12 posibles efectos secundarios de la píldora anticonceptiva combinada


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Escrito por Dr. Pedro Pinheiro
Revisado y actualizado el 2 de agosto de 2026
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Resumen del artículo

Durante los primeros meses de uso, la píldora puede causar sangrado de escape, náuseas, dolor de cabeza, mareos, sensibilidad mamaria y cambios de humor. Estos síntomas suelen ser leves y muchos disminuyen a medida que el organismo se adapta al método.

La ausencia de sangrado durante el periodo de descanso también puede ocurrir y, de forma aislada, no suele indicar una enfermedad ni un fallo del anticonceptivo. Sin embargo, debe descartarse un embarazo si se olvidaron comprimidos, hubo retrasos importantes, vómitos, diarrea intensa o se utilizaron medicamentos que interfieren con la píldora.

Los anticonceptivos combinados, que contienen estrógeno, aumentan ligeramente el riesgo de trombosis, accidente cerebrovascular e infarto. El riesgo absoluto es bajo en mujeres jóvenes y sanas, pero puede volverse relevante cuando existen factores como tabaquismo, hipertensión, migraña con aura, obesidad, trombofilia o antecedentes de trombosis.

El dolor y la hinchazón en una sola pierna, la falta de aire repentina, el dolor en el pecho, la tos con sangre, la pérdida de fuerza, las alteraciones del habla o la pérdida repentina de visión requieren una evaluación médica urgente.

La píldora combinada no parece causar un aumento de peso significativo ni infertilidad permanente. Sus efectos sobre la libido y el estado de ánimo varían entre las mujeres y deben evaluarse de forma individual.

Píldora anticonceptiva combinada

La píldora anticonceptiva combinada es un anticonceptivo oral que contiene dos tipos de hormonas: un estrógeno y un progestágeno. Su acción principal es impedir la ovulación, es decir, evitar que el ovario libere un óvulo. También hace que el moco del cuello uterino sea más espeso, dificultando el paso de los espermatozoides, y mantiene más fino el endometrio, la capa interna del útero.

La píldora combinada es un método anticonceptivo muy fiable, con una tasa de eficacia que puede alcanzar el 99 %. En la práctica, esto significa que, cuando no se olvida ningún comprimido y se respetan los horarios, solo una de cada 100 mujeres queda embarazada a lo largo de un año. Sin embargo, en la vida cotidiana, los olvidos y retrasos son relativamente frecuentes. Por ello, con el uso habitual, entre cuatro y siete de cada 100 mujeres pueden quedar embarazadas durante un año.

Además de prevenir el embarazo, los anticonceptivos también son beneficiosos en otras situaciones, como en el tratamiento del hiperandrogenismo —exceso de hormonas masculinas—, la dismenorrea —cólicos menstruales—, la menorragia —menstruación excesiva—, el síndrome de ovario poliquístico, la endometriosis y el síndrome premenstrual.

Aunque es un medicamento seguro y se utiliza desde hace muchas décadas, existen varias contraindicaciones y posibles efectos secundarios relacionados con el uso de los anticonceptivos.

La reducción progresiva de las dosis de estrógeno y progestágeno desde la introducción de la píldora en el mercado, en la década de 1960, ha permitido reducir de forma importante efectos adversos como las trombosis y las complicaciones cardiovasculares.

Las siguientes secciones abordan los principales efectos secundarios y riesgos de la píldora anticonceptiva combinada, que contiene estrógeno y progestágeno. En general, la información también se aplica al anillo vaginal y al parche transdérmico, ya que estos métodos utilizan la misma combinación de hormonas.

La minipíldora y los anticonceptivos inyectables tienen composiciones y perfiles de efectos adversos diferentes. También analizaremos algunos efectos atribuidos popularmente a los anticonceptivos, pero que no han sido confirmados de forma consistente por los estudios.

Posibles efectos secundarios de la píldora combinada

Durante los primeros meses de uso, algunas mujeres presentan sangrado de escape, náuseas, dolor de cabeza, mareos, sensibilidad o dolor mamario, hinchazón y cambios de humor. El acné también puede mejorar o empeorar, aunque con frecuencia mejora con la píldora combinada.

En general, estos efectos son leves y tienden a disminuir durante los primeros meses, a medida que el organismo se adapta a las hormonas. Cuando son intensos, persistentes o perjudican la calidad de vida, puede ser necesario revisar la formulación o elegir otro método anticonceptivo.

Náuseas, dolor de cabeza y sensibilidad mamaria

Las náuseas, el dolor de cabeza y la sensibilidad mamaria pueden aparecer durante las primeras semanas de uso de la píldora combinada. En muchas mujeres, estos síntomas son leves y disminuyen a lo largo de los primeros tres o cuatro meses.

Tomar la píldora después de una comida o antes de acostarse puede ayudar a reducir las náuseas. Los analgésicos habituales pueden aliviar los dolores de cabeza leves, pero el uso frecuente de medicamentos no debe sustituir la evaluación de la causa.

Si los síntomas son intensos, persisten más allá del periodo de adaptación o interfieren con las actividades diarias, debe reevaluarse la formulación.

Un dolor de cabeza repentino y muy intenso, o acompañado de alteraciones visuales, hormigueo, dificultad para hablar, confusión o pérdida de fuerza, no debe considerarse un efecto habitual de la adaptación y requiere una evaluación médica inmediata.

Sangrado de escape

Los sangrados de escape, es decir, pequeñas pérdidas de sangre por la vagina fuera del periodo esperado, son uno de los efectos secundarios más frecuentes entre quienes empiezan a utilizar anticonceptivos hormonales.

El sangrado de escape, por sí solo, no indica un fallo en la eficacia del anticonceptivo hormonal ni se considera una menstruación fuera de tiempo. Es más frecuente durante los primeros ciclos porque las hormonas mantienen fino el endometrio —la capa interna del útero— y pueden provocar una descamación irregular.

Habitualmente, las píldoras con dosis más bajas de estrógeno son las que provocan con mayor frecuencia sangrado de escape. Sin embargo, con el tiempo, el sangrado tiende a disminuir y desaparecer.

Una causa frecuente de sangrado de escape en las mujeres que utilizan la píldora es el uso incorrecto del anticonceptivo, principalmente cuando se olvida algún comprimido. En estos casos, las fluctuaciones de los niveles hormonales pueden provocar sangrado y, dependiendo del número de comprimidos olvidados y del momento del ciclo de comprimidos, reducir la protección contra el embarazo.

Cuando el sangrado es leve y aparece durante los primeros tres o cuatro meses, generalmente es posible esperar a que el organismo se adapte.

Los sangrados persistentes, intensos, que comienzan después de varios meses de ciclos regulares, que aparecen después de las relaciones sexuales o que están acompañados de dolor, flujo vaginal o mal olor deben ser evaluados por el ginecólogo.

En estos casos, deben considerarse otras causas, como embarazo, infecciones de transmisión sexual, pólipos, miomas o alteraciones del cuello uterino.

Ausencia de sangrado durante el descanso: amenorrea

Amenorrea es el término utilizado para describir la ausencia de menstruación. En las mujeres que utilizan anticonceptivos hormonales, la ausencia de sangrado puede ser intencionada o producirse incluso cuando existe un periodo de descanso entre los envases.

En las modalidades de uso continuo del anticonceptivo, sin intervalos, la ausencia de sangrado es un efecto esperado y programado.

La amenorrea también puede aparecer en mujeres que utilizan píldoras con cuatro o siete días de descanso entre los envases.

Durante el uso de la píldora, las hormonas impiden la ovulación y mantienen el endometrio —la capa interna del útero— más fino que durante un ciclo menstrual natural. Cuando la mujer hace el descanso, los niveles hormonales disminuyen y este cambio puede provocar la descamación del endometrio, causando un sangrado.

Este sangrado no es una menstruación verdadera, porque no ha sido precedido por una ovulación. Se denomina sangrado por privación hormonal.

Como el endometrio permanece muy fino, en algunas mujeres hay poca cantidad de tejido para desprenderse. Por este motivo, el sangrado puede ser muy escaso o simplemente no producirse.

Esto no significa que la sangre se haya acumulado dentro del útero, no perjudica la salud y, de forma aislada, no indica que el anticonceptivo haya fallado.

Cuando el anticonceptivo se ha utilizado correctamente, la ausencia ocasional de sangrado puede ser simplemente un efecto del método. No se debe aumentar la dosis de estrógeno ni cambiar de píldora por cuenta propia únicamente para provocar un sangrado.

Si la ausencia de sangrado se produce repetidamente y molesta a la paciente, el ginecólogo puede evaluar si es necesario modificar la formulación o la pauta de uso.

Debe descartarse un embarazo si en algún momento se olvidaron comprimidos, hubo retrasos relevantes, se prolongó indebidamente el periodo de descanso, se produjeron vómitos o diarrea intensa, o se utilizaron medicamentos que reducen la eficacia de la píldora.

Ausencia de menstruación después de suspender la píldora

Después de suspender la píldora combinada, la ovulación suele regresar aproximadamente en un mes. La mayoría de las mujeres vuelve a menstruar espontáneamente o queda embarazada en un plazo de 90 días, aunque puede producirse un retraso transitorio de algunos ciclos hasta que se regularice el patrón menstrual.

La píldora también puede haber mantenido oculto un problema menstrual que ya existía antes del tratamiento. Las mujeres con síndrome de ovario poliquístico, por ejemplo, pueden volver a presentar ciclos irregulares después de suspender el anticonceptivo.

Si la menstruación no regresa después de tres meses, debe realizarse una prueba de embarazo y consultar al ginecólogo para investigar otras causas de amenorrea, como el síndrome de ovario poliquístico, alteraciones de la tiroides, aumento de la prolactina, pérdida o aumento importante de peso, ejercicio físico intenso o menopausia precoz.

Lectura recomendada: 15 causas frecuentes de retraso menstrual.

Aumento de peso

Históricamente, siempre se ha creído que el uso de anticonceptivos estaba asociado al aumento de peso. Es muy frecuente escuchar relatos de mujeres que afirman haber engordado después de empezar a tomar la píldora.

Sin embargo, los estudios disponibles hasta el momento no confirman esta relación.

Una revisión que reunió 49 ensayos clínicos no encontró pruebas claras de que los anticonceptivos hormonales combinados causen un aumento de peso significativo. Tampoco existen pruebas consistentes de que determinadas formulaciones provoquen un aumento de peso mayor o menor que otras.

Esto no significa que ninguna mujer presente variaciones de peso después de empezar a tomar la píldora. El peso corporal puede cambiar con el tiempo por diferentes motivos, como la alimentación, la actividad física, la retención de líquidos, la edad, el sueño y los cambios hormonales naturales.

Algunas mujeres también pueden presentar una sensación transitoria de hinchazón o retención de líquidos al comienzo del tratamiento, sin que esto represente un aumento relevante de la cantidad de grasa corporal.

Algunas mujeres realmente aumentan de peso después de empezar a tomar la píldora, mientras que otras mantienen un peso estable o incluso adelgazan. Sin embargo, estas variaciones individuales no demuestran que el anticonceptivo sea la causa. Cuando se comparan grupos grandes, los estudios no demuestran que las mujeres que utilizan la píldora aumenten, en promedio, más de peso con el paso del tiempo que aquellas que no utilizan este método.

Disminución de la libido

Este es otro tema controvertido. Popularmente, existe la creencia de que el uso de la píldora provoca una disminución de la libido en las mujeres.

Sin embargo, los resultados de los estudios son contradictorios. Mientras algunos estudios identifican una disminución del deseo sexual, otros muestran que no se producen cambios o incluso que aumentan la libido y la frecuencia de las relaciones sexuales.

El deseo sexual está influido por diversos factores, como el estado emocional, la calidad de la relación de pareja, el estrés, el sueño, las enfermedades, los medicamentos, el dolor durante las relaciones sexuales y el miedo a un embarazo no planificado.

Por lo tanto, el efecto parece ser individual y no puede atribuirse automáticamente al uso del anticonceptivo oral.

Algunas mujeres que perciben una disminución de la libido después de comenzar a tomar la píldora combinada refieren una mejoría cuando cambian a otra formulación o a un método sin estrógeno, como la minipíldora. Sin embargo, esta respuesta varía de una persona a otra y el cambio no garantiza que el deseo sexual vuelva al nivel anterior.

Si la disminución de la libido comenzó después de iniciar el anticonceptivo y persiste, lo ideal es consultar al ginecólogo. Además de evaluar la posible relación con la píldora, el médico podrá investigar otros factores que también influyen en el deseo sexual e indicar el método anticonceptivo más adecuado.

Cambios de humor y depresión

Aunque los datos actualmente disponibles son contradictorios, la mayoría de los estudios sugiere que el uso de anticonceptivos hormonales combinados no provoca cambios negativos del estado de ánimo en la mayoría de las mujeres.

Sin embargo, algunas pacientes refieren irritabilidad, ansiedad, tristeza o empeoramiento del bienestar después de comenzar a utilizar el método. Todavía no es posible predecir con seguridad qué mujeres presentarán este tipo de reacción ni qué formulación tendrá un menor impacto sobre el estado de ánimo.

Por otro lado, la píldora combinada puede mejorar el estado de ánimo de las mujeres que presentan irritabilidad, ansiedad, tristeza o cambios emocionales principalmente durante los días anteriores a la menstruación. Esto ocurre porque el anticonceptivo impide la ovulación y reduce las variaciones hormonales del ciclo menstrual, que pueden desencadenar los síntomas del síndrome premenstrual.

El beneficio está mejor demostrado en los casos de trastorno disfórico premenstrual, una forma más intensa de síndrome premenstrual. Entre las píldoras combinadas, las mejores pruebas corresponden a las formulaciones de dosis bajas de etinilestradiol con drospirenona, especialmente en la pauta de 24 comprimidos activos y cuatro días de descanso. Aun así, la respuesta varía entre las mujeres y no todas experimentan una mejoría.

También es difícil establecer una relación directa de causa y efecto cuando los cambios emocionales aparecen durante el uso de la píldora, ya que pueden estar relacionados con problemas personales, estrés, sueño inadecuado, enfermedades, otros medicamentos o trastornos del estado de ánimo.

La píldora puede ayudar a mejorar los síntomas emocionales que aparecen de forma cíclica antes de la menstruación, pero no debe considerarse un tratamiento aislado para la depresión o los trastornos de ansiedad persistentes.

Pacientes con trastornos del estado de ánimo

El uso de anticonceptivos hormonales combinados parece ser seguro para las mujeres con trastornos del estado de ánimo, y la depresión, por sí sola, no es una contraindicación para utilizar la píldora.

Sin embargo, cualquier mujer que comience a utilizar la píldora u otro anticonceptivo hormonal y presente síntomas emocionales persistentes debe ser evaluada. Dependiendo del caso, puede considerarse el cambio de formulación o la elección de otro método anticonceptivo.

Los síntomas intensos o progresivos, especialmente los pensamientos de autolesión o suicidio, requieren una evaluación médica inmediata, independientemente de que hayan sido provocados o no por el anticonceptivo.

Infertilidad

A pesar de la creencia popular, el uso de anticonceptivos hormonales no aumenta el riesgo de infertilidad a largo plazo.

La mayoría de las mujeres vuelve a ovular aproximadamente un mes después de suspender la píldora, aunque algunas presentan un retraso transitorio de unos pocos ciclos hasta que se regulariza la menstruación.

El tiempo de uso de la píldora no reduce la fertilidad futura. Incluso las mujeres que utilizaron el anticonceptivo durante varios años pueden quedar embarazadas después de suspender el método.

En algunos casos, lo que ocurre es que la píldora estaba controlando u ocultando una irregularidad menstrual preexistente. Cuando se suspende el anticonceptivo, el síndrome de ovario poliquístico u otra causa de ausencia de ovulación vuelve a manifestarse.

Por lo tanto, si el embarazo tarda en producirse, deben considerarse la edad de la mujer, la frecuencia de las relaciones sexuales y las causas habituales de infertilidad femenina y masculina, en lugar de atribuir automáticamente el problema al uso previo del anticonceptivo.

Lectura recomendada: Cómo quedar embarazada más rápido.

Riesgo de trombosis

La relación entre los anticonceptivos combinados y el riesgo de trombosis se conoce desde hace muchos años.

Durante las últimas décadas, la reducción progresiva de las dosis hormonales de las píldoras anticonceptivas ha sido bastante eficaz para disminuir la incidencia de complicaciones. Aun así, el riesgo de tromboembolismo venoso sigue existiendo.

El tromboembolismo venoso incluye la trombosis venosa profunda, generalmente localizada en las piernas, y la embolia pulmonar, que se produce cuando una parte del coágulo se desprende y llega a los pulmones.

En mujeres jóvenes y sanas, el riesgo absoluto de trombosis asociado a la píldora es bajo. Las estimaciones varían entre los estudios, pero, considerando un periodo de un año, se producen aproximadamente:

  • Dos casos de trombosis por cada 10 000 mujeres que no utilizan anticonceptivos hormonales combinados y no están embarazadas.
  • Entre cinco y siete casos por cada 10 000 usuarias de formulaciones con levonorgestrel, noretisterona o norgestimato.
  • Entre nueve y doce casos por cada 10 000 usuarias de formulaciones con drospirenona, gestodeno o desogestrel.

Por lo tanto, todas las píldoras combinadas aumentan el riesgo de trombosis, pero su composición hormonal puede influir en la magnitud de este aumento.

El riesgo es mayor durante los primeros meses después de comenzar a utilizar el método y cuando el anticonceptivo se reinicia después de una interrupción de al menos un mes. Por este motivo, realizar descansos periódicos sin indicación no reduce el riesgo y puede volver a exponer a la mujer al periodo de mayor vulnerabilidad.

Algunos factores aumentan todavía más el riesgo de trombosis. Entre los más importantes se encuentran:

  • Antecedentes personales de trombosis venosa profunda o embolia pulmonar.
  • Trombofilia conocida, como factor V de Leiden, mutación de la protrombina o deficiencia de proteína C, proteína S o antitrombina.
  • Síndrome antifosfolípido.
  • Obesidad.
  • Edad más avanzada, principalmente cuando se asocia a otros factores.
  • Tabaquismo.
  • Cirugía mayor con inmovilización prolongada.
  • Inmovilidad durante periodos prolongados.
  • Posparto reciente.
  • Cáncer activo.
  • Asociación de varios factores de riesgo cardiovascular.

Tener un familiar cercano que haya presentado una trombosis, especialmente a una edad temprana, requiere una evaluación más cuidadosa. Sin embargo, los antecedentes familiares no son lo mismo que tener una trombofilia confirmada.

Tampoco se recomienda investigar sistemáticamente la presencia de trombofilias en todas las mujeres antes de prescribir la píldora. La investigación se reserva para situaciones seleccionadas, según los antecedentes personales y familiares.

La minipíldora no contiene estrógeno y no presenta el mismo aumento del riesgo de trombosis relacionado con los anticonceptivos combinados.

Riesgo de accidente cerebrovascular e infarto

Históricamente, una de las principales preocupaciones relacionadas con el uso de anticonceptivos hormonales combinados era el aumento de los eventos cardiovasculares, como el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular.

Este problema era más frecuente décadas atrás, cuando las píldoras contenían dosis más elevadas de estrógeno.

La reducción del contenido hormonal ha aumentado considerablemente la seguridad de la píldora. En la actualidad, el infarto y el accidente cerebrovascular siguen siendo eventos muy infrecuentes en mujeres jóvenes y sanas.

Aun así, el uso actual de anticonceptivos hormonales combinados está asociado a un pequeño aumento del riesgo de accidente cerebrovascular isquémico e infarto de miocardio.

En una gran cohorte, se observaron aproximadamente 2,1 accidentes cerebrovasculares trombóticos y un infarto de miocardio por cada 10 000 usuarias de anticonceptivos hormonales durante un año. La mayoría de las participantes utilizaba píldoras combinadas.

El riesgo se vuelve más relevante con el aumento de la edad y ante la presencia de factores como:

  • Tabaquismo.
  • Hipertensión arterial.
  • Diabetes.
  • Alteraciones importantes del colesterol.
  • Obesidad.
  • Migraña con aura.
  • Antecedentes de accidente cerebrovascular, infarto o enfermedad cardiovascular.
  • Asociación de varios factores de riesgo.

La migraña con aura no es un efecto secundario habitual de la píldora, sino una contraindicación para el uso de anticonceptivos combinados. Las mujeres que ya presentan aura deben utilizar, en general, un método sin estrógeno. Si los síntomas de aura aparecen por primera vez durante el uso de la píldora combinada, es necesario solicitar una evaluación médica para cambiar de método.

Hipertensión arterial

Los anticonceptivos combinados pueden provocar una pequeña elevación de la presión arterial en algunas mujeres. Por este motivo, la presión debe medirse antes de comenzar a utilizar el método y controlarse periódicamente.

Las mujeres con diagnóstico de hipertensión arterial, incluso cuando la presión está bien controlada con tratamiento, generalmente deben evitar los anticonceptivos que contengan estrógeno. Esto se debe a que la hipertensión continúa siendo un factor de riesgo cardiovascular, aunque los valores se encuentren dentro del objetivo terapéutico.

La misma recomendación se aplica a las mujeres que presentan de forma persistente una presión arterial sistólica de entre 140 y 159 mmHg o una presión diastólica de entre 90 y 99 mmHg, aunque todavía no estén recibiendo tratamiento.

Cuando la presión arterial es igual o superior a 160/100 mmHg, o cuando ya existe una enfermedad vascular causada por la hipertensión, los anticonceptivos hormonales combinados están contraindicados.

Cáncer

La relación entre los anticonceptivos orales y el cáncer es compleja. No es correcto afirmar simplemente que la píldora causa o previene el cáncer, ya que su efecto varía según el tipo de tumor.

El uso de anticonceptivos orales está asociado a una reducción del riesgo de cáncer de ovario y de endometrio. Esta protección aumenta con el tiempo de uso y puede persistir durante muchos años después de suspenderlos.

También existen pruebas de una reducción más discreta del riesgo de cáncer colorrectal.

Por otro lado, algunos grandes estudios observacionales han identificado un pequeño aumento del riesgo de cáncer de mama entre las usuarias actuales o recientes de anticonceptivos hormonales.

Este riesgo disminuye progresivamente después de suspenderlos y no parece permanecer elevado a largo plazo. Como el cáncer de mama es poco frecuente entre las mujeres más jóvenes, el aumento absoluto del número de casos en este grupo de edad es pequeño.

El uso de anticonceptivos hormonales está contraindicado en mujeres con cáncer de mama activo. Las mujeres que ya han padecido la enfermedad también necesitan una evaluación especializada antes de elegir un método hormonal.

El uso de píldoras combinadas durante cinco años o más también está asociado a un pequeño aumento del riesgo de cáncer de cuello uterino. Cuanto mayor es el tiempo de uso, mayor parece ser esta asociación.

La infección persistente por tipos de alto riesgo del virus del papiloma humano, el VPH, continúa siendo la causa principal del cáncer de cuello uterino. El riesgo relacionado con la píldora disminuye después de suspenderla, y la vacunación contra el VPH y las pruebas periódicas de detección del cáncer de cuello uterino continúan siendo las principales formas de prevención.

En las mujeres con mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2, la decisión es más compleja. La píldora reduce el riesgo de cáncer de ovario, pero los estudios no son totalmente consistentes respecto a un posible aumento adicional del riesgo de cáncer de mama.

En estos casos, el uso debe analizarse de forma individual, teniendo en cuenta la edad, los antecedentes familiares, la duración prevista del tratamiento, la necesidad de anticoncepción y las alternativas disponibles.


book Referencias bibliográficas


Dudas de los lectores sobre este tema

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Más comentarios de los lectores

  1. anoniml

    Buenas tardes, estuve tomando 5 días fosfomicina por infeccion de orina y en ningún momento me dijeron que tuviera que tener protección adiccional por lo que no utilice el preservativo. Hoy es mi último día de placebo con las pastillas anticonceptivas sibilla y aún no me ha bajado la regla.

    Dr. Pedro Pinheiro
    Dr. Pedro Pinheiro Autor

    La fosfomicina no interfiere con el efecto de la píldora anticonceptiva.

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