TDAH – Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad

Índice

En este artículo vamos a abordar los siguientes puntos sobre el trastorno por déficit de atención con hiperactividad:

  • Qué es el TDAH.
  • Cuáles son las causas.
  • Cuáles son los síntomas.
  • Cuáles son los criterios diagnósticos.
  • Cómo se realiza el tratamiento.

Introducción

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno neuroconductual común en la infancia, caracterizado por hiperactividad, impulsividad y/o falta de atención que son desproporcionados a la edad del niño e intensos lo suficiente para afectar su funcionamiento cognitivo, académico, conductual, emocional y social.

El TDAH es el trastorno mental más común en los niños y adolescentes y puede persistir durante la vida adulta. Este trastorno es más común en los niños que en las niñas, y habitualmente se descubre durante los primeros años escolares, cuando el niño comienza a tener problemas de comportamiento o dificultades para mantenerse atento.

Aunque no existe tratamiento que cure el TDAH, el mismo puede ayudar al paciente a lidiar con los síntomas. El tratamiento generalmente implica medicamentos e intervenciones de comportamiento. El diagnóstico y el tratamiento precoces pueden hacer una gran diferencia en el resultado final.

Qué es el trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Aunque este disturbio se llame trastorno por déficit de atención con hiperactividad, la hiperactividad no necesariamente forma parte del cuadro. Existen tres subtipos aceptados de TDAH:

  • Tipo con predominio del déficit de atención.
  • Tipo con predominio de la impulsividad-hiperactividad.
  • Tipo combinado (tipo inatento + tipo hiperactivo-impulsivo).

El trastorno de déficit de atención e hiperactividad es, por lo tanto, un grupo de síntomas conductuales que incluyen falta de atención, hiperactividad y / o impulsividad (explicaré las características de cada uno de ellos más adelante en la parte de los síntomas).

El cuadro de TDAH tiende a ser notado en edad precoz, siendo 1/3 de los casos diagnosticados antes de los 6 años. El restante suele ser diagnosticado hasta los 12 años.

Estudios muestran que el TDAH está presente en cerca del 10% de los niños entre 4 y 17 años (15% en los niños y 7% en las niñas). La forma hiperactiva es cuatro veces más común en los niños que en las niñas. En la forma inatenta, el predominio masculino es un poco menor, siendo “solamente” dos veces más comunes que en las niñas.

A pesar de la tendencia de mejora del cuadro con la edad, muchos adultos que son diagnosticados con TDHA en la infancia permanecen presentando algunos síntomas para el resto de la vida.

Causas del TDAH

Un desequilibrio en el metabolismo de los neurotransmisores, incluyendo dopamina y noradrenalina, en la corteza cerebral parece desempeñar un papel primordial en la enfermedad. Además, estudios de imagen de la estructura del cerebro de niños con y sin TDAH demuestran diferencias significativas en muchas áreas. Los niños con trastorno de déficit de atención e hiperactividad tienden a presentar, entre otras alteraciones, menor volumen cerebral y cerebelar y reducción del espesor del córtex en varias regiones, principalmente pre-frontal y frontal.

Estas alteraciones parecen tener un fuerte componente genético en virtud de la gran concordancia entre gemelos idénticos: cuando uno de los hermanos tiene TDAH el riesgo del otro tener es del 92%. Además, la historia familiar suele ser un factor de riesgo muy importante. Los estudios genéticos realizados en familias con más de un caso de TDAH identificaron una serie de genes que parecen desempeñar un papel relevante en el desarrollo del trastorno.

Factores ambientales

Varios factores ambientales pueden desempeñar un papel secundario en la patogénesis del TDAH, sin embargo, el grado de importancia de cada uno de ellos sigue siendo controvertido.

Algunos posibles factores aún en estudio incluyen:

  • Aditivos alimentarios, tales como colorantes o aromas artificiales y conservantes.
  • Consumo de azúcar refinado.
  • Alergia o intolerancia alimentaria (por ejemplo: huevos, leche o gluten).
  • Deficiencia de ácidos grasos esenciales, incluyendo Omega 3.
  • Traumatismo craneal en la infancia.
  • Deficiencia de hierro y cinc.
  • Tabaquismo durante el embarazo.
  • Consumo de alcohol en el embarazo.
  • Exposición prenatal a ciertos fármacos, como paracetamol y antidepresivos.
  • Parto prematuro.
  • Bajo peso al nacer.
  • Exposición al plomo.

Enfermedades asociadas

Los niños y adolescentes con TDAH a menudo tienen otros trastornos mentales asociados, incluyendo:

  • Trastorno oposicionista desafiante apositivo (TOD).
  • Desviación de conducta o trastorno de conducta.
  • Trastorno de ansiedad generalizada.
  • Depresión.
  • Dificultades de aprendizaje.
  • Trastorno bipolar.
  • Síndrome de Tourette.
  • Trastorno de la desregulación perturbadora del humor.
  • Trastorno del sueño.

Síntomas del TDAH

Como ya se ha señalado, el TDAH es un síndrome con dos sintomatologías principales: hiperactividad/impulsividad y inatención. Cada uno de los tipos de TDAH tiene su propio estándar y curso clínico.

1. Hiperactividad e impulsividad

Los comportamientos hiperactivos e impulsivos casi siempre ocurren simultáneamente en los niños pequeños. El TDAH con subtipo predominantemente hiperactivo-impulsivo se caracteriza por la incapacidad del niño de mantenerse quieta o de controlar su comportamiento.

Los niños con este subtipo suelen perturbar el ambiente escolar y tienen dificultades de relación. Generalmente son niños considerados “problemáticos”, que pueden acabar siendo aislados del grupo, no recibiendo invitaciones para fiestas de cumpleaños o para dormir en la casa de amigos.

Los síntomas y los comportamientos de hiperactividad e impulsividad pueden incluir:

  • Agitación excesiva. El niño tamborilea con las manos, pateando la silla delantera, torciendo en el asiento, equilibrándose en la silla, etc.
  • A menudo abandona su silla en el aula o en otras situaciones en las que se espera que el niño permanezca sentado.
  • Sensación de inquietud, sintiendo necesidad de estar siempre corriendo o escalando cosas, especialmente en situaciones en las que este comportamiento es inapropiado.
  • Dificultad para jugar juegos de forma tranquila o silenciosa.
  • Estar a menudo “a mil por hora”. Es un niño lleno de energía, que no para quieto.
  • Dificultad de esperar  su vez
  • Dificultad de esperar su turno.
  • Verborrea. El niño “habla por los codos”.
  • Suele dar respuestas rápidas sin pensar mucho en lo que va a decir. A veces, responde antes de que la pregunta haya sido finalizada.
  • A menudo interrumpe la conversación o las actividades de los demás.

Los síntomas hiperactivos e impulsivos generalmente se notan alrededor de los cuatro años de edad. El mal comportamiento se vuelve peor y alcanza su pico a los 8 años. A partir de ahí, el cuadro empieza a mejorar hasta llegar a ser menos perceptible en la adolescencia. Los síntomas hiperactivos suelen mejorar más rápidamente que los síntomas impulsivos (los últimos 3 de la lista).

2. Déficit de atención

El subtipo predominantemente inatento del TDAH se caracteriza por una capacidad reducida de atención y velocidad menor de procesamiento y respuesta. Los niños parecen soñar despiertos, tienen dificultad de concentración y parecen ser más lentos.

Los síntomas y los comportamientos de inatención pueden incluir:

  • Falla en prestar atención a los detalles, cometiendo a menudo errores por descuido o negligencia en las tareas escolares.
  • Dificultades en mantener la atención en las clases, conversaciones, juegos o lecturas más prolongadas.
  • Parece no oír, incluso cuando le hablamos directamente (parece estar siempre con el pensamiento en otro asunto).
  • No sigue las instrucciones y no termina los trabajos escolares, generalmente por pérdida de concentración.
  • Dificultades en organizar tareas y actividades o de mantener materiales y pertenencias en orden. Es un niño desorganizado, con dificultad de gestionar el tiempo.
  • Evita, no tiene gusto o se rehúsa de involucrarse en tareas que requieren esfuerzo mental constante.
  • Pierde objetos necesarios para tareas o actividades, como materiales escolares, libros, llaves o prendas de vestir.
  • Fácilmente distraído por estímulos irrelevantes o pensamientos no relacionados.
  • Se olvida con frecuencia de las actividades cotidianas, como trabajos de casa o tareas domésticas.

Los síntomas del déficit de atención no suelen ser evidentes hasta que el niño tenga entre ocho y nueve años de edad, ya que muchos de ellos son comunes en cualquier niño pequeño.

Criterios diagnósticos del TDAH

Para ser considerada portadora de TDAH, el niño necesita tener al menos 6 de los comportamientos de hiperactividad-impulsividad o déficit de atención listados anteriormente. Si tienes al menos 6 de cada lista, tiene el subtipo combinado.

Es importante destacar que casi todos los niños pueden presentar de forma eventual uno o más de los comportamientos listados arriba. La mayoría de los niños sanos son inatentos, hiperactivo o impulsivo en varios momentos del día. Es normal que los niños en edad preescolar tengan cortos períodos de atención y no puedan permanecer enfocados en una actividad por mucho tiempo. Incluso los niños mayores y los adolescentes pueden tener una capacidad menor de concentración, dependiendo de su grado de interés en determinada actividad.

El mismo raciocinio se aplica a la hiperactividad. Los niños pequeños están naturalmente llenos de energía. Además, algunas de ellos tienen una necesidad mayor de ejercitarse que otras. Un niño nunca debe ser clasificado como TDAH solamente porque es diferente o más activa que sus amigos o hermanos.

Los niños que tienen problemas en la escuela, pero se llevan bien en casa e interactúan normalmente con los amigos y con los hermanos habitualmente tienen algún otro problema interfiriendo en su desempeño académico que en el TDAH. Lo mismo vale para niños que son hiperactivos o distraídos  en casa, pero cuyas tareas escolares y las amistades no se ven afectadas.

Lo que caracteriza al TDAH es la repetición constante y prologada de los comportamientos listados, que son claramente más intensos que los presentados por los colegas. Para ser TDAH, el niño necesita tener estos comportamientos de forma frecuente por lo menos 6 meses y deben surgir de forma habitual en más de un ambiente, como en la escuela y en el hogar, por ejemplo.

Los síntomas del TDAH deben perjudicar el desempeño del niño en las actividades académicas y sociales. Tanto los comportamientos hiperactivos-impulsivos como los de inatención suelen resultar en rechazo de los colegas.

El diagnóstico del trastorno del déficit de atención con hiperactividad requiere una evaluación minuciosa por parte de un profesional con experiencia en el problema, ya sea psiquiatra o pediatra. Para que una persona reciba el diagnóstico de TDAH, los síntomas de inatención y/o hiperactividad-impulsividad deben ser duraderos y perjudiciales para su funcionamiento normal. El médico también debe asegurarse de que los síntomas del paciente no puedan ser justificados por otras condiciones médicas o psiquiátricas.

La mayoría de los niños reciben el diagnóstico de TDAH durante los años de enseñanza primaria. Para un adolescente o adulto recibir el mismo diagnóstico, hay que confirmar que los síntomas ya estaban presentes antes de los 12 años de edad.

Tratamiento del TDAH

Las estrategias de tratamiento para niños con TDAH varían de acuerdo con la edad. La información incluida en este texto es consistente con las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría, Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente, Instituto Nacional de Salud y Excelencia Clínica del Reino Unido y la Red Europea de Trastornos Hipercinéticos.

Tratamiento de los niños de 4 a 5 años

Para los niños en edad preescolar que presentan a los criterios diagnósticos del TDAH se recomienda terapia conductual como tratamiento inicial. Esta terapia puede ser administrada por los padres o profesores con el apoyo del médico y de un pedagogo.

La adición de medicamentos a la terapia conductual solamente suele indicarse si no hay progreso con el tratamiento no medicamentoso. Ejemplos de situaciones en que el inicio de la medicación puede ser justificado:

  • Riesgo de expulsión de la guardería o preescolar por mal comportamiento.
  • Comportamiento que trae un riesgo significativo de lesión a otros niños o cuidadores.
  • Lesiones del sistema nervioso central, sospechosas o confirmadas, como por ejemplo aquellas provocadas por la exposición prenatal al alcohol o a la cocaína.
  • Cuando los síntomas de TDAH interfieren con otros tratamientos necesarios.

Cuando la medicación es necesaria en este grupo de edad, la más indicada es el estimulante metilfenidato, también conocido por los nombres comerciales Ritalina o Concerta.

Aunque pueda parecer un contraseño tratar el TDAH con un medicamento considerado estimulante, funciona porque aumenta la oferta de neurotransmisores cerebrales como la dopamina y noradrenalina, que desempeñan papeles esenciales en el pensamiento y la atención.

Tratamiento de los niños mayores de 6 años

En los niños en edad escolar y adolescentes, el tratamiento inicial puede ser hecho con medicación y terapia conductual. La elección entre medicamentos estimulantes y no estimulantes depende de las características de cada paciente. La opinión de la familia debe ser siempre tenida en cuenta a la hora de comenzar el tratamiento con medicamentos.

Los medicamentos más utilizados para el TDAH son:

  • Metilfenidato.
  • Dexmetilfenidato.
  • Dextroanfetamina.
  • Lisdexanfetamina.
  • Atomoxetina.
  • Bupropión.
  • Venlafaxina.
  • Clonidina.

Los mejores resultados ocurren cuando se utiliza un enfoque multidisciplinario, con pedagogos, padres, terapeutas y pediatra trabajando juntos. La actividad física regular también suele ayudar.

Los estudios sobre alteraciones de la dieta en el paciente con TDAH hasta el momento no fueron concluyentes. Algunos médicos sugieren una prueba de 5 semanas con una dieta sin conservantes y colorantes artificiales, con poco azúcar refinado, gluten, leche y huevos.

Cuidar a un niño con trastorno de déficit de atención e hiperactividad puede ser un desafío para toda la familia. Los padres pueden ser perjudicados por el comportamiento de sus hijos y el estrés de lidiar con el TDAH puede llevar a los conflictos conyugales. Estos problemas pueden agravarse por la carga financiera que el trastorno puede imponer a las familias.

Los hermanos de un niño con TDAH también pueden tener dificultades, sobre todo si el hermano o la hermana son muy exigentes o agresivos. Es común que acaben recibiendo menos atención porque exigen menos de sus padres.

¿Encontraste un error de traducción? Háganos saber por correo electrónico: pedro@mdsaude.com

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