Valores normales de la presión arterial

La hipertensión arterial es una enfermedad crónica que afecta a millones de personas alrededor del mundo. Se estima que aproximadamente el 20% de toda la población tiene niveles de presión arterial por encima del normal. En los ancianos, la hipertensión es aún más común, estando presente en más de la mitad de las personas.

La hipertensión es el factor más común de riesgo para enfermedades cardiovasculares y ACV (derrame cerebral). La hipertensión arterial es también responsable de otros problemas graves, como insuficiencia renal crónica, aneurismas y lesiones en los vasos sanguíneos de los ojos. Como si no fuera suficiente todas las posibles complicaciones, la hipertensión todavía tiene otro problema: es una enfermedad silenciosa que no causa síntomas en la mayoría de los casos.

Por lo tanto, la única manera de saber si alguien es hipertenso es medir la presión arterial. Pero, ¿cuáles son los valores normales de presión arterial? En este artículo se muestran cuáles son los valores de presión arterial deseable para adolescentes, adultos y ancianos.

Si buscas más información sobre la hipertensión arterial, accede a nuestro archivo de texto sobre el tema a través de este enlace: ARCHIVO DE HIPERTENSIÓN ARTERIAL.

¿Qué es hipertensión arterial?

La presión arterial es la presión que la sangre ejerce sobre las paredes de las arterias. Hagamos una analogía: imagina una manguera toda vacía y marchita. Conforme abrimos el  agua, la presión dentro de la manguera se eleva y sus paredes se dilatan; como la manguera es un sistema abierto, por más que se abra el grifo, el hecho del agua salir por una de las extremidades evita que la presión debajo de la de pared de la manguera se eleve mucho.

En el cuerpo humano, sin embargo, el sistema circulatorio es un sistema cerrado; se la presión en los vasos aumenta, la sangre no tiene dónde ir, y lo único que el cuerpo puede hacer es estirar los vasos sanguíneos de forma que comporte el volumen de sangre circulante.

Teóricamente, los vasos sanguíneos son autorregulados, o sea, ellos se dilatan o se comprimen en consonancia con el volumen de sangre circulante, de forma a mantener la presión arterial más o menos constante. Si el volumen de la sangre disminuye un poco, los vasos se comprimen (vasoconstricción); si el volumen de la sangre aumenta un poco, los vasos se dilatan (vasodilatación). Por supuesto que existe un límite: si el volumen de la sangre disminuye mucho o aumenta de forma excesiva, por más que las arterias se compriman o se expandan, ellas no van a conseguir mantener la presión arterial en un nivel adecuado.

Por lo tanto,  ya consigues entender que una de las causas de la hipertensión arterial es un aumento excesivo del volumen de la sangre dentro de los vasos sanguíneos. Este exceso suele ocurrir cuando el organismo retiene mucha sal y agua. Sin embargo, la mayoría de los pacientes hipertensos no tiene exceso de líquidos en el organismo, por lo menos no el suficiente para rebasar la capacidad de dilatación de los vasos. Lo que ocurre es un fallo en la capacidad de autorregulación. Las arterias están siempre más comprimidas que el necesario para la presión arterial sea normal.

El origen de la pérdida de la capacidad de autorregular la presión arterial, que origina a la hipertensión, es un proceso complejo y aún no bien aclarado. Involucrando factores genéticos, cantidad de sal (sodio) en el organismo, capacidad de los riñones de lidiar con el volumen de agua corporal, producción de hormonas que actúan directamente sobre la pared de los vasos sanguíneos y la propia salud de las arterias, que necesitan ser capaces de contraerse y dilatar adecuadamente.

Cuánto menor es la capacidad de los vasos se autorregularen conforme el volumen de la sangre presente, mayor es el riesgo del paciente desenvolver hipertensión arterial. Los casos más graves generalmente son aquellos en que el paciente tiene un real exceso de volumen y sus vasos son incapaces de dilatar para comportar el aumento de la presión sobre sus paredes.

¿Qué son la presión arterial sistólica y diastólica?

Para que podamos entender lo que es una presión arterial normal, es necesario antes entender la forma en que describen los valores de presión. Por ejemplo, ¿Sabes lo que significa decir que un paciente tiene la presión arterial de 120/80mmHg?

El corazón bombea la sangre a través de sus latidos. Cuando el corazón se contrae, él expulsa la sangre de su interior en dirección a los vasos. Cuando él relaja, se vuelve a llenar de sangre. Esta alternancia de contracción y relajamiento ocurre, en media, de 60 a 100 veces por minuto. El corazón llena y vacía, llena y vacía. La presión bajo las paredes de las arterias es pulsátil, o sea, aumenta en la fase de contracción del corazón y disminuye en la fase de relajamiento.

La contracción del músculo cardíaco se llama  sístole. Por lo tanto, la presión sistólica es aquella que ocurre durante la sístole. El relajamiento del músculo cardíaco es llamado  diástole, así, la presión diastólica es aquella que ocurre durante la diástole. La presión arterial alcanza su mayor valor durante la sístole y el menor durante la diástole. Por ello, ellas también son llamadas presión máxima y presión mínima.

La medición de la presión arterial es descrita bajo la unidad milímetros de mercurio (mmHg).Así, si el paciente tiene una presión arterial de 120/90mmHg, esto significa que la presión máxima sobre la pared de la arteria, que ocurre durante la sístole, es de 120mmHg y la presión mínima, que ocurre durante la diástole, es de 80mmHg.

El público en general suele llamar 12/8 (12 por 8), pero, en la verdad, la forma correcta es 120/80 (120 por 80), pues este es el valor de la presión en milímetros de mercurio.

¿Cuáles son los valores normales de la presión arterial?

Nuestras arterias han sido programadas para funcionar dentro de determinados valores de presión. Cuando las arterias son sometidas de forma prologada a niveles de presión muy altos, el exceso de  tensión en las paredes comienza a causar lesiones graves.

Pueden surgir pequeñas grietas en la pared, facilitando la ruptura de pequeños vasos y la formación de calcio en las arterias de mayor calibre. Estas placas, además de reducir la propia elasticidad de la arteria, reducen también el calibre interno favoreciendo la obstrucción de la circulación por los trombos, un evento llamado trombosis.

Además de los daños a los vasos sanguíneos, la presión arterial excesiva también aumenta el trabajo del corazón, que debe bombear sangre contra una mayor resistencia. Después de años de trabajo excesivo, el corazón comienza a dilatar, conduciendo a una insuficiencia cardiaca.

La presión arterial normal es, por lo tanto, aquella en que las arterias no están bajo tensión y no se sobrecarga el corazón. En la actualidad, los niveles de presión arterial para adultos, adultos mayores y adolescentes se dividen de la siguiente manera:

  • PRESIÓN ARTERIAL NORMAL – pacientes con presión sistólica menor de 120mmHg y presión diastólica menor de 80mmHg.
  • PRE-HIPERTENSIÓN– pacientes con presión sistólica entre 120 y 129mmHg o presión diastólica menor de 80 mmHg.
  • HIPERTENSIÓN ETAPA 1 – pacientes con presión sistólica entre 130 y 139mmHg o presión diastólica entre 80 y 89mmHg.
  • HIPERTENSIÓN ETAPA 2 – pacientes con presión sistólica superior a 140mmHg o presión diastólica superior a 90mmHg.
  • CRISIS HIPERTENSIVA – pacientes con presión sistólica superior a 180mmHg o presión diastólica superior a 110mmHg.

Contamos con un texto específico sobre crisis hipertensiva, que se puede acceder a través de este enlace: CRISIS HIPERTENSIVA – HIPERTENSIÓN MALIGNA.

Los valores descritos anteriormente se utilizan para diagnosticar y clasificar la hipertensión, sin embargo, no sirven como un objetivo de tratamiento. En pacientes hipertensos con medicamentos, los valores que queremos lograr son:

  • Adolescentes y adultos – la presión arterial debe ser inferior a 140/90mmHg.
  • Adultos que tienen diabetes o enfermedad renal crónica – la presión arterial deben ser por debajo de 130/80mmHg.

Valores normales en niños

La definición de la hipertensión en los niños es más compleja porque depende del percentil de altura en la que ella se encuentra. Por ejemplo, un niño de 5 años que esté en el percentil 10 de altura se considera hipertenso si tiene valores persistentemente por encima de 109/70mmHg. Ya un niño de 5 años, pero en el percentil 90 de altura, debe a menudo tener valores por encima de 115/74mmHg para ser diagnosticado con hipertensión.

Existen tablas con valores aceptables de presión arterial según edad y con  percentiles, 5,10, 25, 50, 75, 90 y 95 de altura. Son decenas de valores posibles, por lo que nadie los sabe  de memoria. Después de medir la presión del niño, es necesario definir en qué percentil de altura él está para poder, a través de la tabla, interpretar sus niveles de presión arterial.

Presión arterial normal en  mujeres embarazadas

Los valores de la presión arterial en mujeres embarazadas deben ser los mismos que en adultos en general. Por lo tanto, lo normal para una mujer embarazada es tener una presión inferior a 140/90mmHg.

Sin embargo, a pesar de los valores de referencia de  presión arterial ser los mismos la indicación para iniciar el tratamiento con medicamentos es diferente, porque no hay claros beneficios con el control muy estricto de la presión en las mujeres embarazadas, y existe el riesgo de efectos secundarios en el feto.

En la mujer embarazada hay 3 tipos de hipertensión:

  • Hipertensión de inicio durante el embarazo.
  • Hipertensión crónica preexistente ya antes del embarazo.
  • Preeclampsia/eclampsia.

Si la hipertensión es de inicio reciente, es decir, no existía antes y se presentó durante el embarazo, la mayoría de los médicos decide no indicar tratamiento con medicamentos, a menos que los valores sean por encima de 160mmHg de presión sistólica o 110mmhg de presión diastólica. Si después de 12 semanas del parto la hipertensión todavía está presente, el tratamiento con medicamentos debe considerarse en mujeres con presión arterial por encima de 140/90mmHg.

Si la paciente era hipertensa antes de quedarse embarazada, ella debe continuar el tratamiento de la hipertensión, teniendo cuidado para no utilizar medicamentos que pueden dañar al feto. Sin embargo, si la paciente durante el embarazo tiene niveles de presión arterial por debajo de 120/80mmHg, los fármacos pueden ser reducidos o suspendidos siempre que los valores de la presión no excedan 150/100mmHg.

El tratamiento de la preeclampsia y de la eclampsia se ha discutido en un artículo separado, que se puede acceder a través de este enlace: ECLAMPSIA Y PREECLAMPSIA – Síntomas y tratamiento.


Referencias:

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