Celulitis: causas, grados y tratamientos que funcionan

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30 Ago. 2026
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Información principal sobre la celulitis

La celulitis es una alteración muy común de la superficie de la piel, principalmente en los muslos y los glúteos, y afecta a la mayoría de las mujeres después de la pubertad.

Se produce principalmente por la interacción entre la grasa subcutánea, la piel y los septos fibrosos que tiran de la piel hacia abajo, formando las depresiones características.

Las mujeres delgadas y físicamente activas también pueden tener celulitis. El ejercicio y la pérdida de peso pueden mejorar el aspecto de la piel, pero no eliminan los septos responsables de las depresiones.

Las cremas, los masajes, las infusiones y los suplementos tienen un efecto limitado o no demostrado y no consiguen eliminar la celulitis.

Entre los procedimientos con mejores evidencias se encuentran la subcisión, las ondas acústicas, la radiofrecuencia y algunos tipos de láser. El tratamiento más adecuado depende del tipo de alteración predominante.

¿Qué es la celulitis?

La celulitis, esas irregularidades de la piel que le dan un aspecto similar a la piel de naranja, es una alteración extremadamente frecuente, principalmente en las mujeres. En medicina estética, también recibe nombres como hidrolipodistrofia ginecoide o lipodistrofia ginecoide.

Las zonas más afectadas son los muslos, las caderas y los glúteos, pero la celulitis también puede aparecer en el abdomen y en otras partes del cuerpo.

A pesar de la enorme cantidad de cremas, aparatos, masajes, suplementos y procedimientos que se ofrecen para acabar con la celulitis, ningún tratamiento puede garantizar su eliminación completa y permanente.

Esto no significa que nada funcione. Actualmente existen procedimientos capaces de reducir de forma significativa algunas formas de celulitis. El problema es que los distintos tratamientos actúan sobre diferentes componentes del problema y gran parte de la publicidad comercial mezcla mejoras reales con promesas exageradas.

En este artículo explicaremos por qué aparece la celulitis y qué se sabe realmente sobre los ejercicios, las cremas, las infusiones, los masajes, la radiofrecuencia, el láser, la subcisión y otros tratamientos.

La celulitis estética no es lo mismo que la celulitis infecciosa

Antes de continuar, es importante aclarar una confusión de términos. En español, la palabra celulitis puede utilizarse para referirse a dos condiciones completamente diferentes.

La celulitis que abordamos en este artículo es la celulitis estética, caracterizada por ondulaciones y depresiones de la piel, principalmente en los muslos y los glúteos. En la mayoría de los casos no provoca síntomas y representa esencialmente una alteración del aspecto de la piel.

En cambio, la celulitis infecciosa es una enfermedad completamente diferente: se trata de una infección bacteriana de la piel y del tejido subcutáneo, generalmente acompañada de enrojecimiento, calor, hinchazón y dolor.

La confusión se produce porque en español utilizamos la palabra «celulitis» para ambas condiciones. En inglés, en cambio, reciben nombres diferentes: cellulite para la alteración estética y cellulitis para la infección.

A partir de ahora, siempre que utilicemos la palabra celulitis nos estaremos refiriendo a la celulitis estética.

¿Por qué aparece la celulitis?

Durante mucho tiempo, la celulitis se explicó simplemente como grasa que «empujaba» la piel hacia arriba mientras que las fibras de tejido conjuntivo tiraban de ella hacia abajo. Esta explicación no es completamente incorrecta, pero hoy sabemos que el mecanismo es más complejo.

Debajo de la piel existe una capa de tejido adiposo dividida por estructuras de tejido conjuntivo llamadas septos fibrosos. Estos septos ayudan a conectar la piel con los planos más profundos.

En las zonas con celulitis, determinados septos ejercen tracción sobre la superficie de la piel. Al mismo tiempo, el tejido adiposo situado entre ellos ejerce presión en la dirección contraria. El resultado es una superficie irregular, con zonas deprimidas junto a otras más elevadas.

Cómo se forma la celulitis
Cómo se forma la celulitis

Los estudios anatómicos y las pruebas de imagen muestran que la organización tridimensional de estos septos es diferente entre hombres y mujeres. En las mujeres, la arquitectura del tejido subcutáneo favorece más la formación de estas depresiones, lo que ayuda a explicar por qué la celulitis es mucho más frecuente en el sexo femenino.

Además de los septos fibrosos, otros factores pueden contribuir al aspecto de la piel, como la cantidad de grasa subcutánea, el grosor de la dermis y la flacidez cutánea.

Por este motivo, dos personas pueden presentar lo que popularmente llamamos celulitis por mecanismos algo diferentes. Una puede tener depresiones bien delimitadas causadas principalmente por la tracción de los septos, mientras que otra presenta ondulaciones más difusas asociadas a grasa localizada y flacidez.

Esta diferencia es importante porque influye en la elección del tratamiento.

La celulitis tampoco debe confundirse con la grasa localizada. Es posible reducir la grasa sin eliminar la celulitis y también es posible tener mucha celulitis siendo una persona delgada.

Del mismo modo, la celulitis y las estrías son alteraciones diferentes. Las estrías son lesiones lineales producidas por la rotura de estructuras de la dermis, mientras que la celulitis produce depresiones y ondulaciones en la superficie de la piel.

Factores que favorecen la aparición de la celulitis

La celulitis aparece casi exclusivamente después de la pubertad y afecta aproximadamente al 80-90 % de las mujeres adultas en algún grado.

La predisposición genética parece desempeñar un papel importante. Algunas mujeres desarrollan celulitis a pesar de ser delgadas, hacer ejercicio regularmente y mantener hábitos de vida saludables.

Celulitis en una mujer delgada que realiza actividad física con regularidad
Celulitis en una mujer delgada que realiza actividad física con regularidad

La influencia hormonal también es probable, principalmente por el claro predominio femenino y su aparición después de la pubertad, pero atribuir la celulitis simplemente a los estrógenos es una explicación excesivamente simplificada.

El aumento de la grasa subcutánea puede hacer que las irregularidades sean más evidentes, motivo por el cual el aumento de peso suele empeorar el aspecto de la celulitis. Sin embargo, la obesidad no es necesaria para que aparezca.

Con el envejecimiento, la disminución del grosor y de la elasticidad de la piel también puede hacer que las depresiones sean más evidentes.

El tabaquismo, una dieta rica en grasas, sal o carbohidratos, una baja ingesta de líquidos y el estrés se relacionan con frecuencia con la celulitis. Sin embargo, las evidencias de que sean factores de riesgo independientes son limitadas y ninguno de ellos debe considerarse una causa directa de la celulitis. La idea de que la celulitis esté provocada por la «acumulación de toxinas» tampoco tiene fundamento científico.

Grados de celulitis

Existen varias escalas para clasificar la intensidad de la celulitis. Una de las más conocidas es la clasificación de Nürnberger-Müller, que divide el aspecto de la piel en cuatro grados.

  • Grado 0: la piel permanece lisa tanto cuando la persona está de pie como cuando está acostada, y no aparecen depresiones ni siquiera al pellizcar la zona.
  • Grado 1: la piel parece normal en reposo, pero el aspecto de piel de naranja aparece cuando la zona se comprime entre los dedos o cuando se contrae la musculatura.
  • Grado 2: las irregularidades ya son visibles espontáneamente cuando la persona está de pie, pero desaparecen o se vuelven mucho menos evidentes cuando se acuesta.
  • Grado 3: las depresiones y ondulaciones son más acentuadas y permanecen claramente visibles tanto cuando la persona está de pie como cuando está acostada.
Grados de celulitis
Grados de celulitis

Existen escalas más detalladas utilizadas en estudios clínicos, que también evalúan el número y la profundidad de las depresiones, el aspecto de la superficie y la presencia de flacidez.

Algunas fuentes utilizan otras clasificaciones, incluidas escalas numeradas del 1 al 4. Por este motivo, es posible encontrar referencias a la «celulitis de grado 4». Los números de diferentes escalas no deben compararse directamente.

En la práctica, más importante que simplemente asignar un número a la celulitis es identificar qué componente está causando la alteración estética: depresiones focales provocadas por los septos, flacidez, exceso de grasa, irregularidades difusas o una combinación de estos factores.

Tratamiento de la celulitis

No existe un único tratamiento que funcione para todas las personas porque los componentes responsables del aspecto de la celulitis no son exactamente los mismos en todos los casos.

También es importante ajustar las expectativas. El objetivo del tratamiento es reducir el aspecto de la celulitis, no prometer una piel permanentemente lisa y sin ninguna irregularidad.

Durante las últimas décadas se han estudiado numerosas técnicas. Algunas presentan resultados razonablemente consistentes; otras producen únicamente cambios discretos o temporales; y muchas siguen comercializándose a pesar de contar con evidencias científicas débiles.

¿El ejercicio físico y el gimnasio ayudan a reducir la celulitis?

Sí. El ejercicio puede hacer que la celulitis sea menos visible, pero no porque «rompa» o queme directamente la celulitis.

El entrenamiento de fuerza aumenta la masa muscular de los muslos y los glúteos y puede hacer que el contorno corporal se vea más firme. Los ejercicios aeróbicos también ayudan a reducir la grasa corporal cuando se combinan con una alimentación adecuada.

Por tanto, las sentadillas, las zancadas, las elevaciones de pelvis y otros ejercicios para los glúteos y los muslos pueden mejorar el aspecto de la zona al aumentar la musculatura, pero ningún ejercicio específico consigue romper los septos fibrosos que forman las depresiones de la celulitis.

Esto explica por qué mujeres muy delgadas, deportistas o que acuden regularmente al gimnasio pueden seguir presentando celulitis.

En personas con sobrepeso, la pérdida de peso puede reducir su visibilidad. Sin embargo, una pérdida importante de peso puede provocar flacidez de la piel y, en algunas personas, hacer que determinadas depresiones sean incluso más evidentes.

¿La dieta, los alimentos y las infusiones eliminan la celulitis?

No existe una dieta específica capaz de eliminar la celulitis.

Una alimentación saludable es importante para mantener un peso adecuado y puede contribuir indirectamente a mejorar el contorno corporal, principalmente cuando existe exceso de grasa. Sin embargo, ningún alimento conocido disuelve los septos fibrosos ni modifica específicamente la estructura responsable de la celulitis.

El mismo razonamiento se aplica a las infusiones.

El té verde, el té de hibisco, la centella asiática y muchas otras preparaciones se promocionan con frecuencia como tratamientos contra la celulitis debido a sus propiedades diuréticas o antioxidantes, o porque supuestamente aumentan el metabolismo.

Hasta el momento, no existen buenas evidencias de que beber ningún tipo de infusión tenga un efecto clínicamente relevante sobre la celulitis.

Una infusión puede contribuir eventualmente a la ingesta de líquidos o formar parte de una estrategia alimentaria para controlar el peso. Esto es diferente de tratar directamente la celulitis.

Tampoco existe ninguna necesidad de seguir una dieta «detox». La celulitis no está provocada por la acumulación de toxinas en el tejido adiposo.

¿Funcionan los suplementos alimenticios?

Las evidencias todavía son insuficientes para recomendar suplementos como tratamiento de la celulitis.

Algunos ensayos clínicos con formulaciones específicas de péptidos de colágeno han mostrado pequeñas mejoras en el aspecto de la piel después de varios meses de uso. Sin embargo, estos resultados no pueden extrapolarse a cualquier suplemento de colágeno disponible en el mercado.

Por tanto, afirmar que «el colágeno acaba con la celulitis» va mucho más allá de lo que permiten concluir los estudios.

Tampoco existen evidencias convincentes para la mayoría de los suplementos vendidos con afirmaciones de eliminar toxinas, mejorar la circulación o «quemar la grasa de la celulitis».

¿Funcionan las cremas anticelulíticas?

Las cremas se encuentran entre los tratamientos más buscados porque son sencillas, relativamente económicas y no invasivas. El problema es que su efecto suele ser pequeño.

Entre los ingredientes más estudiados se encuentran los retinoides y las metilxantinas, principalmente la cafeína.

Los productos que contienen retinol pueden aumentar ligeramente el grosor de la piel a lo largo de varios meses, haciendo que algunas irregularidades sean menos visibles. El resultado, cuando se produce, suele ser modesto y requiere un uso prolongado.

Los productos con cafeína pueden producir cambios temporales en la hidratación y el aspecto de la piel, haciendo que la superficie se vea algo más lisa. El efecto tiende a desaparecer cuando se interrumpe su uso.

Por tanto, las cremas pueden utilizarse como complemento en casos leves, pero no rompen los septos fibrosos y difícilmente producirán una gran mejoría en las depresiones profundas.

También hay que recordar que los cosméticos pueden causar irritación o dermatitis de contacto en personas susceptibles.

Los productos con retinoides deben evitarse durante el embarazo, ya que estos derivados de la vitamina A presentan riesgo teratogénico cuando existe exposición sistémica; aunque la absorción a través de la piel es pequeña, su uso tópico no se recomienda por precaución.

Masajes y drenaje linfático

Los masajes pueden hacer que la piel parezca temporalmente más lisa y reducir cierta hinchazón de la zona, pero no modifican de forma permanente la arquitectura de los septos fibrosos.

El drenaje linfático puede ser útil cuando existe edema asociado, pero la retención de líquidos no es la causa principal de la celulitis. Una persona sin edema no debe esperar que el drenaje elimine las depresiones de la piel.

Endermologie® es una forma de masaje mecánico asociado a succión. Algunos estudios muestran pequeñas mejoras y otros no demuestran un beneficio relevante. Cuando se obtiene algún resultado, tiende a ser temporal y requiere mantenimiento.

Ondas acústicas y ondas de choque

La terapia con ondas acústicas es una de las técnicas no invasivas con evidencias más consistentes de mejoría de la celulitis.

El aparato aplica ondas mecánicas sobre la zona afectada. Se necesitan varias sesiones y la mejoría suele ser parcial.

Los estudios aleatorizados y las revisiones sistemáticas muestran una reducción de las irregularidades en algunas pacientes, aunque sigue existiendo una variabilidad considerable entre los dispositivos, los protocolos y las formas de medir los resultados.

Por tanto, no se trata de una técnica que «acabe» definitivamente con la celulitis, pero puede ser una alternativa razonable para quienes buscan un procedimiento no invasivo.

Radiofrecuencia

La radiofrecuencia calienta de forma controlada los tejidos más profundos de la piel y puede estimular la remodelación del colágeno, aumentar la firmeza de la piel y producir cambios en el tejido adiposo superficial.

Los estudios recientes sitúan la radiofrecuencia entre las modalidades no invasivas más prometedoras para la celulitis, principalmente cuando existe una combinación de flacidez e irregularidad difusa de la piel.

Aun así, los resultados varían considerablemente entre los diferentes aparatos. Por lo general se necesitan varias sesiones y todavía faltan buenos estudios a largo plazo que permitan determinar cuánto tiempo persiste la mejoría.

Láser

Existen varios tipos de láser utilizados para tratar la celulitis y no es correcto agruparlos como si fueran un único tratamiento.

Los láseres aplicados externamente presentan resultados variables. Algunas técnicas mínimamente invasivas, en cambio, introducen una pequeña fibra láser en el tejido subcutáneo para romper los septos fibrosos y estimular la producción de colágeno.

Algunos estudios muestran una mejoría que puede persistir durante un año o más, pero son procedimientos más invasivos, más caros y sujetos a complicaciones como hematomas, dolor y alteraciones de la pigmentación.

Subcisión

La subcisión es una de las técnicas más lógicas para tratar las depresiones bien delimitadas de la celulitis porque actúa directamente sobre el mecanismo responsable de ellas.

Después de aplicar anestesia local, se introduce bajo la piel una aguja, una cuchilla o un dispositivo específico para seccionar el septo fibroso que está tirando de esa zona hacia abajo. Cuando se libera la tracción, la depresión puede elevarse y hacerse menos visible.

Los estudios con dispositivos de subcisión guiada han demostrado que, en muchas pacientes, los resultados pueden mantenerse durante uno a tres años, un periodo considerablemente más prolongado que el observado con varios tratamientos no invasivos.

Esto no significa que toda celulitis deba tratarse con subcisión. La técnica funciona mejor para las depresiones focales provocadas por septos identificables. Las ondulaciones difusas causadas principalmente por flacidez o exceso de grasa pueden responder poco.

Pueden aparecer hematomas, dolor, edema y alteraciones temporales o persistentes de la pigmentación. El procedimiento debe ser realizado por un médico debidamente capacitado.

Inyecciones, mesoterapia y carboxiterapia

La mesoterapia consiste en la aplicación de diferentes sustancias en el tejido subcutáneo. Como no existe una fórmula estandarizada y las sustancias utilizadas varían mucho entre profesionales, resulta difícil establecer su eficacia y seguridad.

Existen pocos estudios de buena calidad y se han descrito casos de inflamación, nódulos, infección, reacciones alérgicas y alteraciones de la piel. Por este motivo, no es una de las opciones con mejor respaldo científico.

La carboxiterapia, que consiste en la inyección de dióxido de carbono bajo la piel, ha mostrado cierta mejoría en estudios pequeños, pero las evidencias disponibles siguen siendo limitadas.

Durante algunos años también se utilizó en Estados Unidos una colagenasa inyectable desarrollada específicamente para romper los septos de la celulitis. Los ensayos clínicos demostraron su eficacia, pero el fabricante interrumpió su comercialización en 2022, principalmente debido a la intensidad imprevisible de los hematomas y al riesgo de manchas prolongadas en la piel.

Criolipólisis, ultrasonido y reducción de grasa

Otro error frecuente es pensar que cualquier procedimiento capaz de destruir grasa también tratará la celulitis.

La criolipólisis, el ultrasonido y otros métodos para reducir la grasa localizada pueden modificar el volumen del tejido adiposo, pero esto no significa que sean capaces de liberar los septos responsables de las depresiones.

Por tanto, la mejoría de la grasa localizada y la mejoría de la celulitis deben considerarse objetivos diferentes.

Liposucción

La liposucción elimina grasa subcutánea, pero no trata directamente los septos fibrosos responsables de la celulitis.

La liposucción convencional no está indicada como tratamiento aislado de la celulitis y, en algunos casos, incluso puede hacer que las irregularidades sean más visibles.

Esto no significa que los procedimientos quirúrgicos nunca puedan formar parte del tratamiento. En casos seleccionados, las técnicas de remodelación corporal pueden combinarse con la liberación de los septos u otros procedimientos. Sin embargo, la indicación debe individualizarse.

Entonces, ¿es posible eliminar completamente la celulitis?

Actualmente no existe ningún tratamiento capaz de garantizar la eliminación completa y permanente de toda la celulitis.

Algunas depresiones focales provocadas por septos fibrosos pueden presentar una mejoría importante y relativamente duradera con la subcisión. Las ondulaciones más difusas pueden responder a la radiofrecuencia, las ondas acústicas o determinados tipos de láser. El ejercicio, la pérdida de peso cuando está indicada y la mejora de la composición corporal también pueden hacer que la piel tenga un aspecto más uniforme.

La elección depende de identificar exactamente qué está causando el aspecto que preocupa a la paciente.

En una persona, el principal problema puede ser la tracción de los septos; en otra, la flacidez; en otra, el exceso de grasa; y muchas presentan una combinación de estos factores. Por este motivo, los tratamientos combinados suelen tener más sentido que buscar una única técnica milagrosa.

Si la zona presenta dolor importante, sensibilidad excesiva, hinchazón persistente o facilidad para formar hematomas, no hay que asumir que todo se debe simplemente a la celulitis. Condiciones como el lipedema pueden producir alteraciones en el contorno de las piernas y requieren una evaluación médica específica.


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