PESTE NEGRA – Historia, Síntomas y Tratamiento

La peste, también llamada peste negra o peste bubónica, es una infección grave causada por la bacteria Yersinia pestis, la principal vía de transmisión es a través de la picadura de pulgas de roedores, principalmente las ratas.

La peste es una enfermedad poco común en la actualidad, pero que tiene gran importancia histórica por ser responsable de diezmar a aproximadamente 1/3 de la población de Europa en la edad media.

La peste es una enfermedad tan mortal, que solamente pierde para la malaria como la causa principal de muerte de origen infeccioso a lo largo de la historia.

En este artículo vamos a explicar las formas de transmisión, los síntomas y el tratamiento de la peste, así como una breve historia sobre la peste negra.

Qué es la peste

Hay una gran confusión sobre el nombre correcto de la enfermedad peste. Muchas personas utilizan los términos peste, peste negra y peste bubónica como si fueran sinónimos, que es un error.

La enfermedad causada por la bacteria Yersinia pestis se llama peste. Peste negra es el nombre dado a la epidemia de peste que azotó a la Europa en la Edad Media. Las otras dos pandemias famosas ocurrieron en el siglo VI, conocida como la peste de Justiniano y, en el siglo XIX, llamada tercera epidemia.

Ya el término peste bubónica puede ser usado para describir a una de las tres formas de presentación clínica de la peste. Las otras dos formas son la peste septicémica y la peste neumónica.

Vamos a explicar estas tres formas de presentación y las pandemias históricas con más detalles a lo largo del artículo.

Resumen histórico de la peste

La peste es una enfermedad que atormenta a la humanidad desde hace milenios. Se ha identificado el ADN de la bacteria Yersinia pestis en los dientes de personas que han vivido por más de 5000 años en las regiones de Asia y Europa.

Se supone que la peste ha sido responsable de varias epidemias en el mundo antiguo, incluyendo algunas descritas en el Antiguo Testamento. Sin embargo, es prácticamente imposible confirmar si la Yersinia pestis era realmente el origen de estas epidemias.

Plaga del Justiniano

La primera gran epidemia que fue reconocidamente causada por la peste se produjo en el siglo VI, el imperio Bizantino, alrededor de los años 541 y 543. Esta epidemia, que en realidad fue una pandemia que afectó a los continentes europeo, africano y asiático, fue bautizada con el nombre de plaga de Justiniano en referencia al emperador Justiniano I, que gobernó el imperio bizantino en aquél  tiempo.

La plaga de Justiniano duró unos 200 años y mató a unos 25 millones de personas.

Peste negra

La segunda gran pandemia de peste se produjo en la segunda mitad de la edad media, en el siglo XIV, habiendo sido llamada peste negra.

La peste negra se originó en la China y llegó a la Europa a través de los puertos de Italia, Francia y España en los años 1347 y 1348. En solamente 4 años las bacterias se habían extendido por toda Europa, desde Inglaterra hacia Rusia a través de Escandinavia, Grecia y Turquía.

En algunas regiones, hasta el 75% de la población ha sido diezmada, causando caos social y colapso económico en algunos países. La cifra de muertos fue tan grande que los pocos sobrevivientes no conseguían enterrar a los que habían fallecido. En toda Europa, se estima que entre 25 y 75 millones de personas murieron por la enfermedad, que representa 1/3 de toda la población en aquél tiempo.

La gran pandemia duró hasta 1351, pero varios nuevos brotes permanecieron apareciendo en los años 1361-63, 1369-71, 1374-75, 1390 y 1400.

Gran plaga de Londres

La peste continuó a causar brotes en varios países europeos a lo largo de los siglos que se sucedieron. Uno de los más famosos tuvo lugar en Londres entre 1665 y 1666, victimizando a aproximadamente 100.000 personas, que en la época representa 1/4 de la población de la ciudad.

Tercera epidemia

La última gran pandemia de peste surgió en China a finales del siglo XIX, cuando la bacteria Yersinia pestis fue finalmente identificado por el bacteriólogo Alexandre Yersin, suizo que se instaló en China.

El tercer brote se extendió hasta las Américas y victimó aproximadamente 10 millones de personas, principalmente en China e  India.

Peste en la actualidad

Con el desarrollo de los antibióticos en el siglo XX, la tasa de mortalidad de la peste, que era de 60 a 90 por ciento, ha descendido a solamente un 10% a 20%, que  rompió el ciclo de transmisión de la bacteria y hizo de la enfermedad un problema de salud pública de poca importancia en todo el mundo.

Según la Organización Mundial de Salud (OMS), entre 2010 y 2015 existieron solamente 3248 casos de peste en todo el mundo, con 584 muertes. Desde el año 2000, el 95% de los casos de peste se centran en el continente africano. Actualmente, los tres países con más casos son Madagascar, Congo y Perú.

Transmisión de la  peste

En la mayoría de los casos, la bacteria Yersinia pestis se transmite a los seres humanos cuando picados por una pulga que previamente había se alimentado  de la sangre de un roedor infectado, tales como ratas, ardillas, perritos de la pradera o conejos.

La transmisión de la Yersinia pestis por las pulgas causa peste en las formas bubónica o septicémica. Eventualmente, la forma neumónica puede surgir como complicación de estas dos formas.

Es importante tener en cuenta que los animales domésticos, especialmente gatos, pueden llevar las pulgas infectadas de roedores salvajes para dentro de casa, convirtiéndose en un importante medio de transmisión de la enfermedad. Gatos enfermos también pueden transmitir la bacteria a través de mordeduras o arañazos.

La peste también puede transmitirse a través de la manipulación de la sangre, secreciones o tejidos de animales infectados como, por ejemplo, en los casos de cazadores que estén pelando una liebre sin las debidas precauciones o en accidentes en laboratorios que manipulen productos microbiológicos. Esta forma de transmisión de la bacteria a menudo causa peste bubónica o peste septicémica.

Finalmente, una forma menos común de transmisión es a través de gotitas de las vías respiratorias, transmitidas de persona a persona a través de secreciones respiratorias, de manera similar a lo que ocurre en pacientes con tuberculosis, por ejemplo. Para ocurrir transmisión aérea, es necesario contacto próximo, como lo que ocurre entre los parientes que viven en la misma casa.

La transmisión por la vía respiratoria causa la peste neumónica, que es la única forma de peste que puede transmitirse directamente de persona a persona.

La peste también puede transmitirse de animales a los seres humanos. Los gatos son particularmente susceptibles y pueden infectarse por el consumo de roedores portadores de la bacteria. Los gatos enfermos pueden transmitir la peste a través de gotitas de saliva a sus dueños o veterinarios.

Síntomas de la peste

Los síntomas de la peste dependen de la forma de presentación de la enfermedad, como   veremos a continuación.

1) Peste bubónica

La peste bubónica es la más común y conocida, correspondiente a más del 90% de los casos.

Los síntomas de la peste bubónica aparecen cerca de 2 a 6 días después de recibir la picadura de la pulga infectada, que puede ser discreta y no dejar ninguna marca visible. El paciente suele desarrollar un cuadro de fiebre alta repentina, generalmente alrededor  de 40° C, escalofríos, dolor de cabeza, dolores musculares, debilidad, postración y pérdida de apetito.

La bacteria invade la circulación linfática y se direcciona a la red de linfonodos más cercana, provocando la aparición de ganglios palpables en esta región. En 48 a 72 horas aparece el signo típico de la peste bubónica, que es el bubón, un tumor doloroso causado por la hinchazón de un ganglio linfático. El bubón puede alcanzar hasta 10 cm en diámetro y se presenta de forma oval, con distensión, enrojecimiento y brillo de la piel a su entorno.

Como el local más frecuentemente mordido por las pulgas son las piernas, la localización más frecuente de los bubones es en el área de la ingle. La axila y el cuello vienen, respectivamente, en segundo y tercer lugar.

El bubón puede llegar a ser purulento, adquiriendo un aspecto similar al de un absceso. En la mayoría de los casos, el bubón no drena el material purulento espontáneamente, y hay necesidad de drenaje quirúrgico por un médico. El material purulento del bubón es altamente contagioso y puede infectar quien lo esté manejando.

Sin tratamiento, la peste bubónica suele progresar para el sistema nervioso central, provocando cambios en el habla y en la marcha, alucinaciones, movimientos involuntarios y posteriormente coma. La meningitis por la Yersinia pestis es una complicación frecuente de pacientes no tratados.

2) Peste septicémica

La peste  septicémica ocurre generalmente como complicación de la peste bubónica sin tratamiento. La bacteria viaja a través de la sangre hacia a varios  órganos y tejidos, causando hemorragia interna y en la piel, gangrena de las extremidades, shock circulatorio y fallo múltiple de los órganos.

La hemorragia cutánea generalmente causa manchas negras o púrpura en toda la piel, lo que inspiró el término peste negra en la Edad Media.

En un 10 a 20% de los casos, la peste septicémica se presenta de forma primaria, es decir, sin síntomas previos de peste bubónica. Esta forma de peste es muy agresiva y  difícil de diagnosticar debido a la falta del bubón característico y su rápida evolución a la muerte.

El paciente desarrolla un cuadro repentino de fiebre alta, llegando a 42-43° C, postración, hipotensión arterial, disnea, hemorragias cutáneas, diarrea y vómitos. En tan solamente 48 horas el cuadro tiende a evolucionar hacia un estado de coma y, horas más tarde, el paciente generalmente muere.

3) Peste neumónica

La peste neumónica puede ser secundaria, cuando se presenta como una complicación de las formas bubónicas o septicémicas, o primaria, cuando es adquirida a través de gotitas de aerosol contaminado. La forma secundaria es la más común.

El período de incubación de la peste neumónica es más corto que de la forma bubónica y su duración es de solamente de 2 a 3 días. Al principio, los síntomas son inespecíficos, como fiebre alta, escalofríos, postración, confusión mental y vómitos. Los síntomas de la neumonía vienen después, con dificultad para respirar, dolor en el pecho, respiración acelerada y tos por esputo, que puede ser purulenta o sanguinolenta.

Si no se trata rápidamente, la peste neumónica avanza rápidamente a la muerte.

Diagnóstico de la peste

El diagnóstico de la peste se realiza mediante la identificación de la bacteria en material tomado del bubón, de la sangre o del esputo. Hay pruebas rápidas, patrocinadas por la OMS, que identifican el ADN de la bacteria en solamente 15 minutos.

Tratamiento de la peste

El tratamiento de la peste, en todas sus formas, debe ser hecho con antibióticos.

La estreptomicina o la gentamicina son las opciones más utilizadas. La tetraciclina o doxiciclina son opciones alternativas si no dispone de estreptomicina y gentamicina.

Se debe mantener el tratamiento durante 10 días y la tasa de éxito, cuando iniciado tempranamente, es más del 90%.

Los pacientes infectados deben estar en aislamiento respiratorio durante las primeras 48 horas de tratamiento antibiótico a fin de prevenir la contaminación de otras personas.

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