MELANOMA – Cáncer de Piel

El cáncer de piel es el tumor maligno más común en la especie humana. En la América Latina, el cáncer de piel representa cerca del 30% de todas las neoplasias malignas. Existen básicamente tres tipos de cáncer de piel:

  • Carcinoma Basocelular (CBC).
  • Carcinoma Espinocelular (CEC).
  • Melanoma.

La radiación ultravioleta es la principal responsable por el desarrollo del cáncer de piel. Además de los rayos solares, esta radiación también es encontrada en las cabinas de bronceado artificial. El efecto de la radiación ultravioleta en la piel es acumulativo, es decir, incluso después de la interrupción de la exposición al sol, las alteraciones cutáneas pueden manifestarse años después.

En este texto vamos a hablar específicamente sobre el melanoma, el tipo más grave de cáncer de piel.

¿Qué es el melanoma?

La melanina es un pigmento producido por los melanocitos, y es la responsable de nuestro color de piel, ojos y cabellos. Cuando nos exponemos al sol, los melanocitos son estimulados para producir más pigmento, de tal manera que la piel queda más oscura.

El melanoma es el tumor maligno que se origina en los melanocitos, las células de la piel responsables por la producción de la melanina. Los melanocitos son encontrados principalmente en la piel, no obstante, también están presentes en los ojos, tracto gastrointestinal, meninges y mucosas orales y genitales. Esto significa que, pese a que la inmensa mayoría de los melanomas se tratan de cánceres de la piel, el cáncer eventualmente puede surgir en los ojos y en los intestinos, por ejemplo.

El melanoma es responsable por apenas el 4% de todos los tipos de cáncer de piel, sin embargo es el más grave y agresivo, debido a que causa metástasis con gran facilidad. A pesar de no ser el tipo más común, cerca de ¾ de las muertes por cáncer de piel son causadas por el melanoma.

Causas y factores de riesgo del melanoma

Cuanto menos melanina tiene una persona en su piel, es decir, cuanto más clara es la misma, menor es su protección contra los efectos nocivos de la radiación solar. Personas pelirrojas, rubias, con ojos claros o con pecas en la piel son las más propensas a desarrollar melanoma. Aquellas personas que siempre se queman al sol y casi nunca quedan bronceadas también corren alto riesgo. Otra señal de vulnerabilidad es la presencia de varios lunares o manchas oscuras en la piel (llamado en medicina de nevus). Las personas con más de 50 lunares en el cuerpo son más susceptibles al melanoma.

Melanoma
Melanoma

La exposición solar es el principal factor de riesgo para cualquier cáncer de piel, incluyendo el melanoma. La forma y el tiempo acumulativo de exposición solar a lo largo de la vida están asociados al tipo de cáncer de piel que la persona puede desarrollar. Los cánceres de piel no-melanoma ocurren en aquellas personas con alta exposición solar a lo largo de la vida, surgiendo principalmente en las áreas de la piel más expuestas, como rostro, manos y antebrazo. En cambio, el melanoma tiende a surgir en aquellas personas con exposición solar menos frecuente, no obstante de alta intensidad, como, por ejemplo, en aquellas personas de piel más clara que durante las vacaciones acaban tomando sol en exceso, quedando con dolorosas y extensas quemaduras solares. Esas exposiciones esporádicas, no obstante intensas, son más peligrosas cuando ocurren durante la infancia y la adolescencia.

Otros factores de riesgo del melanoma:

  • Bronceado artificial: así como la exposición solar natural, el bronceado artificial a través de las cámaras de luz ultravioleta aumenta en hasta un 75% el riesgo de melanoma, principalmente si se usa antes de los 35 años.
  • Antecedentes familiares: si un pariente suyo de primer grado (hijos, hermanos o padres) ya tuvieron melanoma, eso significa que genéticamente usted también está más propenso a tenerlo.
  • Inmunosupresión: personas con el sistema inmunológico debilitado (pacientes con SIDA, trasplantados o bajo quimioterapia, por ejemplo) presentan mayor riesgo de desarrollar melanoma.
  • Vivir en los trópicos: personas que viven próximas a la línea del Ecuador, principalmente si tienen piel clara, presentan mayor riesgo de desarrollar melanoma. Para personas de piel negra u oscura este factor no es tan importante.
  • Endometriosis: no se sabe bien por qué, pero las mujeres con antecedentes de endometriosis presentan mayor riesgo de cáncer de piel del tipo melanoma.
  • Parkinson: pacientes con esta enfermedad de Parkinson también presentan mayor incidencia de melanoma. La causa es desconocida.

Prevención del melanoma

Como por lo menos 2/3 de los casos de melanoma son causados por una excesiva exposición solar, la principal medida preventiva contra el cáncer de piel es, lógicamente, reducir la exposición solar.

Recomendaciones sobre exposición solar y de rayos ultravioleta:

  • No tome sol hasta quedar con quemaduras solares.
  • No se haga bronceados artificiales.
  • Use filtro solar, por lo menos de factor 30, idealmente factor 50. Refuerce la aplicación cada dos horas (lea: PROTECTOR SOLAR – Informaciones útiles antes de comprar).
  • El uso del filtro solar no torna innecesario el hecho de evitar una exposición prolongada al sol.
  • No economice en el filtro solar. La mayoría de las personas, a fin de ahorrar el producto, no usan la cantidad necesaria de filtro solar para una debida protección de la piel.
  • Use lentes oscuros con protección contra rayos UV.
  • Evite la exposición solar en el periodo de 10h-16h.
  • Disminuya la frecuencia de baños al sol.
  • Use sombreros o similares cuando quede mucho tiempo expuesto al sol.
  • Cuando trabaje al aire libre, use ropa leve, pero que cubra las piernas y brazos.

Síntomas del melanoma

El melanoma puede surgir en cualquier área del cuerpo, pero normalmente aparece en áreas en la que hubo intensa exposición solar, como espalda, brazos, piernas y rostro. El melanoma también puede surgir en áreas con poca exposición solar como suelas de los pies, palmas de las manos y debajo de las uñas. Como también existen melanocitos en otras áreas del cuerpo, el melanoma puede, menos frecuentemente, surgir en los ojos, intestinos y tracto genital, por ejemplo.

Melanoma
Melanoma

El primer síntoma del melanoma suele ser el aparecimiento de una mancha oscura nueva en la piel, o alteración de las características de un lunar (nevus) antiguo.

La sociedad americana de dermatología desarrolló una guía llamada A-B-C-D-E para orientar a médicos no dermatólogos y pacientes para identificar lesiones sospechosas. Esta guía dice que los melanomas presentan las siguientes características:

Melanoma

Asimetría: los lunares comunes suelen tener formas simétricas, generalmente ovales o redondas. El melanoma generalmente es asimétrico.

Bordes: los melanomas tienen bordes irregulares que se confunden con la piel normal. Los lunares siempre tienen bordes regulares y bien definidos.

Color: los melanomas suelen tener variaciones de color dentro de la misma lesión, presentando algunas áreas con coloración diferente o de mayor intensidad.

Diámetro: los lunares comunes no suelen crecer por más de 6mm (0,6 cm) de diámetro. Los melanomas pueden comenzar pequeños, pero las lesiones con más de 6 mm son características de este tipo de cáncer de piel.

Evolución: lunares que cambian de forma, color o tamaño a lo largo del tiempo son siempre considerados como lesiones posibles de transformarse en cáncer de piel. Si un lunar comienza a sangrar, a ulcerar o a picar, también debe ser considerado sospechoso.

Es importante destacar que la mayoría de los lunares (nevus) no sufre transformación en melanoma, así como la mayoría de los casos de melanoma no surgen de estas lesiones.

El melanoma inicialmente suele ser una lesión plana. Cuando la misma comienza a transformarse en una lesión elevada en la piel, es señal de que también esta creciendo en profundidad. La profundidad afectada y la espesura de la lesión son los parámetros que definen la probabilidad de que haya metástasis e invasión de tejidos profundos.

Diagnóstico del melanoma

El diagnóstico se inicia en el examen clínico de la lesión sospechosa. Los médicos con experiencia pueden hacer el diagnóstico de algunos casos apenas con el examen físico. Sin embargo, el diagnóstico que arrojará certezas solo se realiza con la biopsia de la lesión.

Una vez que la biopsia confirme la existencia del melanoma, el próximo paso es saber si la lesión está localizada o ya se propagó por el cuerpo. Para ello, puede ser necesaria la biopsia de linfonodos alrededor de la lesión en busca de señales de metástasis. Cuanto más profundo sea el melanoma, mayor es el riesgo de enfermedad diseminada.

Tratamiento del melanoma

El tratamiento depende del grado de evolución del cáncer de piel, no obstante, en todos los casos la remoción quirúrgica de toda la lesión está indicada. En melanomas muy iniciales, la remoción quirúrgica basta para la cura. Si la lesión ya está más avanzada, la quimioterapia y la radioterapia pueden ser necesarias.

Algunos pacientes pueden ser tratados con inmunoterapia, que consiste en la administración de medicamentos que fortalecen nuestro sistema inmune, de manera que el mismo ayuda a combatir las células cancerígenas. Un ejemplo de medicamento usado en la inmunoterapia es la Interleucina-2. Este tratamiento presenta efectos colaterales frecuentes y no todos los enfermos lo toleran.pro

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