Estreptococo B en el embarazo: prueba y tratamiento

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Escrito por Dr. Pedro Pinheiro
Revisado y actualizado el 3 de agosto de 2026
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Información principal sobre el estreptococo B en el embarazo

El estreptococo del grupo B, también llamado Streptococcus agalactiae o EGB, es una bacteria que puede estar presente en el intestino, la vagina y el recto sin provocar síntomas.

Aproximadamente entre el 10 % y el 30 % de las embarazadas presentan colonización vaginal o rectal.

Un resultado positivo no significa que la embarazada tenga una infección ni que haya adquirido una infección de transmisión sexual.

La prueba del estreptococo B se realiza al final del embarazo, generalmente entre las semanas 36 y 37. Algunos centros pueden comenzar a tomar la muestra en la semana 35, según el protocolo adoptado.

Un resultado positivo aislado no suele tratarse inmediatamente con antibióticos y no impide el parto vaginal. La principal medida preventiva consiste en administrar un antibiótico por vía intravenosa durante el trabajo de parto, lo que reduce el riesgo de transmisión de la bacteria al recién nacido.

La profilaxis durante el parto también está indicada cuando se ha encontrado estreptococo B en la orina durante el embarazo o cuando la mujer ya ha tenido un bebé con una enfermedad invasiva causada por esta bacteria.

Si la cesárea se realiza antes del inicio del trabajo de parto y con la bolsa amniótica íntegra, generalmente no es necesario administrar el antibiótico específico contra el estreptococo B.

¿Qué es el estreptococo del grupo B?

El estreptococo del grupo B (Streptococcus agalactiae) es una bacteria común que puede formar parte de la flora intestinal y genital de las personas sanas.

Aproximadamente entre el 10 % y el 30 % de las embarazadas presentan colonización vaginal o rectal por estreptococo B. Estar colonizada significa que la bacteria está presente en el organismo, pero no necesariamente que esté causando una infección.

En la mayoría de los adultos sanos, el Streptococcus agalactiae no provoca síntomas ni complicaciones. Las infecciones graves son más frecuentes en recién nacidos, personas mayores y personas con enfermedades que comprometen las defensas del organismo, como cáncer, diabetes, enfermedad hepática o inmunosupresión.

Aunque se encuentra en la región genital femenina, el estreptococo del grupo B no se considera una infección de transmisión sexual. Un resultado positivo no significa que haya habido una infidelidad, que se trate de un contagio reciente por parte de la pareja ni que sea necesario tratar a ambos miembros de la pareja.

La vagina suele ser colonizada por bacterias procedentes del propio intestino o de la región rectal. Además, la colonización puede ser transitoria: la mujer puede presentar la bacteria en un determinado momento y dejar de presentarla algunas semanas después.

El estreptococo del grupo B es diferente del estreptococo del grupo A, del neumococo y de otras especies de estreptococos responsables de enfermedades como amigdalitis, escarlatina, impétigo, erisipela y neumonía.

En los recién nacidos, la infección por Streptococcus agalactiae ocurre principalmente durante el trabajo de parto, después de la rotura de la bolsa amniótica o durante el paso por el canal vaginal.

Infección por estreptococo del grupo B durante el embarazo

La mayoría de las embarazadas colonizadas por estreptococo B no presentan síntomas ni desarrollan complicaciones.

Sin embargo, en una pequeña proporción de los casos, la bacteria puede causar infección urinaria, infección intraamniótica, endometritis después del parto o, con menor frecuencia, una infección del torrente sanguíneo.

Infección urinaria y bacteriuria por Streptococcus agalactiae

Encontrar estreptococo del grupo B en el urocultivo no es lo mismo que obtener un resultado positivo en el cultivo vaginal y rectal.

El urocultivo es una prueba que se realiza durante el control prenatal para identificar bacterias en la orina. Cuando el Streptococcus agalactiae crece en el urocultivo, pueden darse dos situaciones principales.

La primera es una infección urinaria sintomática. En este caso, la embarazada puede presentar:

  • Ardor o dolor al orinar.
  • Necesidad de orinar con frecuencia.
  • Sensación de urgencia para orinar.
  • Dolor en la región de la vejiga.
  • Sangre en la orina.
  • Fiebre o dolor lumbar, en los casos de pielonefritis.

La infección urinaria sintomática debe tratarse durante el embarazo con un antibiótico adecuado.

La segunda situación es la bacteriuria asintomática, que ocurre cuando se encuentra la bacteria en la orina, pero la embarazada no presenta síntomas de infección urinaria.

Cuando el recuento bacteriano es igual o superior a 100 000 unidades formadoras de colonias por mililitro, la bacteriuria asintomática suele tratarse durante el embarazo. El tratamiento reduce el riesgo de que la embarazada desarrolle pielonefritis y otras complicaciones obstétricas.

Los recuentos más bajos en mujeres sin síntomas generalmente no necesitan tratamiento inmediato únicamente para intentar eliminar el estreptococo B.

Sin embargo, encontrar estreptococo B en la orina, independientemente de la cantidad, indica una colonización materna importante y constituye una indicación para recibir antibióticos por vía intravenosa durante el trabajo de parto.

Esta indicación se mantiene aunque la embarazada haya recibido tratamiento durante el control prenatal o presente posteriormente un cultivo vaginal y rectal negativo.

Cuando el estreptococo B ya ha sido identificado en la orina durante el embarazo, el cultivo vaginal y rectal al final de la gestación generalmente no es necesario, ya que la profilaxis durante el parto ya está indicada.

Para obtener más información sobre este tema, lea: Infección urinaria durante el embarazo.

Infección intraamniótica

En una pequeña proporción de las embarazadas, el estreptococo del grupo B puede causar una infección de las membranas y del líquido amniótico, de la placenta o del útero.

Este cuadro se denomina infección intraamniótica, aunque el término corioamnionitis también continúa utilizándose.

El principal signo es la fiebre durante el trabajo de parto, que puede estar acompañada de:

  • Aumento de la frecuencia cardíaca de la madre.
  • Aumento de la frecuencia cardíaca del bebé.
  • Dolor o sensibilidad en el útero.
  • Secreción vaginal purulenta.
  • Líquido amniótico con olor desagradable.

El riesgo de infección aumenta en situaciones como el trabajo de parto prematuro, la rotura prolongada de la bolsa amniótica y la presencia de una infección materna.

Cuando existe sospecha de infección intraamniótica, se necesitan antibióticos capaces de tratar diferentes tipos de bacterias, y no solamente el esquema utilizado para prevenir la transmisión del estreptococo B.

Infección del útero después del parto

El estreptococo del grupo B también puede estar implicado en casos de endometritis, una infección de la capa interna del útero que aparece después del parto.

Los principales signos y síntomas incluyen:

  • Fiebre.
  • Dolor en la parte inferior del abdomen.
  • Dolor uterino a la palpación.
  • Flujo o secreción vaginal con olor desagradable.
  • Sangrado vaginal anormal.
  • Malestar general.

La endometritis es más frecuente después de cesáreas, trabajos de parto prolongados, múltiples exploraciones vaginales y rotura prolongada de la bolsa amniótica.

El diagnóstico debe realizarse rápidamente para que pueda iniciarse el tratamiento con antibióticos.

Infección del recién nacido por estreptococo del grupo B

La principal preocupación relacionada con la colonización materna por estreptococo del grupo B es la posibilidad de transmisión al bebé durante el trabajo de parto o después de la rotura de la bolsa amniótica.

La mayoría de los bebés expuestos a la bacteria no desarrolla la enfermedad. Sin el uso de antibióticos durante el parto, aproximadamente 1 de cada 200 bebés nacidos de mujeres colonizadas desarrolla una infección precoz.

Cuando la profilaxis se administra adecuadamente, el riesgo disminuye a aproximadamente 1 de cada 4000 recién nacidos.

La enfermedad neonatal causada por el estreptococo B se divide en dos formas: precoz y tardía.

Infección neonatal precoz

La enfermedad precoz aparece entre el nacimiento y el sexto día de vida, con mayor frecuencia durante las primeras 24 a 48 horas.

La bacteria suele ser transmitida por la madre durante el trabajo de parto, después de la rotura de la bolsa amniótica o durante el paso por el canal vaginal.

Las principales manifestaciones son:

  • Infección del torrente sanguíneo.
  • Sepsis.
  • Neumonía.
  • Meningitis.

El recién nacido puede presentar:

  • Dificultad para respirar.
  • Respiración rápida.
  • Pausas respiratorias.
  • Somnolencia excesiva.
  • Dificultad para mamar.
  • Irritabilidad.
  • Temperatura corporal demasiado alta o demasiado baja.
  • Alteración de la frecuencia cardíaca.
  • Convulsiones.

Los bebés prematuros tienen un mayor riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad y complicaciones.

La administración de antibióticos a la madre durante el trabajo de parto es la principal medida disponible para prevenir la enfermedad neonatal precoz.

Infección neonatal tardía

La enfermedad tardía aparece entre el 7.º y el 89.º día de vida.

Las manifestaciones más frecuentes son la infección del torrente sanguíneo, la sepsis y la meningitis. En algunos casos, también pueden producirse infecciones de los huesos, las articulaciones o los tejidos blandos.

No siempre es posible determinar el origen de la bacteria. La transmisión puede producirse a través de la madre o de otras personas y fuentes presentes en el entorno.

A diferencia de la enfermedad precoz, la infección tardía no se previene eficazmente mediante los antibióticos administrados a la madre durante el parto.

Por este motivo, el bebé debe ser evaluado rápidamente si presenta:

  • Fiebre.
  • Dificultad para mamar.
  • Decaimiento o somnolencia excesiva.
  • Irritabilidad intensa.
  • Dificultad para respirar.
  • Vómitos repetidos.
  • Convulsiones.
  • Rigidez o flacidez muscular.

La meningitis causada por estreptococo B puede provocar secuelas neurológicas, como alteraciones de la audición, problemas de visión, retraso del desarrollo y parálisis cerebral.

Haber recibido correctamente el antibiótico durante el parto no excluye la posibilidad de que aparezca una enfermedad tardía.

¿Cómo se detecta el estreptococo B durante el embarazo?

Para prevenir la infección neonatal precoz, es importante identificar a las embarazadas colonizadas por estreptococo del grupo B y administrar el antibiótico en el momento adecuado.

La detección de la bacteria puede realizarse de dos formas principales:

  • Mediante el urocultivo realizado durante el control prenatal.
  • Mediante el cultivo vaginal y rectal realizado al final del embarazo.

¿Cuándo se realiza la prueba del estreptococo B en el embarazo?

La prueba del estreptococo B, también conocida como test del estreptococo B, exudado vaginorrectal, cultivo rectovaginal o hisopado rectovaginal, suele realizarse entre las semanas 36 y 37 del embarazo. Algunos centros comienzan a tomar la muestra en la semana 35, según el protocolo adoptado.

La prueba se realiza cerca del parto porque la colonización por estreptococo del grupo B puede aparecer y desaparecer a lo largo del embarazo. Un resultado obtenido muchos meses antes del nacimiento puede no reflejar la presencia de la bacteria en el momento del parto.

El test del estreptococo B debe realizarse en cada embarazo, aunque el resultado de una gestación anterior haya sido negativo o positivo.

También suele solicitarse cuando existe una cesárea programada, ya que el trabajo de parto o la rotura de la bolsa amniótica pueden producirse antes de la fecha prevista para la intervención.

¿Cómo se realiza la prueba del estreptococo B?

El profesional pasa un hisopo estéril por la parte inferior de la vagina y, a continuación, por la región rectal. Dependiendo del laboratorio, puede utilizarse el mismo hisopo o dos dispositivos diferentes.

No es necesario recoger una muestra del cuello uterino ni utilizar un espéculo.

La toma de la muestra para el cultivo vaginal y rectal es rápida y generalmente solo causa una pequeña molestia. El resultado suele estar disponible después de algunos días, dependiendo del laboratorio.

La preparación varía entre los distintos centros. Algunos laboratorios recomiendan evitar las cremas vaginales, los óvulos, las duchas vaginales o los medicamentos locales durante las horas o los días anteriores a la prueba.

No existe una norma universal que prohíba ducharse o realizar la higiene externa antes de la toma de la muestra. La embarazada debe seguir las instrucciones proporcionadas por el laboratorio o por el profesional responsable de la prueba.

Si está utilizando antibióticos, cremas vaginales u otros medicamentos locales, es importante que informe al profesional antes de la toma de la muestra.

¿Qué significa que la prueba del estreptococo B sea positiva?

Un resultado positivo significa que la embarazada estaba colonizada por estreptococo del grupo B en el momento de la toma de la muestra.

Esto no significa que esté enferma, que tenga una infección de transmisión sexual ni que el bebé ya esté infectado.

En la mayoría de los casos, no es necesario tomar antibióticos inmediatamente. La principal medida preventiva consiste en administrar el medicamento por vía intravenosa durante el trabajo de parto o después de la rotura de la bolsa amniótica.

Un resultado positivo en el cultivo rectovaginal no impide el parto vaginal y, por sí solo, no constituye una indicación de cesárea ni de inducción del parto.

Tampoco es necesario tratar a la pareja.

¿Qué significa que la prueba del estreptococo B sea negativa?

Un resultado negativo significa que el estreptococo del grupo B no fue identificado en la vagina ni en el recto en el momento de la toma de la muestra.

Como la colonización puede aparecer o desaparecer con el tiempo, el resultado no garantiza que la bacteria esté ausente durante todo el embarazo. Por este motivo, la prueba se realiza en las semanas próximas al parto y suele considerarse válida durante aproximadamente cinco semanas.

Cuando el trabajo de parto se produce dentro de este período, la embarazada generalmente no necesita recibir un antibiótico específico contra el estreptococo B, aunque tenga un parto vaginal o se produzca la rotura de la bolsa amniótica.

Existen dos excepciones importantes: el antibiótico durante el parto continúa estando indicado si se ha encontrado estreptococo B en la orina durante el embarazo actual o si la mujer ya ha tenido un bebé con una enfermedad invasiva causada por la bacteria, aunque el cultivo vaginal y rectal sea negativo.

Si han transcurrido más de cinco semanas desde la toma de la muestra, el resultado puede dejar de reflejar adecuadamente la colonización en el momento del parto. En esta situación, el equipo obstétrico puede solicitar una nueva prueba o decidir la conducta en función de la edad gestacional, la presencia de fiebre, el tiempo transcurrido desde la rotura de la bolsa y el protocolo del centro.

¿Cuándo no es necesaria la prueba del estreptococo B?

El cultivo vaginal y rectal generalmente puede omitirse cuando:

  • El estreptococo B ya ha sido identificado en la orina durante el embarazo actual.
  • La mujer ya ha tenido un bebé con una enfermedad invasiva causada por estreptococo B.

En estas situaciones, el antibiótico durante el parto ya está indicado, independientemente del resultado de un nuevo cultivo.

Haber presentado únicamente un resultado positivo en la prueba del estreptococo B durante un embarazo anterior no significa necesariamente que la mujer esté colonizada en la gestación actual. Por este motivo, cuando no se dan las situaciones anteriores, la prueba suele repetirse.

¿Cuándo es necesario utilizar antibióticos?

Un resultado positivo aislado en la prueba del estreptococo B no suele tratarse con antibióticos por vía oral antes del trabajo de parto.

El medicamento administrado con antelación puede reducir temporalmente la cantidad de bacterias, pero no impide que vuelvan a colonizar la vagina y el recto.

La medida que ha demostrado reducir el riesgo de enfermedad neonatal precoz es la administración de antibióticos por vía intravenosa durante el trabajo de parto o después de la rotura de la bolsa amniótica.

¿Quién debe recibir antibióticos durante el parto?

La profilaxis contra el estreptococo del grupo B está indicada en las siguientes situaciones:

  • Cultivo vaginal y rectal positivo durante el embarazo actual.
  • Presencia de estreptococo B en la orina, independientemente de la cantidad, durante el embarazo actual.
  • Antecedentes de un bebé con una enfermedad invasiva causada por estreptococo B.
  • Resultado de la prueba desconocido al inicio del trabajo de parto asociado a un parto antes de las 37 semanas.
  • Resultado desconocido asociado a una rotura de la bolsa amniótica de 18 horas o más de duración.
  • Resultado desconocido asociado a fiebre materna de 38 °C o más durante el parto.
  • Prueba molecular realizada durante el trabajo de parto con resultado positivo, cuando este recurso esté disponible.

Si se desconoce el resultado del cultivo y la mujer presentó colonización por estreptococo B en un embarazo anterior, el equipo obstétrico podrá considerar la profilaxis, especialmente cuando no haya tiempo para obtener el resultado de la prueba actual.

Cuando hay fiebre y sospecha de infección intraamniótica, la embarazada debe recibir un tratamiento antibiótico más amplio, capaz de tratar otros microorganismos además del estreptococo B.

¿Qué antibióticos se utilizan?

La penicilina G administrada por vía intravenosa es el antibiótico de primera elección para prevenir la transmisión del estreptococo B al recién nacido. La ampicilina es una alternativa igualmente aceptada.

El antibiótico debe iniciarse cuando comienza el trabajo de parto o cuando se produce la rotura de la bolsa amniótica. Después de la primera dosis, se administran nuevas dosis de penicilina o ampicilina cada cuatro horas hasta el nacimiento del bebé. El objetivo es mantener una cantidad adecuada del medicamento en la sangre materna durante todo el período en el que puede producirse la transmisión de la bacteria.

En las embarazadas con antecedentes de alergia a la penicilina, la elección del antibiótico depende del tipo de reacción que haya ocurrido anteriormente. Por este motivo, es importante describir exactamente lo que sucedió después de utilizar el medicamento.

Las náuseas, el dolor abdominal o la diarrea son efectos secundarios y, por sí solos, no significan que exista una alergia. En cambio, la urticaria, el picor generalizado, la hinchazón de la cara, la dificultad para respirar, el descenso de la presión arterial o la anafilaxia sugieren una reacción alérgica de mayor riesgo.

Cuando los antecedentes indican un bajo riesgo de anafilaxia o cuando la reacción anterior no está bien definida, la cefazolina suele ser la alternativa utilizada.

En las mujeres con un alto riesgo de presentar una reacción alérgica grave, la clindamicina solamente puede utilizarse si el cultivo demuestra que el estreptococo B es sensible a este antibiótico. Por este motivo, la alergia a la penicilina debe comunicarse en el momento de la toma de la muestra, para que el laboratorio realice la prueba de sensibilidad cuando sea necesario.

Si la bacteria es resistente a la clindamicina o si no se ha realizado la prueba de sensibilidad, la vancomicina suele ser la alternativa indicada.

Por lo tanto, tener alergia a la penicilina no impide prevenir la transmisión del estreptococo B. El equipo médico elegirá el antibiótico en función del tipo de reacción anterior y del resultado del cultivo.

¿Es posible tener un parto vaginal?

Sí. Un resultado positivo para estreptococo B no contraindica el parto vaginal y, por sí solo, no es un motivo para realizar una cesárea.

La embarazada puede iniciar el trabajo de parto con normalidad. Al llegar a la maternidad, debe informar de que la prueba fue positiva para que pueda iniciarse el antibiótico.

El resultado positivo tampoco suele ser un motivo para adelantar o inducir el parto.

¿Es necesario utilizar antibióticos en caso de cesárea?

Si la cesárea se realiza antes del inicio del trabajo de parto y con la bolsa amniótica íntegra, no es necesaria la profilaxis específica contra el estreptococo B.

Esto se debe a que, sin trabajo de parto y con la bolsa amniótica íntegra, el riesgo de transmisión de la bacteria al bebé es muy bajo.

La embarazada continuará recibiendo el antibiótico indicado habitualmente para prevenir las infecciones relacionadas con la propia intervención quirúrgica.

Si el trabajo de parto comienza o la bolsa amniótica se rompe antes de la cesárea, debe iniciarse la profilaxis contra el estreptococo B.

¿Qué ocurre si no hay tiempo para administrar cuatro horas de antibiótico?

Lo ideal es que el antibiótico se inicie al menos cuatro horas antes del nacimiento. Este intervalo proporciona la mayor reducción del riesgo de transmisión al bebé.

Sin embargo, dos horas de tratamiento ya pueden reducir la cantidad de bacterias presentes en el canal vaginal y ofrecer cierta protección.

El parto, la cesárea u otros procedimientos obstétricos necesarios no deben retrasarse únicamente para completar cuatro horas de tratamiento antibiótico.

Cuando el nacimiento se produce antes de que la profilaxis se considere adecuada, esto no significa que el bebé esté infectado.

El equipo pediátrico decidirá si el recién nacido solamente necesita permanecer en observación o si requiere pruebas y antibióticos. Esta evaluación tiene en cuenta:

  • El estado clínico del bebé.
  • La edad gestacional.
  • La presencia de fiebre materna.
  • El tiempo transcurrido desde la rotura de la bolsa amniótica.
  • El antibiótico utilizado.
  • El número de dosis administradas.
  • El tiempo transcurrido entre el inicio del antibiótico y el nacimiento.

¿El antibiótico impide la lactancia materna?

No. La penicilina, la ampicilina y la cefazolina se consideran compatibles con la lactancia materna.

En general, no es necesario esperar para amamantar ni desechar la leche.

Pequeñas cantidades del antibiótico pueden pasar a la leche materna, pero no suelen provocar problemas importantes en el bebé.


book Referencias bibliográficas
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  • Federação Brasileira das Associações de Ginecologia e Obstetrícia. Recomendações para rastreamento e profilaxia do estreptococo do grupo B.


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