Sertralina: para qué sirve, dosis y efectos secundarios

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2 Sep. 2026
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Puntos clave sobre la sertralina

Qué es: antidepresivo de la clase de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).

Para qué sirve: se utiliza principalmente en el tratamiento de la depresión, el TOC, el trastorno de pánico, la ansiedad social, el TEPT y el trastorno disfórico premenstrual. También tiene algunos usos off-label, como el trastorno de ansiedad generalizada y la eyaculación precoz.

Cómo tomarla: se administra una vez al día. La dosis inicial suele ser de 25 o 50 mg, dependiendo de la indicación, y puede aumentarse gradualmente.

Cuánto tarda en hacer efecto: puede aparecer cierta mejoría durante las primeras semanas, pero una respuesta más consistente suele requerir entre 4 y 6 semanas o más.

Efectos secundarios más frecuentes: náuseas, diarrea, dolor de cabeza, insomnio o somnolencia, sudoración, temblores y alteraciones de la función sexual.

Peso: no es un medicamento para adelgazar. Puede producirse pérdida de peso al inicio, pero también es posible aumentar de peso durante el tratamiento prolongado.

Suspensión: no debe interrumpirse de forma brusca. La reducción de la dosis debe ser gradual e individualizada.

Atención especial: los niños, adolescentes y adultos jóvenes deben ser vigilados estrechamente ante la aparición o el empeoramiento de pensamientos suicidas, principalmente al inicio del tratamiento y después de cambios de dosis.

¿Qué es la sertralina?

La sertralina es un medicamento utilizado en el tratamiento de trastornos relacionados con el estado de ánimo, la ansiedad y el comportamiento. Pertenece a la clase de los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), un grupo de medicamentos que actúan en el cerebro aumentando la disponibilidad de serotonina, un neurotransmisor implicado en la regulación del estado de ánimo, el sueño, el apetito y muchas otras funciones.

Desde que fue aprobada por las principales agencias reguladoras de medicamentos, como la FDA (Estados Unidos) y la EMA (Europa), la sertralina se ha convertido en una de las opciones más prescritas en el área de la salud mental, tanto por su eficacia como por su perfil de seguridad. Está indicada para adultos y, en algunos casos, también puede utilizarse en niños y adolescentes, siempre bajo seguimiento médico especializado.

Aunque se la denomina «antidepresivo», su uso no se limita al tratamiento de la depresión, como explicaremos a lo largo del artículo.

A continuación, explicaremos cómo actúa la sertralina en el organismo, para qué sirve, cuáles son sus efectos secundarios más frecuentes, cuándo debe evitarse y cómo tomarla correctamente.

Atención: este texto no pretende ser un prospecto completo de la sertralina. Nuestro objetivo es ser menos técnicos que un prospecto y más útiles para los pacientes que buscan información sobre este medicamento.

¿Cómo actúa la sertralina?

La sertralina actúa en el cerebro ayudando a aumentar la cantidad de serotonina disponible entre las neuronas. La serotonina es un neurotransmisor, es decir, una sustancia química que permite la comunicación entre las células nerviosas, implicada en la regulación del estado de ánimo, el sueño, el apetito, la memoria y la ansiedad.

Técnicamente, la sertralina se clasifica como un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS). Esto significa que bloquea un mecanismo natural del cerebro llamado recaptación, que normalmente «recoge» la serotonina después de su liberación. Al impedir esta recaptación, el medicamento mantiene la serotonina activa durante más tiempo, lo que ayuda a mejorar los síntomas de depresión, ansiedad y otros trastornos relacionados.

La mejoría clínica del paciente no se debe únicamente al aumento inmediato de la concentración de serotonina en las sinapsis, sino también a adaptaciones graduales de los circuitos neuronales —regulación de receptores, modulación de vías intracelulares y neuroplasticidad—, que requieren tiempo. Por este motivo, el efecto del medicamento no es inmediato.

En muchos pacientes, puede percibirse cierto alivio inicial de los síntomas a partir de la primera semana; sin embargo, la respuesta terapéutica más consistente suele aparecer entre las 4 y 6 semanas de uso continuo y, en algunos casos, pueden ser necesarias entre 8 y 12 semanas para alcanzar una estabilización completa.

Los beneficios de la sertralina en diversas enfermedades mentales, como la depresión, los trastornos de ansiedad, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de estrés postraumático y el trastorno disfórico premenstrual, están bien documentados, pero la magnitud y la velocidad de la respuesta varían de una persona a otra.

Factores como la genética, las enfermedades clínicas y psiquiátricas concomitantes, el uso de otros medicamentos, el contexto psicosocial y la realización simultánea de psicoterapia influyen directamente en los resultados.

¿Para qué sirve la sertralina?

La sertralina está indicada para el tratamiento de diversos trastornos psiquiátricos, principalmente los relacionados con el estado de ánimo, la ansiedad y el comportamiento obsesivo. Su eficacia ha sido demostrada en estudios clínicos y está reconocida por las guías médicas internacionales como tratamiento de primera línea para varias enfermedades.

De acuerdo con la información regulatoria oficial de la FDA (Estados Unidos) y la EMA (Europa), así como con las guías de la NICE (Reino Unido), la ACP (Estados Unidos) y la WFSBP (Federación Mundial de Sociedades de Psiquiatría Biológica), la sertralina puede utilizarse para tratar:

Uso off-label de la sertralina

Además de las indicaciones oficialmente aprobadas por las agencias regulatorias, la sertralina también se utiliza en otras situaciones clínicas basándose en estudios científicos, aunque estos usos no estén incluidos en el prospecto. Esto se denomina uso off-label o fuera de las indicaciones oficialmente aprobadas.

El uso off-label es legal y habitual en medicina, siempre que se realice con criterio y bajo supervisión médica, principalmente cuando existen evidencias científicas que justifican el beneficio del medicamento en esa enfermedad.

Algunos ejemplos de usos off-label de la sertralina incluyen:

Estos usos no deben realizarse por iniciativa propia. El médico es quien debe evaluar si la sertralina es adecuada para cada caso, teniendo en cuenta los riesgos, beneficios y alternativas.

Niños y adolescentes

Según la FDA, la sertralina solamente tiene una indicación pediátrica establecida para el trastorno obsesivo-compulsivo. Para la depresión mayor, el trastorno de pánico, la ansiedad social, el TEPT, el TAG y el TDPM en menores de 18 años, no existe aprobación de la FDA; determinados usos pueden ser considerados off-label por especialistas, caso por caso, cuando los posibles beneficios superan los riesgos.

¿La sertralina adelgaza?

La sertralina no es un medicamento para adelgazar. Durante las primeras semanas, algunas personas pueden perder algo de peso debido a la disminución del apetito, las náuseas u otros efectos gastrointestinales. Este efecto, cuando se produce, suele ser moderado y transitorio.

Sin embargo, con el tratamiento prolongado también puede producirse aumento de peso. La respuesta varía considerablemente entre los pacientes. En un gran estudio observacional publicado en 2024, las personas que iniciaron tratamiento con sertralina presentaron, en promedio, un aumento de peso de algo más de 1,5 kg después de dos años. Las diferencias entre varios antidepresivos de primera línea fueron relativamente pequeñas, aunque algunos se asociaron con un mayor o menor aumento de peso.

Por lo tanto, no es correcto considerar la sertralina un medicamento que adelgaza ni afirmar que sea neutra con respecto al peso en todos los pacientes.

Explicamos cuáles son los medicamentos más utilizados para perder peso en el artículo: Medicamentos para bajar de peso (remedios para adelgazar).

Nombres comerciales de la sertralina

El clorhidrato de sertralina es el principio activo del medicamento, es decir, el compuesto químico responsable de su efecto terapéutico. Sin embargo, se comercializa con diferentes nombres comerciales, que varían según el país y el laboratorio.

Además de los medicamentos de marca, en todos estos mercados existen numerosas versiones comercializadas simplemente como sertralina o clorhidrato de sertralina, acompañadas del nombre del laboratorio fabricante.

España

En España, algunos ejemplos son:

  • Besitran®.
  • Sertralina cinfa®.
  • Sertralina Normon®.
  • Sertralina Sandoz®.
  • Sertralina Aurovitas®.

México

En México, algunos nombres comerciales disponibles son:

  • Altruline®.
  • Serenata®.
  • Sertex®.
  • Tressvin®.
  • Aleval®.

Argentina

En Argentina existen numerosas marcas de sertralina. Algunos ejemplos son:

  • Zoloft®.
  • Atenix®.
  • Asertral®.
  • Insertec®.
  • Psicotil®.

Colombia

En Colombia son frecuentes las presentaciones identificadas por el nombre del principio activo seguido del laboratorio fabricante. Algunos ejemplos disponibles son:

  • Zolof®.
  • Sertralina MK®.
  • Sertralina Genfar®.
  • Sertralina La Santé®.

Chile

En Chile, algunos ejemplos son:

  • Altruline®.
  • Iseren®.
  • Seluran®.

La disponibilidad de las diferentes marcas puede cambiar con el tiempo. Todos los medicamentos autorizados para comercialización deben cumplir las exigencias de calidad y registro establecidas por la autoridad sanitaria de cada país. Los requisitos específicos de bioequivalencia e intercambiabilidad pueden variar según la legislación local.

Independientemente del nombre comercial, lo importante es comprobar el principio activo —sertralina— y la dosis prescrita. La sustitución entre marcas o entre medicamentos genéricos y de referencia debe realizarse de acuerdo con las normas locales y, cuando exista alguna duda, con orientación médica o farmacéutica.

Presentaciones de la sertralina

La sertralina está disponible en diferentes presentaciones farmacéuticas, lo que permite al médico seleccionar la forma más adecuada para cada paciente.

En España y América Latina, la presentación más habitual es en comprimidos o tabletas. Las concentraciones y formas farmacéuticas disponibles varían según el país y la marca. En España también existe un concentrado para solución oral de sertralina.

Comprimidos recubiertos

Es la forma más utilizada. Los comprimidos contienen el principio activo clorhidrato de sertralina en diferentes dosis, entre las que se encuentran habitualmente:

  • Sertralina 25 mg.
  • Sertralina 50 mg.
  • Sertralina 100 mg.

Estos comprimidos deben administrarse por vía oral, con o sin alimentos. La dosis inicial y los ajustes a lo largo del tratamiento dependen de la enfermedad tratada, la respuesta clínica y la tolerancia del paciente.

Solución oral – concentrado para solución oral

Es menos frecuente y solamente está disponible en determinados mercados y marcas. En España, por ejemplo, existe una presentación de sertralina como concentrado para solución oral.

Esta formulación puede ser útil en situaciones específicas, por ejemplo:

  • Pacientes con dificultad para tragar comprimidos.
  • Necesidad de realizar ajustes precisos de la dosis, especialmente en pediatría o en personas mayores.
  • Inicio del tratamiento con dosis particularmente bajas.

En el caso de los concentrados para solución oral, el producto debe diluirse obligatoriamente antes de su administración utilizando uno de los líquidos específicamente indicados en el prospecto de cada marca; no debe mezclarse indiscriminadamente con cualquier bebida. Las instrucciones de preparación y dilución deben seguirse rigurosamente de acuerdo con el prospecto oficial del medicamento.

Posología (cómo tomarla)

La dosis de sertralina siempre debe ser ajustada por el médico según la indicación, la respuesta al tratamiento y la tolerancia individual. El medicamento se administra por vía oral y puede tomarse con o sin alimentos, preferiblemente a la misma hora todos los días, para mantener niveles más estables del medicamento en el organismo.

Las dosis varían según el trastorno tratado. A continuación se indican los esquemas más habituales recomendados en las guías clínicas y en la información regulatoria de la FDA y la EMA:

Depresión mayor y trastorno de ansiedad generalizada

  • Dosis inicial habitual en adultos: 50 mg/día.
  • Ajustes: aumentos graduales de 50 mg a intervalos de, como mínimo, una semana, hasta una dosis máxima de 200 mg/día, según la respuesta y la tolerabilidad.
  • La mejoría clínica suele aparecer entre las 2 y 6 semanas, aunque puede ser necesario más tiempo para alcanzar una respuesta completa.

Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)

  • Adultos: iniciar con 50 mg/día, con posibilidad de aumentos graduales hasta 200 mg/día.
  • Niños y adolescentes:
    • De 6 a 12 años: comenzar con 25 mg/día; después de aproximadamente una semana puede aumentarse a 50 mg/día y continuar con una titulación gradual si es necesario.
    • De 13 a 17 años: iniciar con 50 mg/día, con posibilidad de ajuste progresivo.
  • En todos los grupos de edad, los aumentos deben realizarse respetando intervalos mínimos de una semana y evaluando la respuesta y los efectos adversos.

Trastorno de pánico

  • Dosis inicial: 25 mg/día durante la primera semana, con el objetivo de reducir el riesgo de intensificación inicial de la ansiedad.
  • Después de una semana, aumentar a 50 mg/día.
  • Si es necesario, realizar ajustes en incrementos de 50 mg hasta un máximo de 200 mg/día, a intervalos de una semana o más.

Trastorno de estrés postraumático (TEPT)

  • Inicio: generalmente 25 mg/día, aumentando a 50 mg/día después de aproximadamente una semana.
  • Posteriormente, pueden realizarse nuevos ajustes hasta 200 mg/día, de acuerdo con la respuesta clínica y la tolerabilidad.

Trastorno de ansiedad social (fobia social)

  • Dosis inicial: 25 mg/día.
  • Después de aproximadamente una semana, la dosis puede aumentarse a 50 mg/día.
  • Si es necesario, pueden realizarse nuevos ajustes en incrementos de 25 a 50 mg, respetando intervalos de al menos una semana, hasta un máximo de 200 mg/día.

Trastorno disfórico premenstrual (TDPM/PMDD)

Dosis habitual: de 50 a 100 mg/día.

La sertralina puede utilizarse de dos formas:

  • Esquema continuo: administración diaria durante todo el ciclo.
  • Esquema intermitente durante la fase lútea: se inicia aproximadamente 14 días antes de la menstruación y se interrumpe al comienzo del nuevo ciclo menstrual.
  • En el esquema continuo, la dosis puede aumentarse gradualmente, generalmente hasta 150 mg/día, según las necesidades clínicas.
  • Cuando se utiliza solamente durante la fase lútea, la dosis puede ajustarse hasta aproximadamente 100 mg/día, según la respuesta y la tolerabilidad.

Duración del tratamiento

La duración del tratamiento con sertralina depende del diagnóstico, del número de episodios previos, del riesgo de recaída y de la respuesta al tratamiento:

  • Depresión: en general, el antidepresivo se mantiene durante al menos 6 meses después de la remisión, aunque puede ser necesario un tratamiento más prolongado dependiendo del riesgo de recaída.
  • Trastorno de ansiedad generalizada: cuando el tratamiento está siendo eficaz, suele recomendarse mantenerlo durante al menos 12 meses.
  • TOC, TEPT y fobia social: con frecuencia requieren tratamientos más prolongados, muchas veces durante varios años, especialmente en casos crónicos o con recaídas recurrentes.
  • En todos los casos: el médico debe reevaluar periódicamente la necesidad de mantener el tratamiento a largo plazo.

La sertralina no debe interrumpirse bruscamente, excepto cuando exista una razón médica específica que requiera su suspensión inmediata.

La velocidad de la reducción debe individualizarse. En muchos pacientes, la retirada puede realizarse a lo largo de varias semanas. Después de tratamientos prolongados, con dosis altas o en pacientes con antecedentes de síntomas de discontinuación, puede ser necesario reducir la dosis todavía más lentamente, durante varios meses.

Preferiblemente, cada nueva reducción debe realizarse solamente cuando los síntomas provocados por el descenso anterior hayan desaparecido o sean tolerables. Si aparecen síntomas intensos, el médico puede volver temporalmente a la última dosis bien tolerada y posteriormente reiniciar la reducción de forma más gradual.

La retirada mediante una reducción progresiva de la dosis ayuda a minimizar los síntomas de discontinuación, como mareos, irritabilidad, ansiedad, sensación de «descargas eléctricas», trastornos del sueño, entre otros.

Cambio entre antidepresivos

El cambio de un antidepresivo a otro debe ser una decisión cuidadosamente planificada. La estrategia depende de los dos medicamentos implicados, de las dosis utilizadas y del riesgo de síntomas de discontinuación o de interacciones.

Dependiendo de la situación, puede realizarse un cambio directo, una reducción gradual seguida del inicio del nuevo antidepresivo, una reducción simultánea de uno mientras se introduce el otro —estrategia denominada cross-taper— o un período sin ninguno de los dos medicamentos, denominado período de lavado o washout.

No todas estas estrategias son seguras para todas las combinaciones. Por ejemplo, el cross-taper debe evitarse al cambiar entre sertralina y clomipramina o entre sertralina e inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), debido al riesgo de síndrome serotoninérgico.

En el cambio entre sertralina y un IMAO no debe existir superposición entre ambos medicamentos. Se requiere un período de lavado antes de iniciar el otro fármaco y, dado que se trata de una transición de mayor riesgo, el esquema debe ser definido por el médico responsable.

La información para prescribir estadounidense recomienda un intervalo de al menos 14 días entre la suspensión de un IMAO y el inicio de la sertralina, así como antes de iniciar un IMAO después de suspender la sertralina.

Uso en pacientes con enfermedad renal crónica (ERC)

La función renal, por sí sola, no exige un ajuste de la dosis de sertralina. Los estudios farmacocinéticos muestran que la exposición al medicamento no se modifica de forma clínicamente relevante, incluso en personas con insuficiencia renal grave. Por lo tanto, no es necesario ajustar obligatoriamente la dosis basándose en la tasa de filtración glomerular.

Esto no impide que las personas mayores, los pacientes frágiles o quienes presentan múltiples enfermedades concomitantes comiencen el tratamiento con dosis más bajas por motivos de tolerabilidad y no específicamente por la reducción de la función renal.

La hiponatremia —disminución del sodio en sangre— es un posible efecto adverso de los ISRS. El riesgo es mayor principalmente en personas mayores, pacientes que utilizan diuréticos y personas con depleción de volumen. En estos grupos puede ser necesario un seguimiento clínico más estrecho y, dependiendo del contexto, la medición del sodio en sangre.

Efectos secundarios de la sertralina

Como cualquier medicamento, la sertralina puede provocar efectos secundarios, especialmente durante las primeras semanas de tratamiento, mientras el organismo se adapta. En la mayoría de los casos, estos efectos son leves o moderados y tienden a disminuir o desaparecer con el tiempo. Sin embargo, algunas personas pueden presentar síntomas más intensos que requieren una nueva evaluación médica.

A continuación se describen los principales efectos observados en estudios clínicos y en los prospectos de referencia. Las frecuencias pueden variar según la población estudiada y la fuente utilizada, por lo que la clasificación siguiente es aproximada y tiene una finalidad práctica.

Efectos secundarios más frecuentes

  • Náuseas, uno de los efectos adversos más frecuentes al inicio del tratamiento.
  • Dolor de cabeza.
  • Sequedad de boca.
  • Insomnio o somnolencia.
  • Diarrea u otras molestias gastrointestinales.
  • Mareos.
  • Aumento de la sudoración.
  • Agitación o aumento transitorio de la ansiedad al comenzar el tratamiento.
  • Temblores.
  • Fatiga o sensación de cansancio.
  • Alteraciones de la función sexual, como disminución de la libido, retraso de la eyaculación o dificultad para alcanzar el orgasmo, que pueden persistir durante el tratamiento. También existen informes de disfunción sexual prolongada que persiste incluso después de suspender los ISRS, aunque se desconoce la frecuencia de este fenómeno.
  • Disminución del apetito.

Efectos secundarios descritos, pero menos frecuentes

  • Cambios de peso: puede producirse tanto aumento como pérdida de peso; en muchos pacientes las variaciones son pequeñas, pero en algunos pueden ser más significativas.

Efectos secundarios poco frecuentes o raros, pero importantes

  • Hiponatremia —disminución del sodio en sangre—, especialmente en personas mayores, pacientes que utilizan diuréticos o personas con otras enfermedades concomitantes.
  • Convulsiones en personas predispuestas o en situaciones de riesgo, como antecedentes de epilepsia, lesiones cerebrales o uso de otros medicamentos que disminuyen el umbral convulsivo.
  • Aumento del riesgo de sangrado, principalmente cuando se combina con ácido acetilsalicílico, antiinflamatorios no esteroideos, anticoagulantes u otros medicamentos que interfieren con la hemostasia.
  • Manía o hipomanía, especialmente en pacientes con trastorno bipolar no diagnosticado previamente.
  • Síndrome serotoninérgico, generalmente asociado al uso simultáneo de otros fármacos serotoninérgicos, como otros ISRS, IRSN, triptanes, tramadol, litio o IMAO, entre otros. Se caracteriza por agitación, hiperreflexia, temblores, sudoración intensa, fiebre, rigidez y alteración del estado mental, y constituye una urgencia médica.
  • Alteraciones del intervalo QTc: en estudios realizados con dosis supraterapéuticas —por ejemplo, 400 mg/día, por encima de la dosis máxima recomendada de 200 mg/día— se observó una prolongación discreta del QTc. Con las dosis habituales, el riesgo es bajo, pero debe tenerse precaución en pacientes con factores de riesgo de arritmia o que utilizan otros fármacos que prolongan el QTc.

Efectos secundarios en niños y adolescentes

En los estudios pediátricos, principalmente en pacientes con TOC, el perfil de efectos adversos es similar al observado en adultos e incluye síntomas gastrointestinales, insomnio, agitación y alteraciones del apetito. En este grupo de edad se presta especial atención a:

  • Irritabilidad y agitación más pronunciadas.
  • Cambios bruscos de comportamiento.
  • Ideación suicida en niños, adolescentes y adultos jóvenes.

Por este motivo, el tratamiento de niños y adolescentes debe realizarse siempre bajo seguimiento estrecho por un médico capacitado, con controles periódicos de los síntomas y del comportamiento.

La mayoría de los pacientes tolera bien la sertralina después del período inicial de adaptación. Si aparecen efectos secundarios intensos, persistentes o inusuales, o cualquier síntoma preocupante —como pensamientos suicidas, sangrados anormales, fiebre, rigidez, confusión o agitación extrema—, debe contactarse rápidamente con el médico. La dosis no debe modificarse ni debe interrumpirse el tratamiento por iniciativa propia.

Ideación suicida en adolescentes y adultos jóvenes

Los estudios de corta duración realizados con antidepresivos han identificado un aumento del riesgo de pensamientos y comportamientos suicidas en niños, adolescentes y adultos jóvenes, especialmente hasta los 24 años.

Esto no significa que la sertralina no deba utilizarse cuando existe una indicación. La depresión y otros trastornos psiquiátricos también aumentan el riesgo de suicidio, y un tratamiento adecuado puede ser fundamental. Lo importante es mantener un seguimiento más estrecho, especialmente durante las primeras semanas y después de aumentos o reducciones de la dosis.

Un empeoramiento importante del estado de ánimo, agitación inusual, cambios bruscos de comportamiento, conductas autolesivas o la aparición de pensamientos suicidas requieren contactar rápidamente con el profesional responsable del tratamiento.

Contraindicaciones

La sertralina es, en general, un medicamento seguro y bien tolerado, pero existen situaciones en las que está contraindicada o requiere una evaluación cuidadosa debido al mayor riesgo de acontecimientos adversos importantes.

Contraindicaciones absolutas (situaciones en las que no debe utilizarse)

Uso simultáneo de inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)

La combinación de sertralina con IMAO, como fenelzina, tranilcipromina o isocarboxazida, con el antibiótico linezolid o con azul de metileno por vía intravenosa aumenta significativamente el riesgo de síndrome serotoninérgico grave y potencialmente mortal.

En situaciones excepcionales en las que sea necesario administrar linezolid o azul de metileno intravenoso, los prospectos recomiendan suspender temporalmente la sertralina y realizar una monitorización estrecha. Esta conducta debe ser definida por el médico responsable.

Uso simultáneo de pimozida

La asociación está contraindicada debido al riesgo de aumento de las concentraciones plasmáticas de pimozida y de prolongación del intervalo QTc, con posibilidad de arritmias ventriculares graves.

Hipersensibilidad a la sertralina o a cualquier componente de la fórmula

Los pacientes con antecedentes de reacción alérgica grave a la sertralina o a cualquiera de los excipientes del medicamento no deben volver a utilizarlo.

Situaciones que requieren precaución o evaluación individual

En las siguientes situaciones, la sertralina no está necesariamente contraindicada, pero su utilización debe valorarse cuidadosamente y puede requerir ajustes de dosis y una vigilancia clínica más estrecha.

Trastorno bipolar

La sertralina, al igual que otros antidepresivos, puede desencadenar episodios de manía o hipomanía en personas con trastorno bipolar. Antes de iniciar el tratamiento se recomienda investigar los antecedentes personales y familiares de episodios maníacos o hipomaníacos y vigilar atentamente la aparición de signos de cambio patológico del estado de ánimo.

Enfermedad hepática

La sertralina se metaboliza ampliamente en el hígado.

  • En pacientes con deterioro hepático leve, generalmente se recomienda utilizar aproximadamente la mitad de la dosis habitual y realizar controles.
  • En pacientes con deterioro hepático moderado o grave, algunas de las fichas técnicas más restrictivas, como la estadounidense, no recomiendan su utilización; en otras circunstancias, el tratamiento solamente debe considerarse con gran precaución y de manera individualizada, debido a la falta de datos robustos y al riesgo de un aumento importante de la exposición al fármaco.

Antecedentes de convulsiones

Debe utilizarse con precaución en pacientes con epilepsia, especialmente si no está controlada, o con enfermedades o medicamentos que reduzcan el umbral convulsivo. Si se producen convulsiones, el tratamiento debe reevaluarse.

Glaucoma de ángulo cerrado

La sertralina puede provocar una ligera dilatación de la pupila y, en personas predispuestas, desencadenar una crisis de glaucoma de ángulo cerrado. Los pacientes con antecedentes de este tipo de glaucoma o con ángulos oculares anatómicamente estrechos deben informar a su médico antes de iniciar el tratamiento.

Embarazo y lactancia

La decisión debe individualizarse:

  • Durante el embarazo, la sertralina se considera frecuentemente una de las opciones de primera línea cuando existe una indicación clara de tratamiento farmacológico, valorando los riesgos de la enfermedad no tratada frente a los posibles riesgos fetales, como síntomas de adaptación neonatal y, raramente, hipertensión pulmonar persistente del recién nacido.
  • Durante la lactancia, la sertralina se considera ampliamente uno de los antidepresivos de elección debido a sus bajas concentraciones en la leche materna y a la amplia experiencia de uso.

En ambos casos, el tratamiento debe ser prescrito por un profesional capacitado, con seguimiento de la madre y del bebé.

Otras situaciones que requieren especial atención

  • Antecedentes de sangrado o uso simultáneo de medicamentos que aumentan el riesgo de hemorragia, como ácido acetilsalicílico, AINE y anticoagulantes, debido al efecto de la sertralina sobre la función plaquetaria.
  • Uso combinado con otros medicamentos serotoninérgicos o que prolongan el QTc, lo que requiere una evaluación cuidadosa de las posibles interacciones.

Interacciones medicamentosas

La sertralina puede interactuar con diversos medicamentos, potenciando efectos secundarios o aumentando el riesgo de reacciones adversas. Por este motivo, es fundamental informar al médico sobre todos los medicamentos que se utilizan, incluidos los medicamentos sin receta, los productos a base de plantas y los suplementos.

A continuación se describen las interacciones más importantes.

Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)

La combinación de sertralina con medicamentos de la clase de los IMAO, como fenelzina, tranilcipromina, linezolid o azul de metileno intravenoso, está estrictamente contraindicada.

Esta asociación puede provocar una reacción grave denominada síndrome serotoninérgico, que puede incluir agitación, confusión, temblores, fiebre y alteraciones de la presión arterial, y puede llegar a ser mortal.

Como ya se ha mencionado anteriormente, la información para prescribir estadounidense establece un intervalo de 14 días entre la suspensión de un IMAO y el inicio de la sertralina, así como antes de iniciar un IMAO después de suspender la sertralina.

Otros medicamentos que aumentan la serotonina

El uso simultáneo de otras sustancias que también actúan sobre la serotonina aumenta el riesgo de síndrome serotoninérgico. Algunos ejemplos son:

  • Otros antidepresivos, como ISRS, IRSN y tricíclicos.
  • Tramadol.
  • Litio.
  • Buspirona.
  • Triptanes utilizados para la migraña, como sumatriptán.
  • Suplementos de triptófano.
  • Dextrometorfano, presente en algunos medicamentos para la tos.

Aunque no todas estas combinaciones están prohibidas, requieren una evaluación médica cuidadosa.

Medicamentos que afectan la coagulación

La sertralina puede aumentar el riesgo de sangrado, especialmente cuando se utiliza junto con:

Estas combinaciones deben evaluarse individualmente. En los pacientes tratados con warfarina, puede ser necesario controlar el INR con mayor frecuencia al iniciar, ajustar o suspender la sertralina.

En el caso de los anticoagulantes directos, como rivaroxabán y apixabán, no existe una prueba de rutina equivalente al INR para controlar su efecto anticoagulante. En estos pacientes, la vigilancia es fundamentalmente clínica, prestando atención a signos de sangrado y a otros factores que aumenten el riesgo hemorrágico.

Pimozida

La asociación con el antipsicótico pimozida está contraindicada, ya que puede provocar alteraciones peligrosas del ritmo cardíaco —prolongación del intervalo QTc—, con riesgo de arritmias graves.

Medicamentos que afectan el hígado o el sistema enzimático CYP450

La sertralina se metaboliza en el hígado mediante varias enzimas del sistema CYP450, con participación importante de CYP2C19 y CYP2B6. Por este motivo, algunos medicamentos que inhiben o inducen estas vías pueden modificar su concentración en el organismo.

En la mayoría de los casos, la relevancia clínica depende del medicamento utilizado conjuntamente, de las dosis y de las características individuales del paciente. Por lo tanto, no es necesario evitar de forma sistemática todos los medicamentos que interfieren con estas enzimas, aunque determinadas combinaciones pueden requerir mayor vigilancia o ajustes del tratamiento.

La hierba de San Juan (Hypericum perforatum) requiere especial precaución: además de interferir con enzimas hepáticas, también tiene actividad serotoninérgica y puede aumentar el riesgo de síndrome serotoninérgico cuando se combina con sertralina.

Alcohol y otras sustancias depresoras del sistema nervioso central

Aunque los estudios realizados en voluntarios sanos no han demostrado que la sertralina potencie los efectos cognitivos y psicomotores agudos del alcohol, no se recomienda consumir bebidas alcohólicas durante el tratamiento, ya que pueden intensificar efectos secundarios como somnolencia, mareos y alteración del juicio.

FAQ – Preguntas frecuentes sobre la sertralina

¿La sertralina causa adicción?

No. La sertralina no provoca dependencia química como ocurre con sustancias como el alcohol o las benzodiacepinas. Sin embargo, la interrupción brusca puede provocar síntomas desagradables, como mareos, irritabilidad y sensaciones eléctricas en la cabeza, conocidos como síndrome de discontinuación. Por este motivo, la retirada debe realizarse gradualmente y bajo orientación médica.

¿Puedo tomar sertralina y alcohol al mismo tiempo?

Aunque no existe una interacción farmacológica directa importante entre la sertralina y el alcohol, se recomienda evitar el consumo de bebidas alcohólicas durante el tratamiento. El alcohol puede potenciar efectos secundarios como somnolencia, mareos y alteración del juicio, además de interferir negativamente con el tratamiento de la depresión y la ansiedad.

¿Cuánto tarda la sertralina en empezar a hacer efecto?

Puede empezar a percibirse cierta mejoría durante las primeras 1 o 2 semanas, pero una respuesta terapéutica más consistente suele requerir entre 4 y 6 semanas. En algunos pacientes y en determinados trastornos, como el TOC, pueden ser necesarias entre 8 y 12 semanas o más para evaluar adecuadamente la respuesta.

¿Es normal sentir más ansiedad o agitación al empezar a tomar sertralina?

Sí. Algunas personas presentan un aumento temporal de la ansiedad, agitación o insomnio durante los primeros días de tratamiento. Este efecto suele mejorar con el tiempo. Cuando es necesario, el médico puede comenzar con una dosis más baja, por ejemplo 25 mg/día, y aumentarla gradualmente.

¿Puedo utilizar sertralina solamente durante la fase premenstrual?

Sí. En el trastorno disfórico premenstrual (TDPM/PMDD), la sertralina puede utilizarse únicamente durante la segunda mitad del ciclo menstrual, es decir, durante la fase lútea. Esta estrategia es eficaz en muchas mujeres y está respaldada por estudios clínicos.

¿Cuál es la dosis máxima de sertralina?

Para la depresión mayor, el TOC, el trastorno de pánico, el TEPT y el trastorno de ansiedad social, la dosis máxima recomendada en los prospectos de referencia es de 200 mg/día.

En el TDPM los límites son menores: hasta 150 mg/día cuando se utiliza de forma continua y hasta 100 mg/día cuando se administra solamente durante la fase lútea.

Las dosis superiores a 200 mg/día no forman parte de la posología habitual aprobada y, cuando se consideran de manera excepcional, requieren una evaluación especializada.

¿La sertralina produce sueño?

Puede provocar tanto somnolencia como insomnio, dependiendo de la sensibilidad individual.

Como la sertralina se administra una vez al día, el horario puede adaptarse según la tolerabilidad. Si existe somnolencia importante durante el día, el médico puede recomendar tomarla por la noche; si predomina el insomnio, puede resultar más conveniente administrarla por la mañana.

Lo ideal es mantener un horario regular y consultar con el médico antes de realizar cambios importantes en el esquema de tratamiento.




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