Rubeola: qué es, síntomas, transmisión y tratamiento

¿Qué es la rubeola?

La rubeola (o rubéola), también llamada de sarampión alemán, es una infección viral altamente contagiosa que suele aparecer en la infancia. La infección suele tener un curso benigno, pero cuando se adquiere durante el embarazo puede causar complicaciones graves para el feto en desarrollo.

La rubéola generalmente causa fiebre y manchas rojas en el cuerpo llamadas sarpullido. Los humanos son el único huésped de este virus.

La rubéola es una enfermedad que viene tornándose cada vez menos común, principalmente después de la intensificación de las campañas de vacunación en los últimos años. En el año 2015, la región de las Américas se ha convertido en la primera del mundo en ser declarada libre de transmisión endémica de rubéola.

Transmisión

La rubeola es transmitida por las vías aéreas, a través de gotitas de saliva, como la mayoría de las infecciones virales de transmisión aérea. El virus de la rubeola es altamente contagioso y suele ser transmitido por estornudos, tos, besos, compartir cubiertos e incluso a través de conversaciones en los casos en que hay tiempo y proximidad suficientes para el contacto con las gotas de saliva.

El periodo de incubación de la rubéola, o sea, el intervalo de tiempo entre la contaminación y el aparecimiento de los síntomas es de, aproximadamente, 14-18 días. Sin embargo, el individuo contaminado se vuelve contagioso entre 1-2 semanas antes de que la infección se torne clínicamente aparente. Esto significa que pocos días después de haber sido contaminado, y antes de cualquier síntoma, el paciente ya es capaz de transmitir el virus a otras personas.

En muchos casos la infección por rubéola es tan débil que pasa desapercibida, lo cual no impide, no obstante, que el paciente contamine a otras personas. Por ese motivo, muchos individuos con rubéola no logran identificar quién los contaminó.

El virus generalmente invade el cuerpo a través de las vías respiratorias, pero de cinco a siete días después de la contaminación ya está diseminado por todo el cuerpo, y se puede encontrar en la sangre, orina, pulmón, licor, piel, etc.

Después de la aparición de las erupciones, la tasa de transmisión comienza a disminuir, de tal manera que el paciente deja de ser contagiosos 5-7 días después.

Síntomas

En la mayoría de las personas, la rubeola presenta pocos o ningún síntoma. Esto es particularmente verdadero en los niños, que suelen tener un cuadro de rubeola muy débil.

Para aquellos que desarrollan síntomas, éstos surgen 2-3 semanas después de haber sido contaminados. Los síntomas iniciales son inespecíficos, semejantes a los de cualquier virus, con fiebre, dolores de cuerpo, dolor de cabeza, dolor de garganta, secreción nasal y postración. Un examen físico más cuidadoso puede revelar linfonodos en la nuca y atrás de las orejas, los cuales son muy característicos de la rubeola.

Después de 1-3 días de síntomas inespecíficos, surge el exantema (erupción), que son pequeñas marcas rojas difusas, como en la imagen de abajo.

Salpullido rosado de la rubeola
Salpullido rosado de la rubeola
Salpullido rosado de la rubeola
Salpullido rosado de la rubeola

El salpullido suele comenzar en el rostro y bajar al resto del cuerpo en cuestión de horas. Dura aproximadamente unos 3 días y luego desaparece. Además de la piel, la erupción también puede surgir en el paladar (cielo de la boca). En esta fase, un cuadro de dolores en las articulaciones y conjuntivitis también es común.

El exantema desaparece rápido, pero los linfonodos y los dolores articulares pueden durar algunos días más. Los niños se recuperan más rápido que los adultos, quienes pueden tener dolores en las articulaciones por hasta un mes.

Como ya se ha dicho, la mayoría de las personas no desarrolla síntomas después del contacto con el virus. Incluso aquellos que desarrollan síntomas de rubéola, prácticamente todos mejoran espontáneamente.

En raras ocasiones, en promedio 1 de cada 6000 casos, el virus puede afectar el cerebro, generando lo que llamamos encefalitis viral, una condición muy grave con alta mortalidad.

Los niños con rubéola deben permanecer en casa hasta que el salpullido desaparezca completamente, para evitar la contaminación de los compañeros. Como la rubeola es una enfermedad que está en vías de ser erradicada, todos los casos deben ser notificados a la secretaría de salud de su país.

Diagnóstico

El diagnóstico de la rubéola se hace habitualmente a través del cuadro clínico.

Cuatro días después de la aparición del exantema, el cuerpo ya posee anticuerpos contra la rubéola, lo cual permite realizar serología para confirmar por medio del laboratorio la enfermedad. Como en esta fase, la mayoría de las personas ya está curada o en proceso de cura, y como no hay tratamiento específico, su confirmación en el laboratorio es generalmente innecesaria (excepto en el embarazo. Explicaré más adelante).

En la serología existen dos tipos de anticuerpos: anticuerpos IgM y anticuerpos IgG. El primero en aparecer es el IgM, que es el anticuerpo que ataca el virus. El IgM contra la rubeola suele ser detectable en el cuarto día de rash y permanece positivo hasta por ocho semanas.

Después de curado, surge un segundo tipo de anticuerpo, el IgG contra la rubéola. El IgG es un anticuerpo que indica que el paciente tuvo la enfermedad y ahora se encuentra curado e inmunizado. Por lo tanto, quien está con rubéola presenta IgM positivo. Quien ya tuvo rubéola o fue vacunado presenta IgG reactivo.

Después de la cura, los anticuerpos IgG proporcionan una inmunización contra nuevos episodios. Por lo tanto, la rubéola sólo se adquiere una vez en la vida. Son raros y leves los casos de reinfección. El paciente puede tener contacto nuevamente con el virus, pero los títulos de IgG se elevan rápidamente, impidiendo que el paciente desarrolle la enfermedad por segunda vez.

El diagnóstico diferencial debe hacerse con parvovirosis y escarlatina que presentan un exantema muy parecido.

Tratamiento

No existe tratamiento contra la rubéola. Pero eso no es un problema, ya que más del 99% de los pacientes se curan espontáneamente. En general, prescribimos antitérmicos y analgésicos para aliviar los síntomas hasta que el paciente esté totalmente recuperado.

Síndrome de la rubéola congénita

La gran preocupación en relación a la rubeola está en la contaminación de las mujeres embarazadas. Si en niños y adultos la enfermedad es leve, en el feto en desarrollo puede ser catastrófica.

Si el virus se adquiere durante el primer trimestre, el riesgo de malformaciones es superior al 80%. Además de los defectos morfológicos, una de cada cinco mujeres infectadas sufre aborto en esta fase.

El síndrome de la rubéola congénita se caracteriza por catarata, sordera, defectos cardíacos, alteraciones en el hígado y lesión neurológica, inclusive con retardo de desarrollo mental. En varios países del mundo, el aborto es permitido en los casos de rubéola en el primer trimestre.

Recién nacidos con rubéola congénita pueden transmitir el virus por un periodo de hasta un año, de manera que se vuelve necesario evitar el contacto con otras embarazadas no inmunizadas.

Las infecciones contraídas después de la 20ª semana de gestación conllevan poco riesgo de malformaciones, pero aún existe la posibilidad de transmisión del virus al feto. Por lo general, estos niños nacen con bajo peso, pero sin defectos en la formación.

En las embarazadas, la serología tiene mucha importancia. Toda mujer embarazada debe hacerse la prueba de rubéola; si la IgG es negativa, es decir, no tiene inmunidad contra el virus, se debe tener cuidado en relación a los contactos con personas con síntomas del virus.

Las mujeres con IgG reactivo no corren riesgo de contagio de rubéola durante el embarazo.

Explicamos la rubéola en el embarazo con más detalle en el artículo: Rubéola en el embarazo.

Vacuna

La vacuna contra la rubéola está compuesta de virus vivo atenuado, y por lo tanto es contraindicada durante el embarazo.

No obstante, en el año 2006, un estudio científico demostró que en 26.000 mujeres vacunadas inadvertidamente, ya que no sabían que estaban embarazadas, ninguna presentó el caso de rubéola congénita. Así pues, no se vacuna a mujeres embarazadas, pero si ocurriese la vacunación por error, el riesgo de complicaciones es bajo.

Toda mujer en edad fértil debe realizarse una serología para saber su estado inmunológico contra la rubéola. En aquellas con resultado negativo (IgG negativo), se debe aplicar la vacuna. Las pacientes que tengan IgG positivo están inmunizadas y no corren riesgo de tener rubeola. No es necesario vacunar a las personas que ya tengan anticuerpos IgG.

No hay problema en recibir la vacuna durante la lactancia. Tampoco hay problema en ser revacunado. Si durante una campaña de vacunación la persona no recuerda si ya recibió la vacuna alguna vez en la vida, o si no sabe su estado inmunológico, igual puede ser vacunada. Esta orientación vale para hombres y mujeres entre 20 y 39 años.

Una única dosis de la vacuna es eficaz para crear inmunización permanente en más del 95% de los casos.

Como toda vacuna con virus vivo, tampoco debe ser tomada por personas inmunodeprimidas o con enfermedad febril activa.

Vale recordar que la rubéola forma parte del actual calendario oficial de vacunación de los niños.


Referências


Autor(es)

Médico licenciado por la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), con títulos de especialista en Medicina Interna por la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y de Nefrología por la Universidad Estadual de Río de Janeiro (UERJ) y por la Sociedad Brasileña de Nefrología (SBN). Actualmente vive en Lisboa, Portugal, tiene títulos reconocidos por la Universidad de Oporto y por el Colegio de Nefrología de Portugal.

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