¿Cómo se transmite el VIH? Formas de transmisión y situaciones de riesgo

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7 Sep. 2026
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Resumen

Puntos clave sobre la transmisión del VIH

  • En sentido estricto, no se «contrae el sida». Lo que se transmite de una persona a otra es el VIH. El sida es la fase más avanzada de la infección por el virus.
  • El VIH se transmite principalmente a través de relaciones sexuales anales o vaginales cuando existe exposición al virus, por compartir agujas o jeringas contaminadas, por el contacto directo con sangre infectada y de la madre al bebé durante el embarazo, el parto o la lactancia.
  • El sexo oral presenta un riesgo muy bajo de transmisión del VIH.
  • La saliva, el sudor, las lágrimas, los abrazos, los besos, los cubiertos, los inodoros, las piscinas y las picaduras de mosquitos no transmiten el VIH.
  • Una persona con VIH que sigue correctamente el tratamiento y mantiene una carga viral indetectable no transmite el virus mediante las relaciones sexuales. Este concepto se conoce como I = I: indetectable es igual a intransmisible.
  • Si una exposición potencialmente arriesgada se produjo hace menos de 72 horas, puede estar indicada la profilaxis posexposición (PEP), que debe iniciarse lo antes posible.

¿Cómo se contrae el sida?

En sentido estricto, no se «contrae el sida». Lo que se transmite de una persona a otra es el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana).

El sida es la fase más avanzada de la infección por el VIH, que puede aparecer cuando el virus permanece sin tratamiento y provoca un deterioro importante del sistema inmunitario.

Para desarrollar sida es necesario estar infectado por el VIH; no existe la posibilidad de tener sida sin ser VIH positivo.

El VIH solo puede adquirirse de una persona que esté infectada. No se contrae el VIH manteniendo relaciones sexuales con alguien que no tenga el virus, del mismo modo que no es posible adquirirlo mediante la masturbación en solitario. Tampoco hay transmisión mediante una transfusión con sangre no contaminada ni por el contacto con agujas que no contengan sangre infectada.

Esta información puede parecer obvia, pero todavía existen muchas dudas sobre situaciones que no implican ningún riesgo de transmisión.

También es importante diferenciar entre tener VIH y tener sida. Una persona puede vivir muchos años con VIH sin presentar ningún síntoma y sin tener sida. Sin tratamiento, la infección puede permanecer asintomática durante varios años y, históricamente, el tiempo medio hasta la progresión al sida se situaba alrededor de una década. Sin embargo, con el tratamiento antirretroviral actual, la mayoría de las personas diagnosticadas y tratadas adecuadamente no llegan a desarrollar sida.

En este artículo hablaremos exclusivamente de la transmisión del VIH. Si desea información más amplia sobre el VIH y el sida, lea: VIH y sida: qué son, síntomas, transmisión y tratamiento.

Formas de transmisión del VIH

Para que se produzca la transmisión, un fluido que contenga VIH en cantidad suficiente debe acceder al organismo a través de una mucosa, una herida abierta o directamente al torrente sanguíneo, como ocurre al compartir agujas.

La piel intacta funciona como una excelente barrera. Por lo tanto, el simple contacto de sangre, semen u otra secreción potencialmente contaminada con una piel sana no transmite el VIH.

Aunque la piel constituye una barrera muy eficaz, no ocurre lo mismo con las mucosas, como las de la vagina, el recto y la región genital. Estas superficies son más vulnerables a la entrada del VIH porque poseen una capa protectora más delicada y menos resistente que la piel, lo que facilita el contacto del virus con las células susceptibles a la infección, especialmente cuando existe inflamación o pequeñas lesiones, muchas veces microscópicas.

La mucosa oral también puede permitir la entrada del virus, principalmente cuando existen heridas, úlceras o sangrado. Sin embargo, la transmisión del VIH a través de la boca es mucho menos eficiente, por lo que el riesgo asociado al sexo oral es bastante bajo.

Los principales fluidos corporales capaces de transmitir el VIH son:

  • Sangre.
  • Semen.
  • Líquido preseminal.
  • Secreciones vaginales.
  • Secreciones rectales.
  • Leche materna.

En la práctica, casi todos los casos de transmisión del VIH se producen a través de las siguientes situaciones:

  • Relaciones sexuales anales o vaginales con una persona infectada por el VIH.
  • Compartir agujas, jeringas u otros equipos utilizados para inyectarse drogas.
  • Accidentes con agujas u otros materiales punzantes o cortantes contaminados.
  • Transfusión de sangre o trasplante de un órgano contaminado.
  • Transmisión de la madre al bebé durante el embarazo, el parto o la lactancia.

A continuación, explicaremos brevemente cada una de estas formas de transmisión.

Transmisión sexual del VIH

Las relaciones sexuales son la principal vía de transmisión del VIH. El virus presente en el semen, el líquido preseminal, las secreciones vaginales, las secreciones rectales o la sangre puede entrar en el organismo a través de las mucosas.

Las relaciones sexuales pueden provocar pequeñas lesiones en estas mucosas, muchas veces invisibles a simple vista, que facilitan la entrada del virus. Sin embargo, la presencia de estas microlesiones no es indispensable para que se produzca la transmisión.

El sexo anal es la práctica sexual con mayor riesgo. La mucosa del ano y del recto es delicada y, al no disponer de lubricación natural, está más expuesta a traumatismos durante la relación.

El sexo oral también puede transmitir el VIH, pero el riesgo es mucho menor. Este riesgo puede aumentar si hay sangre, eyaculación en la boca, gingivitis importante, úlceras u otras lesiones en la cavidad oral. A pesar de ello, no existe una estimación numérica fiable del riesgo de transmisión por cada relación oral.

A modo de comparación, las estimaciones medias del riesgo de adquirir el VIH en una única relación sexual, cuando la persona con VIH no presenta supresión viral y no se utiliza preservativo ni PrEP, son aproximadamente:

  • Sexo anal receptivo: 1,38 %.
  • Sexo anal insertivo: 0,11 %. Algunos estudios sugieren que este riesgo puede ser mayor en hombres no circuncidados, aunque la magnitud de esta diferencia todavía no está bien establecida (lea: Circuncisión: riesgos y beneficios).
  • Sexo vaginal receptivo: 0,08 %.
  • Sexo vaginal insertivo: 0,04 %.
  • Sexo oral: riesgo muy bajo, sin una estimación porcentual fiable.

Los términos «receptivo» e «insertivo» indican, respectivamente, quién recibe la penetración y quién realiza la penetración.

Estas cifras son solamente promedios. El riesgo real varía en función de diversos factores, como la carga viral, la presencia de otras infecciones de transmisión sexual, inflamaciones o heridas en las mucosas y la repetición de las exposiciones.

El riesgo de transmisión aumenta progresivamente a medida que se repiten las relaciones con exposición al VIH. Esto ocurre porque un riesgo relativamente pequeño en una relación aislada puede acumularse cuando la exposición se produce en repetidas ocasiones.

Los estudios realizados principalmente antes de la utilización generalizada de los actuales métodos de prevención estimaban que, a lo largo de una relación de pareja con relaciones anales sin protección, el riesgo de adquirir el VIH llegaba aproximadamente al 40 % para la persona receptiva y al 22 % para la insertiva. Sin embargo, estas cifras son solamente estimaciones medias y varían considerablemente en función de la frecuencia de las relaciones, la carga viral de la persona con VIH y la presencia de otros factores de riesgo.

Estas estimaciones no se aplican a las personas con VIH que siguen correctamente el tratamiento antirretroviral y mantienen la carga viral suprimida por debajo de 200 copias/mL. En esta situación, no se produce transmisión sexual del VIH, aunque el análisis todavía detecte una pequeña cantidad de virus por debajo de este límite. Este principio se conoce como I = I: indetectable es igual a intransmisible.

El concepto I = I se aplica a la transmisión sexual. No debe extrapolarse automáticamente al uso compartido de agujas, los accidentes con sangre o la lactancia.

Cuando la carga viral no está suprimida, la presencia simultánea de otra infección de transmisión sexual, como sífilis, herpes o gonorrea, puede facilitar la adquisición o la transmisión del VIH.

Otra situación que aumenta el riesgo de transmisión es mantener relaciones sexuales con una persona en la fase de infección aguda por el VIH, que ocurre durante las primeras semanas después de adquirir el virus. Durante este periodo, la carga viral suele ser muy elevada, lo que aumenta la probabilidad de transmisión a otras personas.

Una de las formas más eficaces de prevenir la transmisión sexual del VIH es el uso correcto y constante del preservativo. En las relaciones vaginales, el uso constante del preservativo reduce el riesgo de transmisión del VIH aproximadamente un 80 %. En las relaciones anales, los estudios también muestran una reducción importante del riesgo, aunque las estimaciones varían según la práctica sexual.

Además del preservativo, existen otras estrategias de prevención altamente eficaces, como la PrEP y el tratamiento antirretroviral de la persona con VIH. No obstante, el preservativo sigue siendo útil incluso cuando la persona con VIH mantiene una carga viral indetectable, ya que también ayuda a prevenir otras infecciones de transmisión sexual y el embarazo.

Transmisión del VIH por transfusión de sangre

La transfusión de sangre contaminada por el VIH se encuentra entre las exposiciones con mayor riesgo de transmisión del virus. Se estima que, si una unidad de sangre transfundida está realmente contaminada, el riesgo de transmisión es de aproximadamente el 92,5 %.

Esta vía de transmisión tuvo una gran importancia al comienzo de la epidemia de sida, principalmente durante la década de 1980, cuando todavía no existían los métodos actuales de cribado. Hoy, en los países que disponen de sistemas adecuados de selección de donantes y análisis de la sangre, la transmisión del VIH mediante transfusiones es extremadamente rara.

Antes de autorizar su uso, cada donación se somete a pruebas para detectar el VIH y otras infecciones transmisibles por la sangre. Además de los análisis que detectan anticuerpos y antígenos, muchos servicios utilizan pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (NAT), capaces de detectar directamente el material genético del virus y reducir todavía más el periodo entre la infección del donante y el momento en que el análisis puede identificarla.

En los sistemas de hemoterapia con un cribado riguroso, el riesgo de transmisión es actualmente inferior a un caso por varios millones de donaciones. En el Reino Unido, por ejemplo, el riesgo estimado de que una donación infectante por el VIH escape al cribado es inferior a 1 entre 7 millones; en Canadá, la estimación más reciente es de aproximadamente 1 entre 13,2 millones.

Por lo tanto, es importante distinguir dos situaciones: si la sangre transfundida está realmente contaminada por el VIH, la probabilidad de transmisión es muy elevada; por otro lado, cuando las donaciones se someten a un cribado universal y a sistemas rigurosos de control de calidad, la probabilidad de que una unidad contaminada llegue al paciente es extremadamente baja.

El mismo principio se aplica a los trasplantes de órganos y tejidos. Los donantes también son sometidos a evaluación clínica y pruebas de laboratorio para detectar el VIH y otras infecciones. Aunque el riesgo no es absolutamente nulo, la transmisión del VIH mediante órganos o tejidos donados es actualmente muy rara cuando los protocolos de cribado se aplican correctamente.

Transmisión del VIH al compartir agujas y jeringas

Compartir agujas, jeringas u otros equipos utilizados para inyectarse drogas puede introducir sangre contaminada directamente en el torrente sanguíneo. Por este motivo, esta es una de las formas más importantes de transmisión del VIH fuera de la vía sexual.

El riesgo medio estimado de adquirir el VIH al compartir una aguja o jeringa con una persona infectada es de aproximadamente el 0,63 % por exposición, es decir, alrededor de 1 transmisión por cada 160 exposiciones. Este valor es un promedio y puede variar según la cantidad de sangre presente en el material, la carga viral de la persona con VIH y la repetición de las exposiciones.

El riesgo no se limita a la propia aguja. Las jeringas y otros materiales utilizados en la preparación de la inyección, como recipientes, filtros o agua compartida, también pueden contener pequeñas cantidades de sangre y actuar como vehículo para el VIH y otros virus transmitidos por la sangre, especialmente los de la hepatitis B y la hepatitis C.

Además, el VIH puede permanecer viable en el interior de una jeringa usada durante un periodo relativamente prolongado. En determinadas condiciones de temperatura y almacenamiento, el virus se ha detectado hasta 42 días después. Esto no significa que todas las jeringas usadas permanezcan infectantes durante ese periodo, pero ayuda a explicar por qué nunca deben compartirse equipos utilizados previamente.

La forma más segura de prevenir este tipo de transmisión es utilizar agujas, jeringas y materiales de preparación nuevos y estériles en cada uso y no compartirlos nunca con otras personas.

La PrEP también puede reducir el riesgo de adquirir el VIH en las personas que se inyectan drogas. En los estudios disponibles, su uso constante redujo el riesgo aproximadamente entre un 74 % y un 84 %, aunque los datos son menos numerosos que los disponibles para la prevención de la transmisión sexual.

El tratamiento antirretroviral y la supresión de la carga viral probablemente también disminuyen el riesgo de transmisión al compartir jeringas, pero todavía no existen datos suficientes para afirmar que el riesgo sea cero. Por lo tanto, el concepto I = I (indetectable = intransmisible), demostrado para la transmisión sexual, no debe aplicarse de la misma manera al uso compartido de equipos de inyección.

Si una persona ha compartido recientemente una aguja, jeringa u otro equipo con posibilidad de exposición a la sangre de una persona con VIH o de estado serológico desconocido, puede estar indicada la PEP si se inicia en las 72 horas posteriores a la exposición.

Transmisión del VIH por accidentes con agujas contaminadas

Los profesionales sanitarios que trabajan con sangre pueden sufrir accidentes con agujas u otros materiales punzantes o cortantes utilizados en pacientes con VIH.

El riesgo medio estimado de transmisión después de una punción con una aguja contaminada por sangre de una persona con VIH es de aproximadamente el 0,23 % por exposición, es decir, alrededor de 1 caso por cada 435 accidentes de este tipo.

Sin embargo, el riesgo no es igual en todos los accidentes. Tiende a ser mayor cuando la lesión es profunda, cuando hay sangre visible en el dispositivo, cuando se trata de una aguja hueca utilizada directamente en una vena o arteria o cuando la persona fuente presenta una carga viral elevada.

Además de las punciones, la exposición de las mucosas a la sangre, como las salpicaduras en los ojos o la boca, también puede transmitir el VIH, aunque el riesgo es menor. La estimación histórica para este tipo de exposición es de aproximadamente el 0,09 %. En cambio, el contacto de sangre con la piel intacta no se considera una vía de transmisión.

Después de un accidente, la zona afectada debe lavarse inmediatamente con agua y jabón. En caso de contacto con los ojos u otras mucosas, se recomienda irrigar abundantemente con agua o una solución apropiada. El accidente debe comunicarse y evaluarse lo antes posible, ya que la necesidad de profilaxis depende del tipo de exposición y de la situación de la persona fuente.

Cuando la exposición supone un riesgo relevante, la profilaxis posexposición (PEP) debe iniciarse lo antes posible, idealmente durante las primeras horas. El límite recomendado para comenzar el tratamiento es de 72 horas y el esquema se mantiene durante 28 días.

Cuando la persona fuente vive con VIH pero mantiene una carga viral indetectable, el riesgo de transmisión ocupacional parece ser extremadamente bajo. Sin embargo, todavía no existen pruebas suficientes para aplicar automáticamente el concepto I = I a los accidentes con sangre. En esta situación, la decisión de iniciar o interrumpir la PEP debe tener en cuenta el tipo y la gravedad de la exposición.

Los accidentes con agujas abandonadas en lugares públicos constituyen una situación diferente. Hasta la fecha, no existen casos confirmados de transmisión del VIH por este tipo de exposición y, por lo general, no se recomienda la PEP, salvo en circunstancias excepcionales, como una punción profunda con una aguja utilizada recientemente y que todavía contenga sangre.

Transmisión vertical del VIH: embarazo, parto y lactancia

El VIH puede transmitirse de la madre al bebé durante el embarazo, el parto o a través de la leche materna. Este tipo de transmisión se denomina transmisión vertical o transmisión maternoinfantil del VIH.

Sin ninguna medida preventiva, el riesgo total de transmisión de la madre al bebé durante el embarazo, el parto y la lactancia varía aproximadamente entre el 15 % y el 45 %. El riesgo depende de varios factores, principalmente de la carga viral materna, de si se utiliza o no tratamiento antirretroviral y de la lactancia.

Actualmente, la transmisión vertical puede prevenirse en la gran mayoría de los casos. El diagnóstico del VIH durante el control prenatal y el inicio o mantenimiento adecuado del tratamiento antirretroviral permiten reducir la carga viral de la embarazada y disminuir el riesgo de transmisión durante el embarazo y el parto hasta el 1 % o menos.

Después del nacimiento, el bebé expuesto al VIH también recibe medicamentos antirretrovirales durante un periodo determinado en función del riesgo de transmisión. Cuanto mayor sea la carga viral materna cerca del momento del parto, mayor suele ser la necesidad de intensificar la profilaxis del recién nacido.

El hecho de que la madre tenga VIH tampoco significa necesariamente que el parto deba realizarse mediante cesárea. Cuando la carga viral está adecuadamente controlada, el parto vaginal puede realizarse en muchas situaciones. La necesidad de una cesárea para reducir la transmisión depende principalmente de la carga viral próxima al parto y de las recomendaciones adoptadas en cada país.

La lactancia requiere una consideración independiente. Incluso cuando la madre utiliza correctamente los antirretrovirales y mantiene una carga viral indetectable, el riesgo de transmisión a través de la leche materna es muy bajo, pero no se considera nulo. Las estimaciones actuales señalan un riesgo inferior al 1 % cuando existe una supresión viral sostenida. Por este motivo, el concepto I = I tampoco debe aplicarse automáticamente a la lactancia.

Las recomendaciones sobre la lactancia para las mujeres que viven con VIH no son iguales en todos los países. En algunos lugares se recomienda evitar la lactancia cuando existen alternativas seguras, como la fórmula infantil o la leche humana procedente de un banco, ya que de este modo se elimina el riesgo de transmisión del VIH a través de la leche materna.

En otros lugares, la lactancia puede recomendarse o considerarse cuando la madre está en tratamiento, mantiene la supresión viral y recibe un seguimiento adecuado, teniendo también en cuenta los beneficios de la lactancia y los riesgos asociados a la alimentación sustitutiva.

Situaciones que no transmiten el VIH

Fuera de las vías descritas anteriormente, la transmisión del VIH es poco frecuente. Existen informes excepcionales de mordeduras graves con presencia de sangre o contacto directo de sangre infectada con mucosas, como los ojos, pero estas situaciones son muy diferentes del contacto social cotidiano.

Es importante saber que los siguientes fluidos corporales no transmiten el VIH, siempre que no estén mezclados con una cantidad relevante de sangre:

  • Saliva.
  • Sudor.
  • Lágrimas.
  • Vómitos.
  • Heces.
  • Orina.
  • Secreciones nasales.

Ninguno de estos fluidos contiene VIH en cantidad suficiente como para constituir una vía habitual de transmisión.

El VIH tampoco se transmite a través de:

  • Cubiertos, vasos o platos.
  • Picaduras de mosquitos u otros insectos.
  • Abrazos o apretones de manos.
  • Inodoros o baños públicos.
  • Piscinas.
  • La playa.
  • Toallas o ropa.
  • Donación de sangre.
  • Besos.
  • Tos o estornudos.
  • Masturbación.
  • Contacto social con una persona que vive con VIH.

La saliva, por sí sola, no transmite el VIH. Por lo tanto, los besos sociales y los besos en la boca no se consideran formas de transmisión. Una situación excepcionalmente distinta sería un intercambio directo de una cantidad relevante de sangre entre dos personas que presentaran sangrado activo en la boca.

Del mismo modo, la masturbación no transmite el VIH. Solo habría motivos para evaluar una exposición si sangre u otro fluido potencialmente infectante entrara en contacto directo con una herida abierta o una mucosa.

En superficies y objetos comunes, el VIH pierde rápidamente su capacidad de provocar una infección. Por este motivo, las historias sobre sangre introducida en alimentos, agujas colocadas en asientos de cine o sangre seca encontrada en objetos no representan formas habituales de transmisión del virus.

Una situación diferente es el interior de una aguja o jeringa usada, donde la sangre permanece protegida del ambiente. Por este motivo, compartir este tipo de material sigue siendo una forma reconocida de transmisión.

Medicamentos que previenen la infección y la transmisión del VIH

Los medicamentos antirretrovirales han transformado por completo la prevención del VIH. Actualmente, pueden ser utilizados tanto por la persona que vive con VIH para impedir la transmisión sexual como por personas VIH negativas antes o después de una exposición.

Existen tres estrategias principales.

Tratamiento como prevención: I = I

El propio tratamiento de la persona que vive con VIH es una de las formas más eficaces de prevenir nuevas infecciones.

Cuando el tratamiento antirretroviral mantiene la carga viral por debajo de 200 copias/mL de forma sostenida, no se produce transmisión sexual del VIH.

Grandes estudios realizados con miles de parejas serodiferentes no identificaron transmisiones sexuales vinculadas a la pareja con VIH mientras la carga viral permaneció por debajo de este límite.

Además de impedir la transmisión sexual, el tratamiento protege la salud de la propia persona con VIH, preserva el sistema inmunitario y reduce drásticamente el riesgo de progresión al sida.

Profilaxis posexposición (PEP)

La profilaxis posexposición (PEP) está indicada después de determinadas situaciones en las que una persona VIH negativa puede haber estado expuesta al virus, como:

  • Una relación sexual sin preservativo en una situación de riesgo.
  • Rotura del preservativo.
  • Violencia sexual.
  • Uso compartido de agujas.
  • Accidente con sangre o material biológico potencialmente contaminado.

La PEP debe iniciarse lo antes posible, preferiblemente durante las primeras horas después de la exposición. El límite para comenzarla es de 72 horas.

Después de este periodo, la PEP deja de estar indicada.

La PEP se realiza durante 28 días. Para adultos y adolescentes, los esquemas actuales suelen utilizar tres medicamentos antirretrovirales, generalmente una combinación basada en tenofovir y lamivudina o emtricitabina junto con un tercer fármaco, como dolutegravir. El esquema concreto puede variar según los protocolos y la disponibilidad de medicamentos en cada país.

Además de tomar correctamente los medicamentos, la persona debe realizar seguimiento médico y repetir las pruebas del VIH en los periodos recomendados.

Profilaxis preexposición (PrEP)

La profilaxis preexposición (PrEP) está indicada para personas VIH negativas que pueden presentar exposiciones al virus. Consiste en utilizar antirretrovirales antes de que se produzca el contacto, manteniendo medicamentos en el organismo capaces de impedir que el VIH establezca la infección.

La PrEP oral se basa en esquemas que contienen tenofovir. Las combinaciones disponibles, así como los criterios de acceso, pueden variar según el país.

Existen dos formas principales de uso:

  • PrEP diaria: se toma regularmente y está indicada para quienes presentan exposiciones frecuentes o no pueden prever cuándo se producirán.
  • PrEP a demanda: esquema conocido como 2 + 1 + 1, indicado únicamente para determinados grupos y situaciones y siempre bajo orientación del equipo sanitario.

Además de la PrEP oral, existen opciones de larga duración. Entre ellas se encuentran el cabotegravir inyectable, administrado periódicamente, y el lenacapavir, que puede administrarse cada seis meses. La disponibilidad de estas opciones varía según el país.

Cuando se utiliza correctamente, la PrEP es altamente eficaz para prevenir la infección por el VIH.

Sin embargo, no previene otras infecciones de transmisión sexual ni el embarazo. Por este motivo, el preservativo sigue siendo útil incluso para quienes utilizan PrEP.

En las parejas serodiferentes, en las que solamente una de las personas tiene VIH, la PrEP puede utilizarse como protección adicional en determinadas situaciones. Sin embargo, si la persona con VIH mantiene una carga viral indetectable de forma sostenida, ya presenta un riesgo cero de transmisión sexual según el principio I = I.

Para obtener más información sobre la prevención del VIH, lea: VIH: profilaxis preexposición y posexposición (PrEP y PEP).

Preguntas frecuentes sobre la transmisión del VIH

¿Cuáles son actualmente las vías de transmisión del VIH más frecuentes?

En la actualidad, la transmisión sexual es la principal forma de adquisición del VIH.

Compartir agujas y jeringas contaminadas continúa siendo una posible vía de transmisión, pero representa una proporción mucho menor de los casos. La transmisión vertical ha disminuido considerablemente gracias a las medidas preventivas, mientras que la transmisión mediante transfusiones y los accidentes laborales se han vuelto muy raros en los lugares donde se aplican los protocolos de prevención adecuados.

¿Puedo «contraer el sida» manteniendo relaciones sexuales con una persona que no tiene VIH?

No. El acto sexual no «crea» el VIH. Para que se produzca la transmisión, una de las personas debe tener el virus.

Del mismo modo que no se contrae el sarampión de alguien que no tiene sarampión, no es posible adquirir el VIH de una persona que no está infectada.

¿Es posible mantener relaciones sexuales sin protección con una persona con VIH y no infectarse?

Sí. Si la persona con VIH presenta una carga viral no suprimida, la transmisión no se produce en todas las relaciones. Sin embargo, aunque no sea lo más frecuente, una única exposición puede ser suficiente para transmitir el virus.

Por otro lado, si la persona con VIH está en tratamiento y mantiene una carga viral indetectable, el riesgo de transmisión sexual es cero.

¿Es cierto que una mujer no transmite el VIH a un hombre?

No. Es un mito.

Una mujer con VIH puede transmitir el virus a un hombre mediante una relación vaginal o anal si su carga viral no está suprimida.

El riesgo medio en una relación vaginal insertiva es menor que en una relación vaginal receptiva, pero no es cero cuando existe exposición a VIH transmisible.

¿El preservativo protege al 100 % contra el VIH?

El preservativo es altamente eficaz cuando se utiliza correctamente desde el principio hasta el final de la relación, pero ningún método que dependa del uso humano puede considerarse absolutamente infalible. Pueden producirse roturas, deslizamientos o un uso incorrecto.

Además, existen otras formas de prevención muy eficaces, como la PrEP y, para la persona que vive con VIH, el tratamiento que mantiene la carga viral indetectable.

Si la pareja no eyacula dentro de la vagina o del ano, ¿sigue existiendo riesgo de transmisión del VIH?

Sí. No es necesario que haya eyaculación para que se produzca la transmisión, ya que el VIH también puede estar presente en el líquido preseminal y otras secreciones genitales.

Naturalmente, si la persona con VIH mantiene una carga viral indetectable, se aplica el principio I = I y no existe transmisión sexual.

¿Qué práctica sexual presenta mayor riesgo de VIH?

El sexo anal receptivo, es decir, recibir el pene en el ano, presenta el mayor riesgo de adquisición del VIH por acto sexual.

Según las estimaciones utilizadas por los CDC, el riesgo medio de una relación anal receptiva es aproximadamente 17 veces mayor que el de una relación vaginal receptiva cuando se comparan exposiciones sin medidas preventivas con una persona con VIH sin supresión viral.

¿Qué presenta mayor riesgo: el sexo pasivo (receptivo) o el activo (insertivo)?

El sexo receptivo, tanto anal como vaginal, presenta un riesgo medio de adquisición del VIH mayor que el sexo insertivo.

Esto no significa que quien realiza la penetración esté libre de riesgo.

¿El sexo oral transmite el VIH?

Puede transmitirlo, pero el riesgo es muy bajo.

Practicar sexo oral a una persona con VIH puede representar cierto riesgo, principalmente si hay sangre, eyaculación en la boca, heridas, gingivitis o una inflamación importante de la cavidad oral.

Recibir sexo oral presenta un riesgo todavía más bajo. No existe una estimación porcentual fiable por relación que permita calcular este riesgo con precisión.

Si la persona con VIH mantiene una carga viral indetectable, no se produce transmisión sexual del virus, incluido durante el sexo oral.

Si beso a una persona con VIH que tiene una lesión en la boca, ¿puedo infectarme?

Los besos no son una forma habitual de transmisión del VIH.

La saliva no transmite el virus. Una situación excepcionalmente distinta sería un beso profundo en el que ambas personas presentaran sangrado activo y se produjera un intercambio directo de sangre.

Si mi pareja tiene una afta, ¿existe riesgo de transmisión del VIH mediante un beso?

No. Una afta, por sí sola, no convierte un beso en una forma de transmisión del VIH. Para que existiera siquiera un riesgo teórico, tendría que producirse un contacto directo entre una cantidad relevante de sangre infectada y una lesión sangrante de la otra persona.

¿Las relaciones sexuales entre mujeres transmiten el VIH?

Es posible, pero la transmisión sexual del VIH entre mujeres es poco frecuente.

El riesgo depende de las prácticas realizadas y aumenta principalmente cuando existe contacto con sangre, heridas en las mucosas o se comparten juguetes sexuales contaminados.

Por lo tanto, el riesgo debe evaluarse según la exposición que se haya producido y no simplemente según la orientación sexual de las parejas.

¿Existe riesgo de transmisión del VIH mediante la penetración anal o vaginal con los dedos?

El riesgo es extremadamente bajo.

La simple penetración con los dedos no es una forma habitual de transmisión. Para que existiera riesgo, sería necesario que sangre u otro fluido potencialmente infectante entrara en contacto directo con una herida abierta relevante.

¿Es posible infectarse con el VIH si un mosquito pica a una persona infectada e inmediatamente después me pica a mí?

No. No existe ninguna posibilidad de transmisión del VIH mediante mosquitos.

¿Es posible transmitir el VIH a través de la leche materna?

Sí. El VIH puede transmitirse a través de la leche materna. Cuando la madre utiliza correctamente el tratamiento antirretroviral y mantiene la carga viral suprimida, el riesgo es muy bajo, pero no se considera nulo.

¿Compartir juguetes sexuales, como vibradores y dildos, puede transmitir el VIH?

El riesgo es bajo, pero puede existir si el objeto se comparte inmediatamente y está contaminado con sangre o secreciones capaces de transmitir el VIH.

Utilizar un preservativo nuevo en el juguete con cada persona y limpiarlo adecuadamente reduce este riesgo.

¿Es posible «contraer el sida» en un baño público?

No. En superficies y objetos comunes, el VIH pierde rápidamente su capacidad de provocar una infección. Los inodoros, asientos, grifos, pomos de puertas y otros objetos de los baños públicos no transmiten el VIH.

¿Es posible «contraer el sida» al compartir cuchillas de afeitar?

Es poco probable, pero teóricamente posible si una cuchilla todavía contaminada con sangre fresca de una persona con VIH provoca un corte en otra persona.

Por este y otros motivos, las cuchillas de afeitar no deben compartirse.

¿Es posible adquirir el VIH de una persona infectada que todavía parece estar sana?

Sí. Una persona puede vivir muchos años con VIH sin mostrar ningún signo externo de la infección y seguir transmitiendo el virus si su carga viral no está suprimida.

Por otro lado, una persona aparentemente sana que sigue el tratamiento y mantiene una carga viral indetectable no transmite el VIH mediante las relaciones sexuales.

¿Es posible adquirir el VIH a través de tatuajes o piercings?

Sí, si se utilizan instrumentos contaminados que se reutilizan sin una esterilización adecuada.

Cuando las agujas y los materiales que perforan la piel son estériles o desechables y se respetan las normas de bioseguridad, no existe un riesgo relevante de transmisión del VIH.

La sangre de otra persona entró en contacto con mi piel. ¿Puedo haber adquirido el VIH?

Si la piel estaba intacta, no.

La sangre sobre una piel sana no transmite el VIH. Basta con lavar la zona con agua y jabón.

Una situación diferente ocurre cuando sangre potencialmente contaminada entra directamente en los ojos, la boca u otra mucosa, en una herida abierta o a través de una punción. En estos casos, si la exposición se produjo hace menos de 72 horas, puede ser necesaria una evaluación para determinar si está indicada la PEP.

¿Es posible adquirir el VIH mediante un escupitajo?

No. La saliva no transmite el VIH.

¿La tos o los estornudos transmiten el VIH?

No. El VIH no se transmite por el aire ni mediante gotículas respiratorias.

Trabajo o vivo con una persona con VIH. ¿Debo tomar alguna precaución especial?

No. Las personas que viven con VIH pueden compartir normalmente la casa, la cama, el baño, las toallas, los platos, los vasos y los cubiertos con otras personas.

Los abrazos, los besos y los demás contactos cotidianos no transmiten el virus.

¿Necesito lavarme las manos después de tener un contacto ocasional con una persona con VIH?

No es necesaria ninguna medida especial debido al VIH.

En los entornos sanitarios, la higiene de las manos y las precauciones estándar deben seguirse con todos los pacientes, independientemente de que tengan o no VIH.

¿Es posible adquirir el VIH mediante un alimento contaminado deliberadamente?

No. Las historias sobre sangre introducida en kétchup, semen en alimentos o bebidas contaminadas deliberadamente son leyendas urbanas. Los alimentos y las bebidas no constituyen una vía reconocida de transmisión del VIH.

¿Donar sangre puede infectarme?

No. Los materiales utilizados para extraer sangre son estériles y desechables. Donar sangre no transmite el VIH.

Si una persona con VIH toca mi pene, ¿puedo infectarme?

No. El simple contacto de la mano o la piel de una persona con el pene de otra no transmite el VIH.

¿Existe ya una vacuna para evitar que una persona adquiera el VIH?

No. Hasta el momento, no existe ninguna vacuna aprobada capaz de prevenir la infección por el VIH.

Sin embargo, existen estrategias de prevención extremadamente eficaces, como los preservativos, la PrEP, la PEP y el tratamiento de las personas que viven con VIH hasta alcanzar una carga viral indetectable.


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