópica: qué es, causas, síntomas y tratamiento

Autor: Dr. Pedro Pinheiro

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Tiempo estimado de lectura: 5 minutos.

¿Qué es la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica, también conocida como eczema atópico o eccema atópico, es una afección cutánea común en bebés y niños, pero también puede afectar a adultos.

Cuando la enfermedad fue descrita, se pensó que era algún tipo de alergia en la piel, relacionada con otras atopias, como rinitis alérgica, asma o alergia alimentaria; por ello el nombre dermatitis atópica.

Sin embargo, estudios recientes han demostrado que el eczema atópico no es una enfermedad alérgica. Parece surgir debido a un defecto genético en una proteína de la piel, que facilita la aparición de la inflamación crónica y síntomas como picazón, descamación, piel seca y enrojecimiento local.

¿Cómo surge la dermatitis atópica?

Como todos saben, la piel es el órgano encargado de crear una barrera entre el interior de nuestro cuerpo y el ambiente externo. Ella es nuestra primera línea de defensa contra las agresiones ambientales. Una piel intacta impide que microbios y substancias irritantes puedan alcanzar el interior de nuestro cuerpo.

La permeabilidad de la piel está determinada por una compleja interacción entre las proteínas y las células naturales de la piel. Cualquier alteración de estos componentes, ya sea por defectos genéticos, traumas, disminución de la humedad, cambio de pH o infección, puede interferir en la capacidad de la epidermis de actuar como una barrera eficaz.

La ruptura de la barrera de la piel permite que los innumerables agentes irritantes ambientales puedan penetrarla y ponerse en contacto con las células del sistema inmune que se encuentran debajo de la piel. Esta interacción entre sustancias irritantes absorbidas y el sistema inmunológico resulta en la liberación de mediadores pro-inflamatorios, produciendo los hallazgos clínicos y patológicos de la dermatitis atópica.

De la misma manera que la ruptura de la barrera y el aumento de la permeabilidad facilitan la invasión por irritantes, también permiten una mayor evaporación del agua de la piel, dejándola más seca. La sequedad provoca grietas en la piel, que contribuye aún más a la ruptura de la barrera contra el ambiente externo, exacerbando los síntomas de la dermatitis atópica y creando así un círculo vicioso.

Síntomas

La dermatitis atópica es una enfermedad típica de los bebés y los niños, pero también puede ocurrir en adultos. El 85% de los casos se presenta en los primeros 4 años de vida; en más de la mitad de estos, la inflamación desaparece por cuenta propia con el paso de los años. Hasta la adolescencia, cerca de un 60 a 80% de los pacientes ya no presentan más eczema.

En general, los adultos con dermatitis atópica son individuos que padecen la enfermedad desde la infancia. Solo el 1% de los adultos tienen dermatitis atópica con inicio después de la adolescencia.

Dermatitis atópica
Dermatitis atópica en la cara, flexor del codo (fosa cubital)

El eczema atópico puede dividirse en tres etapas:

  • Fase infantil (3 meses a 2 años de edad).
  • Fase prepuberal (2 a 12 años de edad).
  • Fase adulta (a partir de 12 años de edad).

El cuadro clínico de los cambios de la dermatitis atópica depende de la fase de la enfermedad

Fase infantil

En la fase infantil, el cuadro es de lesiones rojizas, descamativas, costrosas y con picor intenso. Las superficies extensoras de las articulaciones, como los codos y las rodillas, la cara y el cuero cabelludo son los sitios más afectados. En algunos casos, las lesiones pueden ser bastante extensas y ocupar gran parte de la superficie cutánea.

Dermatitis atópica infantil

Curiosamente, el área cubierto por el pañal tiende a salvarse. En la etapa aguda de las lesiones pueden existir vesículas (pequeñas burbujas) y eliminación de material purulento.

Eczema atópico infantil que afecta a la cara
Eczema atópico infantil que afecta a la cara

Fase prepuberal

En la fase prepuberal, además del enrojecimiento y de la picazón intensa, también es muy común un engrosamiento de la piel en forma de placas rugosas en las superficies flexoras de las articulaciones, como la fosa cubital (fosa del codo) y la fosa poplítea (fosa de la rodilla). Cuello, muñecas y los tobillos son frecuentemente afectados.

Eccema atópico en hueco poplíteo y tobillos
Eccema atópico en hueco poplíteo y tobillos

En esta etapa, la piel es muy seca y son comunes las heridas causadas por el acto de rascarse.

Fase adulta

En la fase adulta, las lesiones de dermatitis atópica suelen ser bien engrosadas y pruriginosas. El eczema puede restringirse a las manos y los pies, pero el cuello, la fosa cubital y la fosa poplítea son también, a menudo, áreas involucradas. La sequedad difusa de la piel es otro signo muy común.

Lesión de muñeca engrosada y con piel seca
Lesión de muñeca engrosada y con piel seca

Generalmente, el eczema atópico es un cuadro inflamatorio de la piel que va y vuelta, pudiendo haber intervalos de meses o años entre una crisis y otra.

El eczema puede causar una picazón intensa, y rascarse la lesión puede dejarla todavía aún más irritada y con picor. El picor puede dar lugar a lesiones cutáneas por la uña, lo que facilita la invasión y contaminación de las heridas por bacterias, principalmente Staphylococcus aureus.

En todos los grupos de edad, cualquier zona del cuerpo puede verse afectada en casos graves, aunque es raro ver lesiones en la zona de la axila, los glúteos o la ingle. Las lesiones en estos sitios deben hacer pensar en otros diagnósticos, como psoriasis, dermatitis de contacto o dermatitis seborreica.

La dermatitis atópica no es una enfermedad contagiosa. Se puede tocar en las lesiones libremente porque no existe ningún riesgo de transmisión.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento de la dermatitis atópica tiene como propósito controlar el prurito, reducir la inflamación de la piel y prevenir las recidivas.

Uno de los primeros pasos en el control del eczema atópico es eliminar los factores que favorecen el empeoramiento de lesiones, tales como:

  • Calor, sudor o ambientes secos.
  • Estrés o ansiedad.
  • Cambios bruscos de temperatura.
  • Exposición a ciertos productos químicos o soluciones de limpieza, como jabones y detergentes, perfumes, cosméticos, cloro de piscina, ropas de lana o fibras sintéticas, polvo, arena o humo de cigarrillo.

La hidratación de la piel es otra medida necesaria para aliviar el eczema. Hidratantes pobres en agua, como Eucerin, Cetaphil y Nutraderm, deben ser utilizados diariamente después del baño. Vaselina es otra opción válida.

El uso tópico de cremas que contienen corticosteroides es muy útil para reducir la irritación de la piel. En casos leves, los corticoides tópicos de baja potencia suelen ser los más indicados, entre ellos: desonida 0,05%, hidrocortisona 2,5%.

En casos más severos, se prefieren corticosteroides más potentes, como fluocinolona al 0,025 %, triamcinolona al 0,1 %, dipropionato de betametasona al 0,05 %.

Sin embargo, el uso de corticoides tópicos debe restringirse a las fases agudas y durar unos pocos días para evitar efectos secundarios. Cuando se necesita un tratamiento con cremas durante más de 4 semanas, lo ideal es evitar los corticoides y utilizar productos inmunosupresores a base de tacrolimus o pimecrolimus.

En casos de eczema severo y de difícil control, puede estar indicado el uso de corticoides orales durante unos días.

La fototerapia, tratamiento con rayos ultravioleta, es muy eficaz en el control del eczema. Sin embargo, es un tratamiento caro, que aumenta el riesgo de cáncer de piel y envejecimiento prematuro, por lo que tiende a ser restringido solamente a casos graves y difíciles de controlar.

Para pacientes con enfermedad de moderada a grave que no responden a la terapia tópica sola y para quienes la fototerapia no es factible o aceptable, el tratamiento con dupilumab, un anticuerpo monoclonal, es una opción. Dupilumab se administra como inyecciones subcutáneas con dos semanas de diferencia.

Dupilumab, la fototerapia y los agentes inmunosupresores convencionales no son adecuados para bebés y niños pequeños. En niños mayores de seis años y adolescentes, deben utilizarse cuando la terapia tópica óptima ha fallado y la enfermedad tiene un impacto significativo en la calidad de vida.

Tratamientos sin evidencia científica

Los antihistamínicos comunes, como la cetirizina, la loratadina y la fexofenadina no son efectivos para tratar el eczema atópico.

Otros tratamientos que también carecen de eficacia comprobada para la dermatitis atópica son:

  • Probióticos, como los lactobacilos.
  • Suplementos dietéticos, que incluyen vitaminas, aceite de pescado y ácidos grasos esenciales derivados de plantas.
  • El aceite de onagra y el aceite de borraja, que son ricos en ácido graso esencial ácido gamma-linolénico, se han utilizado ampliamente para el tratamiento de la dermatitis atópica como remedio de medicina alternativa y complementaria, pero carecen de evidencia adecuada de eficacia.
  • Melatonina.
  • Hierbas medicinales.
  • Antagonistas de los receptores de leucotrienos, como montelukast.

Referencias


Autor(es)

Médico licenciado por la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), con títulos de especialista en Medicina Interna por la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y de Nefrología por la Universidad Estadual de Río de Janeiro (UERJ) y por la Sociedad Brasileña de Nefrología (SBN). Actualmente vive en Lisboa, Portugal, tiene títulos reconocidos por la Universidad de Oporto y por el Colegio de Nefrología de Portugal.

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