Hematuria: principales causas de sangre en la orina


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Escrito por Dr. Pedro Pinheiro
Revisado y actualizado el 6 de agosto de 2026
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Información principal sobre la hematuria (sangre en la orina)

La presencia de sangre en la orina, denominada hematuria, puede ser visible a simple vista, haciendo que la orina adquiera un color rojizo u oscuro o presente coágulos, o puede detectarse únicamente mediante un análisis de orina, sin que se perciban cambios en su color.

Las causas más frecuentes incluyen infección urinaria, cálculos renales, enfermedades de la próstata, inflamaciones de los riñones, traumatismos, uso de anticoagulantes y, en algunos casos, tumores de la vejiga, los riñones o la próstata.

No toda orina rojiza contiene sangre. Algunos alimentos, colorantes y medicamentos pueden alterar el color de la orina. Por este motivo, la presencia de sangre debe confirmarse mediante un análisis de orina.

La hematuria requiere evaluación médica, especialmente cuando hay coágulos, dolor lumbar intenso, fiebre, escozor al orinar, pérdida de proteínas en la orina, alteración de la creatinina, uso de anticoagulantes o cuando aparece en personas mayores de 50 años, fumadores o pacientes con antecedentes de cáncer urológico.

El tratamiento depende de la causa. La hematuria no es una enfermedad en sí misma, sino un signo de que puede existir un sangrado en algún punto de los riñones, los uréteres, la vejiga, la próstata o la uretra.

Introducción

La presencia de sangre en la orina es un hallazgo que suele causar gran preocupación a los pacientes. Es evidente que la pérdida de sangre a través de la orina no es un acontecimiento normal. En general, una orina rojiza o de color oscuro suele indicar que existe algún problema en el aparato genitourinario.

La presencia de sangre en la orina se denomina hematuria. Sin embargo, la hematuria no siempre es visible a simple vista. En algunos casos, la cantidad de hematíes —glóbulos rojos— es tan pequeña que solo puede detectarse mediante un análisis de orina.

Una gran variedad de enfermedades puede provocar la pérdida de sangre a través de la orina. En la mayoría de los casos, la hematuria suele ser uno de los signos de una infección urinaria. Sin embargo, la presencia de sangre en la orina también puede ser un signo de una enfermedad grave, como cáncer de vejiga o de riñón, o no tener ninguna relevancia especial, como ocurre cuando se debe a pequeñas alteraciones de los túbulos renales sin importancia clínica.

¿Qué es la hematuria?

La definición más sencilla de hematuria es: presencia de sangre en la orina.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, el paciente con hematuria no presenta una orina claramente sanguinolenta, rojiza o con coágulos visibles. En muchas situaciones, la pérdida de sangre en las vías urinarias es tan pequeña que no es posible detectarla simplemente observando la orina.

Además, la presencia de otras sustancias en la orina, como bilirrubina, medicamentos, colorantes o mioglobina, también puede darle un color rojizo y producir la falsa impresión de que existe hematuria. Lea: Orina de colores: causas de cada coloración.

Sangre en la orina
Sangre en la orina

Por lo tanto, para confirmar con seguridad que la orina contiene sangre, es necesario analizarla en un laboratorio. El análisis más utilizado para diagnosticar la hematuria es el análisis general de orina, también llamado uroanálisis o examen general de orina.

La principal célula de la sangre es el hematíe, también llamado eritrocito o glóbulo rojo. La investigación de laboratorio de la hematuria consiste en evaluar la orina al microscopio para buscar hematíes. Toda orina contiene cantidades mínimas de glóbulos rojos. Para considerar que existe hematuria, la mayoría de los laboratorios utiliza como referencia la presencia de más de 10 000 hematíes por mililitro de orina o más de 5 hematíes por campo de gran aumento —campo observado con una lente de 400 aumentos—.

Tipos de hematuria

Como existen decenas de causas para la presencia de sangre en la orina, la caracterización de la hematuria ayuda a orientar la investigación clínica. La hematuria puede presentar las siguientes características:

Hematuria macroscópica

Es la hematuria que puede observarse a simple vista, ya que la orina presenta un color oscuro o rojizo o contiene coágulos de sangre. Este tipo de hematuria es fácilmente reconocible por el propio paciente.

Hematuria microscópica

Es la hematuria que no puede observarse a simple vista. El aspecto de la orina es completamente normal y la presencia de sangre solo se detecta mediante un análisis de orina. Este tipo de hematuria puede persistir durante años sin que el paciente sea consciente de ella.

Hematuria con coágulos

La hematuria con coágulos es un tipo de hematuria macroscópica. La presencia de coágulos generalmente indica un sangrado de mayor volumen causado por una lesión de las vías genitourinarias, que con frecuencia puede identificarse mediante pruebas de imagen, como una ecografía o una tomografía computarizada.

Hematuria persistente o transitoria

La hematuria, tanto macroscópica como microscópica, puede ser persistente, es decir, estar presente constantemente, o intermitente, apareciendo y desapareciendo ocasionalmente.

Hematuria dismórfica

La hematuria dismórfica se produce cuando el análisis de orina detecta hematíes con una forma atípica —hematíes dismórficos—. Este hallazgo suele ser un signo de enfermedad de los glomérulos renales.

Hematuria aislada

La hematuria aislada se produce cuando el paciente no presenta ningún otro signo o síntoma aparte de la presencia de sangre en la orina. La mayoría de las enfermedades que provocan hematuria causan síntomas, como dolor al orinar, fiebre o dolor de espalda, u otras alteraciones en los análisis, como la presencia de proteínas o leucocitos en la orina, elevación de la creatinina y la urea en la sangre, etc.

Cuando la presencia de sangre en la orina se produce sin ningún otro signo o síntoma y los análisis permanecen persistentemente normales, suele indicar una enfermedad benigna.

Causas de sangre en la orina

La hematuria puede originarse en cualquier punto de las vías urinarias, incluidos los riñones, los uréteres, la vejiga, la próstata o la uretra. Algunas causas de sangrado urinario son:

Nota: algunos medicamentos, como Pyridium, rifampicina, fenitoína y nitrofurantoína, así como ciertos alimentos, como la remolacha, pueden alterar el color de la orina debido a la presencia de colorantes o metabolitos que se eliminan a través de los riñones. Estos compuestos hacen que la orina adquiera un color rojizo, pero esto no significa que contenga sangre.

Aunque la orina rojiza suele asociarse a la hematuria, es importante tener en cuenta que esta alteración puede deberse únicamente a pigmentos o colorantes y no necesariamente a la presencia de sangre.

Diagnóstico

Como hemos visto anteriormente, las causas de la presencia de sangre en la orina son numerosas y, por este motivo, la investigación no siempre es sencilla ni rápida.

En las mujeres con hematuria microscópica, el primer paso es confirmar que la muestra de orina no se haya recogido durante la menstruación. Durante el periodo menstrual, siempre puede mezclarse una pequeña cantidad de sangre menstrual con la orina y producir una falsa hematuria. En estos casos, es necesario repetir el análisis de orina fuera del periodo menstrual para confirmar el resultado.

En ocasiones, los signos y síntomas que acompañan a la hematuria pueden sugerir el diagnóstico. Por ejemplo:

  • Las mujeres jóvenes con escozor al orinar y hematuria probablemente presentan cistitis.
  • Los pacientes con hematuria acompañada de fiebre, escalofríos, vómitos y dolor lumbar posiblemente presentan pielonefritis.
  • La hematuria acompañada de un dolor lumbar extremadamente intenso que se irradia hacia la ingle suele ser un signo de cálculo renal.
  • Los hombres de edad avanzada con hematuria y un chorro urinario débil siempre deben ser investigados para descartar enfermedades de la próstata.
  • En personas mayores de 50 años, fumadoras y con hematuria macroscópica, siempre debe considerarse la posibilidad de cáncer de vejiga.
  • Los pacientes con hematuria y proteinuria —pérdida de proteínas a través de la orina— deben ser estudiados para descartar enfermedades glomerulares.
  • Los pacientes que toman anticoagulantes y presentan hematuria deben revisar la dosis del medicamento y comprobar si existe alguna interacción farmacológica que esté provocando una anticoagulación excesiva.

Cuando no existe una causa evidente para la hematuria, se inicia una investigación más compleja con el objetivo de descartar o confirmar algunas de las numerosas causas mencionadas anteriormente.

Entre las pruebas que pueden utilizarse durante la investigación se encuentran la ecografía, la tomografía computarizada y la cistoscopia. Otros análisis de sangre y orina también ayudan a establecer el diagnóstico diferencial.

En algunos casos de hematuria, principalmente cuando existe sospecha de una enfermedad de los glomérulos renales, puede estar indicada una biopsia renal.

Enfermedad de la membrana basal delgada

En algunos casos de hematuria aislada no es posible identificar una causa. Si el paciente no presenta ninguna otra molestia y todos los resultados son normales, el único procedimiento indicado puede ser realizar un seguimiento anual o cada dos años para comprobar que todo continúa bien.

Por lo general, estos pacientes presentan un problema denominado enfermedad de la membrana basal delgada —también conocida como hematuria familiar benigna—, que consiste en una pequeña alteración genética de las membranas de los glomérulos y provoca la pérdida de sangre a través de la orina sin ninguna relevancia clínica.

Estos pacientes viven con hematuria sin que esta alteración tenga ninguna repercusión en sus vidas.

Hematuria después del esfuerzo físico

La hematuria después del esfuerzo físico es aquella que aparece tras realizar una actividad física de gran intensidad, generalmente extenuante. Este tipo de hematuria puede ser macroscópica o microscópica y suele ser transitoria, desapareciendo después de algunos días de reposo.

Este tipo de sangrado en la orina no suele tener ninguna relevancia clínica. Si el paciente es joven y sano, no presenta otras molestias y la hematuria desaparece con el reposo, no es necesario realizar una investigación más profunda.

Tratamiento de la hematuria

Como la hematuria es un signo de enfermedad y no una enfermedad en sí misma, no existe un tratamiento específico para ella. Cada una de las causas de hematuria requiere un tratamiento diferente y, en muchos casos, no es necesario ningún tratamiento, como ocurre en los pacientes con enfermedad de la membrana basal delgada, hematuria después del esfuerzo físico o hematurias transitorias.


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