Puntos principales sobre la obesidad
La obesidad es una enfermedad crónica y multifactorial caracterizada por el exceso de grasa corporal.
En los adultos, se considera sobrepeso un IMC de entre 25 y 29,9 kg/m² y obesidad un IMC igual o superior a 30 kg/m².
La obesidad se divide en grados I, II y III según el valor del IMC.
El IMC es una herramienta práctica, pero no mide directamente la grasa corporal. La circunferencia abdominal y otras medidas pueden complementar la evaluación.
La obesidad abdominal, frecuentemente asociada a una mayor acumulación de grasa visceral, está particularmente relacionada con el riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
La obesidad tiene múltiples causas, entre ellas la predisposición genética, la alimentación, la actividad física, el sueño, el entorno, los medicamentos y otros factores.
El tratamiento puede incluir cambios en la alimentación y el estilo de vida, medicamentos y, en casos seleccionados, cirugía bariátrica.
¿Cuál es la definición de obesidad?
La obesidad es una de las principales enfermedades crónicas del mundo moderno y debe considerarse un problema de salud, no solamente una cuestión estética o de aceptación social.
La obesidad se define como la acumulación excesiva de grasa corporal en una cantidad capaz de aumentar el riesgo de problemas de salud.
El exceso de grasa está asociado al desarrollo de diversas enfermedades, que mencionaremos a lo largo del artículo. En general, cuanto mayor sea el grado de obesidad y mayor sea la acumulación de grasa abdominal, mayor tiende a ser el riesgo de complicaciones.
El exceso de peso puede estar asociado a una reducción de la esperanza de vida, principalmente a medida que aumenta el grado de obesidad. En la obesidad grave, la reducción de la supervivencia puede llegar a varios años y, en la obesidad de grado III, el riesgo de muerte por todas las causas es casi 3 veces mayor que el observado en personas con un IMC normal.
Sin embargo, el riesgo individual no depende únicamente del peso. La edad, la distribución de la grasa, la condición física, la presencia de otras enfermedades y los factores genéticos también son importantes.
Métodos de evaluación
Actualmente, los principales métodos utilizados para evaluar el exceso de peso y la distribución de la grasa corporal incluyen el índice de masa corporal (IMC), la medición de la circunferencia abdominal y la relación cintura-cadera. El IMC se utiliza principalmente para clasificar el exceso de peso, mientras que las medidas abdominales ayudan a evaluar la distribución de la grasa y el riesgo cardiometabólico.
Ninguna de estas medidas debe interpretarse de forma aislada. Dos personas con el mismo IMC pueden presentar cantidades y distribuciones de grasa diferentes y, en consecuencia, riesgos distintos para la salud.
IMC y grados de obesidad
El IMC es el método más utilizado para evaluar la relación entre el peso y la altura. La fórmula para calcularlo es:
IMC = Peso (en kilogramos) ÷ altura² (en metros)
Ejemplos:
- Una persona de 110 kg y 1,60 m: IMC = 110 ÷ (1,60 × 1,60) = 42,96 kg/m².
- Una persona de 75 kg y 1,80 m: IMC = 75 ÷ (1,80 × 1,80) = 23,14 kg/m².
En los adultos, la clasificación tradicional del IMC es la siguiente:
- Bajo peso: IMC inferior a 18,5 kg/m².
- Peso normal: IMC entre 18,5 y 24,9 kg/m².
- Sobrepeso: IMC entre 25 y 29,9 kg/m².
- Obesidad de grado I: IMC entre 30 y 34,9 kg/m².
- Obesidad de grado II: IMC entre 35 y 39,9 kg/m².
- Obesidad de grado III (también llamada obesidad mórbida): IMC igual o superior a 40 kg/m².
Es importante señalar que el IMC puede sobreestimar la grasa corporal en personas muy musculosas, como los deportistas, y subestimarla en las personas mayores debido a la pérdida de masa muscular.
Para obtener más información sobre el IMC, consulte el siguiente artículo: Calcula tu peso ideal e IMC (masa corporal).
Calcule su IMC
Si quiere conocer su IMC sin tener que hacer cálculos, introduzca en la calculadora siguiente su altura en centímetros y su peso.
Calculadora de IMC
Medición de la circunferencia abdominal
La distribución de la grasa corporal también influye en el riesgo de enfermedades. Las personas con acumulación de grasa en la región abdominal (obesidad central) presentan un mayor riesgo de enfermedades metabólicas, incluso cuando el IMC no es muy elevado.
Los valores de referencia de la circunferencia abdominal varían según el sexo y la población. Como referencia general, las medidas superiores a aproximadamente 94 cm en los hombres y 80 cm en las mujeres ya están asociadas a un aumento del riesgo cardiometabólico en algunas poblaciones. Por encima de 102 cm en los hombres y 88 cm en las mujeres, el riesgo se considera sustancialmente mayor.
En las personas con un IMC de entre 25 y 34,9 kg/m², la medición de la circunferencia abdominal es especialmente útil para complementar la evaluación del riesgo cardiometabólico.
La acumulación de grasa en la región abdominal puede incluir un aumento de la denominada grasa visceral, que corresponde al tejido adiposo localizado alrededor de los órganos internos, como el hígado, el páncreas y los intestinos. A diferencia de la grasa subcutánea, que se encuentra justo debajo de la piel, la grasa visceral está localizada profundamente en el abdomen y presenta una mayor asociación con las alteraciones metabólicas.
Este tipo de grasa es metabólicamente activa y está fuertemente asociada a un mayor riesgo de diversas enfermedades, entre ellas la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares y el síndrome metabólico. Además, la grasa visceral contribuye a un estado de inflamación crónica de bajo grado, favoreciendo la resistencia a la insulina y el desarrollo de complicaciones metabólicas.
También pueden utilizarse métodos más precisos, como la tomografía computarizada y la resonancia magnética, para evaluar la cantidad y la distribución de la grasa abdominal, aunque no son necesarios de forma rutinaria para este propósito.
Relación cintura-cadera
La relación cintura-cadera (RCC) es una medida antropométrica utilizada para evaluar la distribución de la grasa corporal e identificar a las personas con una mayor concentración de grasa en la región abdominal. Este patrón de adiposidad central suele estar asociado a una mayor cantidad de grasa visceral y a un mayor riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares.
A diferencia del índice de masa corporal (IMC), que relaciona el peso con la altura, la RCC proporciona información sobre dónde se acumula predominantemente la grasa. Por lo tanto, dos personas con un IMC similar pueden presentar riesgos metabólicos diferentes dependiendo de la distribución de la grasa corporal.
La RCC se calcula dividiendo la circunferencia de la cintura por la circunferencia de la cadera. Para estandarizar la medición, la Organización Mundial de la Salud recomienda medir la cintura en el punto medio entre la última costilla palpable y la parte superior de la cresta ilíaca, y la cadera en la zona de mayor circunferencia de los glúteos.

Los valores más elevados de la RCC indican una mayor concentración relativa de grasa en la región abdominal, un patrón asociado a un mayor riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión arterial, dislipidemia y enfermedades cardiovasculares.
Valores de referencia para un mayor riesgo
Como referencia general, los valores de corte utilizados para indicar un aumento importante del riesgo metabólico son:
- Hombres: RCC igual o superior a 0,90.
- Mujeres: RCC igual o superior a 0,85.
Las personas con una RCC elevada presentan una mayor predisposición a desarrollar complicaciones metabólicas, en parte porque la acumulación de grasa visceral está asociada a inflamación crónica de bajo grado, resistencia a la insulina y alteraciones del metabolismo de los lípidos.
La acumulación predominante de grasa en el abdomen se conoce como patrón androide y suele compararse con la forma de una manzana. Por otro lado, la acumulación predominante en las caderas, los glúteos y los muslos se denomina patrón ginoide y suele compararse con la forma de una pera.

En general, el patrón en forma de pera presenta un menor riesgo metabólico que el patrón en forma de manzana, ya que la grasa acumulada en la región glúteofemoral está menos asociada a las alteraciones metabólicas provocadas por el exceso de grasa visceral.
Aunque es un indicador útil de la distribución de la grasa corporal, la RCC presenta algunas limitaciones. Es una medida indirecta y no cuantifica específicamente la grasa visceral. Además, la edad, el sexo, la etnia y la técnica utilizada para realizar las mediciones pueden influir en su interpretación.
En personas con un IMC igual o superior a 35 kg/m², las medidas de distribución de la grasa corporal tienden a aportar menos información adicional a la evaluación del riesgo, ya que la obesidad grave ya está asociada a un riesgo elevado de complicaciones metabólicas. Aun así, la distribución de la grasa puede seguir proporcionando información útil en la evaluación individual.
¿Cuáles son las causas de la obesidad?
La obesidad es una enfermedad multifactorial. Esto significa que rara vez existe una única causa responsable del aumento excesivo de peso.
El aumento de las reservas de grasa se produce cuando, a lo largo del tiempo, la ingesta de energía supera el gasto energético, es decir, cuando la persona consume de forma prolongada más calorías de las que utiliza el organismo. Sin embargo, los motivos que provocan este desequilibrio son complejos y varían de una persona a otra.
La predisposición genética, la disponibilidad de alimentos muy calóricos, el tamaño de las porciones, el nivel de actividad física, la calidad del sueño, el estrés, los factores psicológicos y las condiciones socioeconómicas pueden participar en este proceso.
Algunos medicamentos también favorecen el aumento de peso. Las enfermedades hormonales, como el hipotiroidismo y el síndrome de Cushing, pueden contribuir, pero son responsables de una minoría de los casos de obesidad.
Por lo tanto, reducir la obesidad simplemente a la idea de «comer demasiado y hacer poco ejercicio» no explica adecuadamente por qué algunas personas tienen muchas más dificultades que otras para controlar su peso.
¿Cuáles son los riesgos de la obesidad?
La obesidad aumenta el riesgo de diversas enfermedades, principalmente cuando es grave o está acompañada de una gran acumulación de grasa visceral.
Entre las principales complicaciones del exceso de peso se encuentran:
- Diabetes tipo 2.
- Hipertensión arterial.
- Alteraciones del colesterol y de los triglicéridos.
- Infarto agudo de miocardio.
- Accidente cerebrovascular (ACV o ictus).
- Insuficiencia cardíaca.
- Apnea obstructiva del sueño.
- Enfermedad hepática esteatósica (hígado graso).
- Cálculos en la vesícula.
- Artrosis (osteoartritis).
- Enfermedad renal crónica.
- Problemas de fertilidad.
- Algunos tipos de cáncer, como los de endometrio, colon y recto, riñón, páncreas y mama después de la menopausia.
El riesgo no es igual en todas las personas con obesidad. Depende del grado y la duración del exceso de peso, de la distribución de la grasa corporal, de la edad y de la presencia de otros factores de riesgo.
¿Qué es el síndrome metabólico?
El síndrome metabólico, históricamente también denominado síndrome X, es un conjunto de alteraciones que tienden a presentarse conjuntamente y aumentan significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2. Estas alteraciones están estrechamente relacionadas con la obesidad abdominal y la resistencia a la insulina.
La obesidad y el síndrome metabólico están estrechamente relacionados, pero no son lo mismo. Una persona puede tener obesidad sin cumplir los criterios de síndrome metabólico. Del mismo modo, las personas cuyo IMC no corresponde a obesidad pueden presentar síndrome metabólico, principalmente cuando existe acumulación de grasa visceral.
El diagnóstico del síndrome metabólico se establece cuando la persona presenta al menos tres de los cinco criterios siguientes:
- Circunferencia abdominal aumentada: los puntos de corte varían según la población y la guía utilizada. En los criterios clásicos del NCEP-ATP III se utilizan:
- Hombres: ≥ 102 cm.
- Mujeres: ≥ 88 cm.
- Triglicéridos elevados:
- ≥ 150 mg/dL o uso de tratamiento específico para la hipertrigliceridemia.
- HDL bajo:
- Hombres: < 40 mg/dL.
- Mujeres: < 50 mg/dL.
- El uso de tratamiento específico para el HDL bajo también cuenta como criterio.
- Presión arterial elevada:
- Presión sistólica ≥ 130 mmHg o presión diastólica ≥ 85 mmHg, o uso de medicamentos para la hipertensión.
- Glucemia en ayunas elevada:
- ≥ 100 mg/dL o uso de tratamiento para la glucemia elevada.
La circunferencia abdominal requiere una consideración adicional: no existe un único punto de corte adecuado para todas las poblaciones. El consenso internacional recomienda considerar valores específicos para cada población o grupo étnico. Por ejemplo, la Federación Internacional de Diabetes utiliza valores más bajos para algunas poblaciones y recomienda, para las poblaciones de América Central y del Sur, puntos de corte de 90 cm en los hombres y 80 cm en las mujeres mientras no existan valores regionales mejor establecidos.
¿Cómo se trata la obesidad?
El objetivo del tratamiento no es simplemente reducir el número que aparece en la báscula. Lo más importante es disminuir el exceso de grasa, reducir el riesgo de complicaciones y mejorar la salud, la capacidad funcional y la calidad de vida.
El tratamiento suele incluir cambios en la alimentación, un aumento de la actividad física y estrategias para mejorar hábitos que influyen en el peso, como el sueño y la conducta alimentaria.
Dependiendo del grado de obesidad, de la presencia de enfermedades asociadas y de la respuesta a las medidas iniciales, también pueden utilizarse medicamentos para bajar de peso. En los casos de obesidad grave o con complicaciones importantes, puede considerarse la cirugía bariátrica.
La elección del tratamiento debe individualizarse, ya que personas con el mismo peso o IMC pueden presentar riesgos y necesidades muy diferentes.
Tenemos varios artículos sobre el tratamiento para bajar de peso:
- 55 consejos para adelgazar de forma saludable.
- Medicamentos para bajar de peso (remedios para adelgazar).
- Cómo adelgazar sin poner en riesgo la salud.
- Mounjaro® (tirzepatida): qué es, para qué sirve y cómo tomarlo.
- Semaglutida (Ozempic, Wegovy y Rybelsus): medicamentos para bajar de peso.
Obesidad infantil
Los valores de IMC utilizados en los adultos no deben aplicarse directamente a los niños.
Como el peso y la altura cambian continuamente durante el crecimiento, el IMC infantil debe interpretarse en función de la edad y el sexo, utilizando curvas de crecimiento y percentiles o puntuaciones z.
La obesidad infantil también merece atención porque aumenta la probabilidad de que el exceso de peso persista en la edad adulta y puede provocar complicaciones metabólicas ya durante la infancia y la adolescencia.
Tenemos un artículo específico sobre obesidad infantil: Obesidad infantil: causas, riesgos y cómo evitar.
- Obesity in adults: Prevalence, screening, and evaluation - UpToDate.
- Overweight and obesity in adults: Health consequences - UpToDate.
- A Review of Current Guidelines for the Treatment of Obesity - AJMC.
- Obesity - World Health Organization.
- Alberti KGMM, Eckel RH, Grundy SM, et al. Harmonizing the metabolic syndrome: a joint interim statement. Circulation. 2009;120:1640-1645.
- Grundy SM, Cleeman JI, Daniels SR, et al. Diagnosis and management of the metabolic syndrome. Arterioscler Thromb Vasc Biol. 2005;25:2735-2752.
- Alberti KGMM, Zimmet P, Shaw J. Metabolic syndrome: a new worldwide definition. Diabet Med. 2006;23:469-480.
- International Diabetes Federation. The IDF consensus worldwide definition of the metabolic syndrome.
- American Heart Association. Symptoms and Diagnosis of Metabolic Syndrome.
Dudas de los lectores sobre este tema
Preguntas seleccionadas por el editor por su relevancia para este artículo.