INSUFICIENCIA RENAL CRÓNICA – Síntomas, Causas y Tratamiento

Llamamos insuficiencia renal la condición en la que los riñones pierden su capacidad para realizar sus funciones básicas.

La insuficiencia renal puede ser aguda (IRA), cuando ocurre la pérdida repentina y rápida de la función renal, o crónica (IRC), cuando esta pérdida es lenta, progresiva e irreversible

En este artículo vamos a hablar sobre los siguientes puntos:

  • Qué es insuficiencia renal crónica
  • Síntomas de insuficiencia renal crónica.
  • Diagnóstico de IRC.
  • Causas de enfermedad renal crónica.
  • Etapas de la insuficiencia renal crónica.
  • Tratamiento de IRC.

Antes de seguir adelante, ve este corto video de 3 minutos producido por el equipo de MD.Saúde, que explica de manera sencilla la insuficiencia renal y la prueba de creatinina (subtítulos en español):

La insuficiencia renal crónica es una enfermedad caracterizada por la pérdida lenta y continua de la función renal, provocando la acumulación progresiva de toxinas en la sangre.

Los riñones son órganos responsables de diversas funciones en nuestro cuerpo, siendo que las principales son:

– Eliminación de toxinas.
– Eliminación de sustancias inútiles o en exceso en el torrente sanguíneo.
– Control de los niveles de electrolitos (sales minerales) de la sangre.
– Control del nivel del agua del cuerpo.
– Control del pH de la sangre.
– Producción de hormonas que hacen el control de la presión arterial.
– Producción de vitamina D.
– Producción de hormonas que estimulan la producción de glóbulos rojos por la médula ósea.

El paciente con insuficiencia renal crónica presenta deficiencias en cada una de estas funciones, que le lleva a tener serios problemas de salud en las etapas avanzadas de la enfermedad.

Síntomas de insuficiencia renal crónica

Como la instalación de la insuficiencia renal crónica suele darse poco a poco, nuestro cuerpo tiene tiempo para ir adaptándose a este mal funcionamiento de los riñones, haciendo que no tengamos signos o síntomas hasta las etapas muy tardías de la enfermedad. La característica principal de la IRC es ser una enfermedad silenciosa.

Muchas personas piensan que pueden identificar un  riñón enfermo por el dolor o por la disminución del volumen de orina. Nada más falso. El riñón presenta poca inervación para el dolor y duele solamente cuando se inflama o dilata. Como en la mayoría de los casos de insuficiencia renal crónica nada de eso ocurre, el paciente puede muy bien descubrir que necesita de diálisis sin siquiera haber sentido un único dolor en el riñón en la vida.

El volumen de orina también no es un buen indicador de la salud de los riñones. A diferencia de la insuficiencia renal aguda (IRA), en que la reducción de la producción de orina es un factor casi siempre presente en la insuficiencia renal crónica, como la pérdida de la función es lenta, el riñón se ajusta bien, y la capacidad de eliminar agua permanece estable hasta fases bien avanzadas de la enfermedad. De hecho, la mayoría de los pacientes que necesitan entrar en diálisis aún orina por lo menos 1 litro al día.

Por lo tanto, en la mayoría de los casos, inclusive en fases bien avanzadas de la enfermedad, la insuficiencia renal crónica no causa ningún síntoma o signo.

Los pacientes con IRC en fases avanzadas pueden presentar anemia y deterioro de los valores de la presión arterial y edemas de los miembros inferiores. Cuando el riñón entra en fase terminal, los síntomas que aparecen son cansancio a los esfuerzos, náuseas y vómitos, pérdida de apetito, pérdida de peso, dificultad para respirar, aliento fuerte (con olor de orina) y edemas generalizados.

Diagnóstico de insuficiencia renal crónica

Como no hay síntomas hasta las etapas avanzadas de la enfermedad, la insuficiencia renal crónica puede solamente ser detectada tempranamente a través de pruebas de laboratorio.

La prueba utilizada para este fin es la dosificación sanguínea de la urea y creatinina. La creatinina es el mejor marcador de la función renal. Cuando los riñones comienzan a perder la función, sus valores sanguíneos aumentan (Lee: CREATININA Y UREA).

Las pruebas de orina también son útiles, ya que es muy común que los pacientes con enfermedad renal presenten pérdidas de proteínas o sangrado en la orina. Para conocer más sobre estos temas, accede a los siguientes enlaces:

– EXAMEN DE ORINA – Leucocitos, Sangre, pH.
ORINA ESPUMOSA Y PROTEINURIA.
CAUSAS DE SANGRE EN LA ORINA – HEMATURIA.

Las pruebas de laboratorio también permiten detectar tempranamente las complicaciones de la IRC, como grados iniciales de anemia, cambios de electrolitos (principalmente calcio, fósforo y potasio), cambios de la hormona PTH (que controla la salud de los huesos), de los valores de pH de la sangre, etc.

El ultrasonido renal también es un examen importante, ya que muestra la morfología renal, que puede indicar si los riñones ya presentan signos de atrofia. Sin embargo, es importante tener en cuenta que una ecografía renal sin cambios no es suficiente para descartar la hipótesis de insuficiencia renal crónica. Sin el valor de la creatinina no se puede afirmar nada.

Causas de insuficiencia renal crónica

Varias enfermedades pueden atacar a los riñones y llevar a la pérdida permanente de su función. En general, la IRC se presenta cuando el riñón sufre continuos y prolongados ataques, como en casos de pacientes con diabetes e hipertensión arterial mal controlada.

Las enfermedades que más frecuentemente llevan a la insuficiencia renal crónica son:

– Hipertensión arterial (Lee: HIPERTENSIÓN ARTERIAL – Síntomas, Causas y Consecuencias).
– Diabetes mellitus (Lee: ¿QUÉ ES LA DIABETES?).
– Enfermedad poliquística del riñón (Lee: RIÑONES POLIQUÍSTICOS- Causas, Síntomas y Tratamiento).
– Glomerulonefritis.
– Infecciones urinarias de repetición (Lee: INFECCIÓN URINARIA RECURRENTE – Causas y Prevención).
– Cálculos urinarios de repetición (Lee: CÁLCULO RENAL – Causas y Síntomas).
– Mieloma múltiple (Lee: MIELOMA MÚLTIPLE – SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO).
– Lupus (Lee: LUPUS ERITEMATOSO SISTÉMICO – Síntomas y Tratamiento) y otras enfermedades autoinmunes (Lee: ENFERMEDAD AUTOINMUNE – Causas, Síntomas y Tratamiento).
– Abuso de antiinflamatorios (Lee: ANTIINFLAMATORIOS NO ESTEROIDEOS – Acción y Efectos Colaterales).
– Gota severa (Lee: GOTA y ÁCIDO ÚRICO ALTO – Causas, Síntomas y Tratamiento).
– Amiloidosis.

Si tienes alguna de las enfermedades anteriores, es esencial que hagas un acompañamiento periódico de la creatinina. Por lo menos una vez al año se debe dosificar la creatina, urea y realizar una  prueba de orina simple.

Etapas de la insuficiencia renal crónica

Los dos riñones filtran en promedio 180 litros de sangre al día, más o menos 90 a 125 ml por minuto. Esto se llama tasa de filtración glomerular o clearance de creatinina.

Las etapas de la insuficiencia renal crónica se dividen según la tasa de filtración glomerular, que puede ser estimada a través de los valores de la creatinina de la sangre. Hay varias fórmulas para estimar el grado de funcionamiento de los riñones a partir de los valores de la creatinina. Hoy en día, la mayoría de los laboratorios ya hace este cálculo automáticamente cuando se solicita la dosis de creatinina.

La insuficiencia renal es, a menudo, una enfermedad progresiva, con el empeoramiento de la función a lo largo de los años. Algunos factores como la hipertensión mal controlada y diabetes aumentan el riesgo de pérdida rápida de la función de los  riñones.

Dividimos las etapas IRC como sigue:

IRC etapa I – Pacientes con clearance de creatinina mayores que 90 ml/min, pero con ninguna de las enfermedades descritas anteriormente (diabetes, hipertensión arterial, riñones poliquísticos, etc.)

Los pacientes con uno o más de estas enfermedades siempre tienen algún grado de daño renal que, sin embargo, pueden aún no reflejarse en la capacidad de filtración de la sangre. Son pacientes con función renal normal, sin ningún síntoma, pero en alto riesgo de deterioro de la función renal a largo plazo.

Los pacientes con creatinina normal, pero con cambios en la prueba de orina, con signos de hemorragia o pérdida de proteínas en la orina,  también son introducidos en esta etapa.

IRC etapa II – Pacientes con clearance de creatinina entre 60 y 89 ml/min.

Esta puede ser llamada fase de pre-insuficiencia. Son personas con baja pérdida de la función renal, siendo la etapa más temprana de la insuficiencia renal.

Como los riñones van perdiendo la función naturalmente con la edad, muchas personas mayores pueden tener la función renal un poco reducida. Esta caída es solamente un signo de envejecimiento de los riñones. Por lo tanto, es muy común encontrar ancianos con criterios para la etapa II de la IRC. Si el paciente no tiene posibles enfermedades que atacan a los riñones, como la diabetes o la hipertensión, esta leve pérdida de la función renal no implica mayores problemas a medio/largo plazo.

En etapa II, el riñón todavía puede mantener sus funciones básicas, y la creatinina de la sangre está todavía muy cerca del rango normal.  Sin embargo, es importante tener en cuenta que estos pacientes están en riesgo de empeorar la función renal si se exponen, por ejemplo, a los fármacos tóxicos para los riñones, como antiinflamatorios o contrastes para exámenes radiológicas.

IRC etapa III – Pacientes con clearance de creatinina entre 30 y 59 ml/min.

Esta es la etapa de insuficiencia renal crónica declarada. La creatinina ya está por encima de los valores de referencia y las complicaciones tempranas de la enfermedad comienzan a desarrollarse. El riñón ya ha reducido su capacidad de producir la hormona eritropoyetina, que controla la producción de hematíes (glóbulos rojos) por la médula ósea, llevando a un cuadro de anemia progresiva (Lee: 7 SÍNTOMAS DE LA ANEMIA).

Otro problema que comienza a surgir es la lesión ósea. Pacientes con insuficiencia renal tienen una enfermedad llamada osteodistrofia renal, que se produce a través de la elevación de PTH y la caída en la producción de vitamina D, hormonas que controlan la cantidad de calcio en los huesos y la sangre. El resultado final es una desmineralización de los huesos, que empiezan a quedarse débiles y enfermos.

La etapa III es la fase en que pacientes deben iniciar el tratamiento y ser acompañados por un nefrólogo ya que, a partir de este punto, suele ser relativamente rápida la progresión de la insuficiencia renal si no hay tratamiento adecuado.

IRC etapa IV – Pacientes con clearance de creatinina entre 15 y 29 ml/min.

Esta es la fase prediálisis. Este es el momento cuando los primeros síntomas comienzan a aparecer y las pruebas de laboratorio muestran varios cambios.

El paciente presenta niveles altos de fósforo y PTH, anemia establecida, pH sanguíneo bajo (aumento de la acidez en la sangre), elevación del potasio, adelgazamiento y signos de desnutrición, empeoramiento de la hipertensión, debilitamiento óseo, aumento del riesgo de enfermedades del corazón, disminución de la libido, disminución del apetito, fatiga, etc.

Debido a la retención de líquidos, el paciente puede no notar la pérdida de peso, ya que el peso puede mantenerse o inclusive aumentar. El paciente pierde masa muscular y grasa, pero retiene líquidos y puede desarrollar pequeños edemas en las piernas.

En esta etapa el paciente debe comenzar a prepararse para entrar en diálisis, con indicación de construcción de la fístula arteriovenosa.

IRC etapa V – Pacientes con clearance de creatinina inferior a 15 ml/min.

Esto se denomina la fase de insuficiencia renal terminal. Abajo de 15-10 ml/min el riñón ya no realiza las funciones básicas y el inicio de la diálisis está indicado. En este momento es que los pacientes comienzan a sentir los síntomas de la insuficiencia renal llamados síntomas de uremia.

Aunque todavía sean capaz de orinar, el volumen no es tan grande y el paciente comienza a desarrollar grandes edemas. La presión arterial está descontrolada y los niveles de potasio en la sangre están lo suficientemente altos como para causar arritmias cardíacas y muerte. El paciente ya adelgazó mucho y no puede comer bien. Siente náuseas y vómitos, especialmente por la mañana. Se cansa fácilmente y la anemia, si no está siendo  tratada, suele estar a niveles peligrosos.

Si la diálisis no es iniciada el cuadro avanza, y los que no llegan a la muerte por arritmias cardiacas pueden evolucionar con edema pulmonar o cambios mentales tales como desorientación, convulsiones e incluso coma.

Cuando se realiza  ultrasonido de los riñones, éstos generalmente están atrofiados, con tamaños reducidos.

Algunos pacientes pueden llegar a la etapa V con pocos signos y síntomas. A pesar de la poca sintomatología, estos tienen numerosos cambios en las pruebas de laboratorio, y cuanto más tiempo si retrasa el inicio de la diálisis, peor serán las lesiones óseas,  cardíacas, la desnutrición y el riesgo de arritmias malignas. Muchas veces, el primero y único síntoma de insuficiencia renal terminal es la muerte súbita.

¿Cuando el paciente con IRC debe ser acompañado por un nefrólogo?

El encaminamiento temprano al médico nefrólogo puede cambiar la historia natural de la enfermedad. Cuando se compara la evolución de los pacientes referenciados en la etapa III con los que se hace referencia solamente en las etapas finales de la etapa IV o en la etapa V, se observa que se produce:

– Una reducción en la velocidad de pérdida de la función del riñón (3,4 ml/min por año contra 12 ml/min por año), es decir, pacientes no acompañados por nefrólogo pierden  la función renal hasta 4 veces más rápido.
– Mejor control de la hipertensión arterial y, consecuentemente, menos lesiones en otros órganos.
– Menor incidencia de lesiones óseas.
– Menor incidencia de desnutrición y pérdida de peso.
– Menor tasa de mortalidad.

Tratamiento de la insuficiencia renal crónica

No existe cura para la insuficiencia renal crónica, porque es un reflejo del daño irreversible de partes de los riñones. También no hay ningún medicamento que haga con que los riñones vuelvan a funcionar bien.

Generalmente, el propósito del tratamiento de la IRC es prevenir la propagación de la enfermedad o, en el peor de los casos, disminuir la tasa de pérdida de la función renal.

Es esencial para controlar la presión arterial. Valores persistentemente por encima de 140/90 mmHg son agresivos para el riñón, acelerando la pérdida de la función renal. En pacientes con diabetes, el control de la glucosa también es muy importante. En pacientes con proteinuria (pérdida de proteínas en la orina), su control con los medicamentos ayuda a preservar la función renal.

El paciente con IRC debe evitar fármacos nefrotóxicos como los antiinflamatorios y algunos antibióticos, principalmente la clase de aminoglucósidos.

Aún no existe cura o tratamiento específico para la mejora de la función renal, el acompañamiento con el médico nefrólogo es importante para evitar las complicaciones de la IRC. Existen remedios para el control de la anemia, cambios de electrolitos, el metabolismo óseo, los  edemas, etc.

En las etapas finales de la enfermedad, cuando los riñones ya no funcionan, el tratamiento recomendado es hemodiálisis, diálisis peritoneal o trasplante renal.

También podría gustarte