HÍGADO GRASO – Esteatosis Hepática

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HÍGADO GRASO – Esteatosis Hepática
La esteatosis hepática, también conocida como hígado graso o hígado gordo, es una condición que, como el propio nombre dice, ocurre por una acumulación de grasa en el hígado. En general causada por el consumo excesivo de alcohol, la esteatosis también puede  surgir en varias otras situaciones, como en personas con colesterol alto, exceso de peso, diabéticos, etc.

En este texto  vamos a abordar las siguientes cuestiones sobre la esteatosis hepática:

  • Qué es esteatosis hepática.
  • Qué causa la acumulación de grasa en el hígado.
  • Diferencias entre esteatosis hepática y esteato-hepatitis.
  • Síntomas de la esteatosis hepática.
  • Grados de esteatosis hepática.
  • Tratamiento de la esteatosis hepática.

¿Qué es esteatosis hepática?

El término hepático es de origen griego y significa hígado. Esteato es el término que indica relación con grasa. Por lo tanto, esteatosis hepática significa literalmente hígado graso o hígado gordo.

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Habitualmente el hígado posee pequeñas cantidades de grasa que compone alrededor de un 10% de su peso. Cuando el porcentual de grasa sobrepasa este valor,  estamos delante  de un hígado que está acumulando grasa.

La ilustración a continuación demuestra las diferencias entre un hígado con poca acumulación de grasa y un hígado esteatósico. Repara en el tamaño y en la coloración amarillenta del hígado grasiento.

Hígado graso

 

Hace algunas décadas pensábamos que la acumulación de grasa en el hígado era causada solamente por el consumo exagerado de bebidas alcohólicas, y que la presencia de la esteatosis hepática era necesariamente algo perjudicial a la salud. Actualmente sabemos que el hígado graso es muy común y puede ser causada por diversas otras condiciones que no la ingesta crónica de alcohol (vamos a hablar de las causas más adelante). Una esteatosis hepática leve (esteatosis hepática grado 1 o 2) normalmente no causa síntomas ni complicaciones. La acumulación de grasa en el hígado es pequeña y no causa inflamación.

Cuanto más grande y más prolongada es la acumulación de grasa en el hígado, mayores son los riesgos de lesión hepática. Cuando hay grasa en exceso y durante mucho tiempo, las células del hígado pueden sufrir daños, volviéndose inflamadas. Este cuadro se llama esteato-hepatitis o hepatitis grasienta.  La esteato-hepatitis es un cuadro bien más preocupante que la esteatosis ya que alrededor de un 20% de los pacientes evoluciona para cirrosis hepática.

Por lo tanto, la esteatosis hepática es nivel anterior al desarrollo de la esteato-hepatitis, que como el propio nombre dice, nada más es que una hepatitis causada por exceso de grasa (leer: 8 SÍNTOMAS DE LA HEPATITIS). Cabe aquí señalar que ni todo paciente con esteatosis hepática evolucionará para esteato-hepatitis. En la realidad, gran parte no lo hace.

La principal causa de esteato-hepatitis es el consumo de bebidas alcohólicas. En general, dividimos los casos entre esteato-hepatitis alcohólica y esteato-hepatitis no alcohólica. En este artículo vamos a atenernos solamente a la esteato-hepatitis no alcohólica.

Causas de grasa en el hígado

No se sabe exactamente por qué algunos individuos desarrollan esteatosis hepática, pero algunas enfermedades están nítidamente relacionadas con este hecho.  Podemos citar:

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  • Obesidad – Más de un 70% de los pacientes con esteatosis hepática es obeso. Cuanto mayor es el sobrepeso, mayor es el riesgo.
  • Diabetes Mellitus (leer: SÍNTOMAS DE LA DIABETES) – Así como la obesidad, la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina también están íntimamente relacionadas a la acumulación de grasa en el hígado.
  • Colesterol alto, principalmente niveles altos de triglicéridos.
  • Drogas – Varias medicaciones pueden favorecer la esteatosis, entre las más conocidas están: corticoides, estrógeno, amiodarona, antirretrovirales, Diltiazen y Tamoxifeno. El contacto con algunos tipos de pesticidas también está relacionado al desarrollo de esteatosis hepática.
  • Desnutrición o pérdida rápida de gran cantidad de peso.
  • Cirugías abdominales, especialmente “bypass gástrico”, eliminación de partes de la cirugía del intestino e incluso para la extracción de la vesícula.
  • Embarazo (leer: 20 PRIMEROS SÍNTOMAS DE EMBARAZO).

No es preciso haber alguna de las condiciones citadas arriba para haber esteatosis hepática. Personas flacas, saludables y con baja ingestión de alcohol también pueden presentarla, a pesar de este hecho ser menos común.

La esteatosis hepática es más común en el sexo femenino, probablemente por acción del estrógeno

Síntomas de la esteatosis hepática

La esteatosis hepática no causa síntomas. Normalmente, el diagnóstico es hecho accidentalmente a través de exámenes de imagen, como ultrasonografías o tomografías computadorizadas solicitadas por otros motivos.

Algunos pacientes con hígado graso se quejan de fatiga y sensación de peso en el cuadrante superior derecho del abdomen. No hay evidencias, sin embargo, que estos síntomas estén relacionados a la acumulación de grasa en el hígado. Existen pacientes con grados avanzados de esteatosis que no presentan níngún síntoma.

Lo que diferencia la acumulación de grasa benigna de la esteatosis hepática de la acumulación de grasa prejudicial de la esteato-hepatitis es la presencia de inflamación en el hígado. Ambos cuadros no suelen causar síntomas. Clínicamente es imposible distinguirlos.

Es importante destacar que, a través de los exámenes de imagen, no siempre es posible diferenciar casos de esteatosis, principalmente en fase avanzada, de la esteato-hepatitis. En la ultrasonografía, por ejemplo, se consigue ver bien la grasa, pero no posee sensibilidad suficiente para descartar o confirmar la presencia de inflamación en el hígado.

Las pruebas de imagen también no pueden distinguir la esteato- hepatitis de otras causas de hepatitis. Por lo tanto, la historia clínica, el examen físico y las pruebas de laboratorio son indispensables para la evaluación del paciente. Una buena evaluación médica puede identificar la causa del daño hepático.

Los análisis de laboratorio sirven para evaluar el grado de lesión del hígado a través de las llamadas enzimas hepáticas o transaminasas (GOT y GPT o AST y ALT) y de otros marcadores de enfermedad del hígado, como la gama GT (leer: TRANSAMINASAS ALTAS – GPT (ALT) y GOT (AST)). En la esteatosis hepática, las enzimas del hígado están normales, mientras en la esteato-hepatitis hay un aumento de las mismas.

Grados de esteatosis hepática

Generalmente es posible cuantificar la cantidad de grasa acumulada en el hígado a través de la ultrasonografía. Los laudos suelen indicar esteatosis hepática grado 1 (esteatosis hepática moderada) cuando hay pequeña acumulación de grasa, esteatosis hepática grado 2 cuando hay acumulación moderada y esteatosis hepática grado 3 cuando hay gran acumulación de grasa en el hígado.

Esta graduación no tiene muy peso, una vez que el más importante es la presencia o no de inflamación en el hígado. El paciente puede tener esteatosis grado 3 y no presentar inflamación hepática, inclusive después de 20 años de acumulación de grasa, lo que lo coloca bajo un menor  riesgo de evolución para cirrosis.

Biopsia del hígado

La única manera de diagnosticar una esteato-hepatitis con certeza es la biopsia del hígado. Este procedimiento es, en general, solamente apropiado en pacientes con signos clínicos, radiológicos o de laboratorio de daño hepático. El paciente con esteatosis leve no hay que ser sometido a la toma de biopsia.

Por lo tanto, si tienes la imagen ultrasonografía sugestiva de esteatosis hepática, pero no presenta síntomas ni signos de daño hepático, basta el seguimiento anual para evaluar la progresión de la enfermedad. No hay necesidad de repetir pruebas de imagen porque no son buenas para evaluar la progresión de la esteatosis.

Si hay signos de esteato-hepatitis, con síntomas o alteraciones en los exámenes de laboratorio, se debe pensar en la hipótesis de la biopsia y el paciente debe ser evaluado cada seis meses. Este paciente debe ser seguido por un hepatólogo.

Tratamiento del hígado grasso

No existe tratamiento específico para el hígado graso. El objetivo debe ser el tratamiento de los factores de riesgo citados anteriormente. La fase de esteatosis puede ser reversible solamente con alteraciones de los hábitos de vida.

La pérdida de peso es posiblemente la medida más importante. Sin embargo, se debe limitar la pérdida de peso al máximo de 1,5 kg cada semana para evitar una empeora del cuadro. La práctica regular de actividad física también ayuda mucho, pues disminuye el colesterol y aumenta el efecto de la insulina en el organismo. En enfermos con obesidad mórbida, la cirugía bariátrica puede ser una opción.

Se debe controlar el colesterol,  la diabetes, y, si posible, intercambiar medicamentos que puedan estar colaborando para la esteatosis.

Medicamentos como la metformina (en no diabéticos), vitamina E y C y losartán son polémicos y no todavía no hay indicación formal para su uso.

El orlistat puede utilizarse de forma a ayudar en la pérdida de peso. Es importante destacar, sin embargo, que su efecto benéfico está conectado al adelgazamiento y no debido a una acción específica y directa del orlisat sobre la esteatosis hepática (leer: ORLISTAT – Remedio para adelgazar).

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