VIH: profilaxis preexposición y posexposición (PrEP y PEP)

Foto del autor
Escrito por Dr. Pedro Pinheiro
Revisado y actualizado el 16 de agosto de 2026
comments Created with Sketch Beta. Sea el primero en preguntar

Información principal sobre la profilaxis del VIH (PrEP y PEP)

La PrEP y la PEP utilizan medicamentos antirretrovirales para reducir el riesgo de infección por el VIH, pero se emplean en momentos diferentes.

La PrEP se utiliza antes de posibles exposiciones. Está indicada para personas sin VIH que desean una protección adicional o que presentan situaciones recurrentes de exposición al virus.

La PEP o profilaxis posexposición —también denominada PPE en algunos documentos españoles— es una medida de urgencia utilizada después de una exposición específica, como la rotura del preservativo, una relación sexual sin protección, el uso compartido de agujas, una agresión sexual o un accidente con material biológico.

La PEP debe iniciarse lo antes posible, idealmente en las primeras horas y siempre antes de que hayan transcurrido 72 horas desde la exposición. El tratamiento se mantiene durante 28 días.

La forma de PrEP oral más utilizada combina tenofovir disoproxilo y emtricitabina (TDF/FTC). Puede administrarse diariamente y, en determinados grupos, mediante una pauta a demanda conocida como 2 + 1 + 1. Los criterios de acceso y las modalidades disponibles dependen del país.

La PEP suele combinar tres medicamentos antirretrovirales durante 28 días. El esquema concreto varía según las recomendaciones nacionales, la función renal, posibles interacciones farmacológicas, el embarazo y otras características clínicas.

Antes de iniciar la PrEP o la PEP es necesario realizar una prueba del VIH. Sin embargo, los análisis no deben retrasar el inicio de la PEP cuando la exposición ocurrió hace menos de 72 horas.

La PrEP y la PEP no protegen frente a otras infecciones de transmisión sexual (ITS), como sífilis, gonorrea, clamidia, VPH o herpes genital.

¿Qué son la PrEP y la PEP?

La prevención de la infección por el VIH no depende de una única medida. Los preservativos, las pruebas periódicas, el tratamiento de las personas que viven con VIH, la PrEP, la PEP, la reducción de daños y la prevención de la transmisión durante el embarazo forman parte de lo que se denomina prevención combinada.

Entre estas estrategias, la PrEP y la PEP utilizan medicamentos antirretrovirales para impedir que el VIH llegue a establecer una infección en el organismo.

La principal diferencia está en el momento en el que se utilizan:

  • PrEP o profilaxis preexposición: se inicia antes de posibles contactos con el VIH.
  • PEP o profilaxis posexposición: se inicia después de una situación específica de riesgo.

La PrEP está pensada principalmente para personas que pueden presentar exposiciones repetidas. La PEP es una medida de urgencia destinada a una exposición que ya ha ocurrido.

Profilaxis preexposición — PrEP

La PrEP consiste en utilizar medicamentos antirretrovirales en personas que no tienen VIH para reducir la probabilidad de adquirir el virus.

Cuando se utiliza correctamente, la PrEP oral reduce en alrededor de un 99 % el riesgo de adquirir el VIH por vía sexual. Su eficacia depende en gran medida de seguir correctamente la pauta prescrita.

La combinación oral más utilizada es tenofovir disoproxilo + emtricitabina (TDF/FTC). En España, esta combinación forma parte de la prestación farmacéutica del Sistema Nacional de Salud para personas que cumplen los criterios establecidos. En América Latina, la incorporación de la PrEP ha aumentado considerablemente, pero el acceso, los criterios y los medicamentos disponibles todavía varían entre países.

Actualmente existen dos modalidades principales de PrEP oral: diaria y a demanda.

¿Para quién está indicada la PrEP?

La indicación de PrEP no debe basarse exclusivamente en la orientación sexual, la identidad de género o la pertenencia a un determinado grupo.

Puede considerarse en adolescentes y adultos sexualmente activos que presenten una posibilidad relevante de exposición al VIH o que deseen utilizar este método como protección adicional. La edad mínima, los requisitos clínicos y los criterios de financiación dependen de cada país. En España, el acceso financiado se amplió a personas a partir de los 16 años que cumplan los criterios establecidos.

Algunas situaciones en las que puede plantearse la PrEP son:

  • Relaciones sexuales anales o vaginales sin preservativo o con uso inconsistente del mismo.
  • Parejas sexuales ocasionales o múltiples.
  • Diagnóstico reciente de otra infección de transmisión sexual.
  • Uso repetido de la PEP.
  • Pareja sexual que vive con VIH pero tiene una carga viral superior a 200 copias/mL, desconocida o no documentada.
  • Relaciones sexuales a cambio de dinero, alojamiento, drogas u otros recursos.
  • Relaciones sexuales bajo el efecto de sustancias que dificultan el uso constante de métodos preventivos.
  • Uso compartido de agujas, jeringas u otros materiales para inyectarse drogas.
  • Deseo de disponer de mayor autonomía y seguridad en la prevención del VIH.

Cuando una persona con VIH sigue correctamente el tratamiento antirretroviral y mantiene una carga viral por debajo de 200 copias/mL, no transmite el VIH por vía sexual. En esta situación, la PrEP no es necesaria para evitar la transmisión procedente específicamente de esa pareja, aunque puede seguir siendo útil si existen otras exposiciones o si la persona prefiere mantener una protección adicional.

PrEP diaria

La PrEP diaria puede utilizarse en las personas para las que este método está indicado.

La pauta oral habitual consiste en tomar un comprimido de TDF/FTC todos los días. Algunos protocolos contemplan una dosis inicial de carga en determinadas situaciones, pero la forma de inicio y el tiempo necesario para alcanzar la protección adecuada dependen del tipo de exposición y de las recomendaciones utilizadas en cada país.

La PrEP diaria es especialmente útil para quienes mantienen relaciones sexuales frecuentes o imprevisibles o tienen dificultades para planificar la toma de comprimidos antes de las relaciones.

También es la modalidad indicada o preferida cuando no existen evidencias suficientes para utilizar la pauta a demanda, especialmente en:

  • Mujeres cis.
  • Hombres trans y otras personas asignadas al sexo femenino al nacer.
  • Personas que utilizan tratamientos hormonales con estradiol.
  • Personas que mantienen relaciones vaginales o neovaginales receptivas.
  • Personas con hepatitis B crónica.

En estas situaciones, no debe suponerse que la protección es inmediata después del primer comprimido. El profesional o servicio que prescribe la PrEP debe indicar cuándo se considera alcanzada una protección suficiente y durante cuánto tiempo hay que continuarla después de la última posible exposición.

Si ha ocurrido una exposición importante al VIH durante las últimas 72 horas, no debe esperarse a que la PrEP haga efecto: es necesario valorar primero la indicación de PEP.

La interrupción programada de la PrEP debe comentarse con el servicio sanitario, especialmente en las personas con hepatitis B crónica.

Las personas con hepatitis B crónica deben utilizar preferentemente una pauta continua. Como el tenofovir y la emtricitabina también actúan frente al virus de la hepatitis B, una interrupción no controlada puede favorecer la reactivación de la infección y la inflamación hepática.

PrEP a demanda

La PrEP a demanda se utiliza únicamente alrededor del periodo en el que se prevén relaciones sexuales. La pauta más conocida es el esquema 2 + 1 + 1 con TDF/FTC:

  • Dos comprimidos juntos entre 2 y 24 horas antes de la relación sexual.
  • Un comprimido 24 horas después de la primera dosis.
  • Otro comprimido 24 horas después de la segunda dosis.

Si las relaciones sexuales continúan durante los días siguientes, se mantiene un comprimido cada 24 horas y se finaliza la pauta 48 horas después de la última relación.

La eficacia de esta modalidad está bien demostrada principalmente en hombres cis que mantienen relaciones sexuales con hombres. Las recomendaciones españolas de GeSIDA también restringen la pauta a demanda a este contexto, ya que no existen evidencias suficientes para generalizarla a otros tipos de exposición.

La PrEP a demanda no debe utilizarse como sustituto de la PrEP diaria en relaciones vaginales o neovaginales receptivas, ni en situaciones para las que la eficacia del esquema 2 + 1 + 1 no ha sido adecuadamente demostrada.

Tampoco es la modalidad preferida en personas con hepatitis B crónica, debido al riesgo asociado a iniciar y suspender repetidamente medicamentos activos contra el virus de la hepatitis B.

¿Qué pruebas son necesarias antes de iniciar la PrEP?

Antes de iniciar la PrEP es esencial confirmar que la persona no tiene VIH. Utilizar una combinación destinada a PrEP en alguien que ya tiene la infección puede favorecer el desarrollo de resistencia del virus a los medicamentos.

La evaluación inicial puede incluir:

  • Prueba del VIH.
  • Investigación de síntomas compatibles con infección aguda por el VIH.
  • Pruebas para sífilis, hepatitis B y hepatitis C.
  • Pruebas para gonorrea y clamidia, según las prácticas sexuales.
  • Evaluación de la función renal.
  • Prueba de embarazo, cuando esté indicada.
  • Comprobación de la vacunación frente a hepatitis A, hepatitis B y VPH.

Si ha habido una posible exposición al VIH durante las últimas 72 horas, puede ser necesario iniciar primero la PEP y posteriormente pasar a la PrEP.

Durante el seguimiento se repiten periódicamente las pruebas del VIH y el cribado de otras ITS. En España, las recomendaciones incluyen pruebas de VIH cada tres meses y cribado de sífilis, gonorrea y clamidia cada tres o seis meses en función del riesgo individual. La función renal también debe controlarse periódicamente.

¿Quién no puede utilizar PrEP oral?

La PrEP oral basada en TDF/FTC no debe iniciarse cuando:

  • La prueba del VIH es positiva.
  • Existe sospecha de infección aguda por el VIH que todavía no ha sido adecuadamente descartada.
  • La tasa de filtración glomerular es inferior a 60 mL/min.

La función renal no debe valorarse únicamente mediante la creatinina aislada. Es necesario estimar el filtrado glomerular y tener en cuenta la edad, la masa muscular, los medicamentos utilizados y enfermedades como hipertensión arterial o diabetes mellitus.

La hepatitis B crónica no contraindica la PrEP. De hecho, el tenofovir y la emtricitabina también son activos frente al virus de la hepatitis B. Sin embargo, estos pacientes no deben interrumpir el tratamiento por iniciativa propia.

¿La PrEP provoca efectos secundarios?

La mayoría de las personas tolera bien la PrEP.

Cuando aparecen efectos adversos, los más frecuentes son:

  • Náuseas.
  • Dolor de cabeza.
  • Flatulencia.
  • Molestias abdominales.
  • Cambios leves en la consistencia de las heces.

Estas molestias suelen ser leves y mejorar durante las primeras semanas.

El tenofovir disoproxilo puede producir una pequeña reducción de la función renal y de la densidad mineral ósea en algunas personas. Por lo general, estos cambios son discretos y reversibles después de suspender el medicamento. Las complicaciones renales importantes son poco frecuentes cuando la indicación y el seguimiento son adecuados.

La PrEP con TDF/FTC puede utilizarse durante la búsqueda de embarazo, el embarazo y la lactancia cuando existe un riesgo relevante de adquisición del VIH. Tampoco reduce la eficacia de los anticonceptivos ni de los tratamientos hormonales.

¿Existe PrEP inyectable?

Sí. Actualmente existen opciones de PrEP de acción prolongada.

El cabotegravir de acción prolongada se administra mediante inyección intramuscular cada dos meses. En febrero de 2026, España se convirtió en el primer país de la Unión Europea en aprobar su financiación pública como PrEP en determinadas personas con alto riesgo de adquirir el VIH para las que la PrEP oral no constituye una alternativa adecuada.

Otra opción es el lenacapavir, administrado mediante inyección subcutánea cada seis meses. Desde 2025, la Organización Mundial de la Salud lo recomienda como una opción adicional de PrEP dentro de las estrategias de prevención combinada. Su autorización, financiación y disponibilidad práctica, sin embargo, varían según el país.

En América Latina también existen importantes diferencias entre países en cuanto al acceso a las modalidades orales e inyectables de PrEP. Por ello, la disponibilidad debe comprobarse en los programas nacionales o locales de prevención del VIH.

Profilaxis posexposición — PEP

La PEP es una medida de urgencia utilizada después de una posible exposición al VIH.

Consiste habitualmente en la combinación de tres medicamentos antirretrovirales durante 28 días, con el objetivo de bloquear la multiplicación inicial del virus y reducir la probabilidad de que la infección llegue a establecerse.

La PEP no proporciona una protección absoluta. Su eficacia depende del tipo de exposición, del tiempo transcurrido hasta empezar el tratamiento, de que los medicamentos se tomen correctamente y de las características de la persona fuente y del virus.

¿En qué situaciones puede estar indicada la PEP?

La PEP puede estar indicada después de:

  • Una relación sexual anal o vaginal sin preservativo.
  • Rotura o salida del preservativo (condón).
  • Una agresión sexual.
  • Compartir agujas, jeringas u otros materiales utilizados para inyectarse drogas.
  • Un accidente con una aguja u otro instrumento punzante o cortante.
  • Contacto de sangre, semen o secreciones vaginales con los ojos, la boca u otras mucosas.
  • Contacto de estos fluidos con piel lesionada, dermatitis o una herida abierta.
  • Una mordedura humana en la que exista exposición relevante a sangre.

El riesgo depende del fluido implicado, de la zona expuesta, del tipo de contacto y de la situación de la persona fuente.

La saliva, el sudor, las lágrimas, la orina, las heces, los vómitos y las secreciones nasales no transmiten el VIH si no están visiblemente contaminados con sangre. El contacto de estos fluidos con piel intacta tampoco es una indicación de PEP.

El sexo oral tiene un riesgo de transmisión del VIH muy inferior al del sexo anal o vaginal. La necesidad de PEP se evalúa individualmente, teniendo en cuenta factores como la presencia de sangre, úlceras o heridas y la exposición a semen.

Cuando la persona fuente vive con VIH, sigue correctamente el tratamiento y mantiene la carga viral por debajo de 200 copias/mL, no existe transmisión sexual del VIH. En esas circunstancias, la PEP normalmente no está indicada después de una exposición sexual.

¿Hasta cuándo puede iniciarse la PEP?

La PEP debe iniciarse lo antes posible, preferentemente durante las primeras horas después de la exposición.

El límite para empezar el tratamiento es de 72 horas. Pasado ese tiempo, no existe evidencia suficiente de beneficio para recomendar la profilaxis.

Las guías de la OMS destacan que el tratamiento es más eficaz cuando se inicia dentro de las primeras 24 horas. Las recomendaciones españolas de GeSIDA aconsejan iniciarlo idealmente en las primeras horas, preferiblemente antes de 12 horas y siempre antes de las 72 horas.

La primera dosis no debe retrasarse mientras se esperan todos los resultados de laboratorio, se intenta localizar a la persona fuente o se obtiene una valoración especializada.

Si ya han transcurrido más de 72 horas, sigue siendo importante acudir a un servicio sanitario para realizar las pruebas del VIH y de otras ITS, recibir las vacunas o tratamientos necesarios y valorar si la PrEP puede ser útil para prevenir futuras exposiciones.

¿Cuál es el esquema actual de la PEP?

La PEP moderna utiliza habitualmente tres antirretrovirales durante 28 días.

No existe un único esquema válido para todos los países de habla hispana. Los medicamentos disponibles y las recomendaciones nacionales pueden variar.

En España, el documento de consenso de GeSIDA de 2025 incluye entre las pautas de elección:

  • Tenofovir disoproxilo/emtricitabina + dolutegravir.
  • Tenofovir disoproxilo/emtricitabina + raltegravir.
  • Tenofovir disoproxilo/emtricitabina + doravirina.
  • Bictegravir/tenofovir alafenamida/emtricitabina.

Existen otros esquemas alternativos. La elección depende de la función renal, el embarazo, las posibles interacciones con otros medicamentos, el tratamiento de la persona fuente y otras circunstancias clínicas.

En América Latina deben seguirse las recomendaciones del programa nacional o del servicio sanitario correspondiente, ya que los medicamentos disponibles y los esquemas preferentes no son idénticos en todos los países.

¿Qué pruebas se realizan durante la PEP?

En la evaluación inicial se realiza una prueba del VIH para determinar si la persona ya presentaba la infección antes de la exposición.

También pueden solicitarse:

  • Pruebas para sífilis, hepatitis B y hepatitis C.
  • Pruebas para gonorrea y clamidia.
  • Evaluación de la función renal y hepática.
  • Prueba de embarazo, cuando corresponda.
  • Comprobación de la vacunación frente a hepatitis B.
  • Evaluación de la necesidad de anticoncepción de emergencia después de una exposición sexual.

Una prueba inicial negativa no excluye la infección derivada de una exposición muy reciente. Por ello, es necesario repetir las pruebas después.

El calendario exacto depende del protocolo utilizado y del tipo de prueba. Por ejemplo, las recomendaciones españolas de 2025 indican repetir la prueba del VIH al finalizar los 28 días de PEP y completar el seguimiento a las 12 semanas después de la exposición cuando se utilizan pruebas combinadas de cuarta generación.

Los antirretrovirales pueden modificar temporalmente la dinámica de algunos marcadores utilizados para diagnosticar el VIH. Por este motivo, es importante completar el calendario de seguimiento indicado e informar al profesional sanitario de cualquier uso reciente de PrEP o PEP.

¿Cuáles son los efectos secundarios de la PEP?

Los esquemas actuales suelen tolerarse bien.

Los efectos adversos más frecuentes pueden incluir:

  • Náuseas.
  • Diarrea.
  • Molestias abdominales.
  • Dolor de cabeza.
  • Cansancio.
  • Alteraciones del sueño.

En la mayoría de los casos son leves y no requieren suspender el tratamiento.

La PEP no debe abandonarse por iniciativa propia. Si aparecen efectos adversos importantes, el servicio sanitario puede tratar los síntomas o modificar el esquema antirretroviral.

¿Qué hacer después de terminar la PEP?

La PEP reduce el riesgo relacionado con la exposición que motivó su utilización, pero no proporciona una protección continua frente a nuevas exposiciones.

Durante los 28 días de tratamiento se recomienda continuar utilizando métodos preventivos y no compartir agujas, jeringas u otros materiales de inyección.

Si se produce una nueva exposición durante la PEP, debe consultarse nuevamente con el servicio sanitario. No se debe reiniciar ni prolongar el tratamiento por cuenta propia.

Las personas con exposiciones recurrentes pueden pasar directamente de la PEP a la PrEP cuando finalicen los 28 días, siempre que se haya descartado adecuadamente la infección por el VIH. Las recomendaciones españolas contemplan esta transición sin necesidad de dejar un periodo sin tratamiento entre ambas estrategias.

¿Cuál es la diferencia entre PrEP y PEP?

CaracterísticaPrEPPEP
Momento de usoAntes de la exposiciónDespués de la exposición
ObjetivoProtección continua o planificadaUrgencia después de una situación específica
MedicamentosHabitualmente, TDF/FTC por vía oral; existen opciones inyectablesCombinación de tres antirretrovirales
DuraciónMientras exista indicación28 días
Cuándo empezarAntes de las exposicionesLo antes posible y no más tarde de 72 horas
ModalidadesDiaria, a demanda en grupos seleccionados o inyectableTratamiento diario durante 28 días
SeguimientoRegular mientras se utilizaDurante y después del tratamiento

Tratamiento del VIH como forma de prevención

Las personas que viven con VIH deben iniciar el tratamiento antirretroviral lo antes posible.

Cuando el tratamiento mantiene la carga viral por debajo de 200 copias/mL, no se produce transmisión sexual del VIH. Este principio se conoce como indetectable = intransmisible (I = I).

Esto significa que una persona con supresión viral mantenida puede mantener relaciones sexuales sin transmitir el VIH, incluso sin preservativo.

El concepto I = I no protege frente a sífilis, gonorrea, clamidia, VPH, herpes genital u otras ITS. Tampoco debe extrapolarse automáticamente a otras vías de exposición, como compartir material de inyección o la lactancia.

Otras formas de prevención del VIH

Preservativos y lubricantes

Los preservativos externos e internos reducen significativamente el riesgo de VIH y también ayudan a prevenir otras ITS y embarazos no planificados.

Su eficacia depende de que se utilicen correctamente durante toda la relación sexual. La rotura, la colocación tardía, la retirada precoz y el uso de lubricantes a base de aceite con preservativos de látex aumentan el riesgo de fallo.

Los lubricantes a base de agua o silicona reducen la fricción, las pequeñas lesiones de las mucosas y el riesgo de rotura del preservativo.

No compartir material de inyección

No deben compartirse agujas, jeringas, recipientes ni otros materiales utilizados para inyectarse drogas.

Los programas de reducción de daños, la disponibilidad de material estéril y el tratamiento de los trastornos relacionados con el consumo de sustancias reducen la transmisión del VIH y de las hepatitis virales.

Prevención durante el embarazo

El tratamiento antirretroviral durante el embarazo reduce de forma muy importante el riesgo de transmisión del VIH al bebé.

También pueden ser necesarias medidas específicas durante el parto, profilaxis antirretroviral para el recién nacido y decisiones individualizadas sobre la alimentación del bebé.

Las recomendaciones sobre lactancia materna no son idénticas en todos los países y han evolucionado en los últimos años, especialmente en mujeres con supresión virológica mantenida. Por ello, esta cuestión debe abordarse según el protocolo nacional y de forma individualizada con el equipo especializado.

Circuncisión

La circuncisión masculina reduce parcialmente el riesgo de adquisición del VIH en hombres cis durante relaciones vaginales con mujeres.

Sin embargo, no elimina el riesgo, no proporciona una protección equivalente a la PrEP o al preservativo y no ha demostrado el mismo beneficio para todas las formas de exposición sexual.

Vacuna contra el VIH

Todavía no existe ninguna vacuna contra el VIH aprobada para uso en la población general.

Continúan estudiándose diferentes estrategias de vacunación, pero hasta el momento ninguna ha demostrado una combinación de eficacia y seguridad suficiente para su utilización rutinaria.


book Referencias bibliográficas
  • World Health Organization. Guidelines for HIV post-exposure prophylaxis. 2024.
  • World Health Organization. Guidelines on lenacapavir for HIV prevention and testing strategies for long-acting injectable PrEP. 2025.
  • Ministerio de Sanidad de España. PrEP: Profilaxis Pre-exposición al VIH.
  • GeSIDA. Recomendaciones sobre la profilaxis pre-exposición para la prevención de la infección por VIH en España.
  • GeSIDA. Documento de consenso sobre la profilaxis posexposición ocupacional y no ocupacional al VIH, VHB y VHC en adultos y niños. Actualización 2025.
  • Ministerio de Sanidad de España. España, primer país de la Unión Europea en financiar la PrEP inyectable frente al VIH. 2026.
  • Organización Panamericana de la Salud. Información regional sobre PrEP, PEP y prevención combinada del VIH en América Latina y el Caribe.


Dudas de los lectores sobre este tema

Preguntas seleccionadas por el editor por su relevancia para este artículo.

Envíe su duda sobre este artículo

Escriba una pregunta clara, objetiva y relacionada con el tema del texto. Las dudas que también puedan ayudar a otros lectores tienen prioridad. Las preguntas sobre casos personales, solicitudes de diagnóstico u orientación médica individualizada pueden no ser publicadas.