ERITEMA INFECCIOSO – Transmisión, Síntomas y Tratamiento

La forma más común de transmisión del parvovirus B19 es a través del contacto con las secreciones de las vías respiratorias, inclusive en pacientes con enfermedad asintomática.

El eritema infeccioso es una enfermedad contagiosa de origen viral, que es capaz de causar fiebre y erupciones en el cuerpo. Esta virosis afecta preferentemente a niños en edad escolar, pero también puede llegar a la población adulta.

El eritema infeccioso es causado por un virus llamado parvovirus B19, razón por la cual también puede ser llamado parvovirosis. El eritema infeccioso también es conocido por otros nombres, siendo los más comunes: quinta enfermedad, megaloeritema, síndrome del niño abofeteado o “cachetada en la mejilla”.

En este artículo vamos a explicar qué es el eritema infeccioso, cuáles son sus síntomas,  formas de transmisión y opciones de tratamiento.

Qué es eritema infeccioso (quinta enfermedad)

Como ya se mencionó en la introducción al artículo, la quinta enfermedad es una infección de origen viral, cuya población más afectada es los niños entre 5 y 15 años. Alrededor del 70% de las personas alcanzan la edad adulta ya poseyendo  anticuerpos contra el parvovirus B19, razón por la cual este virus es mucho menos común en este grupo de edad. Sin embargo, quien consiguió pasar toda la infancia y la adolescencia sin ser infectado con el virus puede desarrollar eritema infeccioso en cualquier fase de la edad adulta.

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El parvovirus B19 es un virus que puede infectar solamente a los seres humanos. Es diferente del parvovirus canino, que es capaz de causar infección grave en los perros, pero es completamente inofensivo para los seres humanos. Por lo tanto, el parvovirus humano no se transmite a los perros, al igual que el parvovirus canino no es contagioso a los seres humanos.

El eritema infeccioso es la presentación clínica más común de la infección por el parvovirus B19, pero no es el único.

La infección por parvovirus B19 es generalmente benigna y asintomática en la mayoría de los casos, pero puede causar cuadros graves de anemia y aplasia de la médula ósea en pacientes inmunodeprimidos, mujeres embarazadas (grave para el feto) y pacientes portadores de anemia falciforme. En este artículo vamos a atenernos solamente al eritema infeccioso.

Transmisión del parvovirus B19

La forma más común de transmisión del parvovirus B19 es a través del contacto con las secreciones de las vías respiratorias. Este hecho es interesante porque muchos de los pacientes con eritema infeccioso pueden no mostrar síntomas respiratorios. Incluso en la ausencia de estornudos, tos, secreción nasal o cualquier otro síntoma respiratorio, el parvovirus B19 pueden encontrarse en grandes cantidades en la saliva de pacientes enfermos.

La forma más común de transmisión del parvovirus B19 es a través del contacto con las secreciones de las vías respiratorias

Esta existencia del virus en las secreciones orales hace con que la transmisión pueda ocurrir a través del beso, de las gotitas de saliva durante una conversación (esputos), de manos contaminadas, de vasos y cubiertos contaminados, de la ropa de cama, etc. Como el virus es capaz de sobrevivir muchas horas en el ambiente, la transmisión a través de objetos inanimados recientemente manejados por personas contaminadas es una forma muy común de contagio.

El paciente se vuelve contagioso de 5 a 10 días después de infectarse y permanece así durante unos 5 días. Como el período de incubación puede durar de 4 a 14 días, en muchos casos, en el momento que el paciente está más contagioso, él aún es asintomático.

La aparición de los síntomas coincide con la aparición de los anticuerpos, que son responsables de romper la etapa infecciosa de la enfermedad. Por lo tanto, en general,  cuando el paciente presenta la erupción clásica, ya no es contagioso.

Otra forma de transmisión del parvovirus B19 se llama transmisión vertical, que es la que se produce de madre a feto. Una mujer que nunca ha tenido eritema infeccioso y que se infecta durante el embarazo puede transmitir el virus al feto. Si esta transmisión se produce en las primeras 20 semanas del embarazo, existe un mayor riesgo de aborto

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Las mujeres embarazadas que ya han tenido contacto con el parvovirus durante la infancia, aunque no han desarrollado síntomas, son inmunes al virus y no hay el riesgo de tener problemas en el embarazo.

El parvovirus B19 también puede ser transmitido por transfusión de sangre.

Síntomas del eritema infeccioso

La mayoría de los pacientes que tienen contacto con el parvovirus B19 por primera vez no desarrolla ningún síntoma. Otros cuentan con un cuadro demasiado suave, como cualquier resfriado común.

El resultado es que, aunque el 70% de los adultos ya han tenido algún tipo de contacto con el virus, solamente una minoría es consciente de ello.

En pacientes que desarrollan síntomas de eritema infeccioso, el cuadro comienza como un virus no específico, con síntomas como congestión nasal, fiebre baja, dolor de garganta, estornudos, dolor de cabeza, tos, malestar, picor por el cuerpo y dolor en las articulaciones. Este cuadro inicial, llamado pródromo, dura de 2 a 3 días y luego desaparece.

Eritema infeccioso

Dos a siete días después de la fase prodrómica, vienen los síntomas, esta vez en forma de erupciones en la piel, llamadas erupción o rash. El rash del eritema infeccioso se comporta, normalmente, en 3 etapas.

Etapa 1 – la erupción comienza en la cara, dando al paciente un aspecto de “mejilla cachetada”. Este rash es característicamente bien rojizo, afectando a ambas mejillas y con discreto relieve. En general, se conservan las áreas alrededor de la nariz, boca y ojos.

Este rash facial es más común en niños que en adultos y generalmente perdura de 2 a 4 días. No es doloroso, pero puede causar algunos picores.

Etapa 2 – 1 a 4 días después dela erupción facial, el rash se extiende a través del cuerpo. En esta etapa, las lesiones de piel son de aspecto muy característico, que se llama rash reticular o rash en forma de red, como se aprecia en la foto de la apertura del texto. La erupción reticular es más común en niños que en adultos.

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En los adultos, los síntomas de eritema infeccioso pueden variar. Además del rash frecuentemente no presentar el típico aspecto reticular, pudiendo ser fácilmente confundido con el rash de la rubéola, de la escarlatina o de alergias de piel, algunos adultos pueden incluso no desarrollar ningún tipo de rash.

Mientras que más del 75% de los niños exhiben erupciones en la piel, menos del 50% de los adultos lo hacen.

En algunas personas, principalmente en mujeres adultas, el síntoma más importante y a veces el único de la infección por el parvovirus B19 es un intenso dolor en las articulaciones, generalmente con signos de artritis (dolor, calor e hinchazón en las articulaciones). Manos, muñecas, rodillas, tobillos y pies son los más afectados.

La manifestación articular suele perdurar de 1 a 2 semanas, pero en algunos casos puede tardar meses para desaparecer completamente.

Etapa 3 – Después de la etapa aguda de la erupción, que dura de 1 a 3 semanas, el paciente aún puede pasar semanas o incluso meses experimentando recurrencias del rash, especialmente después del contacto con agua caliente, excesiva exposición al sol, días más calurosos, estrés psicológico o ejercicio físico intenso.

Después de la curación, el paciente se vuelve inmune a la enfermedad.

Diagnóstico del eritema infeccioso

Cuando el cuadro clínico es muy característico, con el tipo de cachetada y el rash reticular en el cuerpo, el diagnóstico puede ser hecho solamente por medio de los síntomas clínicos.

En los casos en que hay dudas, el médico puede solicitar una serología para el parvovirus B19, que es una prueba de sangre que busca la presencia de anticuerpos contra el virus. Cuando el paciente se presenta con lesiones cutáneas y/o dolor en las articulaciones, suelen haber anticuerpos específicos contra el parvovirus B19 circulantes en la sangre.

Tratamiento del eritema infeccioso

En la mayoría de los casos el eritema infeccioso es una enfermedad benigna y autolimitada, que se cura sola,  sin necesidad de ningún tipo de tratamiento.

Si el paciente se queja de picazón o dolor articular, se puede prescribir medicaciones sintomáticas tales como antihistamínicos o analgésicos para aliviar los síntomas.

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