¿Qué es la bulimia nerviosa?
La bulimia es una enfermedad que forma parte del grupo de trastornos psiquiátricos conocidos como trastornos de la conducta alimentaria. Se considera un trastorno alimentario a cualquier patrón de comportamiento relacionado con la comida que pueda causar perjuicios a la salud del paciente.
La bulimia es una patología que afecta aproximadamente al 1 % de la población. Se caracteriza por el consumo compulsivo de alimentos seguido de una intensa sensación de culpa y miedo a engordar, lo que lleva al paciente a intentar eliminar rápidamente las calorías consumidas mediante lo que se conoce como conductas compensatorias inapropiadas.
La forma más común de purga es el vómito inducido, aunque también puede producirse a través del uso excesivo de laxantes, diuréticos o medicamentos supresores del apetito.
Los episodios de ayuno prolongado, dietas extremadamente restrictivas, ejercicio físico en exceso u otras conductas destinadas a evitar el aumento de peso también se consideran comportamientos compensatorios.
El paciente con bulimia nerviosa suele quedar atrapado en un círculo vicioso compuesto por cuatro etapas principales. Primero, hay una fase de restricción alimentaria severa, motivada por un deseo intenso de controlar el peso o la forma corporal. Esta restricción lleva con frecuencia a episodios de atracones, en los que el paciente consume grandes cantidades de comida en poco tiempo, generalmente con una sensación de pérdida de control. Luego, aparecen sentimientos intensos de culpa, vergüenza y arrepentimiento. Para aliviar estas emociones negativas y compensar el exceso alimentario, el paciente recurre a conductas purgativas como vómitos autoinducidos, uso de laxantes o diuréticos, o ayuno prolongado. Esta purga refuerza la necesidad de volver a restringir la alimentación, reiniciando así el ciclo.

El consumo compulsivo de calorías y la conducta compensatoria suelen realizarse en secreto, sin que amigos o familiares se enteren. El paciente generalmente siente vergüenza tanto de la fase de atracones como de la purga.
Lo que la familia suele notar es una preocupación excesiva del paciente por su peso y su apariencia física. Sin embargo, a diferencia de la anorexia nerviosa, el paciente bulímico suele tener un índice de masa corporal (IMC) adecuado, lo que puede dificultar el reconocimiento del trastorno por parte del entorno cercano.
La bulimia nerviosa se diferencia del trastorno por atracón, en que este último no presenta una fase compensatoria inapropiada.
Asociación con otras patologías psiquiátricas
La bulimia suele estar asociada a otros trastornos psiquiátricos. El 95 % de los pacientes bulímicos presenta al menos un diagnóstico adicional y hasta el 64 % tiene tres o más trastornos psiquiátricos asociados.
Estudios realizados en EE. UU. han demostrado la siguiente prevalencia de enfermedades psiquiátricas asociadas a la bulimia:
- Depresión: 50 %.
- Fobia específica: 50 %.
- Trastorno de estrés postraumático: 45 %.
- Trastorno de ansiedad social (fobia social): 41 %.
- Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH): 35 %.
- Abuso de alcohol: 34 %.
- Trastorno negativista desafiante: 27 %.
- Consumo de drogas ilícitas: 26 %.
- Trastorno disfórico premenstrual: 17 %.
Factores de riesgo
No se conoce con exactitud por qué surge la bulimia. Probablemente sea el resultado de una combinación de factores genéticos, psicológicos y sociales.
Algunas características aumentan el riesgo de desarrollar bulimia:
- Ser mujer (la enfermedad es tres veces más común en mujeres).
- Ser adolescente o adulto joven.
- Tener antecedentes familiares de trastornos alimentarios.
- Haber tenido sobrepeso en la infancia.
- Presentar características psicológicas específicas como baja autoestima, impulsividad, depresión, ansiedad, perfeccionismo o trastorno obsesivo-compulsivo.
- Ser especialmente sensible a las presiones sociales o mediáticas sobre el cuerpo ideal.
- Tener una carrera profesional que exija un cuerpo delgado, como deportistas, actores, bailarines o modelos.
Signos y síntomas
Como los episodios de atracones y purgas se realizan en secreto y el paciente suele tener un peso corporal adecuado, la familia puede tardar en percibir la existencia del trastorno.
Los signos físicos y los cambios de comportamiento son las principales pistas. El paciente puede dejar rastros que sugieren que ha comido en secreto, como platos sucios en la habitación, envoltorios de comida, migas en el suelo, servilletas usadas, desaparición de alimentos de la despensa, etc.
Algunos comportamientos personales también son sugestivos: pasar mucho tiempo encerrado en el baño, especialmente después de las comidas; realizar ejercicio físico en exceso; obsesión con dietas; o preocupación desmedida por la apariencia física.
Descubrir que el paciente guarda medicamentos para bajar de peso como diuréticos, laxantes, supresores del apetito o estimulantes del metabolismo también es una señal de alerta.

El prolongado ciclo de atracón-purga puede provocar alteraciones físicas fácilmente identificables por el médico o la familia, tales como:
- Fluctuaciones frecuentes de peso.
- Aumento del tamaño de las glándulas parótidas por estimulación crónica durante los vómitos.
- Erosión dental, pérdida de esmalte y caries por vómitos repetidos.
- Lesiones en la orofaringe por el ácido gástrico.
- Aftas recurrentes.
- Vómitos con sangre por daño en el esófago.
- Dolor y dificultad para tragar.
- Dolor abdominal.
- Gases en exceso.
- Alteraciones del tránsito intestinal: estreñimiento o diarrea.
- Ojos enrojecidos por rotura de vasos sanguíneos durante el vómito.
- Signo de Russell: callos, cicatrices o excoriaciones en los nudillos.
- Uñas frágiles o con distrofia.
- Caída o debilitamiento del cabello.
- Signos de deshidratación (boca seca, ojos opacos, sed frecuente, piel reseca).
- Fatiga crónica.
- Mareos.
- Hipotensión arterial.

En los casos más graves, los pacientes pueden presentar irregularidades menstruales y alteraciones analíticas importantes como hipoalbuminemia (baja albúmina), hipocalemia (bajo potasio), hiponatremia (bajo sodio), hipocloremia (bajo cloro) y alcalosis metabólica (elevado pH sanguíneo).
Los vómitos repetidos y el uso abusivo de diuréticos o laxantes pueden causar insuficiencia renal por deshidratación crónica.
Gravedad del cuadro
La gravedad de la bulimia se clasifica según la frecuencia de las conductas compensatorias inapropiadas:
- Leve: promedio de 1 a 3 episodios por semana.
- Moderado: de 4 a 7 episodios por semana.
- Grave: de 8 a 13 episodios por semana.
- Extremo: 14 o más episodios por semana.
Diagnóstico
Los criterios actuales para el diagnóstico de la bulimia nerviosa son:
A. Episodios recurrentes de atracones, caracterizados por:
- Ingesta de alimentos claramente mayor a lo que la mayoría consumiría en un tiempo similar.
- Sensación de pérdida de control durante el episodio.
B. Conductas compensatorias inapropiadas para evitar el aumento de peso: vómitos autoinducidos, uso de laxantes, diuréticos, medicamentos, ayuno prolongado o ejercicio excesivo.
C. Los atracones y conductas compensatorias deben ocurrir al menos una vez por semana durante 3 meses consecutivos.
D. La autoestima está excesivamente influenciada por el peso o la forma del cuerpo.
E. No debe cumplirse el criterio de anorexia nerviosa.
El paciente con bulimia nerviosa cumple los cinco criterios anteriores. Si está en tratamiento y alguno de ellos ya no se presenta, se considera que hay una remisión parcial. Si todos desaparecen, se trata de una remisión completa.
Tratamiento
El tratamiento de la bulimia combina medicamentos, rehabilitación nutricional y psicoterapia. Estas modalidades requieren semanas o incluso meses para mostrar resultados satisfactorios. No existe una solución rápida.
En cuanto al tratamiento farmacológico, el antidepresivo fluoxetina (Prozac®) es el más utilizado.
En casos extremos, puede ser necesaria la hospitalización para tratar complicaciones, especialmente deshidratación y desequilibrios electrolíticos.
Pronóstico
A los 10 años, alrededor del 70 % de los pacientes logra la remisión completa de la enfermedad. Sin embargo, aproximadamente un tercio sufre al menos una recaída en los primeros 6 meses tras la remisión.
La bulimia nerviosa es una enfermedad grave que debe abordarse con seriedad. Además de tener una tasa de mortalidad prematura mayor que la población general, los pacientes también presentan un mayor riesgo de suicidio.
Referencias
- American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition (DSM-5) – American Psychiatric Association.
- Bulimia nervosa in adults: Clinical features, course of illness, assessment, and diagnosis – UpToDate.
- Bulimia nervosa in adults: Pharmacotherapy – UpToDate.
- Initial Evaluation, Diagnosis, and Treatment of Anorexia Nervosa and Bulimia Nervosa – American Family Physician.
- Eating disorders in children and adolescents: state of the art review – American Academy of Pediatrics.
- Bulimia Nervosa – Medscape.
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