Información principal sobre la plasmaféresis
La plasmaféresis terapéutica, también llamada recambio plasmático terapéutico, es un procedimiento en el que se extrae el plasma del paciente y se sustituye por albúmina, plasma de donantes u otra solución de reposición. Los glóbulos rojos, los leucocitos y las plaquetas se devuelven al organismo.
El objetivo es eliminar rápidamente sustancias presentes en el plasma que estén causando o agravando una enfermedad, como autoanticuerpos, inmunocomplejos, proteínas anómalas y algunas toxinas.
Entre las indicaciones más conocidas se encuentran la púrpura trombocitopénica trombótica, el síndrome de Guillain-Barré, la crisis miasténica, la enfermedad por anticuerpos antimembrana basal glomerular y el síndrome de hiperviscosidad provocado por inmunoglobulinas anómalas. La indicación depende de la situación clínica, ya que no todos los pacientes con estas enfermedades necesitan someterse al procedimiento.
Para que la sangre circule por la máquina, se necesita un acceso venoso capaz de mantener un flujo adecuado. En muchos centros se utiliza un catéter venoso central; en situaciones seleccionadas, la plasmaféresis por centrifugación puede realizarse a través de venas periféricas.
Cada sesión suele durar entre dos y cuatro horas, pero el número de sesiones y el intervalo entre ellas varían según la enfermedad y la respuesta al tratamiento.
El hormigueo en los labios o los dedos, la sensación de frío, el cansancio, las náuseas, el mareo y la bajada de la presión arterial se encuentran entre los efectos más frecuentes y, por lo general, son transitorios. Las reacciones alérgicas, el sangrado, la infección o la trombosis del catéter y otras complicaciones graves son menos frecuentes.
La plasmaféresis reduce rápidamente la cantidad de sustancias perjudiciales que ya están circulando, pero no necesariamente interrumpe su producción. Por este motivo, con frecuencia se combina con medicamentos u otros tratamientos dirigidos a la causa de la enfermedad.
¿Qué es la plasmaféresis?
La plasmaféresis es un procedimiento en el que la sangre del paciente pasa por una máquina que separa el plasma de las células sanguíneas.
El plasma extraído se desecha y se sustituye por albúmina, plasma de donantes u otra solución apropiada. Las células sanguíneas —glóbulos rojos, leucocitos y plaquetas— se devuelven al organismo.
Aunque el término plasmaféresis se utiliza ampliamente, el procedimiento descrito en este artículo se denomina con mayor precisión recambio plasmático terapéutico.
El objetivo es reducir rápidamente la concentración de sustancias que circulan en el plasma y que están causando o agravando una enfermedad, como:
- Autoanticuerpos.
- Inmunocomplejos.
- Inmunoglobulinas anómalas.
- Proteínas producidas en exceso.
- Algunas toxinas.
- Determinados medicamentos en casos de intoxicación.
La plasmaféresis no debe confundirse con la donación de plasma. En la donación, el procedimiento se realiza en una persona sana para obtener plasma destinado a la producción de medicamentos o a transfusiones. En la plasmaféresis terapéutica, el objetivo es tratar una enfermedad del propio paciente.
Además, la máquina no identifica y elimina únicamente las sustancias perjudiciales. En el recambio plasmático convencional, el plasma se retira en su totalidad, llevándose tanto componentes indeseables como proteínas normales.
La indicación depende de la enfermedad, de la gravedad del cuadro, de la sustancia que se pretende eliminar y de la existencia de otros tratamientos. Por lo tanto, no todos los pacientes con una enfermedad autoinmune necesitan someterse a plasmaféresis.
¿Qué es el plasma sanguíneo?
La sangre se encarga de transportar oxígeno, nutrientes, hormonas y muchas otras sustancias hacia los tejidos. También participa en la defensa contra las infecciones, la coagulación y el control de la temperatura y del equilibrio químico del organismo.
La sangre está formada por dos componentes principales:
- Plasma: parte líquida en la que permanecen suspendidas las células y otras sustancias.
- Elementos celulares: glóbulos rojos, leucocitos y plaquetas.
El plasma representa aproximadamente el 55 % del volumen sanguíneo. Alrededor del 90 al 92 % del plasma está formado por agua. El resto contiene proteínas, anticuerpos, factores de la coagulación, sales minerales, glucosa, hormonas, nutrientes, enzimas y otras sustancias.

Los glóbulos rojos representan la mayor parte de los componentes celulares de la sangre y son los principales responsables del transporte de oxígeno. Los leucocitos participan en la defensa inmunitaria, mientras que las plaquetas son fundamentales para la coagulación.
Cuando se centrifuga una muestra de sangre, sus componentes se separan en capas. El plasma permanece en la parte superior, los glóbulos rojos se depositan en el fondo y, entre ambas capas, se forma una fina franja que contiene principalmente leucocitos y plaquetas.
Algunas enfermedades son causadas o agravadas por sustancias que circulan predominantemente en el plasma. Es el caso de determinados autoanticuerpos, inmunocomplejos e inmunoglobulinas anómalas.
Un autoanticuerpo es un anticuerpo producido contra alguna estructura del propio organismo. En lugar de reconocer solamente microorganismos y otras amenazas externas, el sistema inmunitario comienza a atacar células, tejidos u órganos del paciente (si desea comprender mejor el concepto de autoanticuerpo, lea el siguiente artículo: Enfermedades autoinmunes).
La expresión «limpieza de la sangre» puede ayudar a comprender el principio de la plasmaféresis, pero no es totalmente precisa. El procedimiento no separa individualmente los anticuerpos perjudiciales de las proteínas beneficiosas. El plasma se retira en su totalidad y se sustituye por otro líquido.
¿Cómo se realiza la plasmaféresis?
La plasmaféresis es un procedimiento de circulación extracorpórea. Esto significa que una parte de la sangre sale temporalmente del organismo, pasa por una máquina y posteriormente regresa al paciente.
En cada momento, solo una pequeña cantidad de sangre permanece fuera del cuerpo.
Acceso venoso
Para que la sangre circule por la máquina, es necesario disponer de un acceso capaz de mantener un flujo adecuado durante toda la sesión.
En muchos centros, principalmente cuando la plasmaféresis se realiza mediante filtración en equipos similares a los utilizados para la hemodiálisis, se emplea un catéter venoso central de doble luz. El catéter suele colocarse en una vena de gran calibre del cuello o de la ingle: una de las vías extrae la sangre y la otra la devuelve después de la separación del plasma.

En situaciones seleccionadas, la plasmaféresis por centrifugación puede realizarse utilizando dos venas periféricas. Para ello, el paciente debe estar estable, colaborar durante el procedimiento y tener venas de calibre suficiente para mantener el flujo necesario. Se utilizan agujas o catéteres periféricos de calibre apropiado, que no son necesariamente los mismos accesos empleados en una extracción sencilla de sangre.
El acceso periférico evita las complicaciones asociadas al catéter central, pero no es adecuado para la mayoría de los pacientes. El catéter central suele ser necesario cuando las venas periféricas son insuficientes, el procedimiento debe iniciarse con urgencia, el paciente está gravemente enfermo, se realizarán varias sesiones o si el método empleado requiere flujos sanguíneos más elevados.
Separación del plasma
La sangre extraída se conduce hasta una máquina de aféresis, que separa el plasma de las células sanguíneas.
Esta separación puede realizarse de dos formas principales:
- Mediante centrifugación, utilizando las diferencias de densidad entre los componentes de la sangre.
- Mediante filtración a través de una membrana que permite el paso del plasma, pero retiene las células sanguíneas.
Se utiliza un anticoagulante para impedir que la sangre se coagule dentro del circuito. El citrato es más frecuente en los sistemas que separan el plasma mediante centrifugación, mientras que la heparina puede utilizarse en los procedimientos realizados mediante filtración.

En el recambio plasmático terapéutico convencional, el plasma extraído se desecha. Los glóbulos rojos, los leucocitos y las plaquetas se mezclan con la solución de reposición y se devuelven al paciente.
Todo el material que entra en contacto con la sangre es estéril, desechable y se utiliza una sola vez.
¿Cómo se repone el plasma extraído?
El volumen retirado debe sustituirse para preservar la circulación sanguínea y evitar una bajada importante de la presión arterial.
En la mayoría de las indicaciones, la reposición se realiza con una solución de albúmina humana, generalmente combinada con solución salina.
La albúmina presenta un menor riesgo de reacciones alérgicas que el plasma de donantes. Sin embargo, no repone los anticuerpos, el fibrinógeno ni otros factores de la coagulación retirados durante la sesión.

El plasma fresco congelado se utiliza principalmente cuando también es necesario reponer factores de la coagulación o proteínas específicas.
El ejemplo más importante es la púrpura trombocitopénica trombótica. En esta enfermedad, el plasma de los donantes ayuda a reponer la enzima ADAMTS13, que se encuentra muy reducida o bloqueada por autoanticuerpos.
La elección entre albúmina y plasma depende de la enfermedad, del riesgo de sangrado, de los resultados de los análisis y del estado clínico del paciente.
¿Cuánto dura cada sesión?
Cada sesión suele durar entre dos y cuatro horas. La duración varía en función de:
- El peso del paciente.
- El volumen de plasma que debe recambiarse.
- El tipo de acceso venoso.
- La velocidad del flujo sanguíneo.
- El equipo utilizado.
- La tolerancia del paciente al procedimiento.
Durante la sesión se controlan la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la aparición de síntomas como mareo, náuseas, hormigueo o dificultad para respirar.
El número de sesiones y el intervalo entre ellas dependen de la enfermedad. Algunos tratamientos se realizan diariamente y otros en días alternos.
En algunas enfermedades neurológicas son habituales los protocolos de cuatro a siete sesiones distribuidas a lo largo de una o dos semanas. Sin embargo, en la púrpura trombocitopénica trombótica, los recambios suelen realizarse diariamente y continúan hasta que mejoran el número de plaquetas y los signos de destrucción de los glóbulos rojos.
No existe un número fijo de sesiones válido para todas las enfermedades.
¿Es necesario permanecer hospitalizado?
No siempre. La necesidad de hospitalización depende de la enfermedad tratada, de la gravedad del cuadro, del riesgo de empeoramiento rápido y de la necesidad de monitorización o cuidados intensivos.
Los pacientes con púrpura trombocitopénica trombótica aguda, crisis miasténica, síndrome de Guillain-Barré con debilidad importante, dificultad respiratoria o inestabilidad autonómica y hemorragia alveolar difusa grave suelen permanecer hospitalizados. En estos casos, la hospitalización se debe principalmente a la gravedad de la enfermedad y no a la plasmaféresis en sí.
En pacientes clínicamente estables, la plasmaféresis puede realizarse de forma ambulatoria o en un hospital de día, especialmente cuando se necesitan sesiones programadas o periódicas. La decisión también depende de los recursos del centro, del tipo de acceso vascular y de la tolerancia del paciente al procedimiento.
¿Es necesaria alguna preparación?
Antes de iniciar el tratamiento, generalmente se solicitan análisis como:
- Hemograma.
- Sodio, potasio, calcio y magnesio.
- Función renal.
- Albúmina.
- Pruebas de coagulación.
- Fibrinógeno.
Los demás análisis dependen de la enfermedad tratada.
Por lo general, no es necesario un ayuno prolongado. Una comida ligera antes de la sesión puede ayudar a reducir las náuseas y las bajadas de presión, salvo que el equipo haya dado otras indicaciones.
El paciente debe informar de todos los medicamentos que utiliza. Algunos pueden ser eliminados por la plasmaféresis, mientras que otros pueden aumentar el riesgo de reacciones durante la sesión.
Los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina, como el captopril, el enalapril, el lisinopril y el ramipril, pueden aumentar el riesgo de una bajada intensa de la presión arterial durante la plasmaféresis.
Esto ocurre porque el procedimiento puede aumentar la producción de bradicinina, una sustancia que dilata los vasos sanguíneos. Los inhibidores de la ECA reducen la degradación de la bradicinina, favoreciendo su acumulación. En casos poco frecuentes, pueden aparecer rubor, dificultad para respirar, hinchazón y una reacción similar a la anafilaxia.
Por este motivo, algunos centros recomiendan suspender estos medicamentos entre 24 y 48 horas antes de la sesión. El intervalo varía según el medicamento y el protocolo utilizado. El paciente no debe interrumpir el tratamiento por su cuenta, ya que la decisión debe tener en cuenta la enfermedad para la que se prescribió el medicamento.
¿La plasmaféresis cura la enfermedad?
En la mayoría de los casos, no.
La plasmaféresis reduce rápidamente la cantidad de sustancias perjudiciales que ya están circulando, pero generalmente no elimina la causa que dio lugar a su producción.
El organismo puede continuar produciendo nuevos autoanticuerpos o nuevas proteínas anómalas después de la sesión. En consecuencia, el beneficio puede ser temporal.
Por este motivo, la plasmaféresis suele utilizarse como:
- Tratamiento de emergencia.
- Tratamiento de rescate en casos graves.
- Tratamiento puente hasta que otro medicamento comience a hacer efecto.
- Parte de un tratamiento más amplio.
- Tratamiento periódico en enfermedades seleccionadas.
Dependiendo de la enfermedad, pueden combinarse corticoides, inmunosupresores, anticuerpos monoclonales u otros medicamentos.
Esta combinación no es necesariamente igual en todas las enfermedades. En el síndrome de Guillain-Barré, por ejemplo, la plasmaféresis y la inmunoglobulina intravenosa son tratamientos alternativos. Los inmunosupresores convencionales no forman parte habitualmente del tratamiento.
¿La plasmaféresis puede eliminar medicamentos de la sangre?
Sí. Algunos medicamentos también pueden eliminarse junto con el plasma, principalmente aquellos que permanecen dentro de los vasos sanguíneos o que se unen intensamente a las proteínas plasmáticas.
La cantidad eliminada depende de factores como:
- El momento en el que se administró el medicamento.
- La distribución del medicamento por los tejidos.
- La unión a las proteínas plasmáticas.
- El número y el volumen de los recambios realizados.
La inmunoglobulina intravenosa y algunos anticuerpos monoclonales pueden eliminarse en cantidades relevantes. Por este motivo, estos medicamentos suelen administrarse después de la sesión o en horarios coordinados con el equipo responsable.
¿Cuándo está indicada la plasmaféresis?
La plasmaféresis no está indicada simplemente porque el paciente tenga una enfermedad autoinmune, neurológica o hematológica.
La decisión depende de la sustancia que se pretende eliminar, de la gravedad del cuadro, de la rapidez de progresión y de la existencia de otros tratamientos eficaces.
En algunas situaciones, el recambio plasmático es un tratamiento de primera línea. En otras, se reserva para manifestaciones graves, refractarias o cuidadosamente seleccionadas.
Púrpura trombocitopénica trombótica
La púrpura trombocitopénica trombótica inmunitaria, también denominada PTT, es una de las indicaciones más importantes y urgentes de la plasmaféresis.
La enfermedad suele estar provocada por autoanticuerpos que bloquean la enzima ADAMTS13. Como consecuencia, se forman pequeños coágulos en los vasos sanguíneos que pueden afectar al cerebro, el corazón, los riñones y otros órganos.
El recambio plasmático:
- Elimina los autoanticuerpos.
- Retira parte de las proteínas implicadas en la formación de los coágulos.
- Repone la enzima ADAMTS13 presente en el plasma de los donantes.
Las sesiones suelen realizarse diariamente y combinarse con otros tratamientos, como corticoides, caplacizumab y, en muchos casos, rituximab.
Síndrome de Guillain-Barré
El síndrome de Guillain-Barré es una enfermedad neurológica aguda en la que el sistema inmunitario ataca los nervios periféricos.
La plasmaféresis puede estar indicada cuando existe debilidad importante, dificultad para caminar, progresión rápida de los síntomas o afectación de la respiración.
El procedimiento reduce la cantidad de anticuerpos y otros factores inmunitarios implicados en la lesión de los nervios.
La inmunoglobulina intravenosa es una alternativa con una eficacia similar. Por lo general, no se recomienda realizar de forma rutinaria una plasmaféresis inmediatamente después de la inmunoglobulina, ya que el recambio podría eliminar parte del medicamento administrado.
La reducción de los anticuerpos se produce rápidamente, pero la recuperación de la fuerza puede tardar semanas o meses, ya que los nervios lesionados necesitan regenerarse.
Para obtener más información sobre el síndrome de Guillain-Barré: Síndrome de Guillain-Barré: qué es, causas y síntomas.
Miastenia gravis
En la miastenia gravis, los autoanticuerpos interfieren en la comunicación entre los nervios y los músculos, provocando debilidad.
La plasmaféresis se utiliza principalmente:
- Durante una crisis miasténica.
- En exacerbaciones graves.
- Cuando se necesita una mejoría rápida.
- Antes de determinadas intervenciones quirúrgicas en pacientes seleccionados.
- Como tratamiento periódico en algunos casos difíciles de controlar.
La mejoría puede aparecer después de las primeras sesiones, pero suele ser temporal. Por este motivo, generalmente es necesario mantener un tratamiento que controle la producción de autoanticuerpos.
Para obtener más información sobre la miastenia gravis: Miastenia gravis: causas, síntomas y tratamiento.
Enfermedad por anticuerpos antimembrana basal glomerular
La enfermedad por anticuerpos antimembrana basal glomerular, anteriormente denominada síndrome de Goodpasture, está causada por anticuerpos que atacan principalmente los riñones y, en algunos pacientes, los pulmones.
La plasmaféresis elimina estos anticuerpos, mientras que medicamentos como los corticoides y la ciclofosfamida intentan interrumpir su producción.
Las sesiones suelen mantenerse hasta que los anticuerpos antimembrana basal glomerular dejan de detectarse en la sangre.
Síndrome de hiperviscosidad
Algunas enfermedades, como la macroglobulinemia de Waldenström y determinados casos de mieloma múltiple, provocan la producción de grandes cantidades de inmunoglobulinas anómalas.
Estas proteínas pueden hacer que la sangre sea más viscosa y causar síntomas como:
- Dolor de cabeza.
- Alteraciones visuales.
- Mareo.
- Somnolencia o confusión.
- Sangrado.
- Dificultad para respirar.
- Alteraciones neurológicas.
La plasmaféresis reduce rápidamente la cantidad de estas inmunoglobulinas y la viscosidad de la sangre.
Sin embargo, el procedimiento no trata las células responsables de la producción de la proteína anómala. El paciente también necesita recibir un tratamiento específico para la enfermedad hematológica.
Otras enfermedades neurológicas
La plasmaféresis puede utilizarse en algunas otras enfermedades neurológicas mediadas por el sistema inmunitario, como:
- Polineuropatía desmielinizante inflamatoria crónica.
- Brotes graves de esclerosis múltiple que no hayan respondido adecuadamente a los corticoides.
- Ataques graves de la enfermedad del espectro de la neuromielitis óptica.
- Algunas formas de encefalitis autoinmune.
En la polineuropatía desmielinizante inflamatoria crónica, la inmunoglobulina intravenosa y los corticoides suelen ser los tratamientos iniciales. La plasmaféresis es una opción eficaz cuando estos tratamientos no funcionan, no pueden utilizarse o cuando se necesita una respuesta rápida.
Vasculitis y otras enfermedades autoinmunes
En la granulomatosis con poliangeítis y en otras vasculitis asociadas a los ANCA, la plasmaféresis no está indicada de forma rutinaria para todos los pacientes.
Puede considerarse principalmente cuando existe:
- Insuficiencia renal muy grave.
- Necesidad de diálisis.
- Aumento rápido de la creatinina.
- Hemorragia pulmonar acompañada de falta de oxígeno.
- Presencia simultánea de anticuerpos antimembrana basal glomerular.
Del mismo modo, tener lupus no es suficiente para justificar una plasmaféresis. El procedimiento se reserva para determinadas complicaciones graves y seleccionadas, como algunas microangiopatías trombóticas, hemorragia pulmonar o manifestaciones refractarias.
Para obtener más información sobre las vasculitis: Vasculitis: qué es, tipos, síntomas y tratamiento.
Crioglobulinemia
Las crioglobulinas son proteínas que pueden agruparse cuando disminuye la temperatura de la sangre, provocando inflamación y obstrucción de pequeños vasos.
La plasmaféresis puede considerarse cuando la crioglobulinemia causa manifestaciones graves, como:
- Lesión renal rápidamente progresiva.
- Afectación neurológica.
- Isquemia de las extremidades.
- Úlceras extensas.
- Hiperviscosidad.
- Vasculitis con riesgo de lesión de órganos.
El procedimiento elimina rápidamente las crioglobulinas, pero debe combinarse con el tratamiento de la causa, que puede ser una enfermedad autoinmune, una infección o una enfermedad hematológica.
Trasplantes
La plasmaféresis puede formar parte de los protocolos de trasplante en dos situaciones principales:
- Antes del trasplante, para reducir los anticuerpos contra el donante.
- Después del trasplante, para tratar algunos casos de rechazo mediado por anticuerpos.
En estas circunstancias, suele combinarse con inmunoglobulina intravenosa, corticoides, rituximab u otros medicamentos.
¿Cuál es la diferencia entre la plasmaféresis y la hemodiálisis?
La plasmaféresis y la hemodiálisis son procedimientos de circulación extracorpórea y pueden utilizar máquinas y accesos venosos similares. Sin embargo, eliminan sustancias diferentes y están indicadas para problemas distintos.
En la hemodiálisis, las moléculas pequeñas y el exceso de agua atraviesan una membrana. El objetivo es eliminar urea, potasio, ácidos y otras sustancias que se acumulan cuando los riñones no funcionan adecuadamente.
En la plasmaféresis, el plasma se separa y se retira en su totalidad. Junto con él se eliminan moléculas más grandes, como anticuerpos, inmunocomplejos e inmunoglobulinas anómalas.
Las células sanguíneas se devuelven al paciente junto con albúmina, plasma u otra solución de reposición.
Por lo tanto:
- La hemodiálisis sustituye parcialmente algunas funciones de los riñones.
- La plasmaféresis elimina proteínas y otras sustancias presentes en el plasma.
- La plasmaféresis no sustituye la función renal.
- La hemodiálisis no elimina eficazmente la mayoría de los autoanticuerpos y proteínas de gran tamaño.
Procedimientos similares que no son plasmaféresis
Algunos tipos de aféresis eliminan componentes específicos de la sangre y no deben confundirse con el recambio plasmático terapéutico.
En la anemia falciforme, por ejemplo, puede realizarse un recambio de glóbulos rojos, también llamado eritrocitaféresis. El objetivo es retirar los glóbulos rojos que contienen hemoglobina S y sustituirlos por glóbulos rojos normales.
En la hipercolesterolemia familiar grave puede utilizarse la aféresis de LDL, que elimina selectivamente partículas de colesterol LDL.
Estos procedimientos utilizan equipos similares, pero no son equivalentes a la plasmaféresis.
¿Cuáles son los riesgos y efectos secundarios?
La plasmaféresis suele tolerarse bien cuando la realiza un equipo experimentado, pero no está exenta de riesgos.
La probabilidad de complicaciones depende de la enfermedad de base, del estado clínico del paciente, del tipo de acceso venoso, de la solución de reposición y del número de sesiones.
Efectos más frecuentes durante la sesión
Los efectos más frecuentes suelen ser leves y transitorios:
- Sensación de frío o escalofríos.
- Cansancio.
- Náuseas.
- Mareo.
- Debilidad.
- Bajada de la presión arterial.
- Dolor de cabeza.
- Sabor metálico en la boca.
- Hormigueo alrededor de la boca, en las manos o en los pies.
- Calambres o contracciones musculares.
El paciente debe avisar inmediatamente al equipo si siente dificultad para respirar, dolor en el pecho, picor, mareo intenso, palpitaciones u hormigueo importante.
La reducción de la velocidad del procedimiento, el ajuste de los líquidos administrados o el uso de medicamentos suele controlar la mayoría de las reacciones.
Disminución del calcio causada por el citrato
El citrato utilizado para evitar que la sangre se coagule dentro del circuito se une temporalmente al calcio.
Cuando disminuye la concentración de calcio, pueden aparecer:
- Hormigueo alrededor de la boca.
- Entumecimiento de las manos o los pies.
- Calambres.
- Temblores.
- Náuseas.
- Contracciones musculares.
- Alteraciones del ritmo cardíaco en los casos más graves.
Cuando es necesario, puede administrarse calcio durante la sesión.
Este problema no ocurre únicamente cuando se utiliza plasma de donantes. El citrato también puede emplearse directamente en el circuito de la máquina como anticoagulante.
Bajada de la presión arterial
La retirada y la reposición del volumen plasmático pueden provocar una bajada de la presión arterial.
El riesgo es mayor en personas deshidratadas, con enfermedades cardíacas, infecciones graves o una presión arterial habitualmente baja.
Los síntomas pueden incluir mareo, sudor frío, náuseas, oscurecimiento de la visión y sensación de desmayo.
Complicaciones del acceso venoso
Cuando se utilizan las venas de los brazos, pueden producirse:
- Dolor.
- Sangrado.
- Hematoma.
- Inflamación de la vena.
- Dificultad para mantener un flujo sanguíneo adecuado.
El catéter venoso central presenta riesgos adicionales, como:
- Infección.
- Trombosis.
- Sangrado.
- Mal funcionamiento del catéter.
- Lesión de los vasos próximos.
Cuando el catéter se coloca en el cuello o cerca del tórax, también existe un pequeño riesgo de neumotórax, una complicación en la que entra aire alrededor del pulmón.
Alteraciones de la coagulación y sangrado
El plasma contiene fibrinógeno y otros factores necesarios para la coagulación.
Cuando la reposición se realiza con albúmina, estas proteínas no se reponen inmediatamente. Por lo tanto, las sesiones repetidas pueden aumentar temporalmente el riesgo de sangrado.
Este riesgo es mayor en pacientes que:
- Ya presentan alteraciones de la coagulación.
- Utilizan anticoagulantes.
- Tienen una enfermedad hepática.
- Se someten a sesiones frecuentes.
- Van a someterse a una intervención quirúrgica u otro procedimiento invasivo.
Las pruebas de coagulación y el fibrinógeno pueden controlarse durante el tratamiento.
Reacciones a la albúmina o al plasma
La albúmina suele provocar menos reacciones que el plasma fresco congelado. Aun así, puede causar una bajada de la presión arterial o, en raras ocasiones, una reacción alérgica.
Cuando se utiliza plasma de donantes, pueden producirse:
- Picor y urticaria.
- Fiebre.
- Dificultad para respirar.
- Reacción alérgica grave.
- Sobrecarga de volumen.
- Lesión pulmonar asociada a la transfusión.
La transmisión de infecciones a través del plasma es posible, pero actualmente es extremadamente rara debido a la selección de los donantes y a las pruebas realizadas en los componentes sanguíneos.
Infecciones y disminución de las inmunoglobulinas
La plasmaféresis también elimina inmunoglobulinas y otras proteínas implicadas en la defensa del organismo.
Las sesiones repetidas pueden reducir temporalmente estas proteínas y aumentar la vulnerabilidad a las infecciones, principalmente cuando el paciente también utiliza corticoides, inmunosupresores o anticuerpos monoclonales.
Interacción con medicamentos
La plasmaféresis puede eliminar algunos medicamentos de la circulación y reducir su efecto.
El equipo responsable debe conocer todos los medicamentos utilizados por el paciente para decidir si deben administrarse antes o después de la sesión.
Los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina pueden aumentar el riesgo de una bajada intensa de la presión arterial o de una reacción similar a la anafilaxia durante determinados tipos de plasmaféresis. La posible suspensión debe ser indicada por el equipo médico.
Las complicaciones graves, como una reacción anafiláctica, arritmia, infección sistémica, trombosis, embolia gaseosa o lesión pulmonar, son posibles, pero infrecuentes.
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Dudas de los lectores sobre este tema
Preguntas reales enviadas por lectores y seleccionadas por el editor por su relevancia para este artículo.