Mucosidad y otros cambios en la apariencia de las heces

Apariencia de las heces

Los cambios en las características normales de las heces pueden ser el primer signo de una enfermedad del tracto gastrointestinal. Desafortunadamente, muchas personas no tienen el hábito de verificar la apariencia de las heces después de cada evacuación, dejando pasar señales claras de problemas digestivos.

A pesar de ser tratada con asco y con desdén, la producción de heces es un mecanismo fisiológico igual a muchos otros de nuestro organismo. Las heces no son nada más que las sobras no absorbidas de los alimentos que consumimos a lo largo del día mezcladas con secreciones del tracto intestinal, como la bilis. La apariencia de las heces, por lo tanto, puede ser una señal importante sobre la salud del tracto gastrointestinal y no se debe descuidar.

En este artículo vamos a abordar las alteraciones más comunes de la aparición de las heces, incluyendo las siguientes situaciones: forma de las heces, presencia de moco, sangre o gotas de grasa en las heces, coloración de las heces y otros cambios comunes en su apariencia.

En este texto no vamos a abordar el estreñimiento, que ya se ha explicado en un artículo aparte, que se puede acceder a través del siguiente enlace: Estreñimiento – constipación intestinal.

¿Cómo son las heces normales?

Antes de hablar de las alteraciones, se hace necesario explicar cómo es la apariencia normal y deseada de las heces

En 1997 se propuso una clasificación de las formas más habituales de las heces, llamada escala de heces de Bristol.

Escala de heces de Bristol

Esta escala se divide en 7 tipos de heces, de acuerdo con la velocidad del tránsito intestinal:

  • Los tipos 1 y 2 ocurren en personas con un tránsito intestinal lento, con poca fibra en la alimentación y tendencia al estreñimiento intestinal.
  • Los tipos 3, 4 y 5 se consideran las formas normales, siendo el tipo 4 la forma más sana y deseable de las heces.
  • Los tipos 6 y 7 indican un tránsito intestinal acelerado, con menos tiempo para absorción de agua y nutrientes, siendo considerados diarrea.

Obs: las heces del tipo 5, si no tienen bordes bien definidos y flotan, pueden indicar un tránsito intestinal acelerado, con heces ricas en gases, carbohidratos y /o grasa. En este caso, es un tipo de diarrea, no siendo una forma deseable de evacuación.

Por lo tanto, las heces normales son sólidas, moldeadas en forma de salchicha, húmedas, tienen coloración pardusca, no causan dolor para salir y no presentan ningún otro cambio, como presencia de moco, pus o sangre.

Moco en las heces

Una de las mayores dudas en cuanto a la apariencia de las heces es en relación al significado de la presencia de moco en las heces.

La aparición de heces con moco en un paciente asintomático, sano y con las heces aparentemente normales no suele ser signo de ningún problema relevante. Este moco en las heces es sólo un resquicio del moco presente en la pared de los intestinos, cuya función es lubricarla para facilitar el paso del tránsito intestinal. Por lo tanto, pequeñas cantidades de moco pueden aparecer de forma intermitente en las heces sin que ello signifique ningún problema de salud.

Sin embargo, si la eliminación de moco es muy frecuente y en gran cantidad, esto puede señal de algún problema intestinal. El más común de ellos es el síndrome del intestino irritable, una alteración benigna del funcionamiento del intestino. En este caso, la aparición de moco suele venir acompañada de diarrea o constipación intestinal (o ambos de forma alternada). Los cólicos también son un síntoma muy común. Hablaremos sobre el síndrome del intestino irritable en un artículo aparte que será escrito brevemente.

La presencia de moco en las heces se convierte en una señal relevante si el paciente también tiene otras alteraciones, principalmente diarrea con pus y/o sangre en las heces. En este caso, las posibilidades de diagnóstico incluyen gastroenteritis infecciosas, especialmente si el paciente tiene fiebre, y enfermedades inflamatorias intestinales, como la Enfermedad de Crohn o la rectocolitis ulcerativa.

La presencia de moco y sangre en las heces en pacientes de más de 50 años puede ser una señal de tumor intestinal.

Cambios en el color de las heces

Las heces están formadas por una mezcla que contiene restos alimentarios no absorbidos, alimentos no digeridos, bacterias, agua, enzimas digestivas y bilis. La presencia de la bilis es que da la coloración habitual de las heces, que varía de color marrón claro a marrón oscuro.

La alteración del color de las heces puede ser una importante señal sobre el estado de salud del tracto gastrointestinal:

Heces verdes

La bilis es una sustancia producida en el hígado, excretada en el intestino y eliminada junto a las heces. La bilis es un pigmento verdoso que se vuelve marrón después de sufrir acción de bacterias y de las enzimas digestivas del tracto intestinal.

Las heces con tonos verdosos pueden ocurrir siempre que algo impide que la bilis se haga marrón. La causa más común es diarrea, que hace que el tránsito intestinal muy rápido, disminuyendo el tiempo de exposición de la bilis a las bacterias y las enzimas digestivas.

Un gran consumo de vegetales verdes, como la espinaca, el brócoli y la lechuga, por ejemplo, también puede hacer las heces verdosas.

Otras causas de heces verdes en los adultos son:

  • Consumo reciente de antibióticos, que pueden reducir la flora bacteriana normal de los intestinos.
  • Ingestión de alimentos o bebidas con colorantes verdes.
  • Ingestión de hierro (generalmente provoca heces negras, pero en algunos casos puede llegar a ser verde oscuro).

Las heces verdes en los bebés también es un hallazgo común, principalmente en aquellos aún bajo lactancia exclusiva. Estos bebés todavía no tienen una flora bacteriana intestinal totalmente desarrollada, por lo que la bilis no adquiere su coloración marrón característica. En general, en este grupo, las heces son verdosas o amarillentas.

En los bebés recién nacidos, las primeras evacuaciones, llamadas de meconio, son heces viscosas y de coloración verde bien oscuro. Estas heces se forman todavía dentro del útero y se vuelven más claras con el paso de los días, según nuevas heces se producen a partir de la digestión de la leche materna.

Heces negras

Heces negras suelen tener dos orígenes:

  • Sangrado del tracto gastrointestinal alto, es decir, esófago, estómago o duodeno.                        
  • Consumo de suplemento de hierro u otros medicamentos, como salicilato de bismuto.

Cuando las heces negras son causadas por sangrado del esófago, estómago o duodeno, ocurren debido a la digestión de la sangre, que necesita recorrer todo el tracto intestinal antes de ser eliminado junto a las heces. Además de las negras, las heces con sangre digerida suelen ser pastosas, pegajosas y con olor muy fuerte y desagradable. Este tipo de heces recibe el nombre de melena.

Ya las heces oscuras provocadas por el consumo de hierro se distinguen de la melena por no tener el fuerte olor desagradable y por su consistencia, que no suele ser pastosa ni pegajosa.

Heces amarillas o grasa en las heces

Las heces amarillentas suelen ser causadas por deficiencia en la absorción de grasas digeridas o por reducción de la concentración de bilis en las heces.

Los pacientes que a menudo evacuan las heces amarillentas, sobre todo si las gotas de grasa (gotas de aceite) alrededor, deben buscar orientación médica, ya que estos son signos de problemas en la digestión de la grasa ingerida. Algunas enfermedades que pueden causar malabsorción de grasas son:

Las heces amarillentas que ocurren de forma esporádica, asociadas a cuadro de diarrea de corta duración, no tienen gran importancia, pues son problemas de absorción transitorios causados, generalmente, por alguna intoxicación alimentaria o gastroenteritis viral.

Los problemas del hígado que provoquen reducción del volumen de bilis excretado en las heces también pueden llevar a la aparición de heces de color amarillo claro, como vamos a explicar a continuación.

Heces blancas o heces claras

La ausencia de bilirrubina hace que las heces tengan una coloración bien clara, algunas veces, llegan a quedar blancas. Las enfermedades como la cirrosis y la hepatitis pueden provocar heces claras, que habitualmente están asociadas a la presencia de ictericia (piel amarillenta).

Sangre en las heces

La presencia de sangre envuelta en las heces es habitualmente provocada por lesiones del recto, principalmente hemorroides o fisura anal.

Aunque la mayoría de los casos de heces con sangre son causados por lesiones benignas del ano y del recto, la presencia de sangre en las heces también puede ser un signo de enfermedad dentro del colon, como tumores, diverticulitis o enfermedad inflamatoria intestinal.

Las disfunciones causadas por gastroenteritis bacteriana también pueden provocar heces sanguinolentas.

El tema heces con sangre es muy extenso, por eso, tenemos un artículo exclusivamente sobre el tema, que se puede acceder a través de este enlace: Sangre en las heces.

Es importante no confundir la presencia de sangre en las heces con heces sólo de coloración rojiza. Esta última puede ocurrir por consumo de alimentos o bebidas con colorantes de color rojo, consumo grande de remolacha, tomate o arándano.

Otros cambios comunes en la aparición de las heces

Además de las alteraciones de la apariencia de las heces ya descritas, hay varias otras que pueden estar presentes. Vamos a resumir algunas de ellas:

Heces en cinta:

Las heces en cinta, es decir, las heces bien finas y largas suelen ocurrir en el síndrome del intestino irritable, pero puede ser una señal de cáncer de colon, principalmente si viene acompañada de sangrado.

Restos de alimentos en las heces:

No todo lo que consumes es fácilmente digerido. Alimentos como frijoles, maíz y varios otros vegetales son ricos en fibra o celulosa y pueden ser identificados en las heces sin que ello tenga ninguna relevancia clínica.

Los alimentos no digeridos en las heces sólo son una señal de problema si vienen acompañados de diarrea persistente, pérdida de peso u otros cambios en sus hábitos intestinales.

Parásitos en las heces:

Las personas infectadas por los parásitos pueden notar la presencia de pequeños parásitos en las heces. Si es su problema, busca orientación médica para iniciar el tratamiento.

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