Otitis externa: síntomas, causas y tratamiento

Autor: Dr. Pedro Pinheiro

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Tiempo estimado de lectura: 4 minutos.

¿Qué es la otitis externa?

El oído humano se encuentra dividido en tres partes: oído externo, oído medio y oído
interno.

Para entender lo que es la otitis externa y cuáles son sus potenciales complicaciones es necesario antes conocer un poco acerca de la anatomía del oído externo.

El oído externo está compuesto por el pabellón auricular (oreja) y por el conducto auditivo, terminando en la membrana timpánica. Después del tímpano, comienza la región del oído medio.

La inflamación o infección en cualquier parte del oído externo recibe el nombre de otitis externa. Cuando la inflamación ocurre después del tímpano, se llama otitis media.

El conducto auditivo externo es un ducto cilíndrico con más o menos 2,5 cm de longitud y 1 cm de diámetro. Comienza en la oreja y termina en la membrana timpánica.

Anatomía del oído

La parte más externa del conducto auditivo es revestida por una piel más gruesa con numerosas estructuras anexas, como glándulas que producen cerumen, glándulas sebáceas y folículos pilosos.

La parte interna del conducto, más próxima al tímpano, contiene una piel fina y frágil, sin tejido subcutáneo. La piel en esta área está en contacto directo con el hueso subyacente. De este modo, inflamaciones mínimas o instrumentación del conducto (como uso de utensilios o hisopos para limpiar el oído) pueden provocar dolor significativo y/o heridas.

La otitis externa puede ocurrir a cualquier edad, pero es más común en niños entre 7 y 12 años.

¿Cómo se contrae la otitis externa?

Nuestro conducto auditivo posee algunos mecanismos de defensa intrínsecos que dificultan la irrupción de infecciones.

La propia anatomía de la oreja es una protección, pues cubre parcialmente el conducto auditivo, dificultado la entrada de objetos extraños.

Otro factor que impide la entrada de objetos extraños es el hecho de que el conducto auditivo presenta un área más afinada, lo que impide, por ejemplo, que el dedo llegue hasta el tímpano. La presencia de pelos en la región más externa del conducto auditivo también funciona como barrera.

La producción de cerumen también es esencial, pues además de la barrera física, causa una disminución del pH del conducto auditivo, inhibiendo el crecimiento de hongos y bacterias. El cerumen también es una sustancia hidrofóbica, lo que ayuda a disminuir la humedad dentro del oído.

El oído es un órgano que «se limpia a sí mismo». La piel del conducto auditivo crece de adentro hacia fuera, lo que naturalmente va empujando la suciedad, el exceso de cera y la descamación de la piel hacia fuera del oído.

Al igual que otras regiones de nuestro organismo, el conducto auditivo posee su propia flora de bacterias, que normalmente no causan problemas de salud e incluso dificultan la llegada de bacterias más agresivas.

Las heridas en el conducto auditivo pueden facilitar la penetración de bacterias hacia tejidos más profundos, causando infecciones. La mayoría de las otitis externas son causadas por la bacteria Pseudomonas aeruginosa, una bacteria invasora que normalmente no coloniza el conducto auditivo. Entre las bacterias que normalmente habitan el oído, el Staphylococcus aureus es aquella que más causa otitis, principalmente si hubiera una herida en la piel del conducto del oído.

Factores de riesgo

La otitis externa suele surgir cuando alguno de los sistemas de protección citados arriba es rompido.

Exposición al agua

La exposición al agua es un factor de riesgo bien documentado para la otitis externa. El exceso de humedad conlleva a la maceración de la piel y a la ruptura de la barrera de cerumen, cambiando la microflora del conducto del oído, favoreciendo el crecimiento de bacterias que causan la otitis. La otitis externa es también conocida como la otitis del nadador.

Trauma del oído

Traumas, tales como limpieza excesiva (o agresiva) del oído, no sólo remueven el cerumen, sino también pueden crear excoriaciones a lo largo de la fina capa de piel del conducto auditivo, permitiendo que las bacterias tengan acceso a los tejidos más profundos. Además, una parte de un bastoncillo de algodón puede soltarse o un pequeño pedazo de papel tejido puede quedar detrás del conducto del oído; esos resquicios pueden causar una reacción cutánea grave, produciendo infección.

Uso de hisopos de algodón

El uso de hisopos de algodón (cotonetes) empuja más el cerumen hacia adentro del conducto, en lugar de removerlo. Ese cerumen comprimido puede actuar como un tapón y solo sale con la ayuda de un otorrinolaringólogo.

Como ya se ha dicho, el oído no necesita limpiarse, él mismo es capaz de expulsar el cerumen y las impurezas. El hisopo de algodón además de poder herir el conducto auditivo, impide incluso la «autolimpieza» del oído.

Uso frecuente de auriculares.

Uso frecuente de dispositivos que obstruyen el conducto del oído, como aparatos auditivos, auriculares o tapones de natación también predisponen a la otitis externa.

Dermatitis de contacto

La dermatitis de contacto alérgica puede conducir a la otitis externa (por ejemplo, alergia a los juguetes o productos químicos en cosméticos o champús), así como otras condiciones dermatológicas, como por ejemplo psoriasis o dermatitis atópica.

Síntomas

Los síntomas más comunes de la otitis externa son dolor, comezón, sensación de obstrucción y corrimiento de líquido de oído. El dolor de oído en la otitis externa suele ser muy fuerte y empeora cuando se aprieta o se tira de la oreja. Es posible que surjan algunos linfonodos palpables en el cuello del lado del oído afectado.

Al examinar con el otoscopio es posible notar el conducto auditivo muy irritado y enrojecido, señales típicas de inflamación.

La fiebre sólo suele surgir en los casos más graves.

Otitis externa necrotizante (otitis externa maligna)

Otitis externa maligna, también llamada de otitis externa necrotizante, es una complicación grave y potencialmente fatal de la otitis externa bacteriana aguda. Más común en pacientes diabéticos, ancianos e inmunocomprometidos, ocurre cuando la infección se esparce a partir de la piel hacia los huesos y espacios de la médula de la base del cráneo (también envolviendo tejidos blandos y de cartílago de la región temporal).

Los pacientes con otitis externa necrotizante normalmente tienen dolor fuerte y corrimiento purulento. Edema, enrojecimiento y franca necrosis de la piel del conducto auditivo pueden ser evidentes al examinar con el otoscopio. Las parálisis de nervios craneales son una señal de mal pronóstico.

La otitis externa maligna puede conducir al absceso cerebral y a la meningitis bacteriana.

El diagnóstico es auxiliado por la resonancia magnética o tomografía computarizada, mostrando progresión de la infección para las estructuras óseas. Los pacientes con sospecha de tener otitis externa maligna deben ser inmediatamente remitidos a un otorrinolaringólogo.

Tratamiento

La mayoría de las personas con otitis externa puede ser tratada en casa.

En algunos casos, su médico lavará el oído con agua y peróxido de hidrógeno (H2O2) antes de comenzar el tratamiento. Este procedimiento acelera la cura, removiendo las células muertas de la piel y el exceso de cera del oído.

La prescripción de medicamentos en gotas para el oído sirven para reducir el dolor y la hinchazón a causa de la otitis externa. Esas gotas normalmente contienen una combinación de corticoides, antifúngicos y antibióticos.

No use medicamentos por su cuenta. Antes de poner cualquier medicamento en el oído para tratar la otitis, debe asegurarse de que el tímpano no está perforado.

La aplicación correcta de la gotas es esencial para que éstas alcancen el conducto del oído.

  • Acuéstese de lado o incline la cabeza hacia el hombro opuesto.
  • Llene el conducto del oído con gotas.
  • Acuéstese de lado por 20 minutos y coloque una bola de algodón en el conducto del oído.

Usted debería comenzar a sentirse mejor dentro de 36-48 horas después de iniciado el tratamiento. Si su dolor empeora o no hubiesen señales de mejoría en este periodo de tiempo, llame a su médico. Analgésicos o antiinflamatorios en comprimidos pueden ser usados para el alivio del dolor.

Evite mojar los oídos durante el tratamiento. Durante el baño, usted puede colocar una bola de algodón revestido con vaselina en la oreja. Evite nadar por al menos diez días después de iniciado el tratamiento. Evite también usar aparatos auditivos o auriculares hasta que el dolor desaparezca.


Referencias


Autor(es)

Médico licenciado por la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), con títulos de especialista en Medicina Interna por la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y de Nefrología por la Universidad Estadual de Río de Janeiro (UERJ) y por la Sociedad Brasileña de Nefrología (SBN). Actualmente vive en Lisboa, Portugal, tiene títulos reconocidos por la Universidad de Oporto y por el Colegio de Nefrología de Portugal.

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