HEPATITIS C – Síntomas, Transmisión y Tratamiento

La hepatitis es un término que significa inflamación del hígado. Hay varias causas de hepatitis, incluyendo drogas, toxinas, abuso de alcohol e  infecciones. La hepatitis C es una inflamación del hígado causada por un virus llamado virus de la hepatitis C (VHC o HCV), que tiende a ser crónica y puede llevar a la cirrosis. La mayoría de los pacientes con hepatitis C permanece asintomática durante muchos años y puede ni siquiera  saber que está infectada con el virus.

Hasta hace unos años, la hepatitis C era una infección con pocas posibilidades de curación y opciones de tratamiento que provocan  varios efectos secundarios importantes. Afortunadamente, esta situación ha cambiado en los últimos años y nuevas drogas, tales como el Sofosbuvir, pueden alcanzar tasas de curación de hepatitis por encima del 90%.

En este artículo vamos a abordar de una manera sencilla las principales características de la hepatitis C, incluyendo síntomas, transmisión, diagnóstico y opciones de tratamiento actuales.

Si quieres saber acerca de las diversas formas de hepatitis existentes, visite los siguientes artículos:

Hepatitis C

La hepatitis C tiene dos características importantes: la primera es el hecho de que se trata de una infección que puede permanecer asintomática hasta fases avanzadas. La destrucción del hígado ocurre lentamente, y a veces los síntomas aparecen solamente 20 años después de la contaminación. La mayoría de los pacientes infectados con el virus de la hepatitis C no sospecha de esto.

El segundo dado que merece mención es el hecho de que, a finales de la década de 1980, no sabíamos que el  VHC existía y, como tal, las  bolsas de transfusión de sangre no eran probadas para el virus. Durante mucho tiempo la hepatitis C fue llamada hepatitis no-A, no-B. Se sabía que había un tipo de diferente de las conocidas hepatitis A y hepatitis B, sin embargo, la causa y la forma de transmisión eran desconocidas.

Las personas que recibieron transfusiones de sangre eran  infectados por el virus C y ni ellas ni los médicos eran conscientes de ello. El resultado es que hoy en día encontramos miles de pacientes con hepatitis C en etapa avanzada de la enfermedad, que fueron contaminados inadvertidamente desde hace 2 o 3 décadas. Se estima que hasta 10% de las unidades de sangre durante la década de 1980 fueron contaminadas con hepatitis C.

Transmisión de la hepatitis C

El principal medio de transmisión del VHC es a través de la exposición a la sangre infectada.

En el inicio de la década de 1990 los donantes de sangre pasaron a hacer prueba de hepatitis C. Desde entonces, la  transfusión de sangre dejó de ser la principal vía de transmisión. Actualmente, la tasa de contaminación por hepatitis C a través de la transfusión de sangre es solamente 1 caso para cada 1,9 millones de transfusión. Por lo tanto, casi todos los casos de hepatitis C de origen vía transfusión todavía vistos en los días de hoy se originaron en décadas pasadas.

Hoy en día, la ruta principal de contaminación es a través del uso de drogas inyectables con agujas compartidas  entre los usuarios.

La hepatitis C también se puede transmitir por vía sexual, a pesar del riesgo  ser mucho menor que de la hepatitis B, VIH u otra ETS.

Si por la vía sexual el VIH es más contagioso, en virtud del contacto con sangre el virus de la hepatitis C es más peligroso. Se orienta no compartir cepillos de dientes o aparatos de  afeitar por el riesgo de transmisión con pequeños volúmenes de sangre.

Otras vías de transmisión menos comunes son a través del trasplante de órganos de donantes infectados, hemodiálisis, accidentes en ambientes hospitalarios, tatuaje, body piercing y la transmisión perinatal.

Síntomas de la hepatitis C aguda

Como ya se mencionó anteriormente, la hepatitis C es, frecuentemente, una infección asintomática durante muchos años. Sin embargo, hasta un 20% de los pacientes presentan un cuadro de hepatitis aguda, que ocurre en 1 a 3 meses después de la contaminación.

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Los síntomas de la hepatitis C aguda incluyen malestar, náuseas y vómitos, ictericia (piel amarilla), picazón del cuerpo, fatiga y dolor abdominal en la región hepática (debajo de las costillas a la derecha). En los  análisis de sangre se puede detectar aumento de las enzimas hepáticas (TGO y TGP, también llamada ALT y AST) (lee: TRANSAMINASAS ALTAS – GPT (ALT) y GOT (AST)). Los síntomas pueden durar de 2 a 12 semanas.

Es importante recordar que el 70% de los pacientes no presentan síntoma después de la contaminación.

Síntomas de la hepatitis C crónica

El gran riesgo de la hepatitis C es cuando se convierte en una infección crónica. Después de la contaminación, sintomática o no, solamente el 20% de los pacientes puede deshacerse del virus de la hepatitis C espontáneamente, mientras que el 80% continúa infectado por el resto de la vida. Son estos que sufrirán  las complicaciones del VHC.

Se considera infección crónica si el virus todavía está presente en el cuerpo después de 6 meses de contaminación. Si después de 6 meses el sistema inmune no pudo deshacerse del virus, la posibilidad de curación espontánea posterior es muy baja.

Los síntomas de la hepatitis C crónica  comienzan a aparecer en promedio de 20 a 30 años después de la contaminación, cuando de un 30 a 50% de los pacientes desarrollan signos de cirrosis hepática (lee: CIRROSIS HEPÁTICA – Síntomas, Causas y Tratamiento). Entre aquellos que desarrollan cirrosis, algunos todavía se complicarán con cáncer del hígado.

Los síntomas de la hepatitis C, por lo tanto, son causados por el desarrollo de la cirrosis y por la consecuente insuficiencia hepática.

El 50 a 70% restantes que no evolucionan a la cirrosis se mantienen con la hepatitis C crónica asintomática durante más de 30 años. No sabemos por qué algunos pacientes con hepatitis crónica C desarrollan cirrosis, mientras que otros permanecen asintomáticos por el resto de la vida.

Algunos factores parecen favorecer la evolución a la cirrosis, entre ellos:

– Alcoholismo.
– Contaminación después de los 40 años de edad.
– Coinfección del VIH (lee: SÍNTOMAS DEL VIH – SIDA).
– Coinfección por hepatitis B.
– Presencia de esteatosis hepática (lee: HÍGADO GRASO – Esteatosis Hepática).
– Obesidad (lee: CALCULA TU PESO IDEAL Y IMC – Índice de Masa Corporal).
– Fumar marihuana.

Diagnóstico de la hepatitis C

Todo paciente con niveles elevados de enzimas hepáticos sin explicación aparente, usuarios de drogas intravenosas, personas con antecedentes de transfusión de sangre antes de finales de los años 1990, profesionales de la salud y parejas de pacientes infectados con el virus de la hepatitis C deben hacer exámenes para buscar la presencia de la hepatitis C.

El diagnóstico de la hepatitis C se realiza de la siguiente forma:

Comienza con la busca de anticuerpos con serología por el método de ELISA. Si la prueba es negativa, se descarta la enfermedad. Si es positiva, se realiza una segunda serología llamada -RIBA-2 o RIBA-3 para confirmar el diagnóstico.

Si el RIBA es negativo, esto significa que el ELISA fue un falso positivo y se descarta  la enfermedad. Si el RIBA también es positivo, debe realizarse la búsqueda por el virus a través del VHC ARN. Este método no sólo es capaz de identificar el virus de la hepatitis C, sino también puede suministrar la carga viral en la sangre.

Un VHC ARN positivo confirma el diagnóstico de la hepatitis C, mientras que un VHC ARN negativo (con ELISA y RIBA positivos) indica aquellos pocos casos donde hay cura espontánea de la infección.

Genotipo de la hepatitis C

Ya que hay variaciones genéticas entre los virus de hepatitis C, una vez diagnosticada, es importante saber cuál  genotipo es responsable de la infección. Esta información es importante porque el tratamiento es diferente para cada genotipo del virus.

Hay 6 genotipos del virus de la hepatitis C, que son clasificados por la numeración de 1 a 6. En España y Latinoamerica, casi todos los casos son provocados por los genotipos  1, 2 o 3, siendo el genotipo 1 el  responsable de más del 60% de los casos.

Tratamiento de la hepatitis C

El tratamiento de la hepatitis tiene como objetivo evitar la progresión de la infección a cirrosis e insuficiencia hepática. Como la mayoría de los pacientes no evoluciona para este estado, históricamente, no todos los portadores del virus de la hepatitis C acababan teniendo indicación para recibir tratamiento.

Con la introducción de una nueva gama de antivirales, como el Ledipasvir, Sofosbuvir, Ombitasvir, Paritaprevir, Ritonavir, Dasabuvir y Simeprevir, el tratamiento de la hepatitis C experimentó una revolución. El tratamiento con estos fármacos nuevos trae una alta tasa de curación de la hepatitis C, con un perfil de efectos secundarios mucho más benigno que los antiguos tratamientos, basados en el Interferón. Por lo tanto, el número de pacientes aptos  para recibir tratamiento aumentó significativamente.

Actualmente, el tratamiento del VHC generalmente se realiza como sigue:

    • Hepatitis C  genotipo 1 – Ledipasvir + Sofosbuvir ou Sofosbuvir-Velpatasvir durante 12 semanas
    • Hepatitis C  genotipo 2 – Sofosbuvir-Velpatasvir durante 12 semanas
    • Hepatitis C  genotipo 3 – Sofosbuvir-Velpatasvir durante 12 semanas (con la adición de ribavirina en algunos casos)

El objetivo del tratamiento es eliminar el HCV del torrente sanguíneo. Se considera curación de la hepatitis C cuando el virus permanece indetectable en la sangre 6 meses después del final del tratamiento. Actualmente, la posibilidad de cura para la hepatitis C es superior al 90%, especialmente para aquellos pacientes que nunca han sido tratados con el régimen anterior, que contenía Interferón. Sin embargo, incluso los pacientes más antiguos, que fueron tratados y no han tenido ninguna respuesta a los tratamientos anteriores, todavía tienen gran oportunidad de curación con el nuevo esquema de antivirales.

Vamos a hablar más detalladamente sobre el tratamiento de la hepatitis en un artículo separado que se publicará pronto.

Algunos puntos importantes:

  • Los únicos tratamientos científicamente probados para la hepatitis son los descritos  anteriormente. Cuidado con los llamados tratamientos naturales; además de no funcionar, pueden empeorar el cuadro, ya que muchas de estas hierbas son hepatotóxicas.
  • No existe ninguna dieta específica para la hepatitis C, excepto evitar el consumo de bebidas alcohólicas.
  • Ejercicios físicos no ayudan ni dificultan en el tratamiento del virus.
  • A diferencia de la hepatitis B, no hay ninguna vacuna para la hepatitis C.
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