HEPATITIS B – Síntomas, Contagio y Vacuna

La hepatitis B afecta a aproximadamente 350 millones de personas en todo el mundo. Conozca sus síntomas y tratamiento.

La hepatitis B es una enfermedad infecciosa causada por un virus llamado HBV, sigla para el virus de la hepatitis B, en inglés. La hepatitis B es una pandemia que afecta a aproximadamente 350 millones de personas en todo el mundo. En algunas regiones de la Asia, aproximadamente el 20% de la población es portador del virus B.

Hepatitis es un término que significa inflamación del hígado. Puede ser causada por virus, alcohol, drogas, acumulación de grasa en el hígado, etc. Lee: ¿QUÉ ES LA HEPATITIS? para  comprender mejor las principales causas de hepatitis y sus diferencias.

Hay 5 diferentes hepatitis causadas por virus:

Sin embargo, en la práctica médica, casi todas son causadas por los virus A, B o C. Las hepatitis D y E son raras.

Es importante saber que los virus que causan cada una de estas hepatitis son completamente diferentes entre sí. El virus de la hepatitis C, por ejemplo, es genéticamente mucho más próximo del virus del dengue y la fiebre amarilla que la hepatitis B. Así, dentro de los 5 tipos de hepatitis viral, las formas de transmisión, la evolución de la enfermedad, el tratamiento y las vacunas son también diferentes. Lo único en común es el hecho de que estos virus tienen preferencia por el hígado.

El virus de la hepatitis D presenta una particularidad-  solamente ataca aquellos ya infectados con hepatitis B. Por lo que el paciente con hepatitis D necesariamente también tiene hepatitis B. Pacientes con hepatitis B+D presentan un cuadro mucho más agresivo de lesión hepática.

Transmisión de la hepatitis B

La hepatitis B es una ETS (enfermedad transmitida sexualmente). Alrededor del 70% de los casos se transmiten a través de la vía sexual, alrededor de 2/3 por relaciones heterosexuales y el 1/3 por relaciones homosexuales.

Otras vías de transmisión del HBV incluyen la vertical (de madre a feto), transfusiones de sangre e intercambios de materiales infectados o  por accidentes con agujas u otros materiales  hospitalarios infectados.

Otra forma de contraer la hepatitis B es a través del uso común de cepillos de dientes y maquinillas de afeitar. Esto es raro, pero es posible si el objeto compartido ha estado en contacto con sangre.

También hay casos relatados de transmisión a través de acupuntura, tatuajes y body piercing realizados con material no descartable.

No se contrae la hepatitis B en piscinas o a través de vasos o cubiertos, con besos (a menos que haya contacto directo con sangre), abrazos, tos, estornudo o por la lactancia materna. El uso de preservativos (condón) está indicado para la prevención de la transmisión sexual (lee: CONDÓN – El preservativo masculino).

El virus de la hepatitis B puede sobrevivir hasta 7 días fuera del cuerpo.

Síntomas de la hepatitis B

La hepatitis B se divide en dos fases: infección aguda e  infección crónica.

a) Hepatitis B aguda

El período de  incubación, es decir, desde el momento de la contaminación hasta la aparición de los primeros síntomas, es generalmente de 1 a 4 meses.

Alrededor del 70% de los pacientes infectados con el virus de la  hepatitis B presentan síntomas leves e inespecíficos de la infección. Muchas veces la fase aguda puede confundirse con un cuadro gripal. No es nada inusual los pacientes solamente descubrir que tuvieran hepatitis años después  haciendo pruebas de  sangre. Solamente un 30% desarrollan un cuadro clínico típico de  hepatitis, denominado forma ictérica de hepatitis B aguda.

ictericia

La ictericia es la coloración amarillenta de la piel y de las mucosas debido a la inflamación del hígado y la acumulación de bilirrubinas en la sangre. Junto con la ictericia también ocurre orina demasiada oscura y heces muy claras.

Otros síntomas de la hepatitis B aguda incluyen:

  • Cansancio.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dolor en las articulaciones.
  • Dolor abdominal, especialmente en la parte superior derecha.
  • Fiebre.
  • Pierda del apetito.

La insuficiencia hepática aguda es rara y ocurre en menos del 0.5% de los casos.

Durante la fase aguda, en los análisis de la sangre, los marcadores de lesión hepática suelen ser muy altos. TGO (AST) y TGP (ALT) son generalmente superiores a 1000 UI/L (lee: TRANSAMINASAS ALTAS – GPT (ALT) y GOT (AST)).

95% de los adultos que contraen hepatitis se recuperan por completo y se curan espontáneamente dentro de 6 meses. Solamente el 5% se convierten en la forma crónica de hepatitis. Cuanto más joven es el paciente, mayor será el riesgo de evolucionar para esta forma, a punto de hasta un 50% de los niños menores de 5 años y 90% de los recién nacidos ser incapaces de curarse.

b) Hepatitis B crónica

La hepatitis crónica se produce cuando nuestro sistema inmunológico es incapaz de eliminar el HBV hasta un período de 6 meses. Estos pacientes permanecen indefinidamente con el virus en el cuerpo, lentamente, destruyendo su hígado y pudiendo infectar a otras personas a través de las vías enumeradas al principio de este texto.

El hecho de tener una hepatitis aguda con pocos o muchos síntomas no parece tener influencia en la evolución para la forma crónica.

La hepatitis B crónica es, generalmente, asintomática durante muchos años. Incluso los que tenían síntomas típicos de la hepatitis aguda, espontáneamente mejoran, aunque no estén libres de los virus de la hepatitis B. Los valores de TGO y  TGP caen, quedando  ligeramente a moderadamente elevados, resultando en una destrucción lenta y progresiva del hígado.

El 10 a 20% de los pacientes con hepatitis B desarrollan enfermedades extrahepáticas. Las dos principales son:

  • Una vasculitis llamada poliarteritis nodosa.
  • Una enfermedad renal llamada nefropatía membranosa.

Entre las complicaciones hepáticas de la hepatitis B crónica están la cirrosis y el cáncer de hígado. La mayoría de los pacientes con la forma crónica no evoluciona para  estos dos cuadros y, cuando lo hacen, tiende a ocurrir varios años, a veces décadas más adelante.

El paciente con  hepatitis B adquirida en el nacimiento usualmente alcanza los 30 años de edad sin mayores complicaciones de la enfermedad. En la enfermedad adquirida cuando adulto, aproximadamente  10 a 20% desarrollan signos de cirrosis después de 5 años de enfermedad.

Varios factores influyen en la posibilidad de progresión a la cirrosis, entre ellos, la carga viral (el conteo del virus en la sangre), la tasa de actividad del virus, el consumo de bebidas alcohólicas, la coinfección con otras hepatitis virales como hepatitis C y hepatitis D, etc.

Cerca del 10% de los pacientes con cirrosis por hepatitis B desarrollan cáncer de hígado.

Diagnóstico de hepatitis aguda y crónica

El diagnóstico de la hepatitis se confirma por la serología de sangre. La interpretación serológica es compleja y no cabe explicar aquí en detalles. Sin embargo, se puede pasar algunas  informaciones:

HBsAg = es una proteína en la superficie del virus. Si el HBsAg es positivo, indica que el virus está presente en la circulación. Pacientes con hepatitis B crónica permanecen con HBsAg positivo para siempre puesto que nunca se deshacen del virus. Los pacientes curados tienen  HbsAg negativo.

Anti-HBs = es un anticuerpo producido  contra el virus. Generalmente aparece cuando la infección se cura o cuando el paciente ha sido vacunado. Pacientes con hepatitis B crónica nunca presentan anti-HBS positivo. Pacientes con anti-HBs positivo y HBsAg negativo son aquellos que están  inmunes a la hepatitis, ya sea por la vacunación o porque ya hubieron tenido la enfermedad antes.

HBeAg y Anti-HBe = el HBeAg es una proteína del núcleo del virus y está generalmente presente cuando lo mismo está en gran actividad. El HBeAg es generalmente positivo en la fase aguda y en casos de hepatitis B crónica con alta replicación viral.

El anti-HBe es un anticuerpo que se presenta cuando el paciente se cura o cuando su infección crónica está adormecida y el virus no está se  multiplicando.

Anti-HBc = es otro anticuerpo contra el virus B. El  anti-Hbc IgM es positivo en los casos agudos. El anti-Hbc IgG es un anticuerpo que está presente en todos los que han tenido hepatitis o la tienen crónicamente. Quien, por ejemplo, ha sido vacunado, presenta anti-HBS positivo, pero no presenta anti-Hbc.

Ve en el cuadro a continuación algunos ejemplos de serología y sus interpretaciones:

Serologia hepatite B

Vacuna para la hepatitis B

La vacuna de la hepatitis es muy segura y ofrece una eficiencia superior al 95%. La hepatitis B es una enfermedad potencialmente  erradicada si hay campañas eficaces de vacunación masiva. En la mayoría de los países, la vacunación para hepatitis B ya es parte del programa básico de vacunación para los niños.

El esquema actual se realiza en 3 dosis, siendo las segunda y tercera dosis administradas  después de 1 mes y después de 6 meses, respectivamente. Ej.: primera dosis en  10.01.2010, segunda dosis en 10.02.2010 y tercera dosis en 10.07.2010.

Si entre las primeras y las terceras dosis hay incumplimiento, no hace falta reiniciar el esquema completo; sin embargo, la oportunidad de crear anticuerpos (anti-HBS) es mayor si se respeta el esquema.

Dos meses después del final del esquema de vacunación se puede realizar serología para determinar la presencia de anti-HBS, que refleja el éxito de la vacuna. Como en la población general esta tasa de éxito es muy alta, la mayoría de los médicos solamente indica la serología cuando es esencial la comprobación, como en profesionales de la salud, compañeros de personas infectadas, pacientes en hemodiálisis, etc.

Como la vacuna tarda varios meses para crear protección contra la hepatitis, ella no es adecuada para ser utilizada en casos de accidentes con agujas contaminadas, por ejemplo. En este caso, si la persona que se hirió no ha sido vacunada o nunca ha tenido hepatitis B, se indica la administración de inmunoglobulina para hepatitis B, un cóctel de anticuerpos contra el virus. La inmunoglobulina debe ser administrada tan pronto como sea posible, preferiblemente en las primera 24 h después del accidente, para evitar la contaminación. Después de 7 días de la contaminación, la inmunoglobulina es ineficaz.

Tratamiento de la hepatitis B

El tratamiento para la hepatitis B está indicado solamente en casos de hepatitis B crónica con signos de actividad, ya sea para HBeAg positivo, elevaciones en la  TGO y TGP y/o una alta carga viral.

En la hepatitis aguda se indica únicamente reposo, hidratación y evitar alcohol y medicamentos que puedan dañar el hígado. No hay ninguna dieta especial y no hay tratamientos alternativos que, comprobadamente, ofrezcan alguna mejora. Evita los llamados remedios naturales, pues, además de no existir ninguna prueba de efectividad, pueden empeorar el cuadro.

Una vez indicado el tratamiento, existen varios medicamentos disponibles como lamivudina, adefovir, entecavir, telbivudina, interferón y tenofovir. El tratamiento suele ser largo y con tasas de éxito que oscilan entre  20 y 70%, dependiendo de la situación. El objetivo del tratamiento es prevenir la multiplicación del virus y evitar futuras complicaciones, como cirrosis y cáncer hepático.

En los casos más graves, con signos de cirrosis e insuficiencia hepática, se puede indicar el trasplante del hígado.

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