10 SÍNTOMAS DE LA ANEMIA

Los signos y síntomas de la anemia surgen cuando las células del cuerpo empiezan a tener dificultades para recibir oxigenación adecuada.

¿QUÉ ES LA ANEMIA?

La anemia es el nombre dado a la reducción del número de glóbulos rojos en la sangre. Los glóbulos rojos, también llamados hematíes o eritrocitos, son las células responsables del transporte de oxígeno por la circulación sanguínea.

Hay varios tipos de anemia, cada una de ellas con una causa específica, como deficiencia de hierro, ácido fólico o vitamina B12, infecciones, estados inflamatorios crónicos, intoxicación de la médula ósea por medicamentos, insuficiencia renal, cáncer hematológico, embarazo, enfermedades autoinmunes, enfermedades genéticas, etc.

La anemia, por lo tanto, no es una enfermedad en sí, sino una manifestación común de varias enfermedades diferentes. Para que el paciente tenga anemia, basta que el número de glóbulos rojos circulando en la sangre esté reducido.

En este texto vamos a explicar los principales signos y síntomas de la anemia, sin importar cuál sea su causa. Si deseas más informaciones sobre cómo surge la anemia, lee: ANEMIA – Síntomas y Causas

¿POR QUÉ LA ANEMIA PROVOCA SÍNTOMAS?

Para entender los síntomas de la anemia es necesario antes comprender cómo funcionan los glóbulos rojos (hematíes).

La sangre no es una sustancia puramente líquida. En ella se diluyen trillones de células, siendo los hematíes más abundantes. Los glóbulos rojos son células cuya principal función es transportar oxígeno por la sangre hasta los tejidos. Dentro de los hematíes existe una proteína llamada hemoglobina, que es la estructura responsable de la unión con la molécula de oxígeno. Una vez que el oxígeno entra en los glóbulos rojos, se une a la hemoglobina para que pueda ser transportado por todo el cuerpo.

Resumiendo el proceso de funcionamiento de los glóbulos rojos: los hematíes que están en la sangre van hasta el pulmón, captan el oxígeno respirado (ligándolo a la hemoglobina), y viajan por toda la circulación sanguínea distribuyendo ese oxígeno para que las células del cuerpo puedan funcionar adecuadamente. Cuando todo el oxígeno se entrega, los hematíes regresan a los pulmones para reiniciar el ciclo.

Cuando el paciente tiene anemia, es decir, una cantidad reducida de hematíes en la sangre, su organismo tiene mayor dificultad para distribuir el oxígeno respirado a través de los diversos tejidos del cuerpo. De ahí surgen los síntomas de la anemia. Y cuanto más grave es la deficiencia de hematíes, menor es la entrega de oxígeno a las células y más intensos son los signos y síntomas.

La anemia puede ser cuantificada en el examen de hemograma a través de los valores del hematocrito y de la hemoglobina. Explicamos con detalles cómo se diagnostica la anemia en el artículo: HEMOGRAMA – Valores Normales.

De forma resumida podemos clasificar la anemia de la siguiente forma de acuerdo con los valores de la hemoglobina en el hemograma:

  • Hemoglobina normal: por encima de 13 g/dL en los hombres o 12 g/dL en las mujeres.
  • Anemia leve: entre 10 y 12 g / dl.
  • Anemia moderada: entre 8 y 10 g/dl.
  • Anemia severa: debajo de 8 g/dl.
  • Anemia con riesgo de muerte: por debajo de 6,5 g / dl.

SIGNOS Y SÍNTOMAS DE LA ANEMIA

1. Cansancio y falta de energía

Como ya se ha dicho, cuando la cantidad de glóbulos rojos está reducida, la oferta de oxígeno para los tejidos queda comprometida. Como el oxígeno es un combustible esencial para las células, la reducción del mismo provoca síntomas de falta de energía, tales como cansancio, debilidad, falta de ánimo y comportamiento lentificado.

Las personas jóvenes suelen tener los sistemas cardiovascular y respiratorio más sanos y toleran mejor la menor oferta de oxígeno. El corazón joven es capaz de golpear con más fuerza y frecuencia y sus pulmones consiguen aumentar la cantidad de oxígeno respirado para compensar la reducción en el número de hematíes. Sus células solamente sienten la falta de energía en situaciones en las que hay una demanda mayor de oxígeno que lo habitual, como durante la práctica de ejercicios físicos, o cuando la anemia es realmente intensa.

Las personas mayores suelen presentar quejas de cansancio y falta de energía más precozmente, haciendo difícil la realización de tareas simples, como vestir, bañarse y caminar por la casa, incluso cuando la anemia no es tan grave.

El cansancio es el síntoma más común y más típico de la anemia. En cuanto a la pérdida de hematíes se instala de forma rápida, hasta los más jóvenes sienten este síntoma de forma intensa. Por otro lado, si la reducción en el número de glóbulos rojos se está desarrollando gradualmente, a lo largo de meses, el sistema cardiovascular y respiratorio consigue tener tiempo para adaptarse y el cansancio puede surgir solamente en fases más avanzadas.

2. Falta de aire

La lógica por detrás de la sensación de falta de aire es similar a la del cansancio.

La falta de aire suele ocurrir en casos graves de anemia o en los pacientes que ya presentan algún grado de mal funcionamiento cardíaco y/ o pulmonar. Como la cantidad de oxígeno que llega a las células es insuficiente, la respuesta del organismo es acelerar la frecuencia respiratoria, en el intento de aumentar la oxigenación de la sangre. El paciente respira más rápido tratando de aumentar la oferta de oxígeno para sus tejidos.

Si notar que se estás quedando sin aliento y con la respiración muy acelerada al realizar sus tareas diarias normales, principalmente aquellas que hasta hace poco eran fáciles, como caminar, subir escaleras, limpiar la casa o tomar pesas ligeras, la anemia puede ser la causa.

3. Taquicardia – Corazón acelerado

Así como hay un aumento de la frecuencia respiratoria, hay también un aumento de la actividad del corazón. El corazón acelera tratando de aumentar la cantidad de sangre que llega a los tejidos. La lógica es simple: si la sangre está pobre en hematíes, es necesario llegar más sangre, más rápidamente y en mayor cantidad para que los tejidos puedan recibir una cantidad aceptable de oxígeno.

La taquicardia que ocurre en la anemia provoca la aparición de soplo en el corazón (lee: Soplo Cardíaco – Causas, síntomas y tratamiento).

4. Dolor en el pecho

En los pacientes que ya presentan algún grado de enfermedad cardiovascular isquémica, la reducción de la oxigenación de los tejidos y la aceleración de los latidos del corazón pueden no ser bien toleradas. Si el paciente ya tiene el corazón enfermo, tendrá dificultades para aumentar su funcionamiento, e incluso una anemia leve puede ser la gota que colmó el vaso para desencadenar una isquemia cardiaca.

En pacientes con enfermedades del corazón, los valores de hemoglobina por debajo de 10 g/dl suelen ser dañinos.

Para saber más sobre dolor en el pecho y angina, lee: DOLOR EN EL PECHO – Causas y Signos de Gravedad

5. Palidez cutánea

La palidez de la piel y de las mucosas ocurre por dos motivos: el principal es la reducción de la circulación de sangre que ocurre en los tejidos periféricos, como la piel, ya que el organismo pasa a dar prioridad a los órganos nobles del cuerpo, desviando el flujo de sangre para los mismos. Como la piel recibe menos sangre, se vuelve más pálida. Además de eso, como hay una caída en el número de hematíes circulantes, la sangre se vuelve más diluida, asumiendo así un color menos vivo.

anemia
Diferencia entre piel colorada y piel pálida provocada por anemia.

Por lo tanto, en la anemia, la piel y las mucosas pasan a recibir menos sangre, y la sangre que llega está diluida por falta de hematíes. Además de la palidez, la piel también puede ser más fría.

En las personas de piel más oscura, esta palidez de la piel es más difícil de notarse. Para identificar una anemia, es necesario mirar el color de la boca y de la conjuntiva de los ojos, que se presentan más pálidas en casos de anemia.

La palidez cutánea puede no ser notada hasta que la hemoglobina caiga a valores alrededor de 10 g/dl. Por lo tanto, solamente la ausencia de palidez no descarta una anemia.

anemia
Conjuntiva pálida en paciente con anemia y conjuntiva colorada en paciente sin anemia

En los casos de anemia por carencia de hierro, la piel, además de pálida, también puede volverse más resecada y áspera.

6. Calambres

Los calambres ocurren por los mismos motivos del cansancio y de la palidez cutánea.

La desviación de la sangre a órganos más nobles hace que los músculos periféricos reciben menos oxígeno. Como el oxígeno es esencial para la generación de energía de los músculos, la falta de éste provoca graves trastornos metabólicos en las células musculares, lo que puede provocar contracciones involuntarias y el surgimiento de los calambres.

Para saber más sobre calambres, lee: CALAMBRES MUSCULARES – Causas y tratamientos

7. Síndrome de las piernas inquietas

El síndrome de las piernas inquietas, también llamado enfermedad de Willis-Ekbom, es un trastorno en el que hay una incomodidad y un deseo incontrolable de mover las piernas durante períodos de inactividad.

La anemia por deficiencia de hierro es una de las causas del síndrome de las piernas inquietas.

Explicamos este síndrome con más detalles en: Síndrome de las Piernas Inquietas – Causas y Tratamiento.

8. Dolor de cabeza

Los casos de anemia moderada a severa pueden provocar dolor de cabeza, que surge debido a una reducción del aporte de oxígeno a las neuronas. En general, el cerebro es uno de los órganos que el organismo tiende a preservar, aumentando el aporte de sangre en los casos de anemia.

El problema es que esta compensación tiene un límite y a partir de valores de hemoglobina por debajo de 8 g/dl, el cerebro comienza a recibir menos oxígeno que el necesario para su buen funcionamiento.

9. Somnolencia y dificultad de concentración

Además del dolor de cabeza, la disminución del aporte de oxígeno en las neuronas también provoca otros síntomas neurológicos, siendo que los más comunes son somnolencia y dificultad de concentración.

Estos dos síntomas, asociados a la reducción de energía en todo el cuerpo, hacen que el paciente tiende a acostarse el día todo, ya sea porque está siempre muy cansado o porque está siempre con sueño.

10. Hipotensión

La hipotensión es un síntoma común en las anemias que surgen a causa de pérdidas sanguíneas. Cuando el paciente presenta una hemorragia, pierde no sólo hematíes, sino también volumen de sangre circulante, lo que lleva a la caída de la presión arterial. La hipotensión arterial también puede aparecer en las anemias graves de cualquier origen, cuando los niveles de hemoglobina se encuentran por debajo de 6,5 g/dl.

La hipotensión se manifiesta clínicamente como debilidad extrema, piel fría y húmeda, dificultad para ponerse de pie, mareos y sensación de desmayo.

La anemia con hipotensión es una emergencia médica, indicando la transfusión de sangre tan pronto como sea posible.

DIFERENCIAS ENTRE ANEMIA AGUDA Y ANEMIA CRÓNICA

La intensidad de los síntomas de la anemia depende de dos factores: el tiempo de instalación de la anemia y la gravedad de la misma.

Las anemias crónicas, que se instalan de forma lenta y gradual, a lo largo de varias semanas o meses, no suelen causar síntomas hasta fases bien avanzadas. Como el proceso es lento, las hemoglobinas existentes tienen tiempo de adaptarse, pasando a ser más efectivas en la captación y distribución del oxígeno por el cuerpo. Además, el propio sistema cardiorrespiratorio pasa por cambios en el intento de adaptarse a las bajas concentraciones sanguíneas de hematíes.

Debido a la capacidad de adaptación del organismo, los pacientes con anemia crónica consiguen mantenerse asintomáticos en reposo hasta niveles de 8 o 9 g/dl de hemoglobina.

Lógicamente, el estado de salud previo cuenta. Si el paciente ya tiene otras enfermedades, principalmente de origen pulmonar o cardíaco, su capacidad de adaptación a la anemia es mucho menor.

Los pacientes jóvenes y en buen estado físico solamente pueden sentir los síntomas de la anemia en casos graves, con hemoglobina alrededor de 6 a 7 g/dl.

Las personas mayores pueden empezar a sentir los efectos tan pronto como los niveles de hemoglobina caigan por debajo de 10 g / dl.

En los casos de anemias agudas, con instalación rápida, como las que ocurren por hemorragias, el paciente siente los síntomas, aunque la caída de la hemoglobina no sea muy acentuada. Una hemoglobina que cae abruptamente de 14 g/dl a 10 g/dl puede ser suficiente para provocar muchos de los síntomas descritos anteriormente.

Referencias


¿Encontraste un error de traducción? Háganos saber por correo electrónico: pedro@mdsaude.com

También podría gustarte

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. OkLee mas