¿QUÉ ES LA DIABETES?

La diabetes mellitus es el nombre dado a un grupo de trastornos metabólicos que resultan en altos niveles de glucosa en la sangre (conocida popularmente como azúcar alta en la sangre). Hay varios tipos de diabetes y diversas causas.

La diabetes es una de las enfermedades más comunes en el mundo y su incidencia ha aumentado con los años, principalmente debido a la mala alimentación y la obesidad.

En este texto vamos a abordar los siguientes puntos sobre diabetes:

  • Qué es la glucosa.
  • Qué es glucemia.
  • Cómo es el control de glucosa en la sangre.
  • Qué es la diabetes.
  • Tipos de diabetes.
  • Qué es la prediabetes.

¿QUÉ ES LA GLUCOSA?

La glucosa, también llamada dextrosa, es una simple molécula de carbohidratos (monosacárido), cuya función principal es proporcionar energía para que las células funcionen. Prácticamente todo alimento de la clase de los carbohidratos tiene glucosa en su composición.

La mayoría de los carbohidratos de nuestra dieta es compuesta por tres monosacáridos: glucosa, fructosa y galactosa. Para facilitar la comprensión, piensa en estas tres moléculas como pequeños ladrillos. El modo como estos ladrillos se agrupan da origen a los diferentes tipos de carbohidratos que comemos, desde las frutas, hasta cereales, miel, masas, pan, vegetales, etc. Ejemplos: el famoso azúcar de mesa, llamado sacarosa, es la unión de dos monosacáridos, la glucosa y la fructosa. Ya el carbohidrato presente en la leche, llamado lactosa, es la unión de glucosa con galactosa.

Nuestro cuerpo necesita de glucosa para funcionar, es decir,  es nuestro combustible. De hecho, desde las bacterias hasta los seres humanos necesitan de glucosa para sobrevivir. La glucosa es la única molécula de carbohidrato que nos proporciona energía. Tanto la fructosa como la galactosa necesitan antes  ser transformadas en glucosa  por el hígado para que puedan ser aprovechadas por las células.

Control de la glucosa en la sangre – papel de la insulina

Después de una comida, los carbohidratos que fueron ingeridos pasarán por el proceso de la digestión. Digerir un carbohidrato significa quebrarlo en varios micros pedazos hasta que se liberen todos los “ladrillos’ de glucosa, fructosa y galactosa. En el intestino delgado, estas moléculas serán absorbidas, llegando a la circulación sanguínea.

Después de las comidas, una gran cantidad de glucosa, fructosa y galactosa llega a la corriente sanguínea, aumentando la glucemia  [glucemia = concentración de glucosa en la sangre]. Siempre que hay una elevación en la glucemia, el páncreas libera una hormona llamada insulina, que hace que la glucosa circulante en la sangre entre en las células de nuestro cuerpo. La insulina también estimula al almacenamiento de glucosa en el hígado para que, en periodos de necesidad, el cuerpo tenga una fuente de glucosa que no dependa de la alimentación. Estas dos acciones de la insulina promueven una rápida caída en la glucemia, haciendo que los niveles de glucosa se normalicen rápidamente.

¿QUÉ ES LA DIABETES?

La diabetes mellitus es el nombre dado al grupo de enfermedades que cursan con una dificultad del organismo para controlar los niveles de glucosa en la sangre, manteniéndolos siempre por encima del normal. Decimos que la diabetes es un grupo de enfermedades porque hay más de un tipo de diabetes, presentando diferentes causas y distintos mecanismos de desregulación de la glucosa.

La diabetes se presenta generalmente por la falta de producción de la insulina o la incapacidad de las células de reconocer la presencia de la misma, es decir, hay insulina, pero ella no puede poner la glucosa hacia dentro de las células. Hay casos en que el paciente tiene ambos problemas: además de producir poca insulina, sigue trabajando mal.

El resultado final de esta reducción de la producción de insulina, o de su mal funcionamiento, es el acúmulo de glucosa en la sangre. El paciente se alimenta, recibe una carga de glucosa en la sangre, pero las células no consiguen captarla, manteniendo la glucemia elevada constantemente.

Esta glucemia elevada, llamada hiperglucemia, provoca dos grandes problemas. El primero, a corto plazo, es la falta de glucosa en las células, que necesitan de la misma para funcionar adecuadamente. El segundo, que ocurre después de años de enfermedad, es la lesión de los vasos sanguíneos.

El exceso de glucosa es tóxico para las células de los vasos, haciendo que las arterias sufran progresivas lesiones, llevando a las complicaciones típicas de la diabetes, como problemas renales, ceguera, enfermedades cardiovasculares, lesiones neurológicas, gangrena de los miembros, etc.

Tipos de diabetes mellitus

Existen varios tipos de diabetes, pero tres responden por la inmensa mayoría de los casos; son ellos:

  • Diabetes tipo 1.
  • Diabetes tipo 2.
  • Diabetes gestacional.

DIABETES TIPO 1

La diabetes mellitus tipo 1 es una enfermedad autoinmune, es decir, se produce debido a una equivocada producción de anticuerpos contra nuestras propias células, en este caso en particular, contra las células beta del páncreas, responsables de la producción de insulina.

No sabemos exactamente lo que desencadena esta producción equivocada de auto anticuerpos, pero se sabe que hay un factor genético importante.

Sin embargo, solamente la genética no explica todo, ya que existen hermanos gemelos idénticos en que solamente uno de ellos presenta diabetes tipo 1. Se imagina que algún factor ambiental sea necesario para el inicio de la enfermedad. Entre los posibles culpables pueden estar infecciones virales, contacto con substancias tóxicas, carencia de vitamina D y hasta una exposición a la leche de vaca o al gluten en los primeros meses de vida.

El hecho es que, en algunos individuos, el sistema inmunológico de un momento a otro comienza a atacar el páncreas, destruyéndolo progresivamente.

A medida que las células beta del páncreas van siendo destruidas, la capacidad de producción de insulina se reduce progresivamente. Cuando más del 80% de estas células se encuentran destruidas, la cantidad de insulina presente ya no es más capaz de controlar la glucemia, surgiendo, así, la diabetes mellitus tipo 1.

La diabetes tipo 1 es responsable de solamente un 10% de los caso de diabetes y ocurre generalmente en la juventud, entre los 4 y 15 años, pero puede acometer hasta personas de 30 a 40 años.

Como la diabetes tipo 1 es una enfermedad que habitualmente surge en los primeros años de vida, generalmente provoca complicaciones en la juventud. Un paciente con solamente 25 años puede tener diabetes hace más de 20 años, sufriendo, así, las consecuencias de la enfermedad aún joven, principalmente si el control de la diabetes no ha sido bien hecho en todos estos años.

Como la diabetes tipo 1 es causada por falta de insulina, el tratamiento consiste básicamente en la administración regular de insulina para controlar la glucemia.

DIABETES TIPO 2

La diabetes mellitus tipo 2 es una enfermedad que también presenta algún grado de disminución en la producción de insulina, pero el problema principal es una resistencia del organismo  a la insulina, haciendo con que las células no consigan captar glucosa circulante en la sangre.

La diabetes tipo 2 ocurre en adultos, generalmente obesos, sedentarios y con histórico familiar de diabetes. El exceso de peso es el principal factor de riesgo para la diabetes tipo 2. La asociación entre obesidad y diabetes tipo 2 es tan fuerte que muchos pacientes pueden hasta dejar de ser diabéticos si consiguen adelgazar. El modo como el cuerpo almacena grasa también es relevante. Personas con acúmulo de grasa predominantemente en la región abdominal presentan mayor riesgo de desarrollar diabetes.

La diabetes tipo 2 frecuentemente viene acompañada de otras afecciones como presión arterial alta y colesterol alto. Esta constelación de condiciones clínicas (hiperglucemia, obesidad, hipertensión y colesterol alto) se conoce como síndrome metabólico, siendo un importante factor de riesgo para la enfermedad cardiovascular.

Además de obesidad y sedentarismo, existen otros factores de riesgo para la diabetes tipo 2:

  • Edad superior a 45 años.
  • Historia familiar de diabetes.
  • Hipertensión arterial.
  • Antecedentes de diabetes gestacional.
  • Glucemia en ayunas superior a 100 mg/dl (prediabetes).
  • Ovario poliquístico.
  • Colesterol alto.
  • Uso prolongado de medicamentos, como corticoides, tacrolimo, ciclosporina o ácido nicotínico.
  • Tabaquismo.
  • Dieta rica en grasas saturadas y carbohidratos y pobre en frutas y verduras.

Inicialmente, la diabetes tipo 2 puede tratarse con medicamentos orales. Generalmente son medicamentos que estimulan la producción de insulina por el páncreas o aumentan la sensibilidad de las células a la insulina presente.

Con el tiempo, la propia hiperglucemia causa lesión de las células beta del páncreas, causando una reducción gradual de la producción de insulina. Por esta razón, es común que los pacientes con diabetes tipo 2, después de muchos años de enfermedad, necesiten de insulina para controlar la glucemia.

DIABETES GESTACIONAL

La diabetes gestacional es un tipo de diabetes que ocurre durante el embarazo y generalmente desaparece después del parto. Este tipo de diabetes se produce por una resistencia a la acción de la insulina.

Durante el embarazo la placenta produce una serie de hormonas, siendo que algunas de ellas inhiben la acción de la insulina circulante, haciendo que la glucemia de la madre se eleve. Se imagina que parte de este efecto sea para asegurar una buena cantidad de glucosa para el feto en desarrollo. Es bueno recordar que la mujer embarazada necesita de glucosa para ella y para el feto. Si no existiera esta acción anti-insulina, habría más riesgos de hipoglucemia durante periodos de ayuno, como, por ejemplo, durante el sueño nocturno.

En la mayoría de las mujeres esta resistencia a la insulina no causa grandes problemas, ya que el páncreas es capaz de controlar el azúcar en la sangre aumentando su producción de insulina. Las mujeres embarazadas producen en promedio un 50% a más de insulina que las mujeres no embarazadas.

El problema se presenta en las mujeres embarazadas que presentan algún grado previo de resistencia a la insulina o cuyo páncreas no puede aumentar su producción más allá del basal. Los principales factores de riesgo para la diabetes gestacional son sobrepeso, embarazo tardío y prediabetes (explico después en el tópico prediabetes).

La diabetes gestacional generalmente surge solamente después de la 20ª semana de gestación, época en que las hormonas anti-insulina comienzan a ser producidas en gran cantidad.

La diabetes gestacional se asocia con una serie de problemas para el feto, incluyendo parto prematuro, problemas respiratorios, hipoglucemia después del parto, bebés mayores que el tamaño normal y mayor riesgo de diabetes tipo 2 para la madre y el hijo.

PREDIABETES

La prediabetes es el estado en el que el cuerpo no puede mantener la glucemia en niveles normales, pero todavía no está suficientemente alta para diagnosticar la diabetes.

En personas con funcionamiento normal de la insulina, la glucemia de ayuno (por lo menos 8 horas de ayuno) se encuentra siempre abajo de 100 mg/dl. Para el diagnóstico de diabetes es necesaria una glucemia de ayuno persistentemente por encima de 126 mg/dl. Por lo tanto, todos aquellos con glucemia de ayuno entre 100 y 125mg/dl son considerados prediabéticos.

Habitualmente, lo que ocurre en los pacientes con glucemia de ayuno alterada es una falta de respuesta del organismo a la insulina producida. El páncreas puede funcionar bien, pero las células no responden como deberían a la insulina presente en la sangre, haciendo que el pasaje de la glucosa para los tejidos quede perjudicado. La principal causa de esta resistencia a la insulina es el exceso de peso y el acúmulo de grasa en la región abdominal. Las células de grasa tienen más dificultades en utilizar la insulina que las células de los músculos. Además de eso, el exceso de grasa produce varios mediadores químicos que disminuyen el efecto de la insulina en el cuerpo. Como podemos ver, los factores de riesgo y los mecanismos de prediabetes son semejantes a los de la diabetes tipo 2.

Pacientes con prediabetes presentan elevado riesgo de evolucionar para la diabetes tipo 2 a corto/medio plazo. En la verdad, a cada 100 pacientes diagnosticados con prediabetes, 11 desarrollan diabetes en un plazo de solamente un año. En 10 años, más del 50% de los pacientes habrán evolucionado para diabetes.

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