GLAUCOMA – Síntomas, Causas y Tratamiento

¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma no es una sola enfermedad, sino más bien un grupo de enfermedades que resultan en daño al nervio óptico, el responsable de llevar los estímulos visuales recibidos por los ojos al cerebro.

Con el nervio óptico lesionado, las imágenes tomadas por los ojos no llegan al  cerebro y el resultado es la ceguera.

El glaucoma es la principal causa de ceguera irreversible en el mundo. La ceguera por catarata es más común que por el glaucoma, pero es una causa de ceguera reversible (Lee: CATARATA – Qué es, Síntomas y Tratamiento).

¿Qué causa el glaucoma?

Un aumento de la presión intraocular, es decir, la presión dentro de los ojos, es la principal causa de glaucoma, sin embargo, no es la única. Existen casos de glaucoma donde la presión intraocular es normal.

Vamos a entender qué es la presión intraocular. Sigue la figura a continuación.

Glaucoma

Entre la córnea y el cristalino se encuentra una cavidad que se llena con un líquido llamado humor acuoso. El humor acuoso se produce constantemente y es drenado, por lo que su volumen y presión siempre se mantienen constantes.

Cuando hay algún  disturbio en este ciclo, ya sea mediante el aumento de la producción de humor acuoso, o una disminución de su drenaje, el aumento de líquido en esta cavidad provoca un aumento en la presión dentro de los ojos.

La presión intraocular normal varía entre 8 y 21 mmHg. Cuando esta llega a ser superior a 21 mmHg, comienza el riesgo de daño al nervio óptico.

El problema del glaucoma es el hecho de ser una enfermedad silenciosa ya que el simple aumento de la presión intraocular no es capaz de provocar síntomas. Dolor en los ojos solamente ocurren, en general, cuando la presión está muy alta, normalmente por  encima de 40 mmHg.

Diferencia entre glaucoma de ángulo abierto y glaucoma de ángulo cerrado

El humor acuoso que circula en la cavidad anterior del ojo se drena constantemente a través de un tejido poroso, como un tamiz, llamado malla trabecular.

El glaucoma de ángulo cerrado ocurre cuando hay una obstrucción física en la malla trabecular y, consecuentemente, el drenaje de este líquido. En el glaucoma de ángulo abierto, la malla trabecular está libre de obstrucciones, pero su capacidad de drenaje está reducida.

Para facilitar la comprensión, imagina la malla trabecular como la rejilla del fregadero y el agua del grifo abierto como la producción del nuevo humor acuoso. El glaucoma de ángulo cerrado es similar a lo que ocurre cuando, de repente, pusimos una tapa en la rejilla e impedimos por completo el drenaje de agua. Ya el glaucoma de ángulo abierto sería un caso donde la abertura de la rejilla del fregadero está libre, pero hay cierto grado de obstrucción de las tuberías, impidiendo el drenaje completo del agua, haciendo que esta poco a poco va subiendo de nivel.

El glaucoma de ángulo cerrado agudo (que ocurre repentinamente) es una emergencia médica porque la presión intraocular se eleva rápidamente y, en cuestión de horas, puede destruir el nervio óptico, llevando a la pérdida irreversible de la visión.

Síntomas de glaucoma

La ceguera causada por glaucoma suele ocurrir de modo lento y desde afuera hacia adentro, es decir, afecta en primer lugar el campo de visión periférico y llega a ser progresivamente más central, como en la ilustración abajo. A veces, el proceso de pérdida de la visión es tan gradual que el paciente solamente nota estar quedándose  ciego en estadios avanzados de glaucoma.

Glaucoma
Evolución de la pérdida de la visión de glaucoma

Los principales síntomas de glaucoma agudo de ángulo cerrado son:

  • Fuerte dolor en los ojos.
  • Náuseas y vómitos.
  • Visión borrosa.
  • Ojos rojos.
  • Disminución de la visión, especialmente si hay poca luz.

El glaucoma de ángulo cerrado puede ocurrir también de modo crónico, cuando la obstrucción de la malla trabecular se produce de modo progresivo. En este caso, la evolución es más lenta, como el glaucoma de ángulo abierto.

En el glaucoma de ángulo abierto, como ya hemos dicho, el cuadro es insidioso, progresando lentamente sin causar síntomas hasta fases avanzadas de la enfermedad, cuando el paciente nota estar perdiendo la visión.

Factores de riesgo para el glaucoma

  • Presión intraocular elevada – la gran mayoría de los casos de glaucoma es asociada a la hipertensión ocular; sin embargo, por razones todavía no claras, existen casos de lesión del nervio óptico inclusive con la presión intraocular normal.
  • Raza negra – no se sabe el motivo, pero los negros tienen de 6 a 8 x más posibilidades de desarrollar glaucoma que los blancos. Además, el glaucoma en negros generalmente es más grave.
  • Edad- todas las personas con más de 60 años presentan mayor riesgo de desarrollar glaucoma. Los negros deben comienzan a tener su presión del ojo evaluada a partir de los 30 años.
  • Historia familiar de glaucoma – personas con un pariente de primer grado con glaucoma están hasta 6 veces más propensas de también desarrollar la enfermedad.
  • Diabetes – pacientes diabéticos parecen tener un mayor riesgo de desarrollar glaucoma (Lee: ¿QUÉ ES LA DIABETES?).
  • Uso crónico de corticoides (Lee: Prednisona y Glucocorticoides – Para Que Se Toma y Efectos Secundarios).

Diagnóstico del glaucoma

Como es una enfermedad silenciosa, solamente una evaluación con el oftalmólogo es capaz de identificar el glaucoma en etapas tempranas, que es esencial para evitar una lesión permanente del nervio óptico. Durante la evaluación del glaucoma tu oftalmólogo debe realizar varias pruebas diferentes para alcanzar el diagnóstico.

Generalmente la primera prueba, la tonometría, se utiliza para medir la presión intraocular. Esta prueba debe realizarse rutinariamente en cada consulta con un oftalmólogo.

El examen del fondo de ojo, o fundoscopia, se lleva a cabo para evaluar el nervio óptico. Del mismo modo, la retinografía o estereofoto de papila es un examen donde se obtén  fotografías del nervio óptico para la mejor evaluación y comparación posterior con los futuros exámenes.

La campimetría se utiliza para evaluar si existen defectos en el campo visual causados por lesión del nervio óptico.

La gonioscopía es la prueba que distingue el glaucoma de ángulo abierto del glaucoma de ángulo cerrado.

Tratamiento del glaucoma

El glaucoma no tiene cura y las lesiones existentes no son reparadas. Por lo tanto, el objetivo del tratamiento del glaucoma es reducir la hipertensión ocular y evitar mayores daños al nervio óptico.

El mejor tratamiento se realiza con colirios para los ojos. La clase más usada son los betabloqueantes, como el timolol. Otras opciones son los agonistas alfa como la brimonidina, los inhibidores de la anhidrasa carbónica, como dorzolamida y acetazolamida, o las prostaglandinas, como la latanoprosta.

En casos más severos, cuando los colirios ya no más actúan, o en glaucomas de ángulo cerrado, la cirugía puede ser necesaria para limpiar el drenaje del humor acuoso.


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