Parálisis de Bell: síntomas, tratamiento y recuperación


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Escrito por Dr. Pedro Pinheiro
Revisado y actualizado el 16 de junio de 2026
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Información principal sobre la parálisis de Bell

La parálisis de Bell es una parálisis facial periférica de inicio súbito y causa no identificada. Provoca debilidad o parálisis de un lado de la cara, lo que dificulta sonreír, levantar la ceja, fruncir la frente y cerrar completamente uno de los ojos.

Aunque la parálisis de Bell no es un accidente cerebrovascular (ACV o ictus), toda debilidad facial que aparece de forma repentina debe evaluarse rápidamente, sobre todo cuando también hay debilidad en un brazo o una pierna, dificultad para hablar, alteraciones visuales, pérdida del equilibrio o dolor de cabeza intenso.

El tratamiento suele incluir un corticoide por vía oral, preferentemente iniciado durante las primeras 72 horas. Cuando el ojo no se cierra, las lágrimas artificiales, el ungüento lubricante y la protección del párpado durante el sueño son esenciales para evitar lesiones en la córnea. Los antivirales no deben utilizarse de forma aislada, aunque pueden asociarse al corticoide en casos seleccionados.

Más de dos tercios de los pacientes recuperan completamente los movimientos de la cara. La mejoría suele comenzar durante las primeras semanas, pero la recuperación puede continuar durante varios meses. La parálisis recurrente, la ausencia de mejoría progresiva o una recuperación incompleta después de tres meses justifican una nueva evaluación médica.

¿Qué es una parálisis facial?

La parálisis facial es la reducción o pérdida de los movimientos de los músculos de la cara. Dependiendo de la causa, puede afectar solamente a la parte inferior del rostro o comprometer la frente, el ojo y la boca de un mismo lado.

La parálisis facial no es un diagnóstico único. Puede estar causada por problemas en el cerebro, en el tronco encefálico o en el propio nervio facial. La parálisis de Bell es la causa más frecuente de parálisis facial periférica aguda, pero otras enfermedades pueden producir síntomas similares.

¿Cómo funciona el nervio facial?

Nuestro cuerpo tiene 12 pares de nervios craneales, responsables de funciones como la visión, el olfato, la audición, los movimientos de los ojos, la sensibilidad de la cara y el control de los músculos faciales. La mayoría de ellos se origina en el cerebro o en el tronco encefálico y se dirige directamente hacia estructuras de la cabeza y el cuello.

Como ejemplos de nervios craneales, podemos mencionar el nervio óptico, que transmite al cerebro las imágenes captadas por los ojos, y el nervio olfatorio, que hace lo mismo con los olores percibidos por la nariz.

El nervio facial es el séptimo par craneal. Se denomina par porque existe un nervio facial derecho y otro izquierdo, cada uno responsable principalmente de los músculos de su respectivo lado de la cara.

El nervio facial controla la mayor parte de los músculos responsables de las expresiones faciales. Nos permite sonreír, fruncir la frente, levantar las cejas, parpadear y cerrar los ojos. También participa en el sentido del gusto de los dos tercios anteriores de la lengua, en la producción de lágrimas y saliva y en el control de un pequeño músculo del oído medio cuya función es reducir la intensidad de los sonidos.

Parálisis facial central y periférica

En la parálisis facial central, el problema se encuentra en el cerebro o en las vías nerviosas que llevan las órdenes hasta el núcleo del nervio facial. El ejemplo más conocido es el accidente cerebrovascular. En estos casos, suele existir un mayor compromiso de la parte inferior de la cara y también puede haber debilidad en un brazo o una pierna, dificultad para hablar, alteraciones de la coordinación u otros signos neurológicos.

En la parálisis facial periférica, la lesión se encuentra en el propio nervio facial después de que este sale del tronco encefálico. La frente, el ojo y la boca del mismo lado suelen verse afectados.

La parálisis de Bell es la causa más frecuente de parálisis facial periférica aguda. Otras causas de parálisis facial, como el herpes zóster, la otitis, la enfermedad de Lyme, los traumatismos, los tumores y otras enfermedades, no deben denominarse parálisis de Bell, ya que en estos casos existe una causa específica identificable.

Parálisis de Bell: caída de la ceja, cierre incompleto del ojo, nervio facial y desviación de la boca
Parálisis de Bell

Explicaremos con más detalle las diferencias entre la parálisis de Bell y el accidente cerebrovascular más adelante.

¿Qué es la parálisis de Bell?

La parálisis de Bell es una debilidad o parálisis periférica aguda de un lado de la cara, que alcanza su intensidad máxima en un plazo de hasta 72 horas y que no presenta una causa específica identificable después de la evaluación médica.

Se cree que el problema se debe a la inflamación y la hinchazón del nervio facial dentro de un estrecho conducto óseo. Esta hinchazón comprime el nervio y perjudica temporalmente la transmisión de los impulsos hacia los músculos de la cara.

La reactivación del virus del herpes simple tipo 1 es una de las principales hipótesis para explicar esta inflamación, pero no es posible afirmar que todos los casos de parálisis de Bell estén causados por el virus.

La parálisis facial asociada al herpes zóster se denomina síndrome de Ramsay Hunt y no se clasifica como parálisis de Bell. Suele provocar dolor intenso de oído, vesículas en el oído o en la boca y, en algunas ocasiones, pérdida auditiva o vértigo.

La diabetes, el embarazo, la hipertensión, la inmunosupresión y las infecciones respiratorias recientes se asocian a un mayor riesgo de parálisis de Bell. No se ha demostrado una relación directa con el frío, el viento, el estrés, la exposición solar o el esfuerzo físico.

¿Cuáles son los síntomas de la parálisis de Bell?

Los síntomas aparecen rápidamente, generalmente a lo largo de algunas horas o entre uno y tres días. La parálisis suele afectar un solo lado de la cara.

Los signos más característicos son:

  • Desviación de la boca.
  • Dificultad para sonreír o mostrar los dientes.
  • Desaparición del surco situado entre la nariz y la boca.
  • Dificultad para fruncir la frente o levantar la ceja.
  • Incapacidad para cerrar completamente uno de los ojos.
  • Disminución de la frecuencia del parpadeo.

También pueden aparecer dolor detrás de la oreja o alrededor de la mandíbula, alteración del gusto, sensibilidad exagerada a los sonidos, sequedad ocular o lagrimeo, sequedad de boca y dificultad para retener la saliva o los líquidos.

Algunas personas describen una sensación de pesadez o adormecimiento en la cara, aunque la sensibilidad de la piel generalmente permanece conservada.

¿Cuánto dura la parálisis de Bell?

Más de dos tercios de los pacientes presentan una recuperación completa, incluso sin tratamiento específico. Los primeros signos de mejoría suelen aparecer durante las primeras tres semanas, pero la recuperación total puede tardar entre tres y seis meses y, en los casos más graves, continuar durante más tiempo.

La parálisis completa, la ausencia de cualquier mejoría durante las primeras semanas y una afectación más intensa del nervio se asocian a un mayor riesgo de debilidad residual y sincinesia.

La sincinesia es la aparición de un movimiento involuntario durante otro movimiento voluntario. Por ejemplo, el ojo puede cerrarse cuando la persona sonríe o la boca puede moverse cuando parpadea. También pueden aparecer contracturas, espasmos y lagrimeo durante las comidas.

La parálisis de Bell puede reaparecer, pero esto es poco frecuente. Los episodios repetidos, especialmente cuando afectan al mismo lado, deben investigarse.

Las imágenes siguientes ilustran los principales signos de la parálisis facial periférica. En este caso concreto, el nervio facial afectado es el izquierdo.

Síntomas de la parálisis de Bell: incapacidad para levantar la ceja y cerrar el ojo izquierdo
Síntomas de la parálisis de Bell

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

El diagnóstico de la parálisis de Bell es clínico. El médico evalúa el inicio de los síntomas, los músculos afectados y la presencia de signos que puedan indicar otra causa de parálisis facial.

En un cuadro típico, con debilidad unilateral aguda que afecta a la frente, el ojo y la boca, sin otras alteraciones neurológicas, no suelen ser necesarios análisis de sangre, tomografía computarizada ni resonancia magnética.

¿Cuándo son necesarias las pruebas complementarias?

Pueden estar indicadas cuando:

  • Los síntomas aparecen lentamente a lo largo de varias semanas.
  • La parálisis afecta a ambos lados de la cara.
  • Se producen episodios recurrentes.
  • Existen alteraciones de otros nervios craneales.
  • Hay pérdida auditiva, vértigo o secreción por el oído.
  • Hay vesículas en el oído o en la boca.
  • Existe sospecha de tumor, infección o enfermedad autoinmune.
  • No se produce una mejoría progresiva.
  • La recuperación continúa siendo incompleta después de aproximadamente tres meses.

La elección de las pruebas depende del cuadro clínico y puede incluir medición de la glucemia, pruebas para infecciones específicas, estudios electrofisiológicos y resonancia magnética con contraste.

Dentro del diagnóstico diferencial, también podemos mencionar las siguientes causas de parálisis facial, mucho menos frecuentes que la parálisis de Bell:

¿Cómo diferenciar la parálisis de Bell de un accidente cerebrovascular?

Los movimientos de la cara están controlados por áreas del cerebro que envían señales hasta el núcleo del nervio facial, localizado en el tronco encefálico. Desde este núcleo, el nervio facial se dirige hacia los músculos de la frente, los párpados, las mejillas y la boca.

La parte superior de la cara, que incluye principalmente la frente y el cierre de los ojos, recibe órdenes procedentes de ambos lados del cerebro. Por tanto, cuando se produce una lesión en un solo hemisferio cerebral, como ocurre en muchos accidentes cerebrovasculares, el otro hemisferio generalmente continúa enviando señales a la frente. Por este motivo, la persona suele conservar la capacidad de fruncir la frente y cerrar el ojo, aunque presente debilidad en la parte inferior de la cara, principalmente alrededor de la boca.

Por su parte, la musculatura de la parte inferior de la cara recibe órdenes predominantemente del hemisferio cerebral opuesto. Por tanto, una lesión cerebral en el lado izquierdo tiende a provocar debilidad en la parte inferior derecha de la cara, y viceversa.

En la parálisis de Bell, el problema no se encuentra en el cerebro, sino en el propio nervio facial después de que este ya ha salido del tronco encefálico. Como este nervio conduce las señales hacia toda la mitad de la cara del mismo lado, su inflamación suele afectar simultáneamente a la frente, el cierre del ojo y los movimientos de la boca.

En resumen:

  • Parálisis de Bell: la debilidad generalmente afecta a la frente, el ojo y la boca del mismo lado.
  • Accidente cerebrovascular: la debilidad suele predominar en la parte inferior de la cara, con conservación parcial de los movimientos de la frente y del cierre del ojo.

Esta diferencia es útil para el diagnóstico, pero no es absoluta. Algunos accidentes cerebrovasculares localizados en el tronco encefálico también pueden afectar a toda una mitad de la cara. Por tanto, el hecho de que la frente esté paralizada no descarta un accidente cerebrovascular, y esta distinción no debe utilizarse para intentar hacer el diagnóstico en casa.

Es más probable que se trate de un accidente cerebrovascular si la debilidad facial está acompañada de:

  • Debilidad o adormecimiento en un brazo o una pierna.
  • Dificultad para hablar o comprender el lenguaje.
  • Visión doble o pérdida de visión.
  • Pérdida del equilibrio o dificultad para caminar.
  • Confusión.
  • Dolor de cabeza repentino e intenso.
  • Alteración del nivel de conciencia.

Incluso en ausencia de estos signos, toda parálisis facial de inicio súbito debe evaluarse rápidamente. Además de ser necesario descartar otras causas, el tratamiento de la parálisis de Bell es más eficaz cuando se inicia durante las primeras 72 horas (lectura recomendada: 7 síntomas de un accidente cerebrovascular o ictus).

¿Cómo se realiza el tratamiento?

El tratamiento de la parálisis de Bell tiene tres objetivos principales: aumentar la probabilidad de recuperación del nervio facial, proteger el ojo que no se cierra correctamente y reducir el riesgo de secuelas.

Protección del ojo

Cuando el párpado no se cierra completamente, la córnea queda expuesta y puede resecarse. Sin una protección adecuada, pueden aparecer dolor, abrasiones, úlceras y disminución de la visión.

Las medidas utilizadas habitualmente incluyen:

  • Lágrimas artificiales durante el día.
  • Gel o ungüento oftálmico lubricante por la noche.
  • Cierre cuidadoso del párpado con una cinta adhesiva apropiada durante el sueño.
  • Gafas para proteger el ojo del viento, el polvo y la sequedad.

El dolor ocular, el enrojecimiento persistente, la sensibilidad a la luz, la secreción o la visión borrosa requieren una evaluación oftalmológica.

Corticoides y antivirales

El corticoide oral es el tratamiento farmacológico más importante para los adultos con parálisis de Bell. Debe iniciarse preferentemente durante las primeras 72 horas, ya que aumenta la probabilidad de recuperación completa del nervio facial.

Una de las pautas utilizadas en adultos consiste en administrar prednisona o prednisolona en dosis de 50 a 60 mg al día durante cinco días, seguida de una reducción gradual durante otros cinco días. Existen otras pautas eficaces, y la prescripción debe tener en cuenta la edad, la diabetes, el embarazo, las contraindicaciones y los posibles efectos adversos.

Los antivirales no deben utilizarse de forma aislada, ya que no han demostrado un beneficio suficiente cuando se administran sin corticoides.

La asociación de valaciclovir o aciclovir con el corticoide puede considerarse en algunos pacientes. El posible beneficio adicional para lograr una recuperación completa es pequeño o incierto, pero la combinación puede reducir el riesgo de sincinesia. Suele considerarse principalmente en casos de parálisis grave o completa y cuando existe sospecha de infección herpética.

Fisioterapia y ejercicios faciales

No todos los pacientes necesitan iniciar fisioterapia inmediatamente. La rehabilitación facial está más indicada cuando la parálisis es grave, completa o persiste durante más de tres meses.

El tratamiento debe estar orientado por un profesional con experiencia en la rehabilitación del nervio facial. Las técnicas de reeducación neuromuscular, los movimientos lentos y controlados y los ejercicios con retroalimentación pueden ayudar a mejorar la coordinación de la cara y reducir los movimientos involuntarios.

Los ejercicios intensos, repetitivos o realizados con una fuerza excesiva pueden reforzar patrones inadecuados de movimiento. La estimulación eléctrica tampoco debe utilizarse de forma rutinaria sin una indicación especializada, ya que sus beneficios continúan siendo inciertos.

Tratamiento de las secuelas

La ausencia de una recuperación completa no significa necesariamente que no existan otras opciones de tratamiento.

Los pacientes con debilidad residual, contracturas, espasmos o sincinesia pueden beneficiarse de:

  • Rehabilitación neuromuscular facial especializada.
  • Aplicación de toxina botulínica en músculos seleccionados.
  • Tratamiento específico para la sequedad ocular o el cierre inadecuado del ojo.
  • Pequeños procedimientos quirúrgicos en los párpados.
  • Cirugías de reanimación facial o corrección de la asimetría en casos seleccionados.

La elección depende del tipo de secuela, del tiempo de evolución y del grado de función conservada en el nervio y en los músculos faciales.


book Referencias bibliográficas


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