HOMA-IR: calculadora, valores de referencia e interpretación

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1 Sep. 2026
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El HOMA-IR es un índice calculado a partir de los niveles de glucosa e insulina en ayunas y utilizado para estimar el grado de resistencia del organismo a la acción de la insulina.

Utilice la calculadora que aparece a continuación para obtener su HOMA-IR. Después explicaremos cómo interpretar el resultado, qué valores suelen utilizarse como referencia y por qué el HOMA-IR, aunque resulta útil en algunas situaciones, no debe interpretarse de forma aislada como un diagnóstico de resistencia a la insulina.

Calculadora de HOMA-IR

HOMA-IR

Introduzca los valores de glucosa e insulina en ayunas para calcular el índice HOMA-IR.

Nota: esta calculadora utiliza la fórmula aproximada del HOMA1-IR. No calcula el HOMA2-IR.

Información principal sobre el HOMA-IR

El HOMA-IR es un índice que estima indirectamente la resistencia a la insulina a partir de la glucemia y la insulina medidas en ayunas.

Cuanto mayor es el HOMA-IR, mayor tiende a ser la resistencia a la acción de la insulina, pero no existe un punto de corte universal que permita separar a las personas sin resistencia a la insulina de aquellas que sí la presentan.

Los valores entre 2,5 y 2,9 se utilizan con frecuencia como referencia en adultos, pero el límite adecuado varía según la población estudiada y el método de laboratorio.

El HOMA-IR no diagnostica diabetes ni prediabetes. Para estos diagnósticos se utilizan pruebas como la glucemia en ayunas, la hemoglobina glicosilada (HbA1c) y la prueba oral de tolerancia a la glucosa.

El HOMA-IR se utiliza mucho en estudios científicos. En la práctica clínica puede solicitarse en situaciones seleccionadas, pero la medición rutinaria de insulina no está recomendada para todas las personas con riesgo de diabetes o enfermedades cardiovasculares.

HOMA-IR y HOMA-Beta no son lo mismo: el primero estima la resistencia a la insulina, mientras que el segundo intenta estimar la función de las células beta del páncreas.

¿Qué es el HOMA-IR?

HOMA es la sigla de Homeostasis Model Assessment, que puede traducirse como modelo de evaluación de la homeostasis. El método fue descrito inicialmente en 1985 por investigadores de la Universidad de Oxford como una forma de estimar, a partir de una única extracción de sangre en ayunas, dos componentes importantes del metabolismo de la glucosa: la resistencia a la insulina y la función de las células beta del páncreas.

La insulina es una hormona producida por las células beta del páncreas y desempeña un papel fundamental en el control de la glucosa en el organismo. Después de comer, los niveles de glucosa en sangre aumentan y estimulan al páncreas para que libere insulina.

La insulina se une a receptores presentes en la superficie de distintas células y desencadena señales que favorecen la entrada de glucosa, principalmente en el músculo y el tejido adiposo. Dentro de las células, esta glucosa puede utilizarse como fuente de energía o almacenarse para utilizarla posteriormente.

La insulina facilita la entrada de glucosa en las células, donde puede utilizarse como fuente de energía.
La insulina facilita la entrada de glucosa en las células, donde puede utilizarse como fuente de energía.

Al mismo tiempo, la insulina reduce la producción de glucosa por el hígado y estimula el almacenamiento de energía en forma de glucógeno y grasa. De este modo, ayuda a mantener la glucemia (niveles de glucosa en sangre) dentro de valores adecuados.

Cuando los tejidos se vuelven menos sensibles a la acción de la insulina, el páncreas suele compensarlo aumentando la producción de esta hormona. Por lo tanto, en las fases iniciales de la resistencia a la insulina, una persona puede presentar una glucemia perfectamente normal a costa de niveles más elevados de insulina.

De forma simplificada:

  • Buena sensibilidad a la insulina: se necesita poca insulina para mantener la glucosa controlada.
  • Resistencia a la insulina: se necesita una mayor cantidad de insulina para conseguir el mismo efecto.

El HOMA-IR utiliza precisamente la relación entre la cantidad de glucosa e insulina presentes en la sangre durante el ayuno. En general, cuanto mayor sea la cantidad de insulina necesaria para mantener una determinada glucemia, mayor será el HOMA-IR.

Aunque a menudo se habla de «prueba de HOMA-IR», el HOMA-IR no es propiamente una sustancia que se mida en la sangre. El laboratorio mide la glucosa y la insulina; posteriormente, el índice se calcula a partir de esos dos resultados.

¿Por qué es importante la resistencia a la insulina?

La resistencia a la insulina es importante porque este mecanismo compensatorio no siempre puede mantenerse indefinidamente. En las personas predispuestas, las células beta del páncreas pueden perder progresivamente la capacidad de producir suficiente insulina para superar la resistencia de los tejidos.

Cuando esto sucede, la glucosa comienza a aumentar y puede aparecer primero la prediabetes y, posteriormente, la diabetes tipo 2.

Además, la resistencia a la insulina se asocia con frecuencia a otras alteraciones metabólicas y enfermedades, como:

En conjunto, estas alteraciones se asocian a un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

Por este motivo, reconocer la presencia de resistencia a la insulina puede ayudar a identificar a personas que ya presentan un perfil metabólico de mayor riesgo, incluso cuando la glucemia todavía se encuentra dentro de los valores considerados normales.

¿Para qué sirve el HOMA-IR?

Para estimar el grado de sensibilidad de los tejidos a la acción de la insulina, se han desarrollado diferentes métodos. El HOMA-IR es una de las formas más sencillas de realizar esta estimación, ya que solo utiliza los valores de glucosa e insulina en ayunas.

Uno de los métodos más precisos para medir la sensibilidad a la insulina es el llamado clamp euglucémico hiperinsulinémico, considerado un método de referencia para este tipo de evaluación. Requiere infusiones intravenosas, varias extracciones de sangre y una monitorización prolongada. Debido a su complejidad y elevado coste, su uso queda prácticamente restringido a estudios científicos y situaciones muy específicas.

El HOMA, por el contrario, solo requiere una extracción de sangre para medir la glucosa y la insulina en ayunas. Esta sencillez explica su amplio uso en estudios epidemiológicos e investigaciones sobre obesidad, diabetes tipo 2, síndrome metabólico y otras afecciones asociadas a la resistencia a la insulina. El HOMA estima la resistencia a la insulina en estado basal y no equivale a los métodos que evalúan la respuesta metabólica después de un estímulo.

En la práctica clínica, algunos médicos también utilizan el HOMA-IR como información complementaria en la evaluación metabólica de pacientes seleccionados.

Sin embargo, es importante no invertir esta lógica: que el HOMA-IR pueda proporcionar una estimación de la resistencia a la insulina no significa que todas las personas con obesidad, prediabetes, síndrome metabólico o riesgo de diabetes necesiten realizar esta prueba.

Las recomendaciones elaboradas conjuntamente por especialistas de la American Diabetes Association y expertos en medicina de laboratorio no aconsejan la medición rutinaria de insulina o proinsulina en la mayoría de las personas con diabetes o con riesgo de diabetes o enfermedad cardiovascular, y señalan que estas pruebas se utilizan principalmente en investigación.

Para conocer qué pruebas están indicadas para el diagnóstico de la diabetes y la prediabetes, lea: Pruebas para diagnóstico y monitoreo de la diabetes.

¿Qué análisis se necesitan para calcular el HOMA-IR?

Para calcular el HOMA-IR se necesitan dos resultados de análisis de sangre obtenidos en ayunas:

  • Glucemia en ayunas.
  • Insulina en ayunas.

Como el modelo se desarrolló para evaluar una situación metabólica de equilibrio en ayunas, ambas pruebas deben realizarse en las condiciones indicadas por el laboratorio y, preferiblemente, en la misma extracción de sangre.

Habitualmente, se solicita un ayuno de al menos 8 horas. El paciente debe seguir las instrucciones específicas proporcionadas por el laboratorio y no debe suspender ningún medicamento por su cuenta.

Las situaciones que alteran temporalmente el metabolismo de la glucosa o de la insulina también pueden modificar el resultado. Es el caso, por ejemplo, de infecciones o enfermedades agudas, fiebre, estrés físico importante, privación del sueño, ejercicio intenso realizado poco antes de la extracción y uso de medicamentos que aumentan la glucemia, como los corticosteroides.

¿Cómo se calcula el HOMA-IR?

La fórmula simplificada más conocida es la del HOMA1-IR.

Cuando la glucemia se expresa en mg/dL:

HOMA-IR = glucemia en ayunas × insulina en ayunas ÷ 405

Cuando la glucemia se expresa en mmol/L:

HOMA-IR = glucemia en ayunas × insulina en ayunas ÷ 22,5

La insulina suele expresarse en µU/mL o mUI/L, unidades numéricamente equivalentes para este cálculo.

Por ejemplo, una persona con:

  • Glucemia en ayunas: 90 mg/dL.
  • Insulina en ayunas: 10 µU/mL.

tendrá:

HOMA-IR = 90 × 10 ÷ 405 = 2,22

Las fórmulas anteriores son aproximaciones lineales del modelo HOMA original. El modelo actualizado, denominado HOMA2, utiliza un cálculo matemático más complejo y no puede reproducirse mediante una fórmula sencilla.

¿Cuáles son los valores de referencia del HOMA-IR?

Este es probablemente el aspecto que genera más confusión sobre el HOMA-IR.

Es frecuente encontrar en Internet tablas similares a esta:

  • HOMA-IR inferior a 2,5: normal.
  • HOMA-IR superior a 2,5: resistencia a la insulina.

Esta división es excesivamente simplificada.

No existe un valor de referencia universal para el HOMA-IR. Los propios responsables del desarrollo del modelo HOMA advierten que no existe un límite absoluto capaz de separar los resultados «normales» de los «anormales», ya que los valores dependen, entre otros factores, de la población estudiada y de los métodos utilizados para medir la glucosa y, especialmente, la insulina.

Por este motivo, pueden encontrarse diferentes valores de referencia, como 2,0, 2,5, 2,7, 2,86 o 3,0.

¿Y el valor de 2,5?

El límite de 2,5 se utiliza con frecuencia como referencia en estudios y en la práctica de laboratorio, pero no debe interpretarse como una frontera biológica precisa.

Una persona con un HOMA-IR de 2,49 no es metabólicamente diferente de otra con un resultado de 2,51 simplemente porque esta última haya superado el punto de corte de 2,5.

El HOMA-IR es una variable continua: en términos generales, los valores progresivamente más altos sugieren una menor sensibilidad a la insulina, pero su interpretación no funciona como una prueba positiva o negativa.

Valores de referencia según la población

Los estudios realizados en distintas poblaciones muestran claramente por qué no existe un único punto de corte válido para todos.

En el estudio EPIRCE, que incluyó a 2459 adultos de una muestra de la población española, el valor utilizado para definir un HOMA-IR elevado fue de 3,46 cuando se tomó como criterio el percentil 90 de la distribución. Sin embargo, cuando el objetivo fue identificar el valor que mejor discriminaba a las personas con mayor riesgo cardiometabólico según los componentes del síndrome metabólico, el punto de corte descendió a aproximadamente 2,05.

También existen datos de poblaciones latinoamericanas. En un estudio publicado en 2025 en una muestra de adultos de Ciudad de México, el percentil 75 del HOMA-IR en el grupo de referencia fue de 2,72 y el percentil 90 fue de 3,71. Los valores obtenidos mediante otros criterios, como la capacidad para identificar el síndrome metabólico, fueron diferentes.

Estos ejemplos no significan que 2,05 sea el valor «normal» para toda España ni que 2,72 o 3,71 deban aplicarse a todas las personas en México o en otros países de América Latina. Por el contrario, muestran que el resultado cambia según la población estudiada, el criterio utilizado para definir resistencia a la insulina y el método de laboratorio.

También es importante entender que un intervalo de referencia y un punto de corte diagnóstico no son exactamente lo mismo.

Un intervalo de referencia describe la distribución de los resultados en una población seleccionada como referencia. Un punto de corte, en cambio, intenta separar grupos con y sin una determinada alteración, generalmente comparando el índice con otro método considerado más adecuado para ese objetivo.

Por lo tanto, un HOMA-IR de 2,9, por ejemplo, puede estar ligeramente por encima del intervalo adoptado por determinado laboratorio, pero eso no significa que el paciente reciba automáticamente un diagnóstico de resistencia a la insulina.

Debe tenerse en cuenta el valor de referencia proporcionado por el propio laboratorio, ya que el método utilizado para medir la insulina influye directamente en el cálculo.

HOMA-IR en niños y adolescentes

La interpretación es aún más compleja en niños y adolescentes.

Durante la pubertad se produce una reducción fisiológica y transitoria de la sensibilidad a la insulina. Por lo tanto, no es correcto aplicar indiscriminadamente los mismos valores utilizados en adultos.

Los estudios pediátricos también muestran una amplia variabilidad. Por ejemplo, un estudio poblacional realizado con más de 6000 niños y adolescentes mexicanos de entre 6 y 18 años observó que el HOMA-IR aumentaba progresivamente con la edad hasta aproximadamente los 13 años. Los autores señalan además que se han propuesto distintos puntos de corte para identificar resistencia a la insulina en jóvenes, generalmente entre 2,5 y 4,0.

Estos datos ilustran la influencia de la edad y de la maduración sexual sobre el índice, pero tampoco deben considerarse puntos de corte universales para todos los niños y adolescentes.

HOMA-IR alto: ¿qué significa?

Un HOMA-IR elevado indica que la combinación de glucemia e insulina en ayunas es compatible con una mayor necesidad de insulina para mantener el equilibrio de la glucosa.

En un contexto clínico adecuado, esto puede sugerir una disminución de la sensibilidad a la insulina. Sin embargo, como no existe un punto de corte universal, el resultado debe interpretarse teniendo en cuenta el valor de referencia del laboratorio y el resto de la evaluación metabólica.

Un HOMA-IR elevado, de forma aislada, no permite predecir si una persona desarrollará prediabetes o diabetes tipo 2.

¿Qué hacer cuando el HOMA-IR está alto?

Un HOMA-IR elevado no debe tratarse como una enfermedad o un diagnóstico aislado. El objetivo no es simplemente «bajar el HOMA-IR», sino identificar si existe resistencia a la insulina y, sobre todo, si el paciente presenta alteraciones metabólicas que requieren intervención.

Dependiendo del contexto, la evaluación puede incluir:

Cuando hay exceso de peso, sedentarismo u otros factores metabólicos modificables, medidas como reducir el peso corporal, practicar ejercicio físico de forma regular y mejorar la calidad de la alimentación tienden a aumentar la sensibilidad a la insulina y reducir el riesgo de progresión a diabetes tipo 2.

Los medicamentos pueden estar indicados en determinados pacientes con obesidad, prediabetes, diabetes, síndrome de ovario poliquístico u otras afecciones específicas, pero un HOMA-IR elevado, de forma aislada, no es una indicación para iniciar metformina ni ningún otro medicamento.

¿Un HOMA-IR bajo es un problema?

En la mayoría de los casos, no. En las personas sanas, los valores más bajos suelen ser compatibles con una buena sensibilidad a la insulina: el organismo necesita relativamente poca insulina para mantener una glucemia adecuada.

Sin embargo, no es correcto concluir que «cuanto más bajo, mejor». Como el cálculo depende de la cantidad de insulina circulante, las personas con una deficiencia importante en la producción de insulina pueden presentar un HOMA-IR bajo o aparentemente normal incluso cuando existen alteraciones del metabolismo de la glucosa. Por este motivo, el índice también tiene una interpretación limitada en personas que utilizan insulina exógena.

Un HOMA-IR bajo tampoco se utiliza para diagnosticar ni estimar el riesgo de hipoglucemia.

¿Cuál es la diferencia entre HOMA-IR y HOMA-Beta?

Aunque suelen aparecer juntos en los resultados de laboratorio, HOMA-IR y HOMA-Beta evalúan aspectos diferentes.

  • HOMA-IR: estima la resistencia a la acción de la insulina.
  • HOMA-Beta (HOMA-%B): estima la función secretora de las células beta del páncreas en estado basal.

Las células beta se encuentran en los islotes pancreáticos y son responsables de la producción de insulina.

En el modelo HOMA1, la fórmula aproximada del HOMA-Beta es:

HOMA-Beta = 20 × insulina en ayunas ÷ (glucemia en ayunas en mmol/L − 3,5)

El resultado suele expresarse como porcentaje.

Sin embargo, un error frecuente es imaginar que el HOMA-Beta representa literalmente «el porcentaje del páncreas que todavía funciona». No es así.

Se trata de una estimación matemática de la secreción basal de insulina en relación con la glucosa existente en ese momento. El resultado depende de la interacción entre la resistencia a la insulina y la capacidad secretora de las células beta.

Por ejemplo, una persona resistente a la insulina puede presentar un HOMA-Beta elevado porque el páncreas está produciendo más insulina como mecanismo compensatorio. Por lo tanto, un HOMA-Beta alto no significa necesariamente que el páncreas esté «más sano».

Al igual que ocurre con el HOMA-IR, no existe un intervalo universal de normalidad para el HOMA-Beta. Los responsables del modelo HOMA advierten que estos índices dependen de los ensayos de laboratorio utilizados y no deben interpretarse a partir de un intervalo fijo aplicable a todas las poblaciones.

¿Cuál es la diferencia entre HOMA1 y HOMA2?

El HOMA original se desarrolló en la década de 1980. Las fórmulas sencillas del HOMA-IR y HOMA-Beta utilizadas en muchas calculadoras corresponden a aproximaciones del denominado HOMA1.

Posteriormente, se desarrolló el HOMA2, que incorpora una representación más compleja de la fisiología de la glucosa y la insulina, teniendo en cuenta, entre otros aspectos, las diferencias entre la resistencia hepática y periférica a la glucosa, la relación no lineal entre la glucemia y la secreción de insulina y la contribución de la proinsulina circulante. El modelo también fue recalibrado para métodos de laboratorio más modernos.

A diferencia del HOMA1 simplificado, el HOMA2 no dispone de una fórmula corta que pueda calcularse manualmente. Utiliza un modelo computacional desarrollado por la Universidad de Oxford.

Por lo tanto:

  • HOMA1-IR y HOMA2-IR no son valores equivalentes.
  • No debe utilizarse el valor de referencia de un método para interpretar automáticamente el otro.

¿Cuáles son las limitaciones del HOMA-IR?

El HOMA-IR tiene la ventaja de ser sencillo, económico y de calcularse a partir de una única extracción de sangre. Sin embargo, estas mismas características hacen que sea una aproximación de la realidad metabólica.

Las principales limitaciones son:

La medición de la insulina no está completamente estandarizada

Los métodos utilizados por los laboratorios para medir la insulina presentan una mayor variabilidad entre sí que los métodos utilizados para medir la glucosa. La Universidad de Oxford señala que una misma muestra puede producir concentraciones de insulina bastante diferentes dependiendo del ensayo utilizado, y esta diferencia se transfiere directamente al resultado del HOMA.

Esto ayuda a explicar por qué no es posible crear una única tabla de HOMA-IR válida para todos los laboratorios.

El HOMA solo evalúa el estado de ayuno

El índice no muestra directamente cómo reacciona el organismo después de una comida o tras una sobrecarga de glucosa.

Es una estimación, no una medición directa

El HOMA-IR se correlaciona con métodos más sofisticados de evaluación de la resistencia a la insulina, pero los resultados no son equivalentes.

Puede ser inadecuado en algunas situaciones

La interpretación se vuelve especialmente problemática cuando existe una deficiencia importante en la producción de insulina, valores de glucemia muy alterados o uso de insulina exógena.

El modelo HOMA presupone una relación fisiológica entre la glucosa y la insulina producida por el propio organismo. Cuando esta relación deja de existir, el valor calculado puede perder significado clínico.

Preguntas frecuentes sobre el HOMA-IR

¿Un HOMA-IR de 2,5 es alto?

No es posible responder únicamente a partir del número. El valor de 2,5 se utiliza como referencia en algunos estudios y laboratorios, pero no existe un punto de corte universal para la resistencia a la insulina. El resultado debe compararse con el valor de referencia del laboratorio e interpretarse junto con otros datos metabólicos.

¿Un HOMA-IR de 3 es alto?

Un HOMA-IR de 3 está por encima de varios valores de referencia utilizados con frecuencia en adultos y puede ser compatible con una menor sensibilidad a la insulina. Sin embargo, un HOMA-IR de 3 no confirma por sí solo el diagnóstico de resistencia a la insulina.

¿Cuál es el HOMA-IR normal?

No existe un único valor considerado normal para todas las personas. Algunos laboratorios utilizan límites cercanos a 2,5, pero los estudios realizados en distintas poblaciones han encontrado valores diferentes. Por ejemplo, en una población adulta española se obtuvieron puntos de corte diferentes según el criterio utilizado, mientras que en un estudio de adultos mexicanos los percentiles 75 y 90 del grupo de referencia fueron de 2,72 y 3,71, respectivamente.

Por este motivo, el HOMA-IR debe interpretarse teniendo en cuenta el intervalo de referencia del laboratorio, la población, el método utilizado para medir la insulina y el contexto clínico.

¿Un HOMA-IR alto significa diabetes?

No. Una persona puede presentar un HOMA-IR elevado y una glucemia normal, especialmente cuando el páncreas consigue compensar la resistencia a la insulina produciendo más insulina. El diagnóstico de diabetes se realiza mediante la glucemia, la hemoglobina glicosilada y/o la prueba oral de tolerancia a la glucosa, no mediante el HOMA-IR.

¿Es necesario estar en ayunas para calcular el HOMA-IR?

Sí. El HOMA se desarrolló a partir de las concentraciones basales de glucosa e insulina en estado de ayuno. Ambas pruebas deben realizarse siguiendo las indicaciones del laboratorio.

¿Un HOMA-IR normal descarta la resistencia a la insulina?

No. El HOMA-IR es una estimación indirecta y tiene limitaciones. Un resultado dentro del intervalo de referencia reduce la probabilidad de una resistencia importante a la insulina en ese contexto, pero no funciona como una prueba capaz de descartar la afección en todas las personas.

¿Las personas con síndrome de ovario poliquístico necesitan medir el HOMA-IR?

No necesariamente.

La resistencia a la insulina es frecuente y desempeña un papel importante en el síndrome de ovario poliquístico, pero la guía internacional sobre SOP señala que las pruebas de insulina disponibles tienen una utilidad clínica limitada y no se recomiendan de forma rutinaria para evaluar la resistencia a la insulina. Para evaluar el estado glucémico, la prueba oral de tolerancia a la glucosa se considera el método más preciso en las mujeres con SOP.

¿Un HOMA-IR alto debe tratarse con metformina?

No necesariamente. Un HOMA-IR elevado de forma aislada no es una indicación para utilizar metformina. La decisión de utilizar medicamentos depende del diagnóstico del paciente, de la presencia de prediabetes, diabetes, síndrome de ovario poliquístico, obesidad u otras enfermedades, así como de los posibles beneficios y riesgos del tratamiento.

¿Es posible bajar el HOMA-IR?

Cuando un HOMA-IR elevado refleja resistencia a la insulina asociada a exceso de peso, sedentarismo o alteraciones metabólicas, las intervenciones que mejoran la sensibilidad a la insulina pueden reducir el índice. Entre las medidas más importantes se encuentran la actividad física regular, una alimentación adecuada y la reducción del peso corporal cuando existe sobrepeso u obesidad.

Sin embargo, el objetivo no debe ser simplemente alcanzar un determinado valor de HOMA-IR, sino mejorar la salud metabólica en su conjunto.


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