Fimosis y parafimosis

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Escrito por Dr. Pedro Pinheiro
Revisado y actualizado el 18 de agosto de 2026
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Principales datos sobre la fimosis y la parafimosis

La fimosis se produce cuando existe un estrechamiento del anillo del prepucio que dificulta o impide que este se retraiga sobre el glande. Sin embargo, en los niños, la simple imposibilidad de exponer completamente el glande no siempre significa que exista una enfermedad.

En los bebés y niños pequeños, es normal que el prepucio todavía no sea completamente retráctil. Esta situación puede persistir durante varios años y, cuando no hay dolor, cicatrices, inflamaciones recurrentes o dificultad importante para orinar, generalmente forma parte del desarrollo normal.

Nunca se debe forzar la retracción del prepucio, ya que pueden producirse pequeñas laceraciones que, al cicatrizar, provoquen una fimosis patológica.

Cuando la fimosis causa síntomas, el tratamiento inicial suele realizarse con corticoides tópicos asociados a una retracción suave del prepucio. La cirugía se reserva principalmente para los casos que no responden al tratamiento, las balanopostitis recurrentes y algunas formas de fimosis patológica.

La parafimosis es una situación diferente: se produce cuando el prepucio se retrae, queda atrapado detrás del glande y no puede volver a su posición normal. Es una urgencia médica y debe tratarse rápidamente para evitar que se comprometa la circulación sanguínea del glande.

¿Qué es el prepucio?

El prepucio es la capa de piel retráctil que se encuentra en la punta del pene. Actúa como una especie de cubierta protectora del glande, conocido popularmente como la cabeza del pene.

El prepucio comienza a formarse ya durante las primeras semanas de desarrollo del feto. Al nacer, es normal que la superficie interna del prepucio todavía esté adherida al glande y que la abertura sea estrecha, impidiendo la retracción completa. Esta falta normal de retracción del prepucio se denomina fimosis fisiológica.

A medida que el pene crece, estas adherencias se van separando gradualmente y la abertura del prepucio se hace más amplia. La capacidad de retracción aumenta progresivamente durante la infancia, pero no existe una edad única a la que todos los niños deban poder exponer completamente el glande.

Aproximadamente la mitad de los niños ya puede retraer el prepucio más allá del glande al final del primer año de vida y alrededor del 89 % puede hacerlo a los 3 años. Sin embargo, esto significa que no poder retraer el prepucio a los 3 años todavía puede ser perfectamente normal. Incluso antes de la pubertad, un prepucio que no sea completamente retráctil puede seguir siendo una variante fisiológica si no hay síntomas.

Aspectos esquemáticos del prepucio durante la retracción normal, en su posición habitual y con una abertura estrecha compatible con fimosis.
Aspectos esquemáticos del prepucio durante la retracción normal, en su posición habitual y con una abertura estrecha compatible con fimosis.

No es necesario ni recomendable forzar la separación del prepucio en los niños. La retracción forzada puede provocar pequeñas fisuras, sangrado y cicatrización, transformando una situación fisiológica en una fimosis patológica.

Cuando el prepucio ya puede retraerse fácilmente, se puede retraer suavemente durante el baño para realizar la higiene del glande, y siempre debe volver a colocarse en su posición normal al finalizar la limpieza.

¿Qué es la fimosis?

La fimosis se produce cuando existe un estrechamiento del anillo del prepucio que dificulta o impide su paso sobre el glande.

Sin embargo, en los niños es importante distinguir la fimosis propiamente dicha de las adherencias fisiológicas entre el prepucio y el glande. Ambas situaciones pueden impedir la exposición completa de la cabeza del pene, pero tienen una evolución diferente. Las adherencias son extremadamente frecuentes durante la infancia y tienden a desaparecer espontáneamente con el crecimiento.

La fimosis puede dividirse en dos tipos principales: fisiológica y patológica.

Fimosis fisiológica

La fimosis fisiológica es la relacionada con el desarrollo normal del prepucio.

Durante los primeros años de vida, la abertura prepucial todavía puede ser estrecha y el prepucio puede permanecer parcialmente adherido al glande. Con el crecimiento, las adherencias suelen desaparecer y el anillo del prepucio tiende a hacerse progresivamente más amplio.

En la fimosis fisiológica no existen cicatrices. Cuando se intenta retraer suavemente el prepucio, la piel permanece blanda y elástica.

La falta de retracción, las adherencias prepuciales e incluso cierto abombamiento del prepucio durante la micción pueden formar parte del desarrollo normal antes de la pubertad y no necesitan tratamiento en ausencia de síntomas. Solo alrededor del 1 % de los adolescentes de entre 16 y 18 años sigue presentando fimosis.

Por lo tanto, la persistencia de la falta de retracción del prepucio durante la infancia, por sí sola, no significa que exista una enfermedad ni que esté indicada la cirugía.

Fimosis patológica

La fimosis patológica se produce cuando el anillo del prepucio cicatriza y pierde su elasticidad. A diferencia de la forma fisiológica, puede no mejorar espontáneamente.

Algunos signos sugieren una fimosis patológica:

  • Anillo endurecido, blanquecino o cicatricial en la punta del prepucio.
  • Fisuras o pequeños cortes recurrentes.
  • Dolor al intentar retraer el prepucio.
  • Erecciones dolorosas.
  • Balanitis (inflamación del glande) o balanopostitis (inflamación del glande y del prepucio) recurrentes.
  • Dificultad progresiva para retraer el prepucio.
  • Prepucio que anteriormente se retraía con normalidad y ha dejado de hacerlo.

La fimosis patológica puede aparecer después de episodios repetidos de inflamación o infección del glande y del prepucio, que provocan cicatrices. Otra causa es el intento de retraer a la fuerza el prepucio del niño, produciendo pequeñas roturas que posteriormente cicatrizan y estrechan todavía más la abertura.

Una causa importante de fimosis patológica es el liquen escleroso genital, también conocido como balanitis xerótica obliterante (BXO). Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica que puede provocar zonas blanquecinas, cicatrización y estrechamiento del prepucio. En algunos pacientes, el liquen escleroso también puede afectar al glande, al meato uretral y a la uretra.

Fimosis en adultos

La fimosis también puede aparecer en la edad adulta, incluso en hombres que anteriormente podían retraer el prepucio sin dificultad.

En estos casos, generalmente existe algún proceso que ha provocado inflamación y cicatrización del anillo prepucial. Entre las causas se encuentran las balanitis o balanopostitis recurrentes, los traumatismos y las enfermedades de la piel, principalmente el liquen escleroso.

Los hombres que comiencen a presentar dificultad progresiva para retraer el prepucio, fisuras, zonas blanquecinas, dolor durante las erecciones o inflamaciones recurrentes deben ser evaluados por un urólogo o dermatólogo.

Síntomas de la fimosis

La manifestación característica de la fimosis es la dificultad para retraer el prepucio sobre el glande.

Existen diferentes grados de retracción. De forma simplificada, podemos clasificarlos de la siguiente manera:

  1. Retracción completa del prepucio, pero con un anillo estrecho por debajo del glande, situación que aumenta el riesgo de parafimosis.
  2. Exposición solo parcial del glande.
  3. Retracción escasa, que permite visualizar únicamente el meato uretral.
  4. Retracción mínima, sin exposición del glande ni del meato.
  5. Ausencia completa de retracción.

Esta clasificación solo describe hasta qué punto puede retraerse el prepucio. Por sí sola, no permite determinar si la situación es fisiológica o patológica, ni si existe indicación de tratamiento o cirugía. El aspecto del prepucio, la presencia de cicatrices y los síntomas son más importantes para tomar esta decisión.

Fimosis: estrechamiento de la abertura prepucial que dificulta o impide la exposición completa del glande.
Fimosis: estrechamiento de la abertura prepucial que dificulta o impide la exposición completa del glande.

Cuando la fimosis es sintomática, pueden aparecer:

¿Es grave que el prepucio se infle al orinar?

Algunos niños presentan una expansión del prepucio en forma de globo durante la micción. Aunque este hallazgo suele llamar mucho la atención de los padres, por sí solo no significa que la salida de la orina esté obstruida ni que el niño necesite una intervención quirúrgica.

Este abombamiento puede formar parte del desarrollo fisiológico del prepucio y suele desaparecer a medida que la abertura se hace más amplia.

La situación debe evaluarse cuando el abombamiento se acompaña de dolor, balanopostitis recurrentes, gran dificultad para orinar, un chorro de orina persistentemente muy fino u otros síntomas urinarios.

¿Qué es la parafimosis?

La parafimosis se produce cuando el prepucio puede retraerse detrás del glande, pero no puede volver a su posición normal.

El anillo estrecho del prepucio queda atrapado en el surco situado detrás del glande y comienza a dificultar el retorno de la sangre venosa y el drenaje de la linfa. Esto provoca un edema progresivo, haciendo que sea cada vez más difícil volver a colocar el prepucio en su lugar.

A diferencia de la fimosis, la parafimosis es una urgencia médica. Si la compresión persiste, también puede verse comprometido el flujo sanguíneo arterial y, en los casos más graves, pueden producirse isquemia y necrosis de los tejidos.

Entre los principales factores que favorecen la parafimosis se encuentran:

  • Prepucio muy estrecho.
  • Retracción forzada del prepucio.
  • No volver a colocar el prepucio sobre el glande después de la higiene o de algún procedimiento médico.
  • Balanopostitis.
  • Traumatismos del pene.
  • Piercings que dificulten el movimiento del prepucio.

La parafimosis también puede aparecer después de una relación sexual o de la masturbación cuando el prepucio se retrae y permanece atrapado detrás del glande.

En los niños, una causa frecuente es el intento de retraer el prepucio a la fuerza por parte de los padres o cuidadores. Por este motivo, siempre que el prepucio se retraiga, debe volver a colocarse cubriendo el glande.

Síntomas de la parafimosis

La hinchazón del glande y el dolor en el pene son los síntomas más frecuentes de la parafimosis.

Una hinchazón importante del glande y del prepucio retraído, con la formación de un anillo estrecho inmediatamente detrás del glande, es otro hallazgo muy característico.

Parafimosis: el prepucio retraído queda atrapado detrás del glande y forma un anillo constrictivo, provocando un edema progresivo. Es una urgencia médica y debe tratarse rápidamente.
Parafimosis: el prepucio retraído queda atrapado detrás del glande y forma un anillo constrictivo, provocando un edema progresivo. Es una urgencia médica y debe tratarse rápidamente.

Si no se recibe atención rápidamente, el glande puede hincharse cada vez más y adquirir una coloración violácea u oscura debido al deterioro de la circulación sanguínea. En los casos más graves, también puede aparecer dificultad para orinar.

La ausencia de dolor intenso no descarta una parafimosis. Si el prepucio está atrapado detrás del glande y no puede volver a su posición normal, el paciente debe buscar atención médica rápidamente.

Tratamiento de la fimosis

No todas las fimosis necesitan tratamiento.

En los niños sin síntomas, cicatrices, inflamaciones recurrentes ni alteraciones urinarias importantes, la falta de retracción del prepucio puede formar parte del desarrollo normal. En estos casos, la conducta suele consistir únicamente en observación.

La edad del niño, por sí sola, no determina la necesidad de tratamiento. Lo más importante es evaluar si existen síntomas, cicatrices, inflamaciones recurrentes o signos de fimosis patológica.

Cuando la fimosis es sintomática y existe indicación de tratamiento, los corticoides tópicos suelen ser la primera opción.

El medicamento debe aplicarse directamente sobre el anillo estrecho del prepucio, asociado a una retracción suave, únicamente hasta donde sea posible sin provocar dolor, fisuras ni sangrado.

Los corticoides tópicos más utilizados incluyen la betametasona al 0,05 % y el furoato de mometasona al 0,1 %. El tratamiento suele durar entre cuatro y ocho semanas, con aplicación directa sobre el anillo estrecho del prepucio. La frecuencia de aplicación depende del corticoide elegido y de las indicaciones del médico.

Cuando se aplica correctamente, el tratamiento con corticoides tópicos presenta una tasa de éxito superior al 80 %. Puede haber recurrencia hasta en aproximadamente el 17 % de los pacientes, por lo que, después de la mejoría, suele recomendarse mantener una retracción suave y regular del prepucio durante la higiene.

Los ejercicios no deben consistir en tirar del prepucio con fuerza. El objetivo es únicamente favorecer una retracción suave y progresiva.

Las adherencias fisiológicas entre el prepucio y el glande no responden a los corticoides y no deben separarse a la fuerza.

Cirugía para la fimosis

La cirugía puede estar indicada cuando la fimosis causa síntomas importantes y no responde adecuadamente al tratamiento conservador o cuando existen episodios recurrentes de balanopostitis.

La persistencia de un prepucio poco retráctil, en ausencia de síntomas o cicatrización patológica, no constituye por sí sola una indicación de cirugía. Del mismo modo, el abombamiento aislado del prepucio durante la micción tampoco constituye una indicación quirúrgica.

El enfoque de la fimosis infantil ha cambiado con el tiempo. En el pasado, era más frecuente utilizar la edad y la persistencia de la dificultad para retraer el prepucio como criterios para derivar al niño y tratarlo. Actualmente, se sabe que la falta de retracción puede persistir durante varios años como parte del desarrollo normal. Por este motivo, las guías actuales dan más importancia a la presencia de síntomas, cicatrices y otros signos de fimosis patológica que a la edad por sí sola.

La cirugía más utilizada para tratar la fimosis es la circuncisión, también llamada postectomía, en la que se extirpa el prepucio.

La circuncisión puede realizarse con anestesia local, regional o general, dependiendo principalmente de la edad del paciente y de las características del caso.

Durante los primeros días es frecuente que exista cierto grado de dolor, edema y mayor sensibilidad del glande. Las relaciones sexuales y la masturbación solo deben reanudarse después de una cicatrización adecuada, generalmente tras al menos cuatro semanas.

En algunos pacientes, principalmente niños, puede realizarse una prepucioplastia, una intervención quirúrgica que ensancha el anillo estrecho preservando el prepucio. La principal desventaja de este procedimiento es la posibilidad de que la fimosis reaparezca.

En los niños con balanitis xerótica obliterante (BXO) confirmada, la circuncisión es una de las principales opciones de tratamiento y está recomendada por la European Association of Urology. Sin embargo, el liquen escleroso en adultos también puede tratarse inicialmente con corticoides tópicos potentes bajo supervisión médica, reservándose la cirugía principalmente para los casos con estrechamiento persistente o respuesta inadecuada al tratamiento.

Explicamos la cirugía con más detalle en el artículo: Circuncisión: qué es, riesgos, beneficios y postoperatorio.

Tratamiento de la parafimosis

Como ya hemos mencionado, la parafimosis es una urgencia médica y debe corregirse lo antes posible.

El tratamiento inicial suele consistir en comprimir cuidadosamente el glande y el tejido edematoso para reducir la hinchazón y, a continuación, intentar volver a colocar el prepucio sobre el glande. Con frecuencia es necesario utilizar anestesia o analgesia para realizar la maniobra.

Si la reducción manual no es posible, puede ser necesario realizar una pequeña incisión en el anillo que está comprimiendo el pene u otro procedimiento quirúrgico de urgencia.

Una vez resuelto el episodio agudo, el urólogo debe evaluar si existe fimosis u otra alteración del prepucio que aumente el riesgo de recurrencia.

Preguntas frecuentes sobre fimosis y parafimosis (FAQ)

¿Qué es el glande?

El glande es la parte redondeada y sensible situada en la punta del pene, también conocida popularmente como la cabeza del pene. Normalmente está cubierto por el prepucio.

¿Qué es el prepucio?

El prepucio es la piel que cubre y protege el glande. En condiciones normales, se vuelve progresivamente retráctil durante el desarrollo, permitiendo la exposición de la cabeza del pene.

¿Cómo saber si tengo fimosis?

En adolescentes y adultos, la fimosis suele manifestarse por la presencia de un anillo estrecho en el prepucio que dificulta o impide la exposición del glande.

Puede haber dolor durante la retracción, fisuras, erecciones dolorosas, inflamaciones recurrentes o dificultad durante las relaciones sexuales.

Sin embargo, en los niños, no poder retraer completamente el prepucio no significa necesariamente que exista una fimosis patológica. La falta de retracción puede formar parte del desarrollo normal, especialmente cuando no hay dolor, cicatrices ni infecciones recurrentes.

¿A qué edad desaparece la fimosis de forma natural?

No existe una edad exacta para todos los niños.

La capacidad de retraer el prepucio aumenta progresivamente durante la infancia y puede seguir siendo incompleta durante varios años sin que esto represente una enfermedad. Alrededor del 89 % de los niños ya puede retraer el prepucio a los 3 años, pero la falta de retracción todavía puede ser fisiológica después de esa edad. Solo alrededor del 1 % de los adolescentes de entre 16 y 18 años presenta fimosis.

Más importante que la edad es observar si existen cicatrices, dolor, fisuras, inflamaciones recurrentes o pérdida de una capacidad de retracción que anteriormente existía.

¿Una persona con fimosis puede mantener relaciones sexuales?

Sí. Los hombres con fimosis pueden mantener relaciones sexuales con normalidad, especialmente cuando el estrechamiento es leve.

Sin embargo, en los casos más pronunciados pueden aparecer dolor, dificultad para retraer el prepucio, fisuras y sangrado durante la relación sexual. Si el prepucio se retrae y queda atrapado detrás del glande, puede producirse una parafimosis.

¿La fimosis puede causar eyaculación precoz?

No existe una relación directa bien establecida entre la fimosis y la eyaculación precoz.

La fimosis puede provocar dolor, molestias o ansiedad durante las relaciones sexuales, pero la eyaculación precoz es un problema diferente y debe evaluarse por separado.

¿Todos los niños con fimosis necesitan usar una pomada?

No. La fimosis fisiológica y las adherencias asintomáticas no necesitan tratamiento. Los corticoides tópicos están indicados principalmente cuando existe una fimosis sintomática y es necesario tratarla.


book Referencias bibliográficas


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