PIELONEFRITIS – Causas, Síntomas y Tratamiento

Infección del tracto urinario es cualquier cuadro infeccioso que afecta a una o más partes del tracto urinario, formado por los riñones, uréteres, vejiga y uretra.

Las infecciones urinarias bajas son las que afectan a la vejiga y/o la uretra. Las infecciones urinarias altas se producen cuando hay comprometimiento de por lo menos uno de los riñones.

  • La infección de la vejiga recibe el nombre de cistitis.
  • La infección de la uretra se denomina uretritis.
  • La infección en los riñones se llama pielonefritis.

En este artículo nos centraremos en solamente una infección renal, es decir, la pielonefritis.

Qué es pielonefritis

La pielonefritis es una infección bacteriana de uno o ambos riñones. La infección renal es un caso potencialmente grave, ya que estamos hablando de infección de un órgano vital. Es un cuadro que puede tener gravedad similar a la neumonía.

Si no se trata a tiempo y correctamente, la pielonefritis puede llevar a la sepsis y al fallo múltiple del órgano. Afortunadamente, la gran mayoría de los casos responde bien al arsenal de antibióticos disponibles en el mercado. Los casos que evolucionan de manera negativa son los que tardan a recibir el tratamiento o cuando el paciente ya está demasiado debilitado por otras enfermedades.

La pielonefritis es una causa frecuente de formación de cicatrices en los riñones y puede llevar a la pérdida parcial de la función renal, especialmente en pacientes que tienen infecciones recurrentes.

Causas de pielonefritis

La infección renal ocurre de dos maneras. La ruta principal es la ascendente, cuando las bacterias de la vejiga alcanzan los uréteres y pueden subir hasta los riñones. Esto ocurre, típicamente, en la cistitis no tratada o tratada inadecuadamente.

Con menos frecuencia, la colonización asintomática de la vejiga por bacterias también puede ser la fuente de una infección renal. En estos casos, el paciente tiene bacterias en su vejiga, pero no muestra síntomas, porque los gérmenes solamente están colonizándola, sin atacarla. Por lo tanto, no todas las personas informan síntomas de cistitis antes de la llegada de la pielonefritis.

Pielonefritis
Bacterias de la vejiga subiendo al riñón izquierdo.

El segundo modo de infección de los riñones es por la sangre, cuando una bacteria que está causando una infección en alguna parte del cuerpo viaja través del torrente sanguíneo y se aloja en el riñón. Esta ruta es mucho menos frecuente que la vía ascendente.

Además de la cistitis, que es el principal factor de riesgo, hay otras situaciones que pueden aumentar el riesgo de infección de los riñones. Podemos citar el uso de catéteres vesicales, cirugías urológicas, cálculo renal, anormalidades anatómicas del tracto urinario y enfermedades de la próstata que causan obstrucción del flujo de la orina.

Pacientes con sistema inmune débil, tal como en el caso de los diabéticos, insuficientes renales, cirrosis, portadores del virus VIH o pacientes que toman medicamentos inmunosupresores, tienen un mayor riesgo de presentar una cistitis que evoluciona para una pielonefritis.

Síntomas de pielonefritis

Los síntomas típicos de la pielonefritis son fiebre, dolor lumbar, náuseas, vómitos y caída del estado general. Puede haber también síntomas de cistitis, como dolor al orinar y ganas de ir al cuarto de baño frecuentemente, incluso cuando la vejiga está vacía. Otra señal común es la presencia de sangre en la orina (hematuria), que se presenta normalmente como una orina color de Coca-Cola.

La pielonefritis se divide clínicamente en 3 categorías:

  • Pielonefritis aguda no complicada.
  • Pielonefritis aguda complicada.
  • Pielonefritis crónica.

Pielonefritis aguda no complicada

Generalmente ocurre en mujeres jóvenes sin antecedentes de enfermedades o cambios en la anatomía del sistema urinario.

El cuadro clínico es de fiebre alta, escalofríos, náuseas, vómitos y dolor lumbar. Los síntomas de la cistitis, como sensación de ardor al orinar, pueden o no estar presentes.

Al igual que en la cistitis, la principal bacteria causadora  de la pielonefritis es la Escherichia coli.

Solamente es necesaria la hospitalización en casos severos. Si el paciente tiene buen estado general y es capaz de tomar antibióticos orales, se puede hacer el tratamiento en casa.

Pielonefritis aguda complicada

La pielonefritis complicada evoluciona con absceso dentro o alrededor de los riñones, necrosis de la papila renal o producción de gases en el riñón, un cuadro llamado pielonefritis enfisematosa.

La pielonefritis complicada por lo general ocurre en personas con obstrucción del tracto urinario,  bacterias resistentes a los antibióticos o en diabéticos.

El cuadro clínico es igual a la pielonefritis no complicada, sin embargo, presenta poca respuesta a los antibióticos. El paciente puede presentar una respuesta solamente parcial, con una pequeña mejora del cuadro, pero con fatiga, malestar general, falta de apetito y náuseas que persisten durante varios días.

Una pielonefritis que no mejora después de la terapia antibiótica apropiada debe ser completamente estudiada con exploraciones de imágenes como la tomografía computadorizada y ultrasonido (ecografía), para investigación de anomalías que pueden estar perpetuando la infección.

Pielonefritis crónica

La pielonefritis crónica es una infección urinaria recurrente, generalmente asociada a malformaciones urinarias, obstrucciones por cálculo renal o reflujo vesicoureteral (reflujo de orina desde la vejiga hacia el uréter y los riñones). Generalmente lleva a la cicatrización del riñón y la insuficiencia renal crónica, especialmente en niños con reflujo urinario.

Complicaciones de la pielonefritis

Como ya se mencionó, si no se trata la pielonefritis adecuadamente con antibióticos, hay un gran riesgo de progresión para la sepsis severa. Las bacterias presentes en el riñón pueden llegar fácilmente al torrente  sanguíneo, propagándose por todo el cuerpo y pudiendo causar el fallo multiorgánico.

Otro problema de la pielonefritis, especialmente si recurrente, es el daño renal permanente. Pacientes con pielonefritis crónica pueden evolucionar con insuficiencia renal terminal y necesitar de hemodiálisis.

Diagnóstico de pielonefritis

El diagnóstico de infección renal generalmente se hace solamente con síntomas clínicos. Pruebas de laboratorio ayudan a confirmar el diagnóstico. El hemograma presenta típicamente un conteo elevado de glóbulos blancos y la PCR está elevada. En la prueba de orina son comunes los hallados de pus (leucocitos en la orina) y sangre (hematíes en la orina).

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El urocultivo debe ser siempre solicitado ya que es capaz de identificar la bacteria causante de pielonefritis, ayudando en la elección de los antibióticos apropiados. Sin embargo, como el urocultivo tarda al menos 48 horas para quedarse pronto, no debemos esperar su resultado para iniciar el tratamiento con antibióticos. Después de salir los resultados, el médico decide mantener el antibiótico inicial o cambia para un más eficaz.

Tratamiento de la pielonefritis

En general, se realiza el tratamiento de la pielonefritis en el hospital con antibióticos intravenosos. Si el paciente tiene buena salud y está todavía en buenas condiciones, puede recibir la primera dosis por vía intravenosa y luego completar el resto del tratamiento en el hogar con antibióticos orales. En la mayoría de los casos, sin embargo, el paciente está bien discapacitado y dos o tres días de hospitalización terminan siendo necesarios para controlar la infección

En pacientes con pielonefritis crónica, es necesaria la evaluación del urólogo. A menudo, el paciente debe someterse a una cirugía a fin de corregir las anormalidades anatómicas del sistema urinario que están perpetuando una infección renal.

La pielonefritis no es una enfermedad contagiosa, por lo que no hay riesgo de contaminación de los parientes o personas cercanas.

La pielonefritis debe siempre ser tratada con antibióticos. Medicamentos llamados “naturales” pueden proporcionar alivio temporal, pero solamente posponen el tratamiento adecuado de la infección, causando riesgos para el paciente.

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