Vasculitis – Tipos, Síntomas y Tratamiento

La vasculitis es una condición inflamatoria que provoca la destrucción de los vasos sanguíneos. Tanto las arterias como las venas pueden verse afectadas.

Qué es vasculitis

Vasculitis es el nombre dado al grupo de enfermedades que provocan inflamación de los vasos sanguíneos.

La inflamación de una arteria o vena lleva al espesamiento de su pared, disminuyendo el espacio para la circulación de la sangre. Conforme ese espesamiento progresa, el vaso puede cerrarse, cesando el flujo sanguíneo por completo. Si no se trata a tiempo, la vasculitis lleva a la cicatrización, necrosis y muerte definitiva de los vasos afectados.

En algunos casos, las vasculitis pueden causar debilitamiento de la pared de los vasos, haciéndoles ceder a la presión de la sangre y propiciando la formación de aneurismas. También puede haber rotura del vaso inflamado, llevando a cuadros como ACV hemorrágico.

Tipos de vasculitis

Las vasculitis pueden acometer cualquier tipo de arteria o vena y lesionar desde grandes vasos, como la arteria aorta, hasta vasos microscópicos, como las arteriolas de los ojos o de los riñones.

Las causas aún no están totalmente aclaradas, pero las vasculitis son, en general, procesos mediados por defectos en el sistema inmunológico, llamados enfermedades autoinmunes.

Las vasculitis pueden ocurrir secundariamente a algunas enfermedades autoinmunes, como el lupus y la artritis reumatoide; infecciones, como hepatitis C, sífilis o SIDA; o como una reacción a ciertos tipos de medicamentos.

Existen también las vasculitis primarias, es decir, aquellas que ocurren sin una causa aparente y sin estar asociadas a ninguna otra enfermedad.

Las vasculitis pueden ser divididas por el tamaño de los vasos acometidos.

a. Vasculitis de grandes vasos

Son vasculitis que afectan a las grandes arterias del cuerpo, con preferencia por la arteria aórtica.

Las vasculitis de grandes vasos más comunes son:

  • Arteritis de Takayasu: vasculitis que acomete grandes arterias, principalmente aquellas más cercanas al corazón, como la arteria aorta y sus ramas.
  • Arteritis temporal (arteritis de células gigantes): también acomete grandes arterias, principalmente la aorta y los vasos de la cara.

b. Vasculitis de medios y pequeños vasos

Son vasculitis que afectan vasos de tamaño mediano y pequeño, ahorrando la aorta. Pueden o no estar asociadas a otras enfermedades como lupus, hepatitis, esclerodermia o neoplasia.

Las vasculitis de medios y pequeños vasos más comunes son:

  • Poliarteritis nodosa.
  • Enfermedad de Kawasaki.
  • Vasculitis primaria del sistema nervioso central (vasculitis cerebral).
  • Tromboangeítis obliterante (enfermedad de Buerger).

c. Vasculitis de vasos pequeños y microscópicos

Son vasculitis que acometen los pequeños vasos dentro de los órganos. También pueden ser primarias o secundarias.

Las vasculitis de pequeños vasos más comunes son:

  • Vasculitis de Churg-Strauss.
  • Púrpura de Henoch-Schönlein.
  • Granulomatosis de Wegener.
  • Crioglobulinemia.
  • Enfermedad de Behçet.
  • Poliangeítis microscópica.

Síntomas de vasculitis

El cuadro clínico de las vasculitis depende del tamaño de los vasos inflamados y de que órganos se ven afectados.

Algunos síntomas inespecíficos son comunes a todas las vasculitis, entre ellos:

  • Cansancio.
  • Malestar.
  • Adelgazamiento.
  • Dolor abdominal.
  • Fiebre.
  • Dolor en las articulaciones.
  • Perdida del apetito.

Algunas vasculitis acometen vasos que riegan órganos internos, como intestinos, cerebro, pulmón, bazo, etc.

A menudo, las vasculitis afectan los vasos de la piel, causando lesiones que llamamos púrpura. Son signos de sangrado en el tejido subcutáneo. , como se puede ver en la imagen de abajo.

Vasculitis en los pies y manos
Vasculitis

Las vasculitis también acometen con frecuencia los vasos de los pulmones y de los riñones. En los primeros, suele causar un cuadro muy grave con hemorragia pulmonar y riesgo de insuficiencia respiratoria. En los riñones, las vasculitis suelen estar asociadas a lesiones de los glomérulos renales, provocando glomerulonefritis e insuficiencia renal aguda.

Otro signo común de las vasculitis es el acometimiento de los nervios periféricos, lo que causa dolor y pérdida de sensibilidad en los miembros.

Las vasculitis que atacan vasos de órganos internos son las más graves y pueden llevar a la muerte si no se diagnostican y se tratan a tiempo.

Diagnóstico de las vasculitis

A través de la historia clínica y del examen físico es posible imaginar qué tipo de vasculitis es más probable. Identificar qué tamaño de vaso afectado ayuda a excluir algunos tipos de enfermedad y orienta en la solicitud de exámenes complementarios.

Análisis de sangre con investigación de marcadores de enfermedad autoinmune, como ANA (lee: Anticuerpos antinucleres), ANCA, crioglobulinemias, complemento, etc. son muy útiles.

Radiografías de tórax para evaluación pulmonar y análisis como la creatinina para evaluar la función renal también son necesarios.

El examen más importante es la biopsia, que puede ser de la piel, del pulmón, del riñón o de cualquier otro tejido u órgano que presente evidencia de lesión.

Tratamiento de las vasculitis

El tratamiento de la vasculitis depende del tipo y de la presencia o no de una causa identificable.

Las vasculitis que son causadas por drogas y que quedan restringidas a la piel suelen ser autolimitadas. La simple suspensión del medicamento suele ser suficiente. En casos más agresivos se pueden utilizar corticoides durante poco tiempo.

Y las vasculitis sistémicas, es decir, aquellas que acometen órganos internos, son cuadros graves y deben ser tratadas agresivamente. El tratamiento suele ser con drogas inmunosupresoras pesadas, como corticoides a dosis elevadas, ciclofosfamida, azatioprina, micofenolato mofetilo, rituximab o metotrexate.

En casos más dramáticos, el tratamiento con plasmaféresis suele ser necesario.

Referencias


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