Síndrome de vómitos cíclicos: causas y tratamiento

¿Qué es el síndrome de los vómitos cíclicos?

El síndrome de los vómitos cíclicos es un desorden conocido desde el siglo XIX, caracterizado por episodios recurrentes e intensos de vómitos, sin que ninguna causa aparente pueda ser determinada.

Las crisis de vómitos van y vuelven, pero en el período de pausa el paciente se encuentra perfectamente sano y sin quejas.

Antiguamente se pensaba que el síndrome de los vómitos cíclicos era una enfermedad que afectaba a los niños. Los estudios sugieren que el síndrome de los vómitos cíclicos afecta a cerca del 2% de los niños en edad escolar.

Hoy, sin embargo, se sabe que este problema puede surgir en cualquier grupo de edad. El número de casos diagnosticados en adultos está aumentando progresivamente, pero no hay grandes estudios determinados a su real incidencia en este grupo.

Para pensar en el síndrome de los vómitos cíclicos, el paciente debe presentar los siguientes criterios:

  1. Tres o más episodios distintos de vómitos recurrentes en los últimos 6 meses.
  2. Intervalos entre las crisis, con resolución completa de las quejas y síntomas.
  3. Episodios de vómitos estereotipados, con inicio, duración y síntomas siempre muy parecidos.
  4. Ausencia de una causa identificable para las crisis de vómitos.

En los niños, los síntomas suelen aparecer entre los 5 y 10 años, mientras que en los adultos la enfermedad surge alrededor de los 35 años.

El diagnóstico del síndrome de los vómitos cíclicos suele ser establecido con más rapidez en los niños pues, como el disturbio es más común en este grupo de edad, los pediatras están más acostumbrados a lidiar con este problema.

Causas

Las causas del síndrome de los vómitos cíclicos son desconocidas. En realidad, no se sabe si hay una sola causa o si el trastorno es una manifestación común de varias enfermedades distintas.

Se sabe actualmente que hay una relación del síndrome de los vómitos cíclicos con la migraña. Algunos hechos corroboran esta hipótesis:

  • Alrededor de 1/3 de los pacientes con síndrome de vómitos cíclicos también tienen crisis de migraña.
  • Los niños con síndrome de vómitos cíclicos suelen desarrollar migraña cuándo adultos.
  • Más del 80% de los pacientes con síndrome de vómitos cíclicos tienen una historia familiar positiva para migraña.
  • Alrededor del 80% de los pacientes presentan mejoría cuando se trata de migraña, incluso aquellos que no tienen dolor de cabeza.

A pesar de la asociación con la migraña, otras enfermedades también parecen presentar relación con el síndrome de los vómitos cíclicos, como alergia alimentaria, enfermedades mitocondriales, defectos en el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal y la neuropatía hereditaria sensitiva autonómica.

El síndrome de los vómitos cíclicos también puede tener relación con las hormonas femeninas. Algunas niñas presentan el síndrome en los primeros meses de menstruación de la vida. En algunas mujeres adultas con síndrome de los vómitos cíclicos, las crisis de vómitos tienen una nítida relación con el período menstrual. El uso de anticonceptivos orales es controvertido; en algunos casos hay mejoría, pero en otros las crisis pueden ser desencadenadas por las hormonas.

La utilización crónica de marijuana también ha sido descrita como un factor de riesgo para el síndrome de los vómitos cíclicos. En estos casos, la suspensión de la droga por 1 o 2 semanas es suficiente para que las crisis cesen.

Cuando los episodios de vómitos frecuentes surgen en el embarazo, llamamos hiperémesis gravídica. La denominación es diferente, pues, aparentemente, las causas son distintas.

Síntomas

Como el propio nombre de la enfermedad ya dice, el síndrome de los vómitos cíclicos se caracteriza por episodios repetidos y cíclicos de vómitos. El paciente vomita varias veces a lo largo del día, por más de un día, llegando a vomitar más de 4 veces en apenas 1 hora.

En general, los episodios de vómitos duran entre 24 y 48 horas, pero pueden tardar hasta 1 semana para desaparecer. Las crisis son más cortas en los niños y más largos en los adultos.

Pasada la crisis, el paciente se ve aparentemente sano y sin quejas, hasta la aparición de nuevos episodios, que pueden ocurrir solamente después de semanas o meses.

Alrededor de 2/3 de los pacientes logran identificar un factor de desencadenamiento para las crisis, como infecciones respiratorias, alimentos, esfuerzo físico intenso, crisis de estrés, medicamentos, ayuno prolongado, etc.

Los episodios de vómitos suelen ser estereotipados, es decir, presentan características muy similares, como factor desencadenante, hora de inicio, tiempo de duración, intensidad y síntomas asociados.

Además de las náuseas y vómitos, el paciente con síndrome de vómitos cíclicos puede presentar otros síntomas asociados, como dolor abdominal, dolor de cabeza, diarrea, intolerancia a la luz (fotofobia), mareos, etc.

Complicaciones

La principal complicación inmediata del síndrome de los vómitos cíclicos es la deshidratación. En algunos casos, las crisis de vómitos son tan intensas y duraderas que el paciente necesita ser internado para la administración de sueros por vía intravenosa. El paciente no puede alimentarse ni ingerir líquidos.

Los principales síntomas de la deshidratación son los resecados de las mucosas, sed intensa, palidez de la piel y reducción del volumen de orina.

El paso frecuente de contenido gástrico altamente ácido por el esófago y la boca puede causar algunas complicaciones, como esofagitis (inflamación del esófago) y corrosión del esmalte de los dientes.

Tratamiento

No hay cura para el síndrome de los vómitos cíclicos a través de tratamientos. Sin embargo, en la mayoría de los casos, principalmente en los niños, la enfermedad desaparece espontáneamente después de algunos años, generalmente en la fase prepuberal.

Como no hay tratamiento curativo, los cuidados médicos se vuelven para la prevención de las complicaciones y control de los síntomas. Si el paciente no puede alimentarse e hidratar, debe ser internado para la administración de sueros. Los medicamentos, como antieméticos (remedios para mareos), sedantes, inhibidores de la acidez gástrica y antidepresivos se utilizan con frecuencia.

Como ya se ha mencionado, muchos pacientes mejoran si se tratan como si tuviesen migraña. Propranolol, amitriptilina, sumatriptán y ciproeptadina son drogas que pueden ser probadas.

En general, el pronóstico de la enfermedad es bueno. La mayoría de los pacientes puede controlar los síntomas de la enfermedad hasta que la misma desaparezca sola después de algunos años.


Referencias


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