OSTEOPOROSIS – Síntomas, Causas y Tratamiento

La osteoporosis es una enfermedad que lleva a una pérdida de masa ósea y al debilitamiento de los huesos, aumentando el riesgo de fracturas. La enfermedad puede hacer los huesos tan frágiles, que una caída, o inclusive leves impactos, como curvarse o toser, pueden causar una fractura. Los huesos más afectados son los de la cadera, del puño y de la columna vertebral.

En este artículo vamos a discutir las siguientes preguntas sobre la osteoporosis:

  • ¿Qué es osteoporosis?
  • ¿Cómo es el hueso normal?
  • ¿Cuáles son los factores de riesgo para la osteoporosis?
  • Cuáles son los síntomas de la osteoporosis
  • ¿Cómo es el diagnóstico de la osteoporosis?
  • ¿Cómo se trata la osteoporosis?

Hueso sano

Nuestros huesos no son macizos como su apariencia sugiere y nuestro esqueleto no es sólo una estructura de apoyo, sino también un órgano vivo con muchas funciones en el cuerpo.

En el exterior (cortical) el hueso es compacto y tiene un aspecto sólido. Sin embargo, dentro de él, es trabeculado, con el aspecto de una esponja. Es a través de estos espacios que pasan los vasos sanguíneos y se localiza la médula ósea. El hueso se compone de una parte orgánica y otra mineral, compuesta principalmente de fosfato de calcio (fósforo +calcio).

osteoporosis

La osteoporosis es el trastorno donde hay reducción de la masa mineral, tanto del hueso cortical como del trabecular, llevando a una gran reducción de la densidad ósea reducida, haciéndolo más frágil y menos resistente a los traumas mecánicos normales. La palabra osteoporosis significa hueso poroso.

Como se ha dicho, el hueso no es una estructura sin vida con función solamente de dar soporte mecánico al cuerpo. Los huesos están en renovación constante, un proceso necesario para la corrección de micro lesiones sufridas por traumatismos comunes del estrés mecánico diario. El organismo está  todo el tiempo destruyendo y construyendo nuevos huesos.

Para mantenerse fuerte y saludable, el hueso necesita un suministro constante de minerales como el calcio y el fósforo, que se rige por las paratiroides. Las paratiroides son glándulas ubicadas en la base del cuello, encima de la tiroides, siendo responsables del control de los niveles de calcio y fósforo en huesos y sangre y por la concentración de vitamina D en la sangre.

Hasta los años 30, el cuerpo puede mantener la masa ósea bien estructurada. A partir de los 30 años, el proceso de reabsorción ósea empieza a quedarse más grande que la producción de hueso nuevo, que a lo largo de  varios años conduce al desarrollo de la osteoporosis.

La osteoporosis, además de reducir la densidad mineral ósea, también causa disturbios en su arquitectura natural, contribuyendo aún más a su fragilidad.

Factores de riesgo para la osteoporosis

El principal factor de riesgo es la deficiencia de estrógenos, que por lo general ocurre después de la menopausia. Sin embargo, la menopausia no es el único factor de riesgo, y los hombres también pueden tener osteoporosis, a pesar de esta enfermedad ser más común en las mujeres.

Fármacos, enfermedades, estilo de vida y factores del día a día pueden aumentar el riesgo de osteoporosis. Mencionamos algunos de los factores de riesgo más comunes a continuación:

– Sexo femenino = 70% de los casos de osteoporosis ocurre en las mujeres.
– Caucásicos (raza blanca) y asiáticos.
– Baja estatura y bajo peso.
– Historia familiar positiva.
– Menopausia (lee: MENOPAUSIA – Causas, Síntomas y Tratamiento).
– Nunca haber quedarse embarazada.
– Sedentarismo.
– Baja exposición al sol = Factor de riesgo común en  que vive en el hemisferio norte.
– Baja ingesta de calcio y vitamina D.
– Tabaquismo.
– Consumo de bebidas alcohólicas.
– Alto consumo de refrescos (?) = Hay indicios, pero todavía no se puede decir con 100 % de seguridad.

Enfermedades asociadas con un mayor riesgo de osteoporosis:

Los pacientes que exhiben cualquiera de las enfermedades mencionadas a continuación tienen un mayor riesgo de osteoporosis:

– Anorexia nerviosa.
– Depresión.
– Hipertiroidismo (lee: SÍNTOMAS DE PROBLEMAS DE TIROIDES).
– Mieloma múltiple.
– Anemia perniciosa (deficiencia de vitamina B12).
– Enfermedad celíaca (lee: ENFERMEDAD CELÍACA – Enteropatía por Gluten).
– Síndrome de Cushing.
– Enfermedad de Crohn.

Medicamentos asociados con la osteoporosis:

Los fármacos mencionados a continuación, cuando tomados de forma continua y durante mucho tiempo, aumentan el riesgo de osteoporosis:

– Corticoides (cortisona) (lee: Prednisona y Glucocorticoides – Para Que Se Toma y Efectos Secundarios).
– Fenitoína.
– Carbamazepina.
– L-Tiroxina (hormona tiroidina).
– Warfarina.
– Antidepresivos.
– Heparina.
– Metrotrexate.
– Furosemida.

Síntomas de la osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad silenciosa y generalmente  causa síntomas en etapas avanzadas. Los principales son los dolores óseos, particularmente dolor lumbar, fracturas y reducción de la estatura en virtud de colapsos de las vértebras de la columna vertebral.

fractura del cuello femoral

La fractura de cuello femoral es muy común en personas de edad. Solamente en los Estados Unidos ocurren 250.000 nuevos casos al año, generalmente asociados con caídas. Cuanto mayor es el paciente y más serio es la osteoporosis, mayor es el riesgo.

Además de la fractura del cuello femoral y de las vértebras, son también comunes fracturas del puño  y costillas.

Diagnóstico de la osteoporosis

La mejor prueba para hacer el diagnóstico de osteoporosis es la densitometría ósea. Los resultados son suministrados en comparación con la densidad ósea de personas  jóvenes (T-score o desviación estándar).

El criterio para la osteoporosis, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es un T-score inferior a -2,5 en la densitometría ósea.

Los resultados de densitometría se describen generalmente como:

  1. Densidad ósea normal = T-score entre 0 y -1
  2. Osteopenia = T-score entre -1 y -2,5
  3. Osteoporosis = T-score abajo de -2,5

Cuanto más bajo es el T-score, mayor será la severidad de la osteoporosis y el aumento del riesgo de fracturas.

La osteopenia es una disminución de densidad ósea, pero aún no se considera osteoporosis. Podemos decir que es una pre-osteoporosis.

Se debe hacer la densitometría  en todas las mujeres mayores de 65 años o en mujeres posmenopáusicas con factores de riesgo para osteoporosis. No existe indicación para la realización en los hombres a menos que haya factores de riesgo significativos.

Prevención y tratamiento de la osteoporosis

En la osteoporosis el refrán “más vale prevenir que curar” es especialmente cierto una vez que, cuando las lesiones en la arquitectura del hueso causadas por la osteoporosis está presentes, son irreversibles. Las medicaciones actuales no revierten la osteoporosis, por lo que el tratamiento tiene como objetivo principal evitar la progresión de la enfermedad.

El tratamiento farmacológico está indicado en todos los pacientes que presentan criterios de osteopenia (T-score entre-1 y-2.5) u osteoporosis (T-score menor de-2.5) en la densitometría ósea.

Los fármacos más utilizados son:

– Remplazo de calcio y vitamina D.

– Bifosfonatos (alendronato, risedronato, el ácido zoledrónico): son los fármacos utilizados en el tratamiento y la prevención de la osteoporosis. Ya  existen hace mucho años en el mercado y su perfil de seguridad y eficacia es bien conocido. Los bifosfonatos en  tabletas deben ser tomados con el estómago vacío con un vaso lleno de agua, y el paciente no debe acostarse durante al menos 1 hora, debido al riesgo severo de  reflujo y esofagitis (Lee: REFLUJO GASTROESOFÁGICO – Síntomas, Causas y Tratamiento).

El ácido zoledrónico es un bifosfonato administrado por vía intravenosa con las administraciones a cada 6 o 12 meses.

– Raloxifeno: es un modulador selectivo del receptor de estrógeno. Es un fármaco que actúa como se fuera estrógeno, pero no lo es. Presenta sus beneficios sin los efectos secundarios.

– Estrógenos y reemplazo hormonal: método muy utilizado para tratar  osteoporosis hasta un pasado reciente; a pesar del reemplazo hormonal presentar excelentes resultados, trae consigo un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, trombosis y cáncer de mama. Por ello que ya no está más indicado como tratamiento de primera línea para la osteoporosis y solamente se debe utilizarlo en casos seleccionados.

– Teriparatida: es un análogo de la hormona PTH producida por la paratiroides y responsable del control de calcio y  fósforo en los huesos. Es uno de los fármacos más prometedores en el tratamiento de la osteoporosis, siendo el único hasta ahora que parece revertir parte de las lesiones existentes. Todavía no existe ningún estudio completo en su perfil de seguridad a largo plazo, y su uso es todavía limitado a un máximo de 2 años.

– Denosumab (Prolia o Xgeva): el denosumab es un nuevo fármaco, que actúa reduciendo la reabsorción ósea y aumentando la formación ósea, que se traduce en una mayor densidad ósea y un menor riesgo de fracturas. Su administración también es bastante cómoda,  siendo la posología de solamente una administración subcutánea cada 6 meses. Es importante tener en cuenta, sin embargo, que el denosumab es más caro que los bifosfonatos, fármacos más utilizados para el tratamiento de la osteoporosis

A pesar de tener buenos resultados en estudios preliminares, el Denosumab, hasta hoy, solamente ha sido ampliamente estudiado en comparación con el placebo. Todavía no hay grandes estudios que compararan directamente la eficacia de Denosumab en comparación con Teriparida o bifosfonatos intravenosos. En los pocos datos existentes, su eficacia en la prevención de fracturas parece ser similar a la del ácido zoledrónico. Por lo tanto, no estamos seguros si él es realmente superior a los tratamientos existentes. También no hay estudios a largo plazo sobre su seguridad.

A pesar del entusiasmo inicial que el producto está causando, la mayoría de los expertos todavía no recomienda esta droga como la primera opción de tratamiento. Quizás en el futuro el denosumab se convertirá en el tratamiento de elección para la osteoporosis, pero, de momento, lo más sensato es utilizar solamente en aquellos pacientes que no toleran o no han tenido buena respuesta con los fármacos habituales. Pacientes con insuficiencia renal también son buenos candidatos al denosumab, dado que los bifosfonatos son contraindicados en esta población.

Además del tratamiento farmacológico, es importante implementar cambios en los hábitos de vida. Uno debe abandonar el cigarrillo y evitar el consumo excesivo de alcohol. Se debe practicar ejercicios físicos, incluyendo musculación y dar preferencia a alimentos como productos lácteos, legumbres, vegetales verdes, granos, nueces y pescado.

También es importante  la exposición solar; se recomienda 20 a 30 minutos del sol al día, entre 6 h y 10 h . Solamente el 25% del cuerpo es necesario quedarse expuesto.

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