Gripe

La gripe es una enfermedad infectocontagiosa causada por un tipo de virus llamado Influenza. Hay 3 tipos de virus Influenza: A, B y C.

La gripe es una enfermedad altamente contagiosa que causa a cada año millones de infecciones alrededor del mundo. De vez en cuando el virus Influenza puede sufrir mutación, siendo responsable de grandes epidemias de gripe, como la gripe española de 1918 o la reciente gripe porcina de 2009.

En este artículo  vamos a hablar sobre la gripe en general, dando énfasis a la llamada gripe estacional, conocida también como gripe común. Vamos a hablar sobre formas de transmisión, síntomas, posibles complicaciones y tratamientos disponibles.

QUÉ ES LA GRIPE

Como expuesto en la introducción de este artículo, la gripe es una enfermedad contagiosa de origen viral, causada por los virus Influenza A, Influenza B e Influenza C. Sus síntomas más comunes incluyen fiebre, tos y dolores en el cuerpo.

El tipo de mayor relevancia clínica es el Influenza A, porque no sólo es responsable de la mayoría de los casos sintomáticos en humanos, sino también es la fuente de las grandes epidemias del siglo pasado. El virus Influenza C es lo que menos causa enfermedad y, cuando lo hace, generalmente es una gripe con síntomas leves.

El virus Influenza A es lo que presenta más subtipos, pudiendo infectar a aves, seres humanos y otros mamíferos. En general, toda vez que una cepa del Influenza A sufre mutación, él se vuelve más propenso a causar epidemias, pues la población no presenta inmunidad contra la nueva cepa mutante. Como el Influenza A es altamente propenso a las mutaciones, prácticamente todo año hay una nueva cepa circulando entre la población. Por eso, todo invierno hay un aumento en el número de casos de gripe. Quién tuvo gripe hace 1 o 2 años, puede fácilmente tener una nueva infección, pues el Influenza A que circulaba en aquella época ya puede no ser más lo que circula hoy. El virus influenza B también puede sufrir mutaciones, pero lo hace en un ritmo bien menos intenso.

De tiempos en tiempos, estas mutaciones generan un Influenza más virulento, capaz de contagiar un número elevado de personas. La pandemia de gripe porcina de 2009 ocurrió después de una cepa del Influenza A (H1N1), natural de cerdos, sufrir una mutación y pasar a ser capaz de infectar humanos. Como esta cepa de la H1N1 solamente existía en cerdos, cuando ella dio el salto para la especie humana afectó al sistema inmunológico de la mayoría de las personas. La gripe española de 1918, responsable de la muerte de más de 60 millones de personas en todo el mundo, también fue causada por una cepa mutante del Influenza A (H1N1), todavía más agresiva que el H1N1 de la gripe porcina.

Otras famosas epidemias de gripe en el siglo pasado fueron:

  • 1957: Influenza A (H2N2) – Gripe asiática.
  • 1968: Influenza A (H3N2) – Gripe de Hong-Kong.
  • 1977: Influenza A (H1N1) – Gripe Rusa.
  • 2004: Influenza A (H5N1) – Gripe aviaria (también chamada de gripe asiática).
  • 2013: Influenza A (H7N9) – Gripe aviaria.

En la actualidad la gripe estacional ha sido causada por cepas menos virulentas del Influenza A (H2N2), (H1N2) y (H3N2). El influenza A (H1N1) de 2009 todavía circula entre la población, pero actualmente la mayoría de las personas tiene inmunidad frente a él,  sea por infección previa o por vacunación contra la gripe. Esta cepa de H1N1 ya no es capaz de provocar una epidemia, siendo considerada hoy en día unas de las diferentes cepas de gripe estacional.

Es importante destacar que, al contrario de que mucha gente piensa, la gripe y el resfriado son infecciones distintas. Mientras la gripe es provocada solamente por el virus Influenza y sus subtipos, el resfriado es una infección de las vías respiratorias que puede ser causada por diversos virus diferentes, tales como Rinovirus, Adenovirus, Parainfluenza, Coronavirus, Virus sincicial respiratorio y varios otros.

TRANSMISIÓN DE LA GRIPE

Grandes cantidades de virus de la gripe están presentes en las secreciones respiratorias de las personas infectadas, haciendo que  estornudos y toses sean la principal vía de transmisión. El virus de la gripe suele estar presente en gotas grandes de las secreciones respiratorias. Esto significa que, después de un estornudo o tos, el virus cae al suelo junto con las gotas más pesadas, no quedando suspenso en el aire. Por lo tanto, el riesgo de transmisión es mayor para las personas que están cerca del paciente, a menos de 2 metros de distancia. Si durante el estornudo estás a más de 2 metros de distancia, es bajo el riesgo de que las gotas más pesadas consigan alcanzarte.

Otra forma muy común de transmisión es a través de las manos. Cuando el paciente con gripe estornuda o tose en dirección a las manos, éstas quedan llenas de virus, favoreciendo el contagio de otras personas. Limpiar secreciones de la nariz con las manos también tiene el mismo efecto. Si saludas a esta persona que tiene las manos infectadas, pasarás a tener el virus de la gripe en tus manos. Entonces, basta frotar tus ojos o tocar tus manos sobre la boca para el virus infectarte.

Objetos manejados por personas con gripe también pueden contener el virus, que es otra posible fuente de contagio. En general, el virus Influenza puede sobrevivir de 2 a 8 horas en objetos inanimados, dependiendo del clima. Limpiar las manos y objetos contaminados con agua y jabón (o alcohol) es suficiente para prevenir la transmisión del Influenza.

El período de incubación de la gripe es 1 a 4 días (normalmente 2). El periodo infeccioso comienza en el día anterior a la aparición de los síntomas y dura unos 5 a 10 días. En general, el paciente deja de eliminar el virus por secreciones respiratorias 1 a 2 días después del final de los síntomas, pero en niños pequeños este periodo de infección puede extenderse durante varios días.

SÍNTOMAS DE LA GRIPE

Una de las principales características de la gripe, en oposición al resfriado, es la forma como los síntomas se inician. En el resfriado, el cuadro comienza de forma blanda y va agravándose progresivamente en las 48 a 72 horas siguientes. En la gripe los síntomas surgen de forma súbita y antes del fin del día el paciente ya se encuentra claramente enfermo, abatido en la cama. En algunos casos, el inicio de los síntomas es tan abrupto que el paciente consigue hasta decir qué hora era y lo que estaba haciendo en el momento en que la gripe surgió.

La gravedad de los síntomas depende del grado de virulencia de la cepa del virus Influenza y de la capacidad de nuestro sistema inmunológico en lidiar con el virus. La gripe puede causar desde síntomas blandos,  apenas perceptibles, hasta un cuadro clínico grave, con infección pulmonar y riesgo de muerte. Pero, en la inmensa mayoría de los casos, incluso en aquellos que desarrollan síntomas relevantes de gripe, el cuadro generalmente  tiene un curso benigno, con resolución espontánea dentro de 1 semana.

En general, cuando el paciente infectado desarrolla los síntomas, los más comunes son:

– Fiebre alta, generalmente por encima de 38° C.
– Calofríos.
– Tos, que puede ser seca o con esputo.
– Dolor de cabeza.
– Cansancio.
– Dolor muscular y/o en las articulaciones.
– Coriza.
– Dolor de garganta.

Síntomas gastrointestinales, como vómitos y diarrea, pueden ocurrir, especialmente en niños, pero no son comunes en la gripe de adultos. Excepcionalmente, algunas cepas pueden causar estos síntomas en los adultos, como ocurrió en la epidemia del Influenza A (H1N1) de 2009, cuando la frecuencia de síntomas gastrointestinales fue mayor que los casos habituales de  gripe.

COMPLICACIONES DE LA GRIPE

Como ya se mencionó, la gripe es generalmente una enfermedad benigna en la gran mayoría de los casos. Sin embargo, puede llevar a complicaciones en algunos pacientes, especialmente en ancianos, niños y personas inmunosuprimidas.

Entre las complicaciones más simples, la otitis media y la sinusitis son las más comunes. Ya en relación a las complicaciones más graves, la neumonía es la principal. La infección del pulmón puede ser causada directamente por el virus Influenza o puede tener origen bacteriano, que es facilitado por el hecho del paciente estar debilitado en razón de la gripe.

Otra complicación relativamente frecuente de influenza es la rabdomiolisis, lesión de los músculos causada directamente por el virus.

Lesiones del sistema nervioso céntrico también pueden ocurrir durante un cuadro de gripe, siendo la encefalitis viral, la mielitis transversa, la meningitis viral y el síndrome de Guillain-Barré las más comunes.

En lo que tañe a la parte cardíaca, infartos, pericarditis, miocarditis y agravamiento de la insuficiencia cardíaca son comunes. Así como en las complicaciones pulmonares, las complicaciones cardíacas son más comunes en pacientes ancianos y ya previamente portadores de cardiopatías.

Factores de riesgo para complicaciones de la gripe

En general, los pacientes jóvenes y previamente sanos se recuperan con facilidad de una gripe. Inclusive cuando los síntomas son fuertes y dejan al paciente en la cama, después de 4 a 5 días él está totalmente recuperado, sin ninguna secuela ni complicación.

El mismo mecanismo para hacer frente al virus Influenza no ocurre en los extremos de edad (niños y ancianos) o en pacientes previamente enfermos, especialmente con enfermedades del pulmón o corazón.

Consideramos como grupo de riesgo para las complicaciones de la neumonía las personas con las siguientes características:

– Niños de menos de 5 años.
– Adultos mayores de 65 años.
– Embarazadas.
– Individuos con enfermedades pulmonares, incluyendo asma, bronquitis o enfisema.
– Individuos con enfermedades cardiovasculares, especialmente insuficiencia cardíaca o enfermedades valvulares.
– Individuos con insuficiencia renal crónica.
– Individuos con insuficiencia hepática o cirrosis.
– Diabéticos, principalmente de larga fecha y mal controlados (lea: SÍNTOMAS DE LA DIABETES).
– Portadores de anemia falciforme.
– Inmunosuprimidos, incluyendo pacientes con SIDA y trasplantados de órganos (lea: SÍNTOMAS DEL VIH – SIDA).
– Desnutridos.
– Obesos, especialmente aquellos con IMC mayor que 35.

Es debido a las complicaciones que se producen en este grupo de pacientes que las epidemias de gripe tienden a causar muchas muertes. A pesar de la mortalidad general de la gripe ser baja, generalmente menos de un 1%, cuando la enfermedad ataca a millones de personas en corto espacio de tiempo, el 1% de óbitos significa miles de muertes. En la gripe española del inicio del siglo XX, cuando la medicina moderna, con antibióticos y unidades de cuidado intensivo, aún no existía, el número de óbitos en virtud de la  gripe llegó a 60 millones.

Por lo tanto, la gripe es una enfermedad que generalmente tiene evolución benigna, pero no es inofensiva. Los pacientes con gripe que empiezan a presentar los siguientes signos y síntomas deben ser evaluados inmediatamente por un médico, especialmente si son parte del grupo de riesgo:

– Dificultad respiratoria.
– Dolor de pecho intenso durante la respiración.
– Caída de la presión arterial.
– Agotamiento severo y cambios en el nivel de consciencia
– Desorientación.
– Vómitos persistentes.
– Fiebre alta que dura más de 1 semana.

TRATAMIENTO DE LA GRIPE

En la mayoría de los casos no es necesario ningún tratamiento para curar la gripe. Reposo, paciencia y buena hidratación generalmente es suficiente. La evolución habitual de la gripe es mejorar espontáneamente después de 4 a 7 días.

Remedios para gripe, llamado antigripales comunes, ayudan a aliviar los síntomas, pero no actúan directamente sobre la gripe. Su uso es opcional y sirve, principalmente, para controlar la fiebre, la coriza y los dolores en el cuerpo. La vitamina C no tiene ningún efecto comprobado contra la gripe.

En los pacientes que pertenecen al grupo de riesgo, el uso de antivirales, como Oseltamivir (Tamiflu®) o Zanamivir (Relenza®), puede ser indicado ya que disminuyen la posibilidad de complicaciones y reducen el tiempo de enfermedad. Sin embargo, para ser efectivos, los antivirales deben ser iniciados en las primeras 48 horas de surgimiento de los síntomas.

VACUNA PARA GRIPE

Meses antes de la llegada de la época de invierno, periodo con mayor tasa de casos de gripe, los ministerios de salud de varios países ofrecen la vacuna contra la gripe, que contiene las cepas de Influenza que más circulan en el ambiente. La vacuna se actualiza anualmente, de forma que los virus que más causaran la gripe en el año anterior están cubiertos. Desde 2010 la cepa de H1N1 causadora de la llamada gripe porcina hace parte de la vacuna.

En Latinoamérica, la campaña de vacunación generalmente comienza en abril y su público objetivo son individuos con mayor riesgo de complicaciones, incluyendo personas con 60 años o más, mujeres embarazadas, mujeres en el período de hasta 45 días después del parto, niños  entre seis meses y cinco años de edad, profesionales de la salud o cualquier persona con una enfermedad crónica que se encaja en el grupo  de riesgo para complicaciones de la gripe. En Europa, la campaña de vacunación generalmente comienza en octubre.

La vacuna contra la gripe es hecha con un virus muerto o inactivo, por lo que no hay riesgo del paciente desarrollar gripe después de la administración de la misma. Es importante destacar que la vacuna no protege contra los virus que causan resfriados; ella es específica contra ciertas cepas de Influenza.

La aparición de los anticuerpos contra la gripe se produce entre 2 a 3 semanas después de la vacunación, y presenta, por lo general, duración de 6 a 12 meses, tiempo suficiente para cruzar el periodo agudo de la gripe.

Como la vacuna contra la gripe no confiere inmunidad permanente y el virus Influenza  frecuentemente presenta mutaciones, los individuos del grupo de riesgo deben ser revacunados anualmente.

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Médico especialista en Medicina Interna y Nefrología. Títulos reconocidos por el Colegio de Nefrología Portugués y la Sociedad Brasileña de Nefrología. Editor jefe del sitio web MD.Saúde desde 2008