HEPATITIS A – Síntomas, Tratamiento y Vacuna

La hepatitis A, causada por el virus de la hepatitis A,​ es la enfermedad infecciosa que más comúnmente produce inflamación del hígado.

El término hepatitis significa inflamación del hígado. La hepatitis puede ser causada por varios factores, tales como drogas, alcohol, enfermedades autoinmunes o agentes infecciosos (lee: ¿QUÉ ES LA HEPATITIS?). La hepatitis A es causada por un virus llamado virus de la hepatitis A (VHA o HAV).

El virus de la hepatitis A fue descubierto en 1973. Hasta los años 60 no se había identificado ninguno de los 3 principales virus de la hepatitis. Era conocido que los pacientes tenían hepatitis, pero la causa era desconocida.

Contrario a lo que el  sentido común nos lleva a pensar, el virus de la hepatitis A es completamente diferente de la hepatitis B, que a su vez no tiene nada que ver con la hepatitis C. Son, por lo tanto, enfermedades distintas.

Aunque ya exista la vacuna, la incidencia de hepatitis A en el mundo sigue siendo muy alta, especialmente en los países en desarrollo, donde cobertura vacunal es baja y la exposición al virus es alta.

Transmisión de la hepatitis A

La hepatitis A se transmite por vía fecal-oral. Las personas infectadas eliminan el virus en sus heces, de manera constante. Para alguien infectarse el virus debe comunicarse con la boca. El contacto oral con heces de otros, al principio, puede parecer una ruta poco probable, sin embargo, es mucho más común que imaginamos. Cuanto peor es la condición de higiene del medio ambiente, más fácil será la transmisión.

Ejemplos de cómo se puede transmitir la hepatitis A:

  • Comidas preparadas por personas que no se laven las manos después de defecar.
  • Sumergir en playas o lagos que reciben aguas residuales sin tratar (el VHA puede permanecer viable por hasta 6 meses).
  • Pescados y mariscos de aguas contaminadas con aguas residuales no tratadas.
  • Tocar en objetos contaminados y luego llevar las manos a la boca inadvertidamente.
  • La hepatitis A no es una enfermedad de transmisión sexual, pero tener relaciones sexuales con personas infectadas es un factor de riesgo, especialmente si hay sexo anal seguido de sexo oral o hábito de lamer el ano del compañero (a). En este caso el uso del preservativo no cambia en nada el riesgo de contaminación.

Uno de los principales problemas de la hepatitis A es que el paciente infectado comienza a eliminar el virus antes de que los síntomas aparezcan. Por ejemplo, cocineros con hábitos de mala higiene pueden trabajar semanas y transmitir el virus sin sospecha de contaminación.

Síntomas de la hepatitis A

El período de incubación del VHA es de 2 a 6 semanas. En los niños el cuadro puede ser suficientemente suave para pasar desapercibido. Cuando hay síntomas, estos son a menudo confundidos con un resfriado o una gastroenteritis leve. No es raro encontrar gente que solamente descubrió que tenía hepatitis A por medio de serologías solicitadas al acaso.

En los adultos, la hepatitis A tiende a ser más sintomática. Este es el grupo que generalmente busca atención médica durante la fase aguda de la enfermedad.

Inicialmente la hepatitis A se presenta como un virus gastrointestinal inespecífico, con pérdida de apetito, náuseas, vómitos, debilidad, dolor muscular, dolor de cabeza y fiebre. Después de 1 semana surge la ictericia, un síntoma clásico de hepatitis A aguda, que se caracteriza por la piel y los ojos amarrillos, sarpullido generalizado, orina oscura y heces con  color muy claro. El 80% de los pacientes tienen hepatomegalia, que es el aumento del tamaño del hígado.

icterícia

La hepatitis A dura en promedio 2 meses. Al contrario  de la hepatitis B y principalmente de la hepatitis C, y que suelen convertirse en hepatitis crónica, la hepatitis A, en la mayoría de los casos, se cura espontáneamente, y raras veces se convierte en una hepatitis crónica.

Mientras que la hepatitis A es generalmente una enfermedad benigna que raramente llega a ser crónica, por otro lado es la hepatitis viral que más frecuentemente se desarrolla como una hepatitis fulminante, que lleva a la muerte por insuficiencia hepática si no se realiza un trasplante de hígado. Afortunadamente esta situación se produce en menos de un 1% del virus de la hepatitis A.

Diagnóstico de la hepatitis A

En las pruebas  de sangre, el principal hallazgo es el cambio de las enzimas del hígado llamadas TGO, TGP y bilirrubinas (lee: TRANSAMINASAS ALTAS – GPT (ALT) y GOT (AST)). En las hepatitis agudas  los valores de TGO TGP tienden a ser superiores a 1000 UI/dL.

Las enzimas del hígado, sin embargo, solamente indican que existe un cuadro de hepatitis aguda en curso, no pudiendo determinar la causa.

Para identificar el VHA como agente causal de hepatitis es necesario  realizar una serología para hepatitis A. En la serología buscamos por 2 tipos de anticuerpos: IgM e IgG.

– El anticuerpo IgM indica hepatitis A activa. Es positivo cuando los síntomas aparecen y sigue siendo perceptible hasta durante 6 meses, cuando después desaparece.
– El anticuerpo IgG indica una infección antigua. Es positivo después de unas semanas de infección y permanece por el resto de la vida.

Tenemos, entonces, 3 posibilidades:

– VHA IgG positivo e IgM negativo = Infección antigua y curada.
– VHA IgG positivo e IgM positivo = Infección activa y a camino de la curación.
– VHA IgG negativo e IgM positivo = infección activa en el inicio del cuadro.

Tratamiento de la hepatitis A

Como se trata de una enfermedad benigna con curación espontánea en casi todos los casos, no existe ningún tratamiento específico para la hepatitis A.

Se  indica solamente descanso, buena alimentación e hidratación. Se debe, por supuesto, evitar bebidas alcohólicas y medicamentos que puedan causar daños en el hígado, como el paracetamol.

Vacuna para la hepatitis A

Ya existe vacuna para  hepatitis A y se recomienda su administración en niños entre  12 y 18 meses de edad. La vacuna puede aplicarse también en los adultos en cualquier momento. La vacunación de los profesionales que trabajan con alimentos es útil para prevenir epidemias por transmisión a través de los alimentos. La vacuna también es importante para los pacientes que ya tienen alguna otra enfermedad del hígado, ya que este grupo presenta un mayor riesgo de complicaciones cuando está expuesto al VHA.

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