Velocidad de sedimentación globular (VSG): valores normales y causas de su elevación

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20 Oct. 2026
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Resumen

Puntos clave sobre la VSG

  • ¿Qué es la VSG? Es un análisis que mide la velocidad a la que los glóbulos rojos se depositan en el fondo de un tubo que contiene sangre.
  • ¿Para qué sirve? Ayuda a evaluar posibles procesos inflamatorios y a controlar la actividad de determinadas enfermedades.
  • ¿Cuál es el valor normal? Depende de la edad, el sexo y el método utilizado por el laboratorio. En los adultos más jóvenes suele ser inferior a 15-20 mm/h.
  • ¿Qué significa tener la VSG alta? Puede indicar inflamación, pero también aumentar por la edad avanzada, la anemia, el embarazo y otras circunstancias.
  • ¿Cuándo es preocupante la VSG? Los valores superiores a 100 mm/h requieren especial atención, ya que con frecuencia se asocian a enfermedades importantes, aunque hay excepciones.
  • ¿Hay que estar en ayunas para medir la VSG? No. La determinación de la VSG, por sí sola, no requiere ayuno.

¿Qué es la VSG?

La velocidad de sedimentación globular, conocida por las siglas VSG y también identificada en algunos laboratorios como VS o velocidad de eritrosedimentación (VES), es un análisis de sangre que se utiliza para evaluar la posible presencia de procesos inflamatorios en el organismo, como infecciones, enfermedades autoinmunes y algunos tipos de cáncer.

La VSG es un marcador inespecífico de inflamación. Esto significa que un resultado elevado puede indicar que existe alguna alteración en el organismo, pero el análisis, por sí solo, no permite identificar qué enfermedad la causa ni dónde se encuentra.

La medición de la VSG es relativamente sencilla. Se coloca la sangre extraída en una especie de tubo de ensayo, que se mantiene en posición vertical, y se mide la velocidad a la que sedimentan los hematíes (glóbulos rojos) durante una hora.

El resultado se expresa en milímetros por hora (mm/h). Por ejemplo, una VSG de 30 mm/h significa que los hematíes han sedimentado una distancia de 30 milímetros durante una hora.

El método tradicional de medición se denomina Westergren. En la actualidad, muchos laboratorios utilizan equipos automatizados que pueden realizar el análisis más rápidamente.

¿Qué significa VSG en la primera hora?

Cuando el resultado incluye la expresión «VSG 1.ª hora», significa que la sedimentación de los hematíes se ha evaluado durante los primeros 60 minutos. Este es el resultado que se utiliza habitualmente para la interpretación clínica.

Antiguamente, algunos laboratorios también medían la VSG después de dos horas, porque se creía que esta segunda lectura podía aportar información adicional sobre la intensidad de la inflamación. Sin embargo, estudios posteriores no demostraron ningún beneficio clínico relevante de esta práctica. En la actualidad, el resultado de la primera hora se considera suficiente y constituye el estándar internacional para interpretar el análisis.

¿Cómo funciona la VSG?

Cuando existe un proceso inflamatorio, ya sea por una infección, una enfermedad autoinmune activa, una pancreatitis aguda o un cáncer avanzado, el hígado puede aumentar la producción de diversas proteínas llamadas proteínas de fase aguda.

Una de las más importantes es el fibrinógeno, una proteína que participa en la coagulación de la sangre, pero cuya concentración también aumenta durante los procesos inflamatorios.

El fibrinógeno actúa como una especie de pegamento que facilita la aproximación y la agregación de los hematíes (glóbulos rojos). En lugar de permanecer separados, los hematíes comienzan a agruparse y forman estructuras semejantes a pilas de monedas, conocidas como rouleaux.

Estos grupos sedimentan más rápidamente que los hematíes aislados. Por eso, cuanto mayor es la formación de estos agregados, mayor tiende a ser la velocidad de sedimentación globular.

Ilustración que compara una VSG normal con una VSG elevada. A la izquierda, los hematíes separados sedimentan lentamente; a la derecha, el aumento del fibrinógeno favorece la formación de grupos de hematíes (rouleaux), que sedimentan más rápidamente.
Durante los procesos inflamatorios, el aumento del fibrinógeno en la sangre favorece la agregación de los hematíes, que forman estructuras semejantes a pilas de monedas. Estos grupos sedimentan más rápidamente y provocan un aumento de la VSG.

Por lo tanto, la VSG es un indicador indirecto del aumento de fibrinógeno y de otras proteínas que favorecen la sedimentación de los hematíes, lo que puede ser señal de un proceso inflamatorio activo.

Sin embargo, es importante señalar que el fibrinógeno no es la única sustancia que influye en el resultado. Otras proteínas de la sangre, principalmente las inmunoglobulinas (anticuerpos), también pueden aumentar la sedimentación. Además, los cambios en la cantidad, el tamaño y la forma de los hematíes pueden modificar la VSG, incluso en ausencia de inflamación.

Estas interferencias explican por qué el análisis no siempre refleja fielmente la intensidad de un proceso inflamatorio.

¿Para qué sirve el análisis de VSG?

La VSG se utiliza principalmente para ayudar en la evaluación diagnóstica de enfermedades inflamatorias y para seguir la evolución de determinadas afecciones.

Algunos ejemplos de situaciones en las que el médico puede solicitar este análisis son:

  • Estudio de una fiebre persistente sin causa identificada.
  • Evaluación de pacientes con dolores articulares o musculares que podrían estar relacionados con enfermedades inflamatorias.
  • Estudio de enfermedades autoinmunes y vasculitis.
  • Seguimiento de la actividad de enfermedades reumáticas, como la artritis reumatoide y la polimialgia reumática.
  • Seguimiento de algunas infecciones crónicas, como la osteomielitis (infección de los huesos).

Una de las principales utilidades de la VSG es el seguimiento de enfermedades ya diagnosticadas. Si un paciente tiene una enfermedad inflamatoria y su VSG estaba elevada, la disminución progresiva de los valores durante el tratamiento suele ser una señal favorable.

Por el contrario, un nuevo aumento puede hacer sospechar que se ha reactivado el proceso inflamatorio, aunque también es necesario valorar los síntomas y otros análisis.

La VSG no es una buena prueba para solicitar de forma indiscriminada como parte de una revisión médica rutinaria. Como hay muchas circunstancias que pueden alterar su resultado, un valor elevado en una persona sin síntomas suele generar más dudas que respuestas.

¿Cuáles son los valores normales de la VSG?

Los valores normales de la VSG varían según la edad, el sexo y el método de análisis utilizado por el laboratorio.

En general, las mujeres presentan valores algo más elevados que los hombres, y la VSG tiende a aumentar de forma natural con la edad.

Los valores de referencia tradicionales con el método de Westergren son:

  • Hombres menores de 50 años: hasta 15 mm/h.
  • Mujeres menores de 50 años: hasta 20 mm/h.
  • Hombres mayores de 50 años: hasta 20 mm/h.
  • Mujeres mayores de 50 años: hasta 30 mm/h.

Estos valores son únicamente referencias generales. Algunos laboratorios utilizan intervalos diferentes, especialmente en las personas mayores. El resultado debe interpretarse de acuerdo con los límites indicados en el propio informe del laboratorio.

¿Por qué aumenta la VSG con la edad?

El envejecimiento provoca cambios en la composición de la sangre y en las concentraciones de algunas proteínas plasmáticas, lo que hace que los hematíes sedimenten un poco más rápidamente.

Por eso, una VSG de 25 mm/h puede estar por encima de lo esperado en un hombre de 25 años, pero no necesariamente representa una alteración importante en una mujer de 75 años.

Existe incluso una fórmula tradicional para estimar el límite superior de la VSG según la edad:

  • Hombres: edad dividida entre 2.
  • Mujeres: edad más 10, y el resultado dividido entre 2.

Según esta fórmula, un hombre de 70 años podría presentar una VSG de hasta aproximadamente 35 mm/h, mientras que una mujer de la misma edad podría alcanzar los 40 mm/h.

Estas fórmulas son estimaciones y no límites universales de normalidad. Ayudan a comprender por qué las elevaciones leves en las personas mayores no siempre indican una enfermedad, pero no sustituyen la valoración clínica ni los valores de referencia del laboratorio.

Valores normales en niños y embarazadas

En los niños, la VSG suele ser baja. En los recién nacidos, los valores generalmente se sitúan entre 0 y 2 mm/h. Después del período neonatal, los límites varían según la edad y el método utilizado, por lo que es importante consultar los valores de referencia pediátricos del laboratorio.

Durante el embarazo, es habitual que la VSG aumente progresivamente, sobre todo en la segunda mitad de la gestación. Esto se debe a cambios en las proteínas sanguíneas y a una disminución relativa de la concentración de hematíes como consecuencia del aumento del volumen plasmático.

Por tanto, una VSG considerada elevada para una mujer no embarazada puede encontrarse dentro de los valores normales durante un embarazo sin complicaciones.

¿Qué significa tener la VSG alta?

Una VSG elevada significa que los hematíes están sedimentando más rápidamente de lo esperado.

En la mayoría de los casos, esto se debe a un aumento de las proteínas sanguíneas que favorecen la agregación de los glóbulos rojos, como el fibrinógeno y algunas inmunoglobulinas.

Las principales causas de una VSG alta son las enfermedades infecciosas, inflamatorias y autoinmunes. Algunos tipos de cáncer también pueden provocar aumentos importantes.

Sin embargo, tener la VSG alta no significa necesariamente padecer una enfermedad grave. El resultado también puede alterarse por factores como la edad, la anemia, el embarazo, la obesidad o la enfermedad renal crónica.

Una VSG alta no provoca síntomas por sí misma. Cuando el paciente presenta fiebre, cansancio, dolor articular, pérdida de peso u otras manifestaciones, estos síntomas se deben a la enfermedad responsable de la alteración del análisis, y no al aumento de la velocidad de sedimentación globular.

Principales enfermedades que causan una VSG elevada

La lista de enfermedades que pueden aumentar la VSG es muy extensa. Algunos ejemplos son:

La lista anterior contiene solo algunos ejemplos. La VSG no permite diagnosticar ninguna de estas enfermedades. Únicamente sugiere la posibilidad de una inflamación u otra alteración capaz de acelerar la sedimentación de los hematíes.

¿Es preocupante una VSG de entre 30 y 60 mm/h?

No existe una clasificación universal que permita determinar la gravedad de una enfermedad basándose únicamente en el valor de la VSG.

Una VSG de 30 mm/h, por ejemplo, puede representar una elevación leve en un adulto joven o un resultado dentro de lo esperado en una persona mayor.

Los valores de 40, 50 o 60 mm/h representan aumentos más pronunciados en muchos adultos y pueden aparecer en infecciones, enfermedades reumáticas y otras afecciones inflamatorias. Sin embargo, también pueden verse influidos por factores no inflamatorios.

Dos ejemplos ayudan a comprender esta limitación:

Ejemplo 1: una mujer de 75 años, con anemia y sin síntomas, presenta una VSG de 45 mm/h. Este resultado, por sí solo, no es suficiente para sospechar una infección grave, una enfermedad autoinmune o un cáncer.

Ejemplo 2: un hombre de 35 años, con fiebre persistente, pérdida de peso y una VSG de 45 mm/h, presenta un cuadro que requiere una evaluación diagnóstica, no porque la cifra sea especialmente elevada, sino por su asociación con los síntomas.

Por lo tanto, la importancia de un resultado de VSG no depende solo de la cifra, sino del contexto clínico en el que aparece.

¿Y cuando la VSG supera los 100 mm/h?

En este caso, la situación cambia un poco. Una VSG muy elevada, superior a 100 mm/h, suele aportar información diagnóstica útil, porque los valores de esta magnitud se asocian con frecuencia a enfermedades clínicamente importantes, como algunos tipos de cáncer, enfermedades autoinmunes activas o infecciones graves, entre ellas osteomielitis, endocarditis y tuberculosis.

Los valores superiores a 100 mm/h justifican una evaluación médica cuidadosa, especialmente cuando aparecen por primera vez y no existe una explicación conocida.

No obstante, hay excepciones. Los pacientes con insuficiencia renal avanzada, especialmente quienes reciben diálisis, pueden presentar una VSG muy elevada, incluso superior a 100 mm/h, sin signos de infección aguda ni de otra enfermedad inflamatoria importante. En estos pacientes, factores como la anemia y los cambios en las proteínas sanguíneas pueden contribuir al aumento de la VSG.

Por eso, aunque una VSG superior a 100 mm/h merece atención, no permite afirmar, por sí sola, que el paciente tenga una infección grave o cáncer.

Otros factores que pueden aumentar la VSG

Además de las enfermedades infecciosas e inflamatorias, existen otros factores que pueden aumentar la VSG, entre ellos alteraciones en la cantidad de hematíes, en las proteínas de la sangre y algunas condiciones fisiológicas.

Entre los principales se encuentran:

  • Anemia: cuando disminuye la cantidad de hematíes, estos encuentran menos resistencia durante la sedimentación. Por ello, los pacientes con anemia pueden presentar una VSG elevada incluso sin una enfermedad inflamatoria asociada.
  • Edad avanzada: como se ha explicado anteriormente, la VSG tiende a aumentar de forma natural con la edad.
  • Embarazo: los cambios en el volumen sanguíneo y en las proteínas plasmáticas pueden elevar considerablemente la VSG durante la gestación.
  • Enfermedad renal crónica: los pacientes con insuficiencia renal avanzada, síndrome nefrótico o alteraciones importantes de las proteínas sanguíneas pueden presentar una VSG persistentemente elevada, incluso en ausencia de un proceso inflamatorio agudo.
  • Obesidad: el exceso de tejido adiposo puede provocar un estado de inflamación crónica de baja intensidad y causar elevaciones leves de la VSG.
  • Alteraciones de las inmunoglobulinas: algunas enfermedades provocan un aumento de los anticuerpos o la producción de proteínas monoclonales, lo que puede acelerar la sedimentación de los hematíes. Es lo que puede suceder en el mieloma múltiple.

Además de estas condiciones, los problemas técnicos durante la extracción, la conservación o el procesamiento de la muestra también pueden alterar el resultado.

¿Qué significa tener la VSG baja o normal?

En la mayoría de los casos, una VSG baja carece de importancia clínica, sobre todo cuando la persona no presenta síntomas ni otras alteraciones analíticas. Los valores de 1, 2 o 3 mm/h, por ejemplo, son perfectamente normales en muchas personas sanas.

Sin embargo, una VSG baja o dentro de los valores de referencia no significa necesariamente que no exista inflamación.

Algunas condiciones pueden reducir la velocidad de sedimentación de los hematíes y hacer que la VSG permanezca baja incluso cuando existe una enfermedad inflamatoria. Entre ellas están:

  • Policitemia: aumento importante de la cantidad de glóbulos rojos, que dificulta su sedimentación.
  • Anemia falciforme y otras alteraciones de los hematíes: los cambios en la forma o el tamaño de los glóbulos rojos, como la microcitosis, pueden dificultar su agregación.
  • Hipofibrinogenemia: disminución de la concentración de fibrinógeno en la sangre.

El uso de medicamentos que reducen la actividad inflamatoria, como los corticoides y determinados inmunosupresores, también puede disminuir la VSG.

Además, la VSG suele aumentar más lentamente que otros marcadores inflamatorios. En las primeras horas de una infección aguda, por ejemplo, puede permanecer normal. Algunas enfermedades, como la artritis reumatoide y el lupus, también pueden estar activas sin provocar necesariamente un aumento de la VSG.

Otra situación importante ocurre en la arteritis de células gigantes, también conocida como arteritis temporal. Aunque la VSG suele estar muy elevada en esta enfermedad, algunos pacientes presentan valores normales.

Esto es especialmente relevante porque la arteritis temporal puede causar una pérdida irreversible de la visión. Las personas mayores de 50 años que desarrollan un dolor de cabeza nuevo y persistente, sobre todo si se acompaña de dolor al masticar o alteraciones visuales, necesitan una valoración médica urgente, incluso si la VSG es normal.

Por lo tanto, una VSG baja generalmente no es motivo de preocupación, pero una VSG normal no excluye la presencia de una enfermedad inflamatoria.

¿Cuál es la diferencia entre la VSG y la PCR?

La proteína C reactiva (PCR) es otro ejemplo de proteína de fase aguda cuya producción por el hígado aumenta durante los procesos inflamatorios.

La principal diferencia es que la VSG mide indirectamente la respuesta inflamatoria, mientras que la PCR mide directamente la concentración de una proteína producida por el hígado.

La PCR suele aumentar más rápidamente tras el inicio de la inflamación y también tiende a volver a la normalidad antes cuando el problema mejora. En cambio, la VSG responde más lentamente y puede permanecer elevada durante más tiempo.

Por eso, es posible encontrar una VSG alta con PCR normal o una PCR elevada con VSG normal. Estas diferencias pueden deberse al momento evolutivo de la enfermedad, al tipo de inflamación o a factores que modifican específicamente la sedimentación de los hematíes.

Un ejemplo es el lupus, en el que la VSG puede estar elevada durante los períodos de actividad de la enfermedad, mientras que la PCR permanece normal o solo aumenta ligeramente.

Para comprender mejor estas diferencias y cómo interpretar la PCR, lea: Proteína C reactiva: para qué sirve y qué significa tener la PCR alta.

¿Cómo se realiza el análisis de VSG? ¿Hay que estar en ayunas?

El análisis de VSG se realiza mediante una extracción habitual de sangre, generalmente de una vena del brazo.

El procedimiento es rápido y similar al utilizado para el hemograma y otros análisis de laboratorio.

No es necesario estar en ayunas para medir la VSG. El paciente puede comer y beber agua con normalidad antes de la extracción.

Sin embargo, si se solicitan otros análisis de sangre al mismo tiempo, es posible que se requiera alguna preparación específica para esas pruebas.

Tampoco es necesario suspender ningún medicamento por cuenta propia. Lo importante es informar al médico de los medicamentos que se están tomando, ya que algunos pueden influir en la respuesta inflamatoria y, por tanto, en el resultado de la VSG.

Es importante saber que este análisis es sensible a las condiciones de almacenamiento y procesamiento de la muestra. Un retraso excesivo antes de realizarlo, una temperatura inadecuada o una posición incorrecta del tubo pueden modificar el resultado.

Además, los distintos métodos de laboratorio no siempre producen resultados idénticos. Por ello, cuando el objetivo es seguir la evolución de una enfermedad a lo largo del tiempo, puede resultar útil realizar las determinaciones en el mismo laboratorio, especialmente si existen diferencias importantes entre los métodos empleados.

¿Qué hacer cuando la VSG está alterada?

Lo primero que hay que entender es que no existe un tratamiento para la VSG alta o baja. La VSG es únicamente un marcador de laboratorio, no una enfermedad.

Cuando el resultado está alterado, el médico debe valorar la edad, los síntomas, los antecedentes clínicos, los medicamentos utilizados y los demás análisis de laboratorio.

Una elevación leve y aislada en una persona sin síntomas puede no requerir un estudio diagnóstico exhaustivo. Según el contexto, puede ser suficiente realizar un seguimiento clínico o repetir el análisis más adelante. En cambio, una VSG que permanece elevada o aumenta progresivamente en varias determinaciones merece mayor atención, especialmente cuando no existe una explicación conocida.

Por otro lado, una elevación importante, sobre todo si se acompaña de fiebre, pérdida de peso inexplicada, dolores articulares, dolor de cabeza de aparición reciente u otros síntomas, requiere una evaluación más detallada.

El hemograma, la proteína C reactiva, las pruebas de función renal y otros análisis pueden ayudar a esclarecer las causas, pero su solicitud debe depender de la sospecha clínica.

También es importante recordar que la velocidad de sedimentación globular no es una prueba para detectar el cáncer. Aunque algunas neoplasias pueden elevar considerablemente la VSG, un resultado alterado no significa, por sí solo, que exista un tumor. Del mismo modo, una VSG normal no excluye el cáncer ni ninguna otra enfermedad.

El principal valor del análisis consiste en proporcionar información complementaria que, interpretada junto con el cuadro clínico, puede ayudar al médico a orientar el estudio diagnóstico o a seguir la respuesta al tratamiento.


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