FIBROMIALGIA – Síntomas y Tratamiento

Qué es la fibromialgia

La fibromialgia es uno de los grandes misterios de la medicina. Es una enfermedad que se caracteriza por dolores músculo-esqueléticos crónicos que pueden acometer desde las piernas hasta la cabeza.

El paciente con fibromialgia tiene múltiples dolores en el cuerpo y se siente extenuado todo el tiempo, incluso presenta un buen aspecto, el examen físico hecho por el médico no demuestra ninguna anormalidad visible y los análisis y exámenes complementarios son normales.

Justamente por la falta de hallazgos objetivos, la fibromialgia fue considerada una enfermedad de naturaleza psicosomática (psicológica y no orgánica). Su reconocimiento como «enfermedad real» sólo fue obtenido en 1987.

Pese a los frecuentes dolores en los músculos, tendones y articulaciones, esas estructuras no presentan ninguna señal de enfermedad. Las actuales teorías sugieren un problema en las áreas cerebrales responsables por la percepción de dolor. El cerebro del paciente con fibromialgia es excesivamente sensible a los estímulos dolorosos.

Por lo tanto, si usted tiene dolores en todo el cuerpo, si se siente frecuentemente cansada(o), si ya visitó a varios médicos y ninguno de ellos consigue identificar una causa, su problema bien puede ser fibromialgia.

La fibromialgia es 6 veces más común en mujeres, y su aumento prevalece conforme a la edad. Cerca del 2% de la población joven y 8% de la población longeva son portadores de esta enfermedad. La mayor parte de los casos de fibromialgia se inicia entre los 30-55 años.

En el 50% de los casos, los síntomas comienzan después de un evento específico, tal como un estrés físico o psicológico. En el otro 50%, no se consigue detectar ningún desencadenante para el surgimiento de los síntomas. Personas con historial familiar positivo, presentan 8 veces más posibilidades de tener fibromialgia que el resto de la población, lo cual sugiere fuertemente una causa genética.

Síntomas de la fibromialgia

El cuadro clínico es de dolor difuso y puede envolver músculos, ligamentos y tendones. Muchas veces, el enfermo alude a sensaciones de articulaciones hinchadas, lo que en realidad es apenas una sensación, ya que el edema no es comprobado por examen físico hecho por el médico.

Cuado preguntamos dónde duele, muchos responden: «duele todo». Son dolores constantes y que empeoran con el contacto. El paciente con fibromialgia tiene una tolerancia menor al dolor, es decir, estímulos dolorosos de igual intensidad son mucho más sentidos por quienes padecen la enfermedad.

Uno de los criterios para el diagnóstico es el dolor al palpar por los menos 11 de los 18 puntos sensibles ilustrados abajo.

fibromialgia puntos

Dolor de cabeza, similar a la jaqueca o cefalea tensional, también es común. Otro síntoma típico es la fatiga crónica. Se trata de una completa falta de energía acompañada de una sensación de pesadez en piernas y brazos y dificultad de concentración, a veces denominada por los pacientes como “cerebro cansado”. Es muy común la asociación de fibromialgia con el síndrome de fatiga crónica.

Muchos enfermos presentan, además, quejas relacionadas al sueño, como sueño leve y ausencia de descanso después de despertar. Algunos trabajos muestran que esos pacientes no consiguen mantenerse en la etapa 4 del sueño (Sueño Delta), que es la etapa del sueño profundo, también conocida como sueño restaurador.

Otros síntomas incluyen: problemas de memoria, ojos secos, palpitaciones, aturdimiento, síndrome del intestino irritable, hormigueos, variaciones constantes de peso, deseo constante de orinar y alteraciones de humor.

La asociación con la depresión y disturbios de ansiedad es muy común. Cerca del 70% de pacientes con fibromialgia desarrollarán uno de los dos disturbios a lo largo de la vida.

Modernos exámenes de imagen consiguieron demostrar que los pacientes con fibromialgia presentan señales precoces de envejecimiento del cerebro, con reducción de la sustancia gris (zona del cerebro donde se encuentran las neuronas).

No obstante, no existe ningún examen de laboratorio o de imagen que confirme el diagnóstico de fibromialigia. En realidad, estos exámenes sólo sirven para descartar otras causas de dolor crónico. Si durante la investigación del cuadro algún examen de laboratorio o de imagen (radiografía, tomografía, ultrasonografía, etc.) detecta alteraciones o, incluso, si hubiera presencia de señales inflamatorias en las articulaciones (artritis) o señales de lesiones neurológicas detectables durante el examen físico hecho por el médico, el diagnóstico de fibromialgia debe ser repensado, ya que estas alteraciones apuntan hacia la existencia de otra causa para esos dolores.

El gran desafío para el médico es cuando la fibromialgia ocurre concomitantemente con otras enfermedades que también se presentan con dolores difusos, como osteoartritis, polimialgia reumática y artritis reumatoide. En estos casos, es muy difícil establecer el diagnóstico de fibromialgia.

Es muy importante saber que si bien la fibromialgia no es una enfermedad que acarree riesgo de muerte o cause deformaciones, los síntomas pueden ser limitantes, determinando una pésima calidad de vida en el paciente. Pacientes con fibromialgia suelen tener una calidad de vida muy mala, principalmente si no tienen un diagnóstico establecido y se encuentran bajo tratamiento.

Tratamiento de la fibromialgia

El tratamiento idealmente es realizado por un equipo multidisciplinar, con un reumatólogo, un fisioterapeuta y un psicólogo o psiquiatra. Entender lo que es la enfermedad y suprimir pensamientos negativos como “voy a morir”, “tengo cáncer” o “eso es una infección sin cura” ayuda mucho a combatir los síntomas.

A largo plazo, la inmensa mayoría de los pacientes con fibromialgia mejora respecto a sus síntomas y consigue mantener una vida activa y de calidad. Comentarios del tipo “eso es cosa de su cabeza” o “olvídelo, usted no tiene nada” son evasivas que sólo dificultan el tratamiento.

De momento, no existe cura fácil o rápida para la fibromialgia. Evite tratamientos que prometan milagros.

Ejercicios físicos aeróbicos y musculación mejoran la calidad de vida y disminuyen la intensidad de los dolores. También es importante evitar el alcohol, el tabaco y la cafeína.

Muchísimos medicamentos pueden ser usados como analgésicos, antiinflamatorios, antidepresivos, como fluoxetina, ciclobenzaprina y antiepilépticos. Los medicamentos que ayudan a dormir son también importantes, ya que una de las teorías actuales dice que los problemas relacionados al sueño pueden favorecer la aparición de la fibromialgia.

En 2009, dos nuevos medicamentos fueron aprobados con buenos resultados para el tratamiento de la fibromialgia: Milnacipran (Savella®) y Oxibato de sodio (Xyrem®).

Acupuntura para la fibromialgia

No hay evidencias de que la acupuntura funcione contra la fibromialgia. Apenas como ejemplo, un artículo publicado en 2005 dividió en dos a un grupo de pacientes. Unos recibieron el tratamiento con acupuntura y el otro con placebo (falsa acupuntura hecha con objetos puntiagudos que no eran inseridos en la piel y no estimulaban los puntos tradicionales de la acupuntura china). Los pacientes del grupo control no sabían que estaban usando placebo, todos creían que estaban siendo sometidos a la acupuntura tradicional. Al final, no hubo diferencia entre los dos grupos, ambos presentaron una reducción del dolor en el 30% de los casos.

Por lo tanto, no hay evidencias científicas inequívocas de que, por lo menos en la fibromialgia, la acupuntura sea superior a un simple efecto placebo.

Todos los medicamentos citados en el apartado anterior mostraron, en trabajos científicos, ser superiores al placebo y a la acupuntura en el control del dolor de la fibromialgia.

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